miércoles, 28 de septiembre de 2016
lunes, 26 de septiembre de 2016
ALLÁ EN LAS INDIAS
PANAMÁ
“Está trazada y edificada de Levante a Poniente, en
tal manera que saliendo el sol, no hay quien pueda andar por ninguna calle de
ella, porque no hace sombra ninguna. Y esto siéntese tanto, porque hace
grandísimo calor, y porque el sol es tan enfermo, que si un hombre acostumbra
andar por él, aunque no sea sino pocas horas, le dará tales enfermedades que muera,
que así ha acontecido a muchos. Media legua de la mar había buenos sitios y
sanos, y adonde pudieran al principio poblar esta ciudad. Mas, como las casas
tienen gran precio, porque cuesta mucho a hacerse, aunque ven el notorio daño
que todos reciben en vivir en tal mal sitio; no se ha mudado, y principalmente
porque los antiguos conquistadores son ya todos muertos, y los vecinos que
ahora hay son contratantes, y no piensan estar en ella más tiempo, de cuanto
puedan hacerse ricos. Y así idos unos vienen otros, y poco o ninguno miran por
el bien público. Cerca de esta ciudad corre un río que nace en unas sierras.
Tiene asimismo muchos términos y corren otros muchos ríos, donde en algunos de
ellos tienen los españoles sus estancias y granjerías, y han plantado muchas
cosas de España, como los naranjos, cidras, higueras. Sin esto hay otras frutas
de la tierra, que son piñas olorosas y, plátanos, muchos y buenos guayabas,
caimitos, aguacates, y otros frutos de los que suele haber de la misma tierra.
Por los campos hay grandes hatos de vacas, porque la tierra es dispuesta para
que se críen en ellas. Los ríos llevan mucho oro. Y así luego que se fundó esta
ciudad, se sacó mucha cantidad. Es bien proveída de mantenimiento, por tener
refresco de entrambas mares, digo de entrambas mares, entiéndase la del Norte
por donde vienen las naos de España a nombre de Dios, y la mar del Sur, por
donde se navega de Panamá a todos los puertos del Perú. En el término de esta
ciudad no se da trigo ni cebada. Los señores de las estancias cogen mucho maíz
y del Perú y de España traen siempre harina. En todos los ríos hay pescado y en
la mar lo pescan bueno aunque diferente de lo que se cría en la mar de España.
Por la costa junto a las casas de la ciudad hallan entre el arena unas almejas
muy menudas que llaman chucha, de la cual hay gran cantidad. Y creo yo que al
principio de la población de esta ciudad, por causa de estas almejas se quedó
la ciudad en aquesta parte poblada, porque con ella estaban seguros de no pasar
hambre los españoles.”
Pedro
de Cieza de León. Crónica del Perú.
domingo, 25 de septiembre de 2016
sábado, 24 de septiembre de 2016
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
AS FOLHAS CAEM NO PASSEIO
«Quando ponho de parte os meus [...] e arrumo a um canto,
com um cuidado cheio de carinho — com vontade de lhes dar beijos — os meus
brinquedos, as palavras, as imagens, as frases — fico tão pequeno e inofensivo,
tão só num quarto tão grande e tão triste, tão profundamente triste!...
Afinal eu quem sou, quando não brinco?
Um pobre órfão abandonado nas ruas das sensações, tiritando de frio às esquinas
da Realidade, tendo que dormir nos degraus da Tristeza e comer o pão dado da
Fantasia. De um pai sei o nome; disseram-me que se chamava Deus, mas o nome não
me dá idéia de nada. Às vezes, na noite, quando me sinto só, chamo por ele e
choro, e faço-me uma idéia dele a quem possa amar... Mas depois penso que o não
conheço, que talvez ele não seja assim, que talvez não seja nunca esse o pai da
minha alma...
