domingo, 9 de julio de 2017




LISTER


«Líster era muy diferente. Unía a una gran fuerza vital, una inteligencia despierta. Simpático, tenía muchas cualidades humanas y sentido de la amistad. En su juventud había sido cantero y luego emigró a Cuba. Cuando como comunista fue enviado a estudiar a la Unión Soviética un curso de preparación política y militar, se portó tan indisciplinadamente que acabó castigado trabajando de obrero en el Metro de Moscú, mientras Modesto terminaba normalmente los estudios. El Partido Comunista, estuvo a punto de eliminar a Líster del ejército los primeros meses de la guerra, debido a la forma tumultuosa con que el nuevo jefe gozaba de la vida siempre que los combates se lo permitían. Sin embargo, la capacidad combativa de su famosa brigada, luego división, hizo imposible tomar medidas contra su jefe e incluso lo nombraron miembro del Comité Central. Es decir, en la carrera militar de Líster, influyeron sobre todo sus cualidades de mando. Al acabar la batalla de Aragón era todavía el único teniente coronel de milicias del ejército republicano. Aunque sostenía en forma durísima la disciplina en sus unidades, le he visto perdonar faltas graves a sus subordinados, obligándolos así para el futuro y dando aún mayor cohesión a sus filas. En resumen, se repetía la vieja historia y los viejos métodos de todo auténtico caudillo de guerra idealizado por sus soldados. Mis relaciones con Líster fueron siempre cordiales. Nunca estuve bajo sus órdenes, pero no me hubiera importado estarlo. En el frente fuimos buenos vecinos, nos ayudamos mutuamente y nunca hubo problemas ni roces entre nosotros.»


Manuel Tagüeña.

Testimonio de dos guerras.

Editorial Planeta.


viernes, 7 de julio de 2017

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






DESPUÉS DE LA MUDANZA

El niño triste mira con asombro
el patio donde había cielo.
La marca que dejó en el muro
la fotografía de la boda.
El sitio donde estuvo el piano
(su música, como la lluvia).
La ventana donde el otoño
daba su luz a los malvones.
¿Y cómo la verá un día,
vaga, distante, en el recuerdo?

La carta que cayó del mueble
como una hoja del tiempo.


                      Raúl González Tuñón

miércoles, 5 de julio de 2017

OBITER DICTUM





        “El conductor empezó diciendo sorok (cuarenta) cuando bajé. Era el aviso de la tormenta que se avecinaba, pero yo no presté atención y tranquilamente le di los treinta. Los recibió con desdén y resignación y, sosteniéndolos en su mano abierta, pronunció un elocuente discurso en ruso del que destacaba la idea de sorok. (…) Me limité a coger los treinta, volver a meterlos en el monedero y contar veinticinco esta vez. Al hacerlo me sentí como quién tira del cordón de la ducha.
          Yo le dije en muy mal ruso que le había ofrecido treinta una vez. Pero que no lo haría otra; esto, obviamente, no lo pacificó. El sirviente del señor Mur le dijo lo mismo sin ahorrar palabras, pero consiguió que lo viera de forma adecuada. Hay personas muy difíciles de contentar.”


Lewis Carroll

domingo, 2 de julio de 2017

OBITER DICTUM





No veré más la magnolia que prometía su rosa para la tumba de mi floridana,  el pino de Jerusalén y el cedro del Líbano consagrados a la memoria de Jerónimo, el laurel de Granada, el plátano de Grecia, el roble de Armórica, a cuyo pie pinté a Blanca, canté a Cimodocea e inventé a Veleda. Estos árboles nacieron y crecieron con mis ensoñaciones; eran sus hamadríades. Pasarán bajo otro dominio: ¿los amará su nuevo amo como los amaba yo? Los dejará secarse, quizá los tale: nada debo conservar en la tierra. Diciendo adiós a los bosques de Aulnay es como voy a recordar el adiós que dije antaño a los bosques de Combourg: todos mis días son adioses.


