lunes, 3 de julio de 2017
domingo, 2 de julio de 2017
OBITER DICTUM
No veré más la
magnolia que prometía su rosa para la tumba de mi floridana, el pino de Jerusalén y el cedro del Líbano
consagrados a la memoria de Jerónimo, el laurel de Granada, el plátano de
Grecia, el roble de Armórica, a cuyo pie pinté a Blanca, canté a Cimodocea e
inventé a Veleda. Estos árboles nacieron y crecieron con mis ensoñaciones; eran
sus hamadríades. Pasarán bajo otro dominio: ¿los amará su nuevo amo como los
amaba yo? Los dejará secarse, quizá los tale: nada debo conservar en la tierra.
Diciendo adiós a los bosques de Aulnay es como voy a recordar el adiós que dije
antaño a los bosques de Combourg: todos mis días son adioses.
François-René
de Chateaubriand
viernes, 30 de junio de 2017
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
KRIKOR
La canción, evidentemente una tragedia,
combinaba todo el drama de un aria de Verdi con la tortura de una resonancia
estrepitosa que rompía los tímpanos. Gemía y se lamentaba, se retorcía,
sollozaba y chillaba intentando alcanzar un climax ansiado y abrasador. Era
espantoso. Tomamos asiento y contemplamos el espectáculo.
--Fantástico, fantástico —decía Krikor--.
Esto es una canción armenia muy famosa sobre la matanza de Van. Es muy, muy
bonita.
--Weeeeeeaaagh –cantaba la artista--.
Croooooosk, unkph weeeeagh.
En toda mi vida había oído un idioma menos
adecuado para la canción que el armenio.
--Skrooooo
Vonskum Vvvvaaaaaaaaaaan.
--Se
está bien aquí –dijo Laura.
Krikor asintió con la cabeza
entusiásticamente.
--Es
magnífico –dijo--. Este lugar es un buen negocio, os lo digo yo. Un buen
negocio.
Mientras charlábamos, unos camareros con
bigote y disfrazados (el traje típico nacional) se acercaron con un cubo lleno
de brasas y unos narguiles en la mano. Colocaron uno entre Krikor y yo,
rellenaron el extremo con tabaco y brasas, y nos preguntaron qué queríamos
beber. A los poco minutos regresaron con un surtido de kebab, un vaso
generosamente lleno de raki para Krikor, una cerveza siria muy suave para mí y
un whisky para Laura.
--Mi
primo tiene otro restaurante como éste en las afueras de Beirut. Tambien es un
buen negocio. Es un sitio muy bonito. Por la noche se puede ver cómo suben los
cohetes.
--¿Fuegos
artificiales? –preguntó Laura.
--No
–respondió Krikor--. Cohetes para matar. Bonito, muy bonito el espectáculo.
Cuando explotan, caen chispas por todos lados. Se ve muy bien el espectáculo
desde el restaurante de mi primo.
--¿No
resulta muy peligroso?
--No,
el restaurante es muy seguro. Beirut es una buena ciudad. Muchas salas de fiesta,
muchas chicas, mucho baile. Hay algunos problemas…, bombas, secuestros,
disparos, pero nada importante.
--Es
usted muy valiente.
--No
valiente. Siempre llevo dos pistolas y una granada. Pero no las uso a menudo.
--¿A
menudo?
--No
a menudo.
--¿Sólo
a veces?
--De
vez en cuando. La última vez que fui a Líbano unos árabes se metieron con mi
amigo. Querían matarle. Así que les disparé a los dos.
--¿Los
mató?
--Pues
claro. No pasa mucho, pero es importante ir armado. Incluso aquí llevo eso.
Sacó una pistola del bolsillo. Era pequeña y
negra, con cañón corto y chato.
--¿Cuánto
hace que lleva eso?
--Siempre
lo llevo.
--Pero
es una locura –dijo Laura-- Se le puede disparar en el bolsillo en cualquier
momento.
