jueves, 24 de agosto de 2017

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






EN MEDIO DE LA NOCHE

…el fuego salvaje
que quema millones de niños
Che Lan Vien

De pronto, en medio de la noche, sientes
un terror que no entiendes. Y es
el hambre en vilo de los lobos
aullando silenciosamente
bajo una luna ya abolida
en lo profundo de tu sangre.
                         O bien

el estupor ante el murmullo ajeno
de un río indiferente: ¿no se acaba
el destierro jamás bajo los muros
de eternos azulejos? Babilonia
brama en lo oculto de tu corazón
como una res agónica. Y el ciento
de lo perdido se renueva

en medio de tu sangre, y crece
junto a las novedades del horror.


Eliseo Diego

lunes, 21 de agosto de 2017

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE




LA TOSCANA


        “La Toscana es todo aquello que podrían ser los Apeninos según expliqué antes. Estando como está situada muy por debajo de éstos, el viejo mar ha cumplido muy bien su con su obligación acumulando una honda capa de terreno arcilloso. El color de éste es amarillo claro y trabajarlo no supone ningún esfuerzo. Lo aran muy profundamente, pero de una manera primitiva en extremo: sus arados non tienen ruedas, y la reja no se puede mover. Así, el labrador marcha penosamente curvado detrás de los bueyes y remueve la tierra, que se ara hasta cinco veces, mientras se esparcen en ella pequeñas cantidades de estiércol con las manos. Por último se siembra el trigo y se hacen una especie de surcos de tierra en forma de parcelas profundas, todo dispuesto de manera que circule por ellas el agua de lluvia. El cereal crece sobre estas fajas de tierra, y los labradores van y vienen por los surcos para escardar. Este procedimiento es comprensible allí donde acecha la humedad, pero no entiendo que lo sigan en los terrenos más bellos. Hice esta reflexión cerca de Arezzo, donde se abre una llanura magnifica. Es imposible que exista un campo más limpio que éste, ni siquiera había terrones, daba la impresión de que todo había sido pasado por un tamiz. El trigo crece aquí muy hermoso, y se diría que encuentra en este lugar todas las condiciones que su naturaleza necesita. El segundo año se siembran habas para los caballos, puesto que aquí no comen avena. Asimismo se cultivan altramuces, que ya tienen un color verde magnífico y darán su cosecha en marzo. También el lino ha germinado, pasa el invierno a la intemperie, y las heladas lo hacen más resistente.”


Johann W. Goethe. 

Viaje a Italia. 

Ediciones B.

domingo, 20 de agosto de 2017

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





    CATACLISMO

El sol se ha rajado
y cae un chorro de oro
sobre mi corazón.
Es un oro ardiente
que salta sobre las nubes
roto en chispas,
que muerde mi pecho
con muchos dientecillos encendidos.
El sol se ha rajado
y se desangra en luz
y me está ahogando...
¡Yo me muero del sol!


                             Dulce María Loynaz

miércoles, 16 de agosto de 2017

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






RESPUESTA


Lo cretino, en ti,
No excluye lo ruin.

Lo ruin, en tu sino,
No excluye lo cretino.

Así que eres, en fin,
Tan cretino como ruin.


Luis Cernuda

martes, 15 de agosto de 2017

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE




EL BIGOTE Y LAS CACHIPORRAS


Tan pronto como llegué a mi camerino, Quinn, el empresario, entró apresuradamente echando chispas.

        —Oye, muchacho —dijo—. La semana pasada actuaste en el Palace, ¿no es verdad?
        Siempre actor, respondí:
        —Sí, y he de confesar que tuvimos un gran éxito. De hecho, nos preguntaron cuándo podríamos volver. Y bien, ¿qué se le ofrece?
        —¿Qué se me ofrece? —repitió—. ¡Ya te diré yo lo que se me ofrece! Te estoy pagando a ti y a tus compinches el mismo salario que cobrabais en el Palace, ¿no es verdad? Bueno, pues, quiero que lleves el mismo bigote que llevabas en el Palace. ¿De acuerdo?
        Yo dije:
        —Oiga usted, huno invernal, ¿qué diferencia hay en la clase de bigote que lleve? El público se ha reído esta noche de un modo exactamente tan ruidoso como lo hicieron la semana pasada los espectadores del Palace. Eso es todo lo que usted puede exigir. Ahora, pues, ¡lárguese!
        Estuve especialmente valiente aquella noche, algo fuera de lo normal. ¿Por qué razón? Mis tres hermanos permanecían de pie junto a mí, balanceando como por azar sus cachiporras, como un anuncio de que alguien iba a ser mutilado.