Quando acabará isto tudo, estas ruas
onde arrasto a minha miséria, e estes degraus onde encolho o meu frio e sinto as
mãos da noite por entre os meus farrapos? Se um dia Deus me viesse buscar e me
levasse para sua casa e me desse calor e afeição... Às vezes penso isto e choro
com alegria a pensar que o posso pensar... Mas o vento arrasta-se pela rua fora
e as folhas caem no passeio... Ergo os olhos e vejo as estrelas que não têm
sentido nenhum... E de tudo isto fico apenas eu, uma pobre criança abandonada,
que nenhum Amor quis para seu filho adotivo, nem nenhuma Amizade para seu
companheiro de brinquedos.
Tenho frio demais. Estou tão cansado no
meu abandono. Vai buscar, ó Vento, a minha Mãe. Leva-me na Noite para a casa
que não conheci... Torna a dar-me ó Silêncio [...], a minha ama e o meu berço e
a minha canção com que eu dormia.»
Fernando Pessoa. Livro do desassossego. Editora
Brasiliense.
viernes, 23 de septiembre de 2016
miércoles, 21 de septiembre de 2016
OBITER DICTUM
“El hombre pretende la libertad donde
ésta lo hará desdichado, es decir, en la vida política, pero se desprende de
ella donde más dichoso se haría, disfrazándose con las opiniones tomadas de los
demás. Los despotismos religiosos y de los sistemas políticos son los más
espantosos. El inglés que protesta contra el ministro es un esclavo de la
oposición, un esclavo de la moda, de las costumbres imbéciles y de la etiqueta.”
Georg C.
Lichtenberg.
lunes, 19 de septiembre de 2016
domingo, 18 de septiembre de 2016
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
ANTIGUO PRESENTE
Tengo un niño olvidado
en la memoria
juvenilmente antiguo
como un río;
regresa de un remoto
tiempo mío
tan lejano y azul como
la gloria.
Inconcretas noticias de
mi historia
me trae hasta la puerta
un viento frío;
volviendo están vilanos
de otro estío
y agua pasada muévese en
la noria.
El porvenir de ayer es
ya recuerdo
y el niño nunca sabe
dónde empieza
el día de mañana cada
día.
Niño que se perdió como
me pierdo,
pensando que no es buena
mi tristeza
y no vale la pena mi
alegría.
Manuel Alcántara
viernes, 16 de septiembre de 2016
miércoles, 14 de septiembre de 2016
lunes, 12 de septiembre de 2016
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
IL PARADISO SUI TETTI
Sarà un giorno tranquillo, di luce fredda
come il sole che nasce o che muore, e il vetro
chuiderà l’aria sudicia fuori del cielo.
Ci si sveglia un mattino, una volta per sempre,
nel tepore dell’ultimo sonno: l’ombra
sarà como il tepore. Empirà la stanza
per la grande finestra un cielo piú grande.
Dalla scala salita un giorno per sempre
non veranno piú voci, né visi morti.
Non sarà necessario lasciare il letto.
Solo l’alba entrerà nella stanza vuota.
Basterà la finestra a vestire ogni cosa
di un chiarore tranquillo, quasi una luce.
Poserà un’ombra scarna sul volto supino.
I ricordi saranno dei grumi d’ombra
appiattati cosí como vecchia brace
nel camino. Il ricordo sarà la vampa
che ancor ieri mordeva negli occhi spenti.
Cesare Pavese
domingo, 11 de septiembre de 2016
viernes, 9 de septiembre de 2016
miércoles, 7 de septiembre de 2016
OBITER DICTUM
“¿Qué es el hombre? Débil por su fuerza física; pequeño como
un humilde átomo en presencia de las montañas y los mares; nulo delante de la inconmensurable
majestad del cielo y de los mundos que lo pueblan; nacido con la herencia del
dolor; perecedero en su forma como todo lo que existe en el mundo físico –el
hombre ha recibido sin embargo una potencia que no tienen las montañas, el
océano, las tempestades ni los astros: el ESPÍRITU. Y esa sola potencia, que es
el soplo de Dios, que es la fuerza suprema, que es más que la luz y que la vida,
porque es la esencia creadora, inmortal y divina, le ha bastado para
descomponer y analizar y someter la luz, guiar la electricidad, esclavizar los
vientos, poner a sus servicio el fuego y la explosión, domar los furores del
océano, escudriñar los secretos del cielo y de la tierra, producir la fuerza
hasta el infinito y suprimirla a su antojo.”
