viernes, 3 de junio de 2016
miércoles, 1 de junio de 2016
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
“Desde aquellos tiempos lejanos han ocurrido muchas
cosas. De modo particular durante los últimos años, he comprobado la progresiva
y, finalmente, total desaparición de mi instinto sexual, incluso en sueños. Me alegro,
pues me parece haberme liberado de un tirano. Si se me apareciera Mefistófeles,
para proponerme recobrar eso que se ha dado en llamar virilidad, le contestaría:
«No, muchas gracias, no me interesa; pero fortaléceme el hígado y los pulmones,
para que pueda seguir bebiendo y fumando.»”
Luis Buñuel.
domingo, 29 de mayo de 2016
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
CREER O NO CREER
«Durante muchos años
hemos formado parte de una organización de masas forjadas en la disciplina
ciega, en la obediencia sumisa, en la intransigencia apasionada, en la
intolerancia fanática que, impermeables a todo otro razonamiento, tienen como
único norte el de la defensa de la URSS Romper con lo que se ha amado
entrañablemente, hacer añicos con nuestras propias manos los ídolos por ella
creados, ídolos que llenaban por completo nuestra alma, no es un proceso fácil;
es, por el contrario, un proceso lento, penoso, cruel. Dejar de creer en lo que
se ha creído presupone un periodo de crisis donde las mentiras aceptadas como
verdades luchan contra verdades que se nos figuraban mentiras. Es un forcejeo
entre el ideal que se desploma y la conciencia que se resiste a la catástrofe
espiritual. El hombre necesita creer por ese horror instintivo a la nada
espiritual que le deshumaniza. Por temor a ese vacío opta por seguir aferrado a
la ilusión muerta. O prefiere una fe endeble a no tener ninguna. Quien de la
noche a la mañana se declara ateo es que nunca ha creído en Dios.»
Jesús
Hernández.
Yo
fui un ministro de Stalin.
Gregorio
del Toro.
sábado, 28 de mayo de 2016
viernes, 27 de mayo de 2016
OBITER DICTUM
“Cualquiera que sea nuestro grado de cultura, si no
reflexionamos intensamente sobre la muerte, no seremos más que nulidades. Un
gran sabio que no sea más que eso es muy inferior a un analfabeto obsesionado
por los grandes interrogantes. En general, la ciencia embrutece los espíritus
reduciendo su conciencia metafísica.”
E.M. Cioran
jueves, 26 de mayo de 2016
miércoles, 25 de mayo de 2016
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
CALVO QUE NO QUIERE ENCABELLARSE
Pelo fue aquí, en donde calavero;
calva no sólo limpia, sino hidalga;
háseme vuelto la cabeza nalga:
antes greguescos pide que sombrero.
Si, cual Calvino soy, fuera Lutero,
contra el fuego no hay cosa que me valga;
ni vejiga o melón que tanto salga
el mes de agosto puesta al resistero.
Quiérenme convertir a cabelleras
los que en Madrid se rascan pelo ajeno,
repelando las otras calaveras.
Guedeja réquiem siempre la condeno;
gasten caparazones sus molleras:
mi comezón resbale en calvatrueno.
calva no sólo limpia, sino hidalga;
háseme vuelto la cabeza nalga:
antes greguescos pide que sombrero.
Si, cual Calvino soy, fuera Lutero,
contra el fuego no hay cosa que me valga;
ni vejiga o melón que tanto salga
el mes de agosto puesta al resistero.
Quiérenme convertir a cabelleras
los que en Madrid se rascan pelo ajeno,
repelando las otras calaveras.
Guedeja réquiem siempre la condeno;
gasten caparazones sus molleras:
mi comezón resbale en calvatrueno.
Francisco de Quevedo.
lunes, 23 de mayo de 2016
viernes, 20 de mayo de 2016
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
CON EL REAL DE A OCHO
“Los chinos nunca acuñaron monedas de oro o de plata.
A diferencia de los estados de Europa, el imperio chino tuvo desde su fundación
un sistema monetario compuesto solamente de monedas de bronce. Ni monedas de
oro ni monedas de plata. Las monedas de bronce eran adecuadas para pagar las
pequeñas transacciones locales y los salarios diarios, pero no eran adecuadas
para las transacciones de cierta importancia, para las compras al por mayor ni
para los intercambios internacionales. Para los pagos relacionados con este
otro tipo de transacciones, se recurría necesariamente a la plata. También se
necesitaba plata para pagar las tasas; de ahí que, aunque en China, como ya se
ha dicho no había monedas acuñadas en metal precioso, sin embargo, la plata circulaba
en abundancia en forma de panes o de fragmentos de monedas. Cuando había que
hacer un pago en plata, los chinos cortaban con las cizallas un lingote o una
moneda como el real de a ocho en piezas del peso requerido, de modo que
equivaliera al valor deseado. Dicho en otras palabras, la plata no era tratada
como moneda sino como mercancía y, por lo tanto, a peso. Lo paradójico era que
el real de a ocho era y seguía siendo la moneda preferida por los chinos, hasta
tal punto que se llega a decir en un documento que los chinos estaban «enamorados» de los reales de a ocho, y es cierto que insistían para que
los occidentales les pagasen en piezas de a ocho. Pero una vez obtenidos los
tan deseados reales, no los ponían en circulación como moneda, porque, como ya
se ha dicho, no existía en China la tradición de monedas corrientes fabricadas
en metal precioso. Lo que hacían los chinos con las enormes cantidades de
reales que llegaban a reunir era fundirlos para hacer lingotes, o bien
cortarlos con las cizallas en piezas del tamaño adecuado a la suma que debían
pagar.”