François-René de Chateaubriand

viernes, 30 de junio de 2017

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE



KRIKOR



La canción, evidentemente una tragedia, combinaba todo el drama de un aria de Verdi con la tortura de una resonancia estrepitosa que rompía los tímpanos. Gemía y se lamentaba, se retorcía, sollozaba y chillaba intentando alcanzar un climax ansiado y abrasador. Era espantoso. Tomamos asiento y contemplamos el espectáculo.
       --Fantástico, fantástico —decía Krikor--. Esto es una canción armenia muy famosa sobre la matanza de Van. Es muy, muy bonita.
         --Weeeeeeaaagh –cantaba la artista--. Croooooosk, unkph weeeeagh.
En toda mi vida había oído un idioma menos adecuado para la canción que el armenio.
         --Skrooooo Vonskum Vvvvaaaaaaaaaaan.
         --Se está bien aquí –dijo Laura.
Krikor asintió con la cabeza entusiásticamente.
         --Es magnífico –dijo--. Este lugar es un buen negocio, os lo digo yo. Un buen negocio.
Mientras charlábamos, unos camareros con bigote y disfrazados (el traje típico nacional) se acercaron con un cubo lleno de brasas y unos narguiles en la mano. Colocaron uno entre Krikor y yo, rellenaron el extremo con tabaco y brasas, y nos preguntaron qué queríamos beber. A los poco minutos regresaron con un surtido de kebab, un vaso generosamente lleno de raki para Krikor, una cerveza siria muy suave para mí y un whisky para Laura.
         --Mi primo tiene otro restaurante como éste en las afueras de Beirut. Tambien es un buen negocio. Es un sitio muy bonito. Por la noche se puede ver cómo suben los cohetes.
         --¿Fuegos artificiales? –preguntó Laura.
         --No –respondió Krikor--. Cohetes para matar. Bonito, muy bonito el espectáculo. Cuando explotan, caen chispas por todos lados. Se ve muy bien el espectáculo desde el restaurante de mi primo.
         --¿No resulta muy peligroso?
     --No, el restaurante es muy seguro. Beirut es una buena ciudad. Muchas salas de fiesta, muchas chicas, mucho baile. Hay algunos problemas…, bombas, secuestros, disparos, pero nada importante.
          --Es usted muy valiente.
         --No valiente. Siempre llevo dos pistolas y una granada. Pero no las uso a menudo.
         --¿A menudo?
         --No a menudo.
         --¿Sólo a veces?
       --De vez en cuando. La última vez que fui a Líbano unos árabes se metieron con mi amigo. Querían matarle. Así que les disparé a los dos.
         --¿Los mató?
       --Pues claro. No pasa mucho, pero es importante ir armado. Incluso aquí llevo eso.
Sacó una pistola del bolsillo. Era pequeña y negra, con cañón corto y chato.
         --¿Cuánto hace que lleva eso?
         --Siempre lo llevo.
        --Pero es una locura –dijo Laura-- Se le puede disparar en el bolsillo en cualquier momento.
Krikor sonrió.
         --Vamos –dijo--. Toma un poco de raki.


William Dalrymple. Tras los pasos de Marco Polo. Edhasa.



jueves, 29 de junio de 2017

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA







QUÉDATE QUIETO

Deja para mañana
lo que podrías haber hecho hoy
(y comenzaste ayer sin saber cómo).

Y que mañana sea mañana siempre;

que la pereza deje inacabado
lo destinado a ser perecedero;
que no intervenga el tiempo,
que no tenga materia en que ensañarse.

Evita que mañana te deshaga
todo lo que tú mismo
pudiste no haber hecho ayer.

                                      Ángel González

lunes, 26 de junio de 2017

ALLÁ EN LAS INDIAS






RUEDA DE FORTUNA


         “Por los varios sucesos del mundo, y por llamarse rueda de fortuna los casos que en él pasan, unos dignos de fama y otros de ejemplo, unos para imitarse y otros para huirse, tomaré ocasión de contar algunos, aunque no hagan a la historia, como es el que se sigue. En la ciudad de Sevilla vivió una señora, casada con un hombre noble; sus nombres callo aunque el caso fue bien manifiesto; ésta enviudó, y su marido la dejó usufrutuaria de la hacienda, por no tener hijos; un cuñado suyo la infamó de mala con un hombre de menor calidad que la suya; fue reprehendida de sus parientes y muy afligida de razones, así de los de la parte de su marido como de los de la suya; apretada juró de vengarse, y así lo hizo, amaneciendo una mañana enclavadas en las puertas de su casa la lengua, narices, orejas y manos, y un letrero que decía cómo ella lo había hecho. Acudió la justicia a hacer sus ordinarias y debidas diligencias, y nunca pudo ser hallada. El segundo día después de llegados a Malta púseme a ver jugar a los dados, como es uso de soldados, y vi jugar un mozuelo como capón, y reparando en él parecióme haber visto aquel rostro en otra parte; como vio que lo miraba, me apartó y me dijo si lo conocía; y diciéndole que sí, aunque sólo de vista, se descubrió y me contó todo lo referido, y que ella y un negro a quien dio libertad y dejó en Lisboa lo habían hecho. Yo me espanté de ver caso tan extraño, y la rueda tan varia que el mundo tiene, pues una mujer tierna, delicada y que de sí son delicadas todas ellas, hubiese venido a tan lejas tierras y se hubiese transformado en soldado. Y de camino puede temer el disfamador de honras y mordaz la pena que la majestad de Dios en esta vida o en la otra tiene guardada para semejante culpa.”


