lunes, 24 de abril de 2017
sábado, 22 de abril de 2017
viernes, 21 de abril de 2017
OBITER DICTUM
“Lamento tener que decirle que los
libros en la actualidad son considerados una especie en extinción. Por libros
también quiero decir las condiciones de la lectura que posibilitan la
literatura y sus efectos en el espíritu. Pronto, nos dicen, tendremos en
“pantallas-libros” cualquier “texto” a nuestra disposición, y se podrá cambiar
su apariencia, formularle preguntas, “interactuar” con él. Cuando los libros se
conviertan en “textos” con los que “interactuamos” siguiendo criterios
utilitarios, la palabra escrita se habrá convertido simplemente en otro aspecto
de nuestra realidad televisada regida por la publicidad. Éste es el glorioso
futuro que se está creando, y que nos prometen, como algo más “democrático”.
Por supuesto, ello implica nada menos que la muerte de la introspección… y del
libro. Esta vez no habrá necesidad de una gran conflagración.
Los
bárbaros no tienen que quemar los libros. El tigre está en la biblioteca.
Querido Borges, créame que no me satisface quejarme. Pero ¿a quién podrían
estar mejor dirigidas estas quejas sobre el destino de los libros –de la
lectura misma– que a usted?
Todo
lo que quiero decir es que lo echamos de menos. Yo lo echo de menos. Su
influencia decisiva continúa. La época en que ahora estamos entrando, este
siglo XXI, pondrá a prueba al espíritu de maneras nuevas. Pero, se lo aseguro,
algunos no vamos a abandonar la Gran Biblioteca.
Y
usted seguirá siendo nuestro patrono y nuestro héroe.”
Susan Sontang.
miércoles, 19 de abril de 2017
lunes, 17 de abril de 2017
OBITER DICTUM
Ginebra, 6 de mayo de 1986
Queridos amigos de la agencia
E.F.E:
Les
envío estas líneas para que las publiquen donde quieran. Lo hago para terminar
de una vez por todas con el asedio de los periodistas y con las llamadas y las
preguntas de las que estoy cansado.
Soy un hombre libre.
He resuelto quedarme en Ginebra, porque Ginebra corresponde a los años más
felices de mi vida. Mi Buenos Aires sigue siendo el de las guitarras, el de las
milongas, el de los aljibes, el de los patios. Nada de eso existe ahora. Es una
gran ciudad como tantas otras. En Ginebra me siento misteriosamente feliz. Eso
nada tiene que ver con el culto de mis mayores y con el esencial amor a la
patria. Me parece extraño que alguien no comprenda y respete esta decisión de
un hombre que ha tomado, como cierto personaje de Wells, la determinación de
ser, un hombre invisible,
Con todo aprecio se
despide de ustedes
Jorge Luis Borges
viernes, 14 de abril de 2017
miércoles, 12 de abril de 2017
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
EL YIDDISH Y LAS AMIGAS
«El estado en que se encontraba la lengua yiddish, y por
ende su literatura, era tal que difícilmente podía deteriorarse aún más. La
editorial Kleckin, con la cual yo había estado relacionado, se había declarado
en quiebra, cesando todas sus operaciones. El periódico vespertino Radio ya no se interesaba por mis
servicios. Los mismos colegas que sólo uno o dos años antes me reprochaban el
que trabajase para la prensa burguesa, también conocida como prensa amarilla, y
colaborara de ese modo en la difusión del opio entre las masas, ahora estaban
dispuestos a ofrecer el kitsch que
ellos producían, a mitad o incluso la cuarta parte del precio. La decepción del
comunismo había llevado a muchos radicales a adoptar las tesis sionistas. En
aquel momento, mi única fuente de ingresos era un periódico yiddish de París,
que según todos los indicios tenía los días contados. Los cheques que me
llegaban de París se retrasaban cada vez más. No sólo me era imposible seguir
conservando dos habitaciones separadas, debido a mis dos amigas, sino que
incluso tenía problemas para pagar una sola.»
Isaac
Bashevis Singer. Amor y exilio.