Carlo M. Cipolla. La Odisea de la plata española. Editorial Crítica.
miércoles, 18 de mayo de 2016
lunes, 16 de mayo de 2016
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
SOBRE VERLAINE
“Paul Verlaine murió hace pocos días, no
en el hospital como han de suponer algunos de sus admiradores americanos, sino
en una casita del Barrio Latino, muy modesta, muy limpia y muy burguesa. Murió
tranquilamente, sin sufrimientos, sin desesperaciones, casi sin agonía, entre
los brazos de una musa compasiva que quiso endulzar los últimos años del poeta
con sus caricias maduras.
Yo conocí a Verlaine hace seis años y
según creo la primera vez que de él se habló en español fue cuando se publicó
en Madrid mi folleto titulado Esquisses.
¡Pobre "Lelian"! Mi artículo
sobre su vida y sus obras le pareció verdaderamente desagradable como lo prueba
la siguiente carta de Alejandro Sawa:
"París: enero de 1891.
Querido Enrique:
He entregado a Verlaine el ejemplar de tu libro que para él me envías. ¿Debo decirte
la impresión que le ha
producido? No lo sé; pero como creo que si esto te apena, más te apenaría
aún no saber la verdad, paso por encima de todas las consideraciones que
pudieran cerrarme la boca y (en estilo de notario) digo:
1° que los primeros capítulos en los cuales dices indistintamente
al hablar del genio en general «Shakespeare,
Homero, Verlaine, Víctor Hugo,
etc.», le parecieron de perlas:
2° que la publicación que haces de las
cartas que te ha escrito desde el hospital
le ha gustado:
3° pero que el capítulo de las
anécdotas privadas, le ha puesto de mal humor…
¿por qué?... ya lo verás… Dices tú al comentar una frase erótica suya:
"estas palabras pronunciadas por labios marchitos de sesenta años,
suenan de un modo macabro en mis
oídos" y él exclama al oír tus líneas "¡Verdaderamente ese Carrillo
está loco!... ¿Yo sesenta años?... No...
debe de estar chiflado... De hoy en adelante no volveremos a ser amigos.
Adiós querido. Tuyo siempre-. Alex Sawa".
Empero, a mi regreso a París fuimos de
nuevo amigos o, mejor dicho, seguimos siéndolo, pues a decir verdad, los
rencores el autor de Sagesse no duraban
nunca sino "el espacio de un ajenjo" como solía decir él mismo.
En el año 1893 la vecindad llegó a
convertir nuestras relaciones en una verdadera e íntima amistad. El vivía
entonces en el hotel de Lisboa, en la rue de Vaugirard y yo en el hotel de
Médicis en la rue Monsieur-le-Prince. Cuando alguien llamaba a mi puerta a las
cinco de la madrugada ya se sabía, era Verlaine.
--¿A dónde va usted? --le preguntaba yo.
Y él me respondía invariablemente: --Al
café...
Los que al encontrarle algo más temprano
o algo más tarde le hubieran hecho la misma pregunta habrían recibido una respuesta idéntica.
"Verlaine --dice Louis Le Cardonnel- no conoce sino el camino del
café".
A veces sin embargo, su ruta iba hasta el
puente San Miguel en donde vivía en aquella época su buen editor Vanier.
Recuerdo que una mañana de invierno al
pasar frente al cabaret del Sol de Oro, oí que alguien
me llamaba. Era Verlaine, que tenía un papel
en la mano y que me decía en alta voz:
--He aquí mi último soneto... es
necesario llevárselo a Vanier para que me dé cinco francos...pero yo no puedo
ir... no... no puedo ir... tengo aquí una taza de café y antes de marcharme es
necesario que la pague... Vanier es un lagarto que no quiere darme un céntimo
mientras no le lleve algo escrito...
Y luego me contó, detalladamente, la
historia editorial de sus libros:
--Mis únicos versos que han sido escritos
con cuidado, con tranquilidad y con tiempo --me dijo - son las estrofas de Sagesse:
desde la primera hasta la última fueron compuestas en la cárcel.”