Krikor sonrió.
--Vamos
–dijo--. Toma un poco de raki.
William Dalrymple. Tras
los pasos de Marco Polo. Edhasa.
jueves, 29 de junio de 2017
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
QUÉDATE
QUIETO
Deja para mañana
lo que podrías haber
hecho hoy
(y comenzaste ayer sin
saber cómo).
Y que mañana sea
mañana siempre;
que la pereza deje
inacabado
lo destinado a ser
perecedero;
que no intervenga el
tiempo,
que no tenga materia
en que ensañarse.
Evita que mañana te
deshaga
todo lo que tú mismo
pudiste no haber hecho
ayer.
Ángel
González
miércoles, 28 de junio de 2017
lunes, 26 de junio de 2017
ALLÁ EN LAS INDIAS
RUEDA DE FORTUNA
“Por los varios sucesos del mundo, y por llamarse rueda de
fortuna los casos que en él pasan, unos dignos de fama y otros de ejemplo, unos
para imitarse y otros para huirse, tomaré ocasión de contar algunos, aunque no
hagan a la historia, como es el que se sigue. En la ciudad de Sevilla vivió una
señora, casada con un hombre noble; sus nombres callo aunque el caso fue bien
manifiesto; ésta enviudó, y su marido la dejó usufrutuaria de la hacienda, por
no tener hijos; un cuñado suyo la infamó de mala con un hombre de menor calidad
que la suya; fue reprehendida de sus parientes y muy afligida de razones, así
de los de la parte de su marido como de los de la suya; apretada juró de vengarse,
y así lo hizo, amaneciendo una mañana enclavadas en las puertas de su casa la
lengua, narices, orejas y manos, y un letrero que decía cómo ella lo había
hecho. Acudió la justicia a hacer sus ordinarias y debidas diligencias, y nunca
pudo ser hallada. El segundo día después de llegados a Malta púseme a ver jugar
a los dados, como es uso de soldados, y vi jugar un mozuelo como capón, y
reparando en él parecióme haber visto aquel rostro en otra parte; como vio que
lo miraba, me apartó y me dijo si lo conocía; y diciéndole que sí, aunque sólo
de vista, se descubrió y me contó todo lo referido, y que ella y un negro a
quien dio libertad y dejó en Lisboa lo habían hecho. Yo me espanté de ver caso
tan extraño, y la rueda tan varia que el mundo tiene, pues una mujer tierna, delicada
y que de sí son delicadas todas ellas, hubiese venido a tan lejas tierras y se
hubiese transformado en soldado. Y de camino puede temer el disfamador de
honras y mordaz la pena que la majestad de Dios en esta vida o en la otra tiene
guardada para semejante culpa.”
Pedro Ordóñez de
Ceballos.
Viaje del Mundo.
Viaje del Mundo.
domingo, 25 de junio de 2017
sábado, 24 de junio de 2017
OBITER DICTUM
«Ha sido el realismo histórico el
que me ha enseñado a ver que la unidad de Europa como sociedad no es un
"ideal", sino un hecho y de muy vieja cotidianidad. Ahora bien: una
vez que se ha visto esto, la probabilidad de un Estado general europeo se
impone necesariamente. La ocasión que lleve súbitamente a término el proceso
puede ser cualquiera: por ejemplo, la coleta de un chino que asome por los
Urales o bien una sacudida del gran magma islámico.»
José Ortega y Gasset.
viernes, 23 de junio de 2017
jueves, 22 de junio de 2017
miércoles, 21 de junio de 2017
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
OUTONO
O outono vem vindo, chegam melancolias,
cavam fundo no corpo,
instalam-se nas fendas; às vezes
por aí ficam com a chuva
apodrecendo;
ou então deixam marcas; as putas,
difíceis de apagar, de tão negras,
duras.