Ediciones B.
lunes, 10 de abril de 2017
domingo, 9 de abril de 2017
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
CAVERNA
Es verdad que los muertos tampoco duran
Ni siquiera la muerte permanece
Todo vuelve a ser polvo
Pero la cueva preservó su entierro
Aquí están alineados
cada uno con su ofrenda
los huesos dueños de una historia secreta
Aquí sabemos a qué sabe la muerte
Aquí sabemos lo que sabe la muerte
La piedra le dio vida a esta muerte
La piedra se hizo lava de muerte
Todo está muerto
En esta cueva ni siquiera vive la muerte
José Emilio Pacheco.
sábado, 8 de abril de 2017
viernes, 7 de abril de 2017
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
CAFÉ
OS DOUS camareiros d’o espello
esmaltan o ar
pol-as bandas.
Bañamos n-a sua auga de xabón
o suor d’as mañáns infladas
o
vapor que pita ámoras
trai
unha fríxida
rafega
trasmeridián
O
pianista matina resolver
o rompecabezas d’un tango jazzband
o
sonroxo d’un aplauso dormido
desculpas-se chamando ó camareiro.
ESCOITEI
voces novas
de par d’o meu sono
e
arrecadein-as ó despertar.
Os
meus xionllos cegos
adeprenderon unha oración
Os
reloxes sin senso
cordializaron o seu ritmo
Botei
a miña voz esquencida
n-os
brazos abertos d’o alén
Pol-os camiños desfechados
atopei o retorno
Mais
non retornóu ningúen
Manuel Antonio
jueves, 6 de abril de 2017
miércoles, 5 de abril de 2017
OBITER DICTUM
“El
sentimiento de los espectadores crea la comedia, y aborta al autor dramático.
¿Quiénes son espectadores de las comedias? Padres honrados y tenderos, niñas
idiotas, viejas con postizos, algún pollo majadero, y un forastero. Los mismos
que juegan la lotería en las tertulias de la clase media. Por eso los autores
de comedias, desde Moratín hasta Benavente, parecen nacidos bajo una mesa camilla.
Son fetos abortados en una tertulia casera. En sus comedias están todas las
lágrimas de la baja y burguesa sensibilidad madrileña. Son los hijos de una
sensibilidad y de un ingenio, que se estremece como ante un enigma alejandrino,
cuando el bizarro capitán que agita la bolsa de la lotería, canta guiñando un
ojo: “Los dos patitos”. En fin, cuente conmigo, si algo puedo hacer en pro de
ese intento.”
Ramón María
del Valle-Inclán.
martes, 4 de abril de 2017
lunes, 3 de abril de 2017
domingo, 2 de abril de 2017
OBITER DICTUM
En la ciudad gaditana del Puerto de Santa María, a la
derecha de un camino, bordeado de chumberas, que caminaba hasta salir al mar,
llevando a cuestas el nombre de un viejo matador de toros —Mazzantini—, había
un melancólico lugar de retamas blancas y amarillas llamado la Arboleda
Perdida.
Rafael Alberti
sábado, 1 de abril de 2017
OBITER DICTUM
21 de mayo
Maurice
se llevó la pistola de la mesita de noche, so pretexto de limpiarla. Papá, que
esta noche se encuentra bien, dice:
--Eso ha dicho, pero miente. Tiene miedo
de que me mate. Pero si yo quisiera matarme, no usaría una herramienta con la
que lo único que haces es desfigurarte.
--¡¿Quiere no hablar de eso?! –dice Marinette.
--Cogería directamente la escopeta.
--Mejor harías cogiendo una lavativa --le
digo.
