miércoles, 8 de julio de 2015

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






FRENTE AL ESPEJO


En un abrir y cerrar de ojos
ya no estarás en donde estabas;
un triste viejo está mirándote
con qué terror desde tu cara.

Mirándote ávido y mirándote
mientras la luz te da en su cara:
en un abrir y cerrar de ojos,
ni tú, ni él, ni nada.


Eliseo Diego

viernes, 3 de julio de 2015

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE







EL EJERCITO ROJO


            “Sí, la guerra llevaba tres semanas en territorio alemán y todos sabíamos bien que, de ser muchachas alemanas, se las hubiera podido violar y después fusilar, lo que casi hubiera tenido su mérito de guerra; a las polacas o a nuestras rusas desplazadas, por lo menos se las hubiese podido perseguir en cueros por el huerto, dándoles golpes en las nalgas; la cosa no hubiera pasado del regodeo. Pero era la “esposa de campaña” del jefe del contraespionaje. A tres oficiales veteranos, un sargento de retaguardia les arrancó inmediatamente y con odio los galones concedidos por orden del Frente, les quitó las condecoraciones otorgadas por el Presidium del Soviet Supremo; ahora a estos soldados que habían peleado durante toda la guerra y, probablemente, aplastaron muchas trincheras enemigas, les esperaba un tribunal de guerra, que, de no haber sido por su tanque, no habría llegado a este pueblo.
         Apagamos la mariposa, que consumió lo poco que allí había para respirar. La puerta tenía una mirilla del tamaño de una tarjeta postal, por la que llegaba la luz indirecta del pasillo. Como si temieran que de día nos sintiéramos demasiado anchos, nos metieron al quinto. Entro con un flamante capote de soldado, con un gorro nuevo también y cuando se acercó a la mirilla nos mostró su cara chata y fresca, con rosetas en las mejillas.
         --¿De dónde vienes, hermano? ¿Quién eres?
         --Vengo del otro, lado –respondió sin vacilar--. Soy espía.
         --¡Anda, déjate de bromas! –quedamos atónitos. (¡Que un espía confesara que lo era…! ¡Eso jamás lo habían escrito Sheinin y los hermanos Tur!)
         --¿Quién bromea estando en guerra? –preguntó razonablemente el muchacho al tiempo que exhalaba un suspiro--. Vamos a ver, ¿cómo se las arregla un prisionero para volver a casa? ¿Qué decís?
         Empezó a contar que, hacía veinticuatro horas, los alemanes lo habían enviado a través de las líneas del frente, para que espiara y volara puentes, pero él inmediatamente se presentó en el batallón más próximo para entregarse, y el jefe del batallón, extenuado, insomne, no podía creerlo y lo mandó a la enfermería, a que tomara unas pastillas. De pronto irrumpieron nuevas impresiones en nuestro calabozo:
         --¡A hacer las necesidades! ¡Manos atrás! –exclamó el brigada que se hallaba junto a la puerta abierta; éste era un cipote capaz de hacer girar él solo la cureña de un cañón del 122.
         Por todo el patio de la granja habían situado a soldados con metralletas, que guardaban el sendero que conducía al otro lado de un chamizo. A mí me ponía frenético que un brigada ignorante se atreviera a ordenarnos, a nosotros, que éramos oficiales: “manos atrás”. Pero los tanguistas pusieron las manos atrás y yo los seguí.
         Tras el cobertizo había un pequeño redil cuadrado, con la nieve apelmazada y lleno de excrementos humanos, tan juntos que no era fácil hallar dónde colocar los pies y agacharse. Al fin, nos orientamos y en lugares distintos nos agachamos los cinco. Dos ceñudos soldados, encorvados hacia delante, nos apuntaban con las metralletas y apenas había transcurrido un minuto escaso cuando el brigada ya nos estaba arreando con voz chillona:
         --Venga, de prisa, que donde nosotros las necesidades se hacen rápido.
         No lejos de mí se había agachado un tanguista de Rostov, un teniente alto y sombrío. Tenía la cara ennegrecida por una capa de polvo o de humo, aunque se veía con toda claridad la cicatriz larga y roja que le cruzaba la cara.
         --¿Eso de donde nosotros, dónde es? –preguntó tranquilo, sin mostrar ninguna prisa por volver al calabozo, que olía a keroseno.
         --¡En el contraespionaje SMERSH! –le cortó  el brigada orgulloso y con voz un poco más sonora de lo requerido. (Los agentes del contraespionaje adoraban esa palabra compuesta con muy poco gusto de smert shpiónam. “Muerte a los espías”. La encontraban aterradora.)
         --Pues donde nosotros se hace despacio –le respondió el teniente como pensándolo. Se le había desplazado el casco hacia atrás, mostrando los pelos aún sin rapar. Una brisa agradable enfriaba su endurecido trasero de veterano.
         --¿Dónde, dónde vosotros? –preguntó con una voz más elevada de lo debido el brigada.
         --En el Ejercito Rojo –le respondió muy tranquilo el teniente, midiendo con la mirada, desde su posición en cuclillas, al cureñero malogrado.