José
María Samper.
lunes, 5 de septiembre de 2016
viernes, 2 de septiembre de 2016
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
UNA FRANCESA EN BERLíN
“--El alemán de dieciocho años es como un dios joven; a los treinta
y cinco años el alemán es como un cerdo --me dice madame mientras contemplamos
maravillados el magnífico espectáculo del Wellenbad.
Este baño de ola artificial del Luna Park de Berlín --como no hay
otro igual en Europa-- es sorprendente. En el fondo de una enorme piscina,
dispuesto en forma de rampa, una potente maquinaria agita constantemente el
agua lanzándola en oleadas hacia la parte más elevada de la rampa, que forma
una especie de playa. En torno a esta gran piscina, todo está dispuesto como en
un cabaret. El público se acomoda en las mesitas que rodean la playa artificial
y cena o bebe champán en compañía de los bañistas. Al lado del caballero de
esmoquin, la señorita en maillot exhibiendo casi absolutamente desnudo su cuerpo
irreprochable.
Dentro del agua, hombres y mujeres fraternizan con una libertad de
movimientos que un latino no comprenderá nunca. Esta indiferencia, por lo menos
aparente, que el tipo germánico tiene ante las sugestiones eróticas, le permite
entregarse limpiamente, graciosamente, a toda clase de juegos y escarceos
sensuales entre individuos de los dos sexos.
Una muchachita adolescente está metiendo poco a poco sus
piececillos en el agua, temerosa del frío.
Erguido el cuerpecillo frágil bajo el somero maillot, mira con sus
ojos claros el fondo de la piscina, en la que no se atreve todavía a meterse.
De improviso, un mocetón de pelo en pecho la levanta en vilo y la zambulle en
el agua. La muchachita da un grito de espanto e intenta ganar la orilla, pero
el mocetón vuelve a cogerla entre sus brazos musculosos y tira de ella hacia
dentro. Resbalando entre los brazos de él como una anguila, la adolescente
escapa una vez y otra riendo, gritando. Más ágil, logra zafarse y arriba a la
playa, chorreando agua, sofocada. Entonces son dos, tres mocetones los que se
precipitan sobre ella y, cogiéndola por los pies y la cabeza, la sumergen una y
otra vez en el agua, hasta que se cansan y la abandonan medio asfixiada. La
chica se levanta entonces, se estira cuidadosamente el maillot y se lanza
impetuosa contra los muchachos, sonriendo enardecida. Esta lucha se repite una
y mil veces con gran alborozo de hembras y varones.
Pero una vez, uno de aquellos bárbaros ha levantado en alto a una
adolescente como un nardo, y al dejarla caer en el agua le ha dado un golpe
contra el borde de la piscina. La muchachita se levanta renqueando y, como un
animalillo herido, se va a un rincón a curarse su patita mientas los demás
siguen indiferentes su algazara.
Madame dice que no le es grato este espectáculo. A madame no le es grato,
en general, el espectáculo de Alemania. Me fue de un valor inapreciable durante
mi estancia en Alemania el tener frecuentemente a mi lado esta piedra de toque
de la sensibilidad latina que es esta señora parisién de treinta y cinco años,
tan en sazón, tan ponderada y aguda, que en cada momento de estupor producido
en mí por las sugestiones germánicas, sabía poner el contrapeso de su ironía
francesa.
Madame vive hace mucho tiempo en Alemania y conoce bien a los
alemanes. Sigue siendo, sin embargo, absolutamente francesa; es más, creo que
su aguda sensibilidad latina se ha exacerbado en vez de embotarse al contacto
con estas grandes masas de humanidad que forman Alemania, y así, madame es el
fiel contraste más implacable que yo podría encontrar aquí.
