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jueves, 9 de junio de 2022

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE





LOS ROJOS DE ROJO Y DIOS


«El doctor (Gobierno), al despedirse del paciente, le había recetado simplemente unos paliativos sin trascendencia curativa alguna, dejándolo en manos de Dios para que la fe y la naturaleza hiciesen lo que la ciencia rectora de la política no había sabido o podido hacer. Y fueron esa fe, a través de la moral de guerra, y esa obra de la naturaleza, a través de la voluntad (savia inextinguible en el hombre español, en sus horas difíciles), las que produjeron una exaltación de la moral, a la que contribuyeron poderosamente los dirigentes políticos, viejos y jóvenes, que voluntariamente se quedaron en Madrid conservando sin desmoralizar el espíritu de sacrificio, luchando hasta el fin, y gracias a él, y sus arengas habladas o escritas en la prensa y radio, mantuvieron encendida la pasión de lucha. Todo eso provocó la revulsión necesaria devolviendo al enfermo una vitalidad inusitada, en la que se ponía de relieve que la combatividad del hombre que se batía defendiendo ideales, bien o mal comprendidos, pero ideales al fin, no se había extinguido todavía.»


Vicente Rojo.

Así fue la defensa de Madrid.

Ediciones Era.