Eugenio de Andrade
lunes, 19 de junio de 2017
domingo, 18 de junio de 2017
OBITER DICTUM
Popper:
Aquí sí nos enfrentamos a una discrepancia seria. Si cuando hablas de identidad
quieres decir que el cuerpo y el alma son en cierto modo inseparables, estoy de
acuerdo contigo. Pero en la actualidad existe una filosofía de la identidad que
es inequívocamente materialista. La actual filosofía de la identidad dice en
una palabra que no existe en absoluto la vida espiritual.
Lorenz:
Eso es una tontería.
Popper:
Precisamente. Pues bien, en ese sentido me gustaría precisar una vez más que la
filosofía de la identidad es monista. Yo, por mi parte, soy trialista. No
dualista, sino trialista. No sólo afirmo que existen un cuerpo y un alma en el
sentido, por ejemplo, de que, si bien ahora estamos despiertos y bien
despiertos, en otros momentos también estamos dormidos y entonces nuestra alma
desempeña un papel totalmente distinto de cuando estamos en estado de vigilia;
sino que también digo que nuestra lengua, nuestra escritura, suponen un tercer
elemento, a saber, los productos de nuestra actividad intelectual. Estos
productos de nuestra actividad intelectual ejercen un feed-back, suponen una
retroalimentación tan fuerte sobre nuestro espíritu, que es justo ahí donde
podemos encontrar la diferencia fundamental entre el alma humana y el alma
animal. La mente humana depende al menos en un 95 por ciento de sus propios
productos. Retiro lo del 95 por ciento, pues es incalculable en qué medida
dependemos de nuestros productos, por ejemplo, de nuestro lenguaje, sobre todo
de nuestro lenguaje; y lo mismo cabría decir de la escritura, de la letra
impresa, de lo que leemos…
Lorenz:
El intelecto humano es un fenómeno colectivo; no puede entenderse
individualmente.
Karl Popper
Konrad Lorenz
viernes, 16 de junio de 2017
miércoles, 14 de junio de 2017
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
LA FLOJEDAD DE NUESTRO JUICIO
“Existen
sutilezas frívolas y vanas por medio de las cuales buscan a veces los hombres
el renombre, como por ejemplo, los poetas que componen obras enteras cuyos
versos comienzan todos con igual letra; vemos también huevos, esferas, alas y
hachas, que los griegos componían antiguamente con versos rimados, alargándolos
o acortándolos de manera que representaran tal o cual figura; no en otra cosa
consistía la ciencia del que se entretuvo en contar de cuántos modos podían
colocarse las letras del alfabeto, el cual encontró el inverosímil número que
se lee en Plutarco. Yo apruebo el proceder de aquel a quien presentaron un
hombre tan diestro que, arrojando con la mano un grano de mijo, lo hacía pasar
por el ojo de una aguja, habiéndole pedido algún presente como retribución de
habilidad tan singular, ordenó, justa y perspicazmente a mi ver, que entregaran
a semejante obrero dos o tres fanegas del mismo grano, a fin de que su arte no
dejara de ejercitarse. Testimonio maravilloso es éste de la flojedad de nuestro
juicio, que recomienda las cosas por su novedad y rareza, o por la dificultad
de realizarlas, sin atender a la bondad o utilidad que las acompaña.”
Michel de Montaigne. Ensayos.
lunes, 12 de junio de 2017
OBITER DICTUM
“…esta ciudad es la mas bella del mundo. París me dio
asco. Nueva York, cansancio y risa. Roma, sólo Roma es la ciudad de Europa
donde el espíritu nuestro puede gozar de fruiciones intimas. Aquí escribo a
diario, escribo mucho, pienso, medito.”