Tengo por esta señora francesa, espiritual, aguda, hipersensible,
que vive en Alemania, una conmiseración sin límites. Si se sienta a la mesa
madame, con su fino paladar francés, no podrá soportar las grasas y la harina
de la cocina alemana; si sale a pasear, sus ojos, acostumbrados al tono
discreto de los bulevares, a esa pátina encantadora de París, se sentirán
heridos por estos colores radiantes que tanto gustan en Alemania, donde todo
está recién pintado, barnizado y pulido; hasta en sus momentos de alegría,
después de unas copas de Burdeos, se sentirá agredida por la alegría
estruendosa, llena de risotadas y manotazos de estas espléndidas mujeres
germánicas ahítas de cerveza y de kirsch.
Esta sensación de estar siempre dominada, vencida por una fuerza
superior a la de su fina espiritualidad latina, debe pesar dolorosamente sobre
el ánimo de madame. Sus gracias francesas, tan de boudoir, su esprit, su chic
de mujer ya un poco pasada que acendra su feminidad y quintaesencia sus
encantos, se borran por completo ante la aparición de cualquier alemanita
adolescente que, cándidamente desnuda, ofrece en el Wellenbad el maravilloso
espectáculo de su carne joven y fresca.
No importa que madame finja ojeras como lirios y manos como nardos.
Esta Fräulein de diecisiete años, que tiene la cara curtida por el viento frío
de los lagos y las manos bastas por el deporte, sabe dejarse besar tan
limpiamente, que, más bien que caricia de mujer, parece merced de diosa su
abandono.
La luz cruda de Berlín es fatal a madame. En estos parajes
desnudos, desolados, de ciudad a medio construir que tiene Berlín, se ve
netamente el artificio de madame, su maquillaje, el punto vulnerable de su
silueta.
Pero madame se venga fácilmente.
--Vea usted --me dice señalándome una masa gigantesca de carne que
en este momento sale de la piscina con la cara enrojecida, los ojos ribeteados,
resoplando, gruñendo--. Todas son así --agrega --; tienen un momento maravilloso
en la vida: el de la pubertad; la gracia que les da la Providencia. Después,
como no saben, como no tienen espíritu, se convierten en esa cosa monstruosa
que sale bufando de la piscina en este momento, incapaz de comprender que debía
ahorrar a la humanidad el espectáculo de su cuerpo grasiento y deforme.
Yo no comparto en absoluto la opinión de madame. No soy, como
español, el antípoda espiritual del alemán que es el francés, y advierto
netamente, a través de lo que madame llama la barbarie germánica, ese fondo de
blanda humanidad tan cálido, tan emocionado que hay en la gente alemana.
Y, sobre todo: ¡Es tan grato el espectáculo de esta pujante
juventud!”
Manuel Chaves Nogales.
La vuelta a Europa en avión.
Editorial Mundo Latino.
jueves, 1 de septiembre de 2016
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
La vie, c'est comme une dent
D'abord on y a pas pensé
On s'est contenté de mâcher
Ça vous fait mal, et on y tient
Et on la soigne et les soucis
Et pour qu'on soit vraiment guéri
Il faut vous l'arracher, la vie.
Boris Vian.
miércoles, 31 de agosto de 2016
lunes, 29 de agosto de 2016
ALLÁ EN LAS INDIAS
DE LAS NACIONES Y LENGUAS
“También quiero contar sus naciones y lenguas, que desde la isla de
Mal Hado hasta los últimos hay. En la isla de Mal Hado hay dos lenguas: a los
unos llaman de Caoques y a los otros llaman de Han. En la Tierra Firme,
enfrente de la isla, hay otros que se llaman de Chorruco, y toman el nombre de
los montes donde viven.
Adelante, en la costa del mar, habitan otros que se llaman
Doguenes, y enfrente de ellos otros que tienen por nombre los de Mendica. Más
adelante, en la costa, están los quevenes, y enfrente de ellos, dentro de la
Tierra Firme, los mariames; y yendo por la costa adelante, están otros que se
llaman guaycones, y enfrente de éstos, dentro en la Tierra Firme, los iguaces.
