lunes, 23 de julio de 2018

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






POEMAS DO FARO


   Hai un faro
   Petando n-as trebas
c´un matinar sonámbulo
tres lóstregos
          Silenzo.

   Hai un faro
   Por antre a noite morta
fai ronseles n-o mar
que naufragan decote
              Silenzo.

   Hai un faro
   E agarda pol-o ninguén
que adiviñe a chamada
do irremediabel solagado lonxe.

   Hai un faro
          Alén.


                                    Manuel Antonio

viernes, 20 de julio de 2018

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE





EL CANTO DE UN MOSQUITO

       Como andaluza criada entre patios de cal y jardines, mi madre cultivaba las flores, sabía del injerto y la poda de los rosales, conocía las leyendas mil veces reinventadas de los narcisos, las pasionarias, las anémonas, las siemprevivas...; recordaba por centenares los nombres de las florecillas silvestres, que ella me enseñaba en la práctica cuando los domingos salíamos al campo: la flor del candil, los zapatitos de la Virgen, varitas de San José, rabos de zorra, la palabra del hombre...; le gustaba, durante las noches de agosto, adormecerse junto a los jazmineros y en compañía del canto de un mosquito, gusto éste para mí incomprensible, pero que he comprobado luego en otros andaluces. Era, por todo esto, una mujer rara y delicada, que tanto como a sus santos y sus vírgenes amaba las plantas y las fuentes, las canciones de Schubert, que tocaba al piano, las coplas y romances del sur, que a mí solo me trasmitía quizá por ser el único de la casa que le atrayeran sus cultos y aficiones.


Rafael Alberti. 
La arboleda perdida. 
Alianza Editorial.

miércoles, 18 de julio de 2018

OBITER DICTUM






A las siete el cielo está teñido de oro y rosa, pero apenas salimos hacia Rocca, llegan los nubarrones desde el Campidoglio: relámpagos, truenos, lluvia torrencial. Estoy asustado, me preocupa tener que conducir, pero doy un trago a la botella de whisky y me siento mejor. Me falta la risa de la vida, me digo al volver del estanco. Entonces pienso en la oración: «Prepáranos para la aventura, pero no nos ahorres los peligros.»


John Cheever

domingo, 15 de julio de 2018

ALLÁ EN LA INDIAS




EL ORO


«A seis de febrero, lloviendo, embié setenta hombres la tierra adentro y a las cinco leguas fallaron muchas minas. Los indios que iban con ellos, los llevaron en un cerro muy alto y de allí les mostraron hazia toda parte cuanto los ojos alcançavan, diziendo que en todo cabo avía minas de oro y que hazia el Poniente hazían veinte jornadas, y anombravan las villas y lugares y a donde avía de ello más o menos. Después supe yo que el Quivía, que avía dado estos indios, les avía mandado que fueren a mostrar las minas lexos y de otro Quivía, su contrario, y que adentro de su pueblo coxían, cuando él quería, un hombre en diez días una almozada de oro. Los indios, sus criados y testigos desto traigo conmigo. A donde él tiene el pueblo, llegan las barcas. El vulgo es que el oro se engendra en tierras estériles y a donde el sol tenga fuerza. En la Española y en Veragua se ha hallado la mayor cantidad en el monte, adonde son los árboles gordos como toneles y espesos, nacidos desque Dios crió el primer hombre. Y adonde el sol no llega a la tierra, por la sombra, allí se ha fallado grano en la Española de setenta marcos, como vuestras altezas bien saben.»


Cristobal Colón. 
Segundo viaje.

viernes, 13 de julio de 2018

OBITER DICTUM






Lo que con más fuerza crece es el miedo; es impensable lo poco que seríamos sin haber padecido miedo. Es propia del hombre la tendencia a ceder al miedo. Ningún miedo desaparece, pero sus escondrijos son indescifrables. De todas las cosas quizás sea el miedo la que menos cambia. Cuando pienso en mis primeros años lo primero que reconozco son sus miedos, de los que hubo una riqueza inagotable. Muchos de estos miedos los descubro sólo ahora; otros, que no hallaré jamás, deben constituir el misterio que me hace apetecer una vida eterna.

Elías Canetti.

miércoles, 11 de julio de 2018

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






MIDNIGHT FORESCASTLE


Ir más lejos en cuerpo y pensamiento.
Pero saber que hay puertas
Que sólo abren al horror.