Enrique Gómez Carrillo. La
vida parisiense. Biblioteca Ayacucho.
viernes, 13 de mayo de 2016
miércoles, 11 de mayo de 2016
ALLÁ EN LAS INDIAS
SOBRE
CHOLULA
“Pasemos ya adelante y
digamos que aquestas fueron las grandes crueldades que escribe y nunca acaba de
decir el obispo de Chiapa, fray Bartolomé de las Casas, porque afirma que sin
causa ninguna, sino por nuestro pasatiempo y porque se nos antojó se hizo aquel
castigo, y aun dícelo de arte en su libro a quien no lo vio ni lo sabe, que les
hará creer ques ansí aquello e otras crueldades que escribe, siendo todo al
revés, que no pasó como lo escribe. Miren los religiosos de la orden de señor
Santo Domingo lo que leen en el libro en lo que ha escrito, y hallarán ser muy
contrario lo uno de los otro. Y también quiero decir que unos buenos religiosos
franciscos, que fueron los primeros frailes que su Su Majestad envió a esta Nueva
España, después de ganado Méjico, según adelante diré, fueron a Cholula para
saber e inquirir cómo y de qué manera pasó aquel castigo, y por qué causa, e la
pesquisa que hicieron fue con los mesmos papas e viejos de aquella ciudad, y
después de bien informados dellos mismos, hallaron ser ni más ni menos que en
esta relación escribo, y no como lo dice el obispo.”
Bernal
Díaz del Castillo.
Historia verdadera de la conquista...
Historia verdadera de la conquista...
lunes, 9 de mayo de 2016
domingo, 8 de mayo de 2016
OBITER DICTUM
«Me contentaría, durante
el año que va a venir, que la Ciencia, en lugar de avanzar retrocediera, que
los pobres pudieran comer un poco más, que sin perjuicio de la buena marcha de
los intereses públicos un número de ladrones discreto quedara amortizado, que
hubiera paz en el mundo y buenas cosechas en todas partes y que el standard de
la estupidez y de la frivolidad humana no fluctuara excesivamente. No creo que
lo que pido sea mucho pedir en las circunstancias presentes. Mi programa es de
una modestia tan grande, que sospecho que no pueda ser aceptado ni por las personas
más prudentes. Y, sin embargo, tengo la vaga idea que ni yo mismo creo en mi
programa, sobre todo en su parte más general. La ciencia continuará avanzando,
la corrección retrocediendo, la estupidez fluctuará mucho más de lo debido… Y
ya verán ustedes como este verano, cuando la gente se vista de claro, oiremos
decir, una y otra vez en las terrazas de los cafés, hablando de esta época
apocalíptica:
—¿Pues qué? ¿Qué me dicen ustedes del interés apasionante
que tiene nuestra época? Es una auténtica maravilla…»
Josep
Pla.
sábado, 7 de mayo de 2016
viernes, 6 de mayo de 2016
OBITER DICTUM
EN TRANVÍA
“Por diez céntimos se puede él trasladar cómodamente de un punto
a otro, en el coche de mejor movimiento que existe, que es el tranvía; el
tranvía, del cual se dicen pestes, pero que es una cosa excelente, muy
práctica, muy barata, muy superior al parisiense ómnibus, con su peligrosa y
glacial impériale. Con el tranvía,
las ventajas del coche son accesibles a todas las clases sociales; no hay
cansancio, no hay distancias, no hay frío; es en verano el mejor abanico, en
invierno una garita protectora, y es además, para el pobre, un Casino, una
Bolsa donde se entera del alza y baja, recoge noticias, galantea, charla, dice
y oye donaires, hace política y hasta implora caridad. En el tranvía las
cocineras y criadas de servir se informan de las casas, comentan los precios de
los víveres, inician o desenredan intrigas amorosas; las modistillas se citan
con los horteras, las chulas se mofan de los señoritos, los rateros hacen su
agosto, los empleadillos fraternizan con sus jefes, y las Siervas de María y
las Hermanas de la Caridad se codean con los Tenorios callejeros y los
perdonavidas, sin que ni ellas se espanten, ni ellos se propasen y
desvergüencen. En el tranvía se recoge limosna, se deslizan cartas, se leen y
se comentan periódicos, se regalan fl , se hacen amistades, se contrata
verbalmente, se disputa, se curiosea, se ríe y se goza con la bulliciosa
expansión y la intemperante franqueza propias de nuestro humor y de nuestra
tradición democrática jamás desmentida.”
Emilia
Pardo Bazán.
miércoles, 4 de mayo de 2016
martes, 3 de mayo de 2016
lunes, 2 de mayo de 2016
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
XXXIII
O furum optime balneariorum,
Vibenni pater, et cinaede fili
(nam dextra pater inquinatiore,
culo filius est uoraciore):
cur non exilium malasque in oras
itis, quandoquidem patris rapinae
notae sunt populo, et natis pilosas,
fili, non potes asse
uenditare?
Catulo
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