Jules Renard
viernes, 31 de marzo de 2017
miércoles, 29 de marzo de 2017
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
DIOSES ROMANOS
“No
cabe duda de que las festividades religiosas, subvencionadas por las finanzas públicas,
gozaban del clamor popular; pero Gaston Boissier peca de excesivo optimismo cuando
ensalza la piedad de los romanos. Entre los festejos que más gustaban a las
gentes sencillas, es evidente que estaban las fiestas religiosas, porque “eran
alegres, bulliciosas y parecían pertenecerles”. Pero no deberíamos hacernos
ilusiones sobre los sentimientos que les despertaban tales festividades. Por su
afición a las borracheras y a los bailes que, con motivo de la fiesta de Anna
Perenna, se realizaban todos los años en la orilla del Tíber, no debemos
deducir que sintieran una sincera e iluminada adoración esta antigua diosa latina;
sería tan imprudente como medir el alcance y la profundidad del catolicismo de
París por la afluencia de parisinos al Réveillon. Sin embargo, no faltan
indicios de la constancia con que la burguesía romana siguió cumpliendo en los
tiempos del Imperio sus deberes hacia las divinidades reconocidas por el
Estado. Por ejemplo, un “conservador” como Juvenal, que dice despreciar las supersticiones
extranjeras, en un primer momento aparece profundamente unido a la religión nacional
y, con el tiempo, parece seguir amándola de una forma sincera, ya que su sátira
XII comienza con la bella descripción de uno de sus sacrificios en la Triada Capitolina :
Más dulce que el aniversario de mi nacimiento me es, Corvinus, este
día en que el altar de hierba espera con aire de fiesta a los animales
prometidos a los dioses. Llevo a la
Reina un cordero blanco como la nieve; otro, de vellón semejante,
le ofreceré a la diosa que en los combates se cubre con la máscara de la Gorgona líbica. Más allá,
reservada a Júpiter Tarpeyo, una víctima impetuosa tiende y sacude su cuerda y
agita su testuz amenazante, becerro ya bravo, maduro para los templos y para el
altar, al que habrá de regar un vino puro, criatura que ya se avergüenza de
mamar de la ubre materna y con su cornamenta incipiente hostiga el tronco de
los árboles. Si gozara de una fortuna tan grande como mi amor, traería al
sacrificio un toro más grande que Hispulla, pues quiero festejar el regreso de
un amigo que aún tiembla por los terribles peligros que ha debido correr y está
asombrado de permanecer con vida…
Pero
releamos atentamente estos exquisitos versos. No es a los dioses a quienes
dirige su profundo fervor: los dedica a ensalzar el paisaje campestre donde se
prepara la ofrenda, a los animales domésticos que va a inmolar y cuya belleza
aprecia como propietario y poeta y, sobre todo, al amigo cuyo inesperado
regreso quiere festejar, ofreciéndole en esta clara y apetecible descripción el
humo del festín al que ha sido invitado en señal de júbilo. Sin embargo, las
divinidades que ocupan el fondo oscuro de este retrato quedan relegadas a
segundo plano, bien por medio de una mediocre perífrasis, como Minerva, bien a
través de una cualificación ritual, como Juno Reina, o utilizando un epíteto
puramente geográfico, como en el caso de Júpiter, cuyo templo sobre el
Capitolio dominaba, como todo el mundo sabe, la Roca Tarpeya. Es posible, incluso,
que Juvenal tuviera dificultades para describir a sus dioses; puede que sus
rasgos se le hubieran borrado y no fueran para él mas que entidades que
relegaba a la mitología, pues “no es cierto que haya en ningún lugar unos manes
y un reino subterráneo, ni una barca de Caronte, ni ranas negras en la sima de
Estigia, ni que una sola barca sea suficiente para transbordar tantos miles de
muertos; ya ni los niños lo eran, excepto aquellos que aún no tienen edad para
pagar su entrada a los Baños…”.
Juvenal no era el único
en mostrar escepticismo. Éste se había apoderado de la gente sencilla hasta tal
punto que aquellos que aún tenían fe deploraban la indiferencia que mostraba la
mayoría de los ciudadanos hacia unos dioses que, por falta de trabajo, se
habían convertido en “holgazanes” –pedes lanatos--. Las grandes damas –stolatae—ya
“no se preocupan más de Júpiter que de un mal espíritu”; los más importantes y
más conformistas contemporáneos de Juvenal tampoco les prestan mayor atención. Si
bien “practicaban” tanto como él, grandes hombres como Tácito o Plinio el Joven
no “creían” mucho más. Tácito, pretor con Domiciano y cónsul y procónsul de
Asia con Trajano, hubo de oficiar muchas ceremonias de politeísmo oficial; por
otra parte, su aversión a los judíos no era menor que la que mostraba Juvenal. Pero
esto sólo pone de manifiesto su teórica ortodoxia, ya que no es la creencia judía
en un “Dios eterno y supremo, irrepresentable e inmortal” lo que parece
abominar. Y en su Germania deja traslucir su admiración por esa tribu bárbara
que se niega a encarcelar a sus dioses en el interior de unas murallas y a
representarlos bajo forma humana por temor a ultrajar su grandeza, que prefiere
consagrar su culto en los bosques y montes de su territorio, “identificando
esas misteriosas soledades donde acuden a adorarlos sin verles con la idea
misma de la divinidad”. Esta simpatía inconfesada por las creencias de ambos
pueblos es lo que nos revela en Tácito a un pagano descreído.”
Jérôme
Carcopino. La vida cotidiana en Roma…
Ediciones Temas de Hoy.
martes, 28 de marzo de 2017
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