Cabo de éstos están otros que se llaman atayos, y detrás de éstos, otros,
acubadaos, y de éstos hay muchos por esta vereda adelante. En la costa viven
otros llamados quitoles, y enfrente de éstos, dentro en la Tierra Firme, los
avavares. Con éstos se juntan los maliacones, y otros cutalchiches, y otros que
se llaman susolas, y otros que se llaman comos, y adelante en la costa están
los camoles, y en la misma costa adelante, otros a quien nosotros llamamos los
de los higos. Todas estas gentes tienen habitaciones y pueblos y lenguas
diversas. Entre éstos hay una lengua en que llaman a los hombres por mira acá;
arre acá; a los perros, xo; en toda la tierra se emborrachan con un humo, y dan
cuanto tienen por él. Beben también otra cosa que sacan de las hojas de los
árboles, como de encina, y tuéstanla en unos botes al fuego, y después que la
tienen tostada hinchan el bote de agua, y así lo tienen sobre el fuego, y
cuando ha hervido dos veces, échanlo en una vasija y están enfriándola con
media calabaza, y cuando está con mucha espuma bébenla tan caliente cuanto
pueden sufrir, y desde que la sacan del bote hasta que la beben están dando
voces, diciendo que ¿quién quiere beber? Y cuando las mujeres oyen estas voces,
luego se paran sin osarse mudar, y aunque estén mucho cargadas, no osan hacer
otra cosa, y si acaso alguna de ellas se mueve, la deshonran y la dan de palos,
y con muy gran enojo derraman el agua que tienen para beber, y la que han
bebido la tornan a lanzar, lo cual ellos hacen muy ligeramente y sin pena
alguna. La razón de la costumbre dan ellos, y dicen que si cuando ellos quieren
beber aquella agua las mujeres se mueven de donde les toma la voz, que en
aquella agua se les mete en el cuerpo una cosa mala y que dende a poco les hace
morir, y todo el tiempo que el agua está cociendo ha de estar el bote tapado, y
si acaso está destapado y alguna mujer pasa, lo derraman y no beben más de
aquella agua; es amarilla y están bebiéndola tres días sin comer, y cada día
bebe cada uno una arroba y media de ella, y cuando las mujeres están en su
costumbre no buscan de comer más de para sí solas, porque ninguna otra persona
come de lo que ellas traen. En el tiempo que así estaba, entre éstos vi una
diablura, y es que vi un hombre casado con otro, y éstos son unos hombres
amarionados, impotentes, y andan tapados como mujeres y hacen oficio de
mujeres, y tiran arco y llevan muy gran carga, y entre éstos vimos muchos de
ellos así amarionados como digo, y son más membrudos que los otros hombres y
más altos; sufren muy grandes cargas.”
Alvar Núñez Cabeza de Vaca.
Naufragios y comentarios.
Espasa Calpe.
sábado, 27 de agosto de 2016
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
VIAJE A ITALIA
Y ahora qué haré, si tú no estás.
En el espejo te desvaneciste.
Qué haré, si ya no estás. Cómo encontrarte.
Fui a la agencia de viajes.
Dije: «Un billete». «¿Para dónde?»
«Para dónde ha de ser». (Me comprendieron enseguida).
«Mucho tiempo esperó», dijeron enigmáticos.
Volví a casa cantando, recobrada
la vida. Me miré al espejo.
Tú ya no estabas. Comprendí.
Ahora qué voy a hacer. Sin ti quién puede
recobrar lo soñado, lo perdido: Venecia
de vidrio rosa, Roma con cabellos de fuentes.
Florencia y Siena, Nápoles y Pisa,
Botticelli, Giotto, Tiziano, cipreses y palacios,
canales, Miguel Angel, frutos, palomas, Donatello
qué van a ser sin ti, si eras tú quien les dabas
vida, sentido, magia.
Llegaré —a veces gusto
imaginar que en el crepúsculo—
a no sé que ciudad. Consultaré la Guide Blue
y, ...Esta es la prueba. ¿Quién puede acercarse
después de tanto amor, a un gran amor,
sin alma, sin amor, es decir, solo con los ojos?
«Un billete» diré. Preguntarán para dónde.
«Para un lugar que yo invente
y tal vez ya no existe. Par mirarme en un espejo
que reflejo mi vida cuando no estaba yo
y al que me acerco ahora
cuando no puede devolver mi imagen».
Y entenderán por qué lo digo.
José
Hierro
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