         Estas fueron las primeras bocanadas carcelarias que respiré.

Alesandr Soljenitsin. Archipiélago Gulag. Plaza & Janés.

miércoles, 1 de julio de 2015

OBITER DICTUM







“La importancia de este socialismo y comunismo crítico-utópico, está en razón inversa al desarrollo histórico de la sociedad. Al tiempo que la lucha de clases se define y acentúa, va perdiendo importancia práctica y sentido teórico, esa fantástica posición de superioridad respecto a ella, esa fe fantasiosa en su supresión. Por eso, aunque algunos de los autores de estos sistemas socialistas, fueran en muchos aspectos verdaderos revolucionarios, sus discípulos forman hoy día sectas indiscutiblemente reaccionarias, que tremolan y mantienen impertérritas las viejas ideas de sus maestros, frente a los nuevos derroteros históricos del proletariado. Son pues consecuentes siguiendo las doctrinas de sus maestros, pues pugnan por mitigar la lucha de clases y por conciliar lo que es irreconciliable. Siguen soñando con la realización experimental de sus utopías sociales como la fundación de falansterios, con la colonización interior, con la creación de una pequeña Icaria, edición en miniatura de una nueva Jerusalén. Para levantar todos estos castillos en el aire, no tienen más remedio que apelar  a la filantrópica generosidad de los corazones y los bolsillos burgueses. Poco a poco van cayendo a la categoría de los socialistas reaccionarios o conservadores, de los cuales sólo se distinguen por su sistemática pedantería y por una fanática fe supersticiosa en los efectos milagrosos de su ciencia social.
He ahí, por qué se enfrentan rabiosamente contra todos los movimientos políticos a los que se entrega la clase obrera, pues suponen que el error de esta se encuentra, en su falta de fe ciega en el nuevo evangelio social.”

Karl Marx & Friedrich Engels.




domingo, 28 de junio de 2015

OBITER DICTUM







“Cuando nos transformamos radicalmente, nuestros amigos, los que no se han transformado, se convierten en los fantasmas de nuestro propio pasado; su voz resuena en nuestros oídos como si viniera de la región de las sombras, como si nos oyésemos a nosotros mismos, más jóvenes, pero más duros y menos maduros.”

Friedrich Nietzsche

martes, 23 de junio de 2015

OBITER DICTUM







“En la locura, cualquiera que sea su naturaleza, nos es forzoso reconocer, por una parte, la libertad negativa de una palabra que ha renunciado a hacerse reconocer, o sea lo que llamamos, obstáculo a la transferencia, y, por otra parte, la formación singular de un delirio que –fantástico o cosmológico: interpretativo, reivindicador o idealista—objetiva al sujeto en un lenguaje sin dialéctica.”


Jacques Lacan

lunes, 22 de junio de 2015

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





                    LES FRERES

Dans un chemin banal
du côté de la Somme
il y avait quatre homme
set pas de caporal

Le premier s’appelait Jules.