Groucho Marx.

Groucho y yo.

viernes, 11 de agosto de 2017

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE




SIN SENTIMENTALISMO


Si los hombres se dividen en sedentarios, emigrantes y los que no tienen hogar, probablemente yo formo parte de esta última categoría, si bien la concibo de un modo archimaterial, sin una sombra siquiera de sentimentalismo o autocompasión. Los sedentarios mueren donde nacieron. Existen casas de campo que una misma familia habita desde hace más de diez generaciones. Los emigrantes anidan en el extranjero y de esta manera hacen posible que sus hijos vuelvan a formar parte de la categoría de los sedentarios (aunque hablen otro idioma). De modo que el emigrante es un eslabón intermedio, un guía que coge de la mano a las generaciones venideras para conducirlas hasta otro lugar, que cree más seguro. En cambio, un hombre sin hogar es alguien que, por obra del azar, por un capricho del destino, por su culpa o por culpa de su carácter, no quiso o no supo en sus años de infancia y de juventud entablar relaciones estrechas e íntimas con el entorno en que crecía y maduraba. No tener hogar no implica, pues, vivir bajo un puente o en el andén de una estación de metro poco concurrida, como por ejemplo, nomen omen, la estación Europe de la línea Pont de Levallois-Gallieni. Sólo significa que la persona con esta tara es incapaz de determinar la calle, la ciudad o el pueblo que considera su hogar y, como suele decirse, su patria chica.

Adam Zagajewski
Dos ciudades

Acantilado

martes, 8 de agosto de 2017

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE






EL HOMBRE NUEVO


El empleo de la violencia al que se llegará ya no puede equivaler a la ingenua «dictadura educativa» de Fichte. No se pretende educar al burgués, sino acabar con él. La lucha, totalmente real y sangrienta, necesitaba otra ideología y una estructura intelectual distinta que la construcción de Hegel, cuyo núcleo central se reducía siempre a la contemplación. Esta subsiste como el más importante factor a nivel intelectual, pudiendo apreciarse en casi todos los escritos de Lenin y Trotsky la fuerza que aún resta, pero se ha convertido en un instrumento meramente intelectual de una motivación en realidad ya no racionalista. Los partidos de la lucha entablada entre burguesía y proletariado tenían que concebir una forma más concreta, necesaria para una lucha real y concreta. Una filosofía de la vida concreta ofreció el arma intelectual para ello, una teoría que consideraba cualquier conocimiento intelectual sólo como algo secundario en comparación con procesos más profundos (voluntaristas, emocionales o vitales) y que correspondían a una estructura intelectual en la que se habían estremecido los cimientos de la jerarquía moral tradicional, es decir, del dominio de lo consciente sobre lo inconsciente, de la ratio sobre los instintos. Una nueva teoría del empleo directo de la violencia se enfrenta al racionalismo absoluto de la dictadura educativa, así como al racionalismo relativo de la separación de poderes; a la fe en la discusión se opone la teoría de la acción directa. No sólo se atacó al parlamentarismo en sus mismos cimientos, sino también a los fundamentos de la democracia, considerada aún teóricamente válida en la dictadura racionalista. Trotsky argumenta, cargado de razón, contra el demócrata Kautsky: cuando sólo se conciencian relatividades, no se tiene el valor de emplear la violencia ni de derramar sangre.

Carl Schmitt
Sobre el parlamentarismo

Editorial Tecnos

lunes, 7 de agosto de 2017

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA








PROFESSOR BONAVENTURA BASSEGODA

El recordo alt i gros,
procaç, sentimental: llavors vostè
era una autoritat en Fonaments Profunds.
Sempre va començar la nostra classe
dient: Senyors, bon dia. Avui
fa tants anys, i tants mesos, i tants dies
que va morir la meva filla.
I solia eixugar-se alguna llàgrima.
Teníem uns vint anys,
però aquell homenàs que vostè era
plorant en plena classe
mai no ens va fer somriure.
Quant fa que ja vostè no compta el temps?
He pensat en vostè i en tots nosaltres
ara que sóc una ombra amarga seva,
perquè la meva filla,
fa dos mesos, tres dies i sis hores
que té en la mort el fonament profund.