                                     José María Alvarez

sábado, 7 de julio de 2018

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE



GRIEGOS Y JUDÍOS


    “Los griegos compiten con los judíos por ser la raza con mayor conciencia política del mundo. Por desesperadas que sean sus circunstancias o por graves que sean los peligros que corre su país siempre están divididos entre muchos partidos, con numerosos dirigentes que luchan entre sí con un vigor desesperado. Bien dicen que donde quiera que haya tres judíos juntos habrá dos primeros ministros y un jefe de la oposición. Y lo mismo se puede decir de esta otra famosa raza antigua, cuya lucha por la vida, violenta e infinita, se remonta a las fuentes del pensamiento humano. No hay otras dos razas que hayan dejado en el mundo una marca semejante. Las dos han demostrado su capacidad de supervivencia a pesar de los peligros interminables y los sufrimientos producidos por los opresores externos equiparables tan sólo a sus propias enemistades, luchas y convulsiones incesantes. Aunque pasen varios miles de años no se aprecia ningún cambio en sus características ni disminuyen sus padecimientos ni su vitalidad. Han sobrevivido a pesar de todo lo que el mundo pudo hacer contra ellos y de todo lo que ellos pudieron hacer contra sí mismos, y cada uno de ellos desde ángulos tan diferentes nos ha dejado la herencia de su genio y su sabiduría. No hay dos ciudades que hayan contado más en la historia de la humanidad que Atenas y Jerusalén. Sus mensajes sobre la religión, la filosofía y el arte han sido los principales faros de la fe y la cultura modernas. A pesar de siglos de dominio extranjero y de opresión indescriptible e infinita siguen siendo unas importantes comunidades vivas y activas en el mundo moderno, con enfrentamientos intestinos de una vivacidad insaciable. Personalmente siempre he estado de parte de las dos y he creído en su poder invencible para sobrevivir a los conflictos internos y a las corrientes mundiales que amenazan con extinguirlas.”


Winston S. Churchill. 
La Segunda Guerra Mundial. 
La Esfera de los Libros.

martes, 3 de julio de 2018

OBITER DICTUM





“Nietzsche extremó este escepticismo en un escepticismo frente a la ciencia. La ciencia coincide, en efecto, con el fanático en ser tan intolerante como él porque exige y da siempre demostraciones. Nadie es tan intolerante como aquel que pretende demostrar que lo que dice ha de ser la verdad. La ciencia es intolerante, según Nietzsche, porque es un síntoma de debilidad, un producto tardío de la vida, un alejandrinismo, un legado de esa decadencia que Sócrates, el inventor de la dialéctica, trajo a un mundo en el que no existía aún la «incidencia de la demostración», sino que una soberana autocerteza se limitaba a señalar y decir, sin demostración alguna. “


Hans George Gardamer

sábado, 30 de junio de 2018

OBITER DICTUM





En Coney Island existen también las clásicas cabezas de turco de las ferias europeas; pero estas cabezas son aquí verdaderas cabezas humanas, si los americanos me permiten llamar humanas a las cabezas de los negros. El público, por una cantidad módica, puede permitirse el placer de tirarle huevos crudos a unos cuantos negros que están al fondo de una barraca con las cabezas encuadradas en unos lienzos. Hay tirador que no falla jamás y que le da siempre al blanco, es decir, al negro. El espectáculo constituye un hermoso ejemplo de esta fraternidad de razas que existe en América y, en general, todo Coney Island le da a uno una gran idea de los sentimientos pacíficos de este pueblo.


Julio Camba

jueves, 28 de junio de 2018

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE








UNA GRACIA DE LA RAZÓN DE DIOS


        “Desde la plaza del Comercio se ve el paisaje que se extiende sobre la orilla meridional del río. No tiene mucha amenidad: es un paisaje llano, monótono, indefinido. Lisboa, en cambio, ha de verse desde esta orilla, desde el otro lado del río. Previo pago de un peaje ínfimo, una de esas pequeñas embarcaciones que van y vienen entre una orilla y la otra le transportan a uno a la parte opuesta del río. Desde allí se contempla, sobre el plano anchísimo del Tajo, que la marea infla o adelgaza, hace bajar o subir alternativamente, el maravilloso anfiteatro de la ciudad puesta sobre las ondulaciones, los vientres y las depresiones de sus célebre siete colinas. No hay muchas cosas en Europa que se puedan comparar a ese espectáculo de maravilla. Quien lo ha visto una vez no lo olvida nunca más. Es un espectáculo que no contiene nada monstruoso, ninguna forma que repela a la medida humana. En este sentido es una gracia de la razón de Dios.


Josep Pla. 
La vida amarga. 
Ediciones Destino.