Pedro Ordóñez de Ceballos. 
Viaje del Mundo.

sábado, 24 de junio de 2017

OBITER DICTUM






«Ha sido el realismo histórico el que me ha enseñado a ver que la unidad de Europa como sociedad no es un "ideal", sino un hecho y de muy vieja cotidianidad. Ahora bien: una vez que se ha visto esto, la probabilidad de un Estado general europeo se impone necesariamente. La ocasión que lleve súbitamente a término el proceso puede ser cualquiera: por ejemplo, la coleta de un chino que asome por los Urales o bien una sacudida del gran magma islámico.»

José Ortega y Gasset.

miércoles, 21 de junio de 2017

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





            OUTONO


O outono vem vindo, chegam melancolias,
cavam fundo no corpo,
instalam-se nas fendas; às vezes
por aí ficam com a chuva
apodrecendo;
ou então deixam marcas; as putas,
difíceis de apagar, de tão negras,
duras.


Eugenio de Andrade

domingo, 18 de junio de 2017

OBITER DICTUM






Popper: Aquí sí nos enfrentamos a una discrepancia seria. Si cuando hablas de identidad quieres decir que el cuerpo y el alma son en cierto modo inseparables, estoy de acuerdo contigo. Pero en la actualidad existe una filosofía de la identidad que es inequívocamente materialista. La actual filosofía de la identidad dice en una palabra que no existe en absoluto la vida espiritual.

Lorenz: Eso es una tontería.

Popper: Precisamente. Pues bien, en ese sentido me gustaría precisar una vez más que la filosofía de la identidad es monista. Yo, por mi parte, soy trialista. No dualista, sino trialista. No sólo afirmo que existen un cuerpo y un alma en el sentido, por ejemplo, de que, si bien ahora estamos despiertos y bien despiertos, en otros momentos también estamos dormidos y entonces nuestra alma desempeña un papel totalmente distinto de cuando estamos en estado de vigilia; sino que también digo que nuestra lengua, nuestra escritura, suponen un tercer elemento, a saber, los productos de nuestra actividad intelectual. Estos productos de nuestra actividad intelectual ejercen un feed-back, suponen una retroalimentación tan fuerte sobre nuestro espíritu, que es justo ahí donde podemos encontrar la diferencia fundamental entre el alma humana y el alma animal. La mente humana depende al menos en un 95 por ciento de sus propios productos. Retiro lo del 95 por ciento, pues es incalculable en qué medida dependemos de nuestros productos, por ejemplo, de nuestro lenguaje, sobre todo de nuestro lenguaje; y lo mismo cabría decir de la escritura, de la letra impresa, de lo que leemos…

Lorenz: El intelecto humano es un fenómeno colectivo; no puede entenderse individualmente.

Karl Popper

Konrad Lorenz

miércoles, 14 de junio de 2017

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE



LA FLOJEDAD DE NUESTRO JUICIO


“Existen sutilezas frívolas y vanas por medio de las cuales buscan a veces los hombres el renombre, como por ejemplo, los poetas que componen obras enteras cuyos versos comienzan todos con igual letra; vemos también huevos, esferas, alas y hachas, que los griegos componían antiguamente con versos rimados, alargándolos o acortándolos de manera que representaran tal o cual figura; no en otra cosa consistía la ciencia del que se entretuvo en contar de cuántos modos podían colocarse las letras del alfabeto, el cual encontró el inverosímil número que se lee en Plutarco. Yo apruebo el proceder de aquel a quien presentaron un hombre tan diestro que, arrojando con la mano un grano de mijo, lo hacía pasar por el ojo de una aguja, habiéndole pedido algún presente como retribución de habilidad tan singular, ordenó, justa y perspicazmente a mi ver, que entregaran a semejante obrero dos o tres fanegas del mismo grano, a fin de que su arte no dejara de ejercitarse. Testimonio maravilloso es éste de la flojedad de nuestro juicio, que recomienda las cosas por su novedad y rareza, o por la dificultad de realizarlas, sin atender a la bondad o utilidad que las acompaña.”


                                      Michel de Montaigne. Ensayos. 

lunes, 12 de junio de 2017

OBITER DICTUM





        “…esta ciudad es la mas bella del mundo. París me dio asco. Nueva York, cansancio y risa. Roma, sólo Roma es la ciudad de Europa donde el espíritu nuestro puede gozar de fruiciones intimas. Aquí escribo a diario, escribo mucho, pienso, medito.”


Abraham Valdelomar