Joan Margarit

jueves, 3 de agosto de 2017

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE










A ESPAÑA EN EL ESPAGNE


«El día que The New Republic publicó mi artículo, el primer escrito por el que cobré realmente, inicié la travesía hacia Burdeos en el Espagne. El Comodoro me escribió aquella tarde. Desde la ventana de su oficina en Broad Street vio las rojas chimeneas del vapor mientras se abría camino desde el puerto hacia los Narrows. Había habido una nueva amenaza de submarinos. Aunque los entendidos insistían en que los barcos de la Línea Francesa no corrían peligro porque la familia imperial de Austria poseía un paquete de acciones, ochenta pasajeros habían cancelado sus pasajes en el último momento. Mi padre se figuraba que tendría un camarote para mí solo. Mientras él me escribía yo me dedicaba a examinar, solo y loco de alegría, lo que me parecía un enorme y lujoso camarote. Mis cartas de presentación, la de crédito y mi pasaporte, estaban extendidos sobre la litera para examinarlos detenidamente. «Tengo cartas para tres poetas y otras gentes divertidas», le escribí a Arthur. «Viviré en la Residence des Estudientes (comoquiera que se deletree) y estudiaré arquitectura y la Biblia como loco —y también Cervantes y Calderón, Homero y las Geórgicas de Virgilio… Más adelante, en la primavera, iré a París y haré todo lo posible por marcharme al frente por las buenas o por las malas…»

John dos Passos.
Años inolvidables.
Alianza Editorial.

martes, 1 de agosto de 2017

ALLÁ EN LAS INDIAS






IXQUIC


“El nombre del padre era Cuchumaquic y el de la doncella Ixquic. Cuando ella oyó la historia de los frutos del árbol, que fue contada por su padre, se quedó admirada de oírla.

—¿Por qué no he de ir a ver a ese árbol que cuentan?, exclamó la joven. Ciertamente deben ser sabrosos los frutos de que oigo hablar. A continuación se puso en camino ella sola y llegó al pie del árbol que estaba sembrado en Pucbal-Chah.

— ¡Ah!, exclamó, ¿qué frutos son los que produce este árbol? ¿No es admirable ver cómo se ha cubierto de frutos? ¿Me he de morir, me perderé si corto uno de ellos?, dijo la doncella.

Habló entonces la calavera que estaba entre las ramas del árbol y dijo:         

—¿Qué es lo que quieres? Estos objetos redondos que cubren las ramas del árbol no son más que calaveras. Así dijo la cabeza de Hun-Hunahpú dirigiéndose a la joven. ¿Por ventura los deseas?, agregó.

—Sí, los deseo, contestó la doncella.

—Muy bien, dijo la calavera. Extiende hacia acá tu mano derecha.

—Bien, replicó la joven, y levantando su mano derecha, la extendió en dirección a la calavera.

En ese instante la calavera lanzó un chisguete de saliva que fue a caer directamente en la palma de la mano de la doncella. Miróse ésta rápidamente y con atención la palma de la mano, pero la saliva de la calavera ya no estaba en su mano.

—En mi saliva y mi baba te he dado mi descendencia (dijo la voz en el árbol). Ahora mi cabeza ya no tiene nada encima, no es más que una calavera despojada de la carne. Así es la cabeza de los grandes príncipes, la carne es lo único que les da una hermosa apariencia. Y cuando mueren espántanse los hombres a causa de los huesos. Así es también la naturaleza de los hijos, que son como la saliva y la baba, ya sean hijos de un Señor, de un hombre sabio o de un orador. Su condición no se pierde cuando se van, sino se hereda; no se extingue ni desaparece la imagen del Señor, del hombre sabio o del orador, sino que la dejan a sus hijas y a los hijos que engendran. Esto mismo he hecho yo contigo. Sube, pues, a la superficie de la tierra, que no morirás. Confía en mi palabra que así será, dijo la cabeza de Hun-Hunahpú y de Vucub-Hunahpú.

Y todo lo que tan acertadamente hicieron fue por mandato de Huracán, Chipi-Caculhá y Raxa-Caculhá.

Volvióse en seguida a su casa la doncella después que le fueron hechas todas estas advertencias, habiendo concebido inmediatamente los hijos en su vientre por la sola virtud de la saliva, Y así fueron engendrados Hunahpú e Ixbalanqué.

Llegó, pues, la joven a su casa y después de haberse cumplido seis meses, fue advertido su estado por su padre, el llamado Cuchumaquic. Al instante fue descubierto el secreto de la joven por el padre, al observar que tenía hijo.
Reuniéronse entonces en consejo todos los Señores Hun-Cumé y Vucub-Camé con Cuchumaquic.