Abraham Valdelomar
viernes, 9 de junio de 2017
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
ENIGMAS
El tiempo que no ha pasado
La ventana que se abre de pronto
La lámpara que aumenta su brillo
El perro aullando en la noche
La llave que se ha perdido
El espejo que no estaba roto
La novia que llora sin motivo
El gato negro que se entró en casa
El vaso que se rompe solo
Los muebles que hacen ruido
La puerta siempre cerrada
El cuadro torcido en la pared
Los tacones que andan en el tejado
El reloj sonando otras horas
El hombre que vuelve a entrar
El desconocido que siempre encontramos
La voz del que no se ve
El can que nos sigue por la acera
El ausente a quien recordamos y no tarda en aparecer
Rafael Lasso de la Vega
miércoles, 7 de junio de 2017
lunes, 5 de junio de 2017
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
POR EL NILO EN DAHAVIE
Noviembre 28 de 1887.— Mas las bellezas que
nos ofrecían los inmediatos alrededores no habían de hacernos olvida el
objetivo principal de nuestro viaje y el plan de antemano trazado: lo primero
era nuestra excursión al Alto Egipto y la Nubia , después de la cual residiríamos de forma más
prolongada en El Cairo.
Hay dos maneras de hacer tal viaje por el
Nilo: con buque de vapor, o valiéndose de los de vela, llamados aquí dahavies.
Los que prefieren el vapor pueden escoger
entre el de la Compañía Cook ,
que lo tiene a disposición de los turistas que contratan con ella, y uno de los
paquebotes del gobierno, que sólo ofrecen acomodo muy rudimentario a los
pasajeros.
Los vapores de turistas de la citada compañía
son grandes hoteles flotantes que pueden albergar en sus camarotes hasta
sesenta pasajeros; en la temporada de los viajes emprenden uno cada catorce días
y emplean tres semanas en la ida hasta Assuán, primera catarata, y regreso, y
cuatro llegando hasta Wadi Halfa, segunda catarata. Aunque ricamente alhajados y
con esmerado servicio, no ofrecen estos barcos los verdaderos placeres del viaje
a sus huéspedes, pues que en ellos no es completa la libertad individual; el
viajero ha de contemplar, admirar y entusiasmarse al compás de la batuta del guía
a cuyo cargo está la comitiva. Sin embargo, el que tiene su tiempo limitado no
encontrará mejor medio para hacer el viaje del Nilo que estos vapores de Cook;
el que pueda y se proponga, empero, pasar todo el invierno en Egipto, ha de
preferir contratar una dahavies (o dahabeya) y visitar aquellas comarcas hasta la Nubia como se hacía en los
tiempos faraónicos. Como éste era nuestro plan, nos decidimos por la dahavie y
fuimos en busca de la que nos pareciese más conveniente.
Semejante tarea era harto pesada y embarazosa
en otro tiempo. Después de interminables negociaciones con el guía que se
presentaba como contratista de las dahavies, y fijadas ya, finalmente, las
condiciones principales, había que redactarse un contrato muy detallado y
firmarlo ante el respectivo cónsul, pues G. W. Curtis, hablando de los guías en
general, dice: ”Los hay de varias clases: el maltés o pillo listo, el griego o
pillo astuto, el sirio o pillo activo, y el egipcio o pillo tonto”.
C. von Gonzenbach. Viaje
por el Nilo. Ediciones Abraxas.
domingo, 4 de junio de 2017
OBITER DICTUM
«Supongamos que se
trata de conmemorar a un general al que después de una larguísima carrera
opaca, le tocó perder gloriosamente una de las batallas decisivas en la
historia de nuestra patria. ¿Qué hacer? Desde luego inventarle una frase
célebre, que ponga de manifiesto la entereza de su ánimo ante la derrota total.
Algo así como «nos pegaron, pero no nos vencieron», «mañana será otro día»; o
bien una frase que contenga la evidencia de que nuestro héroe no fue
responsable de la derrota, sino que la culpa la tuvo la caballería, la
intendencia o el cuerpo de mensajeros. Por ejemplo, inventar algo que
supuestamente el conmemorado dijo al enemigo al deponer las armas:
—Si la caballería no anduviera por las
Lomas, estarían ustedes corriendo como conejos.»
Jorge
Ibargüengoitia
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