—Mi hija está preñada, Señores; ha sido deshonrada, exclamó el Cuchumaquic cuando compareció ante los Señores.

—Está bien, dijeron éstos. Oblígala a declarar la verdad, y si se niega a hablar, castígala; que la lleven a sacrificar lejos de aquí.

—Muy bien, respetables Señores, contestó. A continuación interrogó a su hija:

—¿De quién es el hijo que tienes en el vientre, hija mía? Y ella contestó:

—No tengo hijo, señor padre, aún no he conocido varón.

—Está bien, replicó. Positivamente eres una ramera. Llevadla a sacrificar, señores Ahpop Achih; traedme el corazón dentro de una jicara y volved hoy mismo ante los Señores, les dijo a los búhos.”


Popol Vuh

domingo, 30 de julio de 2017

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






                 ERINNERUNG AN FRANKREICH



Du denk mit mir: der Himmel von Paris, die große                                   [Herbstzeitlose...
Wir kauften Herzen bei den Blumenmädchen:
sie waren blau und blühten auf im Wasser.
Es fing zu regnen an in unserer Stube,
und unser Nachbar kam, Monsieur Le Songe, ein                                    [hager Männlein.
Wir spielten Karten, ich verlor die Augensterne;
du liehst dein Haar mir, ich verlors, er schlug uns                                    [nieder.
Er trat zur Tür hinaus, der Regen folgt' ihm.
Wir waren tot und konnten atmen.


                                                                         Paul Celan

viernes, 28 de julio de 2017

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE




EMIGRANTES




“En Sao Paulo, los domingos podían dedicarse a la etnografía. No ciertamente entre los indios de los suburbios, sobre los cuales me habían prometido el oro y el moro; en los suburbios vivían sirios o italianos, y la curiosidad etnográfica más cercana, que quedaba a unos quince kilómetros, consistía en una aldea primitiva cuya población harapienta traicionaba un cercano origen germánico, con su cabellos rubio y sus ojos azules, en efecto, alrededor de 1820 grupos de alemanes se instalaron en las regiones menos tropicales del país. Aquí, en cierto modo, se perdieron y confundieron con el miserable paisanaje local, pero más al sur, en el Estado de Santa Catarina, las pequeñas ciudades de Joinville y de Blumenau perpetuaban bajo las araucarias el ambiente del siglo pasado; las calles, bordeadas de casas con techos muy inclinados, tenían nombres alemanes y se hablaba solamente esa lengua; en la explanada de las cervecerías, viejecitos con patillas y mostachos fumaban largas pipas con hornillo de porcelana.

Alrededor de Sao Paulo vivían también muchos japoneses. Era difícil abordarlos. Había empresas de inmigración que los reclutaban, que aseguraban su pasaje, su alojamiento temporario a la llegada y su posterior distribución en granjas del interior, que tenían algo de campamentos militares. En ellas se reunían todos los servicios: escuela, talleres, enfermería tiendas y distracciones. Los inmigrantes pasaban largos períodos de reclusión parcialmente voluntaria y sistemáticamente estimulada, reembolsando su deuda a la compañía, en cuyas arcas depositaban sus ganancias. Después de muchos años, ésta se encargaba de reintegrarlos a la tierra de sus antepasados para que pudieran morir allí o, si la malaria había dado cuenta de ellos, de repatriar sus cuerpos. Todo estaba organizado de tal manera para que esa gran aventura se desarrollara sin que ellos experimentaran jamás el sentimiento de haber dejado Japón. Pero no es cierto que las preocupaciones de los empresarios fueran simplemente financieras, económicas o humanitarias. Un examen atento de los mapas revelaba las estratégicas intenciones que habían inspirado la implantación de la s granjas. La enorme dificultad que existía para llegar hasta las oficinas de la Kaigai-Iju-Kumiai o de la Brazil-Takahoka-Kumiai, y más aún a las cadenas casi clandestinas de hoteles, hospitales, fábricas de ladrillos, aserraderos, con los que la inmigración podía bastarse a sí misma, así como también a los centros agrícolas, ocultaba tortuosas intenciones, de las cuales la segregación de los colonos en lugares bien elegidos y las investigaciones arqueológicas (seguidas metódicamente durante los trabajos agrícolas, con el fin de subrayar ciertas analogías entre los vestigios indígenas y los del neolítico japonés) no parecían ser sino los eslabones extremos.”

Claude Lévi-Strauss. 
Tristes Trópicos
Ediciones Paidós Iberica.