Il posait des gouttières et réparait les vitres
et dans sa vie privée, il était somnambule
Tous les lundis matin, il avait mal au crâne
Y a qu’à la fin d’la s’maine que l’on se porte bien
Ses cheveux étaient frisés
nez droit, yeux bleus
bouche ordinaire, et menton rond
taille : un mètre soixante-deux
signes particuliers : néant.
Un jour, il fit la connaissance
d’une fille très remarquable,
elle n’était pas comme les autres.
Vu qu’il penchait pour la décence
et qu’elle voulait rester convenable
ils firent de leur côté ce que l’on fait du nôtre,
ils eurent de ce fait deux enfants sans effort.

Le second s’appelait Victor.

Il vendait des cravates et des pierres à briquet
et dans sa vie privée, il souffrait de ses cors.
Tous les lundis matin, il buvait beaucoup d’eau
y a qu’à la fin d’la s’main que l’on se porte bien.
Son nez? Un nez busqué
zyeux noirs, cheveux noirs
bouche ordinaire, menton rond
taille : un mètre cinquante-huit
signes particuliers : néant.
Un jour qu’il allait au travail
une fille au regard troublant
vint à passer sur son chemin.
Cela fit sortir de ses rails
le wagon de ses sentiments,
il leur vint donc l’idée de s’ coller le lend’main.
Tous les samedis soir, ils jouaient au billard.

Le troisième s’appelait Léon.

Il était chien dentiste et vivait de chicots
et dans sa vie privée, il avait des visions
Tous les lundis matin, il avait la bouche sèche,
y a qu’à la fin d’la s’main que l’on se porte bien.
Ses yeux avaient des reflets verts
cheveux châtain, nez en trompette
bouche ordinaire, menton rond,
taille : un mètre soixante-sept
signes particuliers : néant.
Un beau jour, il eut l’avantage
de s’aventurer par hasard
dans la chambre de sa servante
qui vivait au sixième étage.
Il y retourna tous les soirs
mais la douce Marie devint si fainéante
qu’il lui offrit son lit et lui paya une bonne.

L’ dernier s’ nommait Michel.

L’ dernier s’ nommait Michel, il était cuisinier
et dans sa vie privée, il avait la gravelle
Tous les lundis matin, sa mâchoire lui f’sait mal,
y a qu’à la fin d’la s’main que l’on se porte bien.
Ses cheveux étaient roux foncé
nez moyen, œils bruns
bouche ordinaire, menton rond
taille?
Un mètre quatre-vingts
signes particuliers : néant.
Un jour, il lui tomba la chance
de nouer quelques relations
avec la jolie Marinette
qui exerçait avec conscience
-de modiste- la profession.
C’est pour elle, un beau soir qu’il conçut la recette
de l’organdi en croûte à la sauce aux dentelles.

Comme ils étaient copains, ils s’habillaient pareil,
un pantalon crasseux, des bandes molletières,
une lourde capote en tissu pour chevaux
un fusil tout graisseux, d’ignobles godillots ;
Comme ils étaient copains ils ne se quittaient pas
ils mettaient tout ensemble et se partageaient tout :
nez busqué, nez moyen, nez droit, nez en trompette,
bouche ordinaire, menton rond.
Même, depuis un bout de temps,
comme ils étaient copains, ils s’habillaient pareil :
on ne f’sait pas d’jaloux : y avait pour chacun d’eux
un bon mètre de terre avec une petite croix.




Boris Vian.

miércoles, 17 de junio de 2015

OBITER DICTUM





“Pero una filosofía como la de Hegel no puede responder de modo tan arbitrario, o tan caritativo, a tan inquietante pregunta; la creación del mundo por Dios o, dicho en términos metafísicos, el autodesenvolvimiento de la Idea, no es algo arbitrario, sino necesario. Esta necesidad no puede ser otra que la insuficiencia de la primitiva Idea, que la urgencia que la Idea tiene de salir de sí misma para ver si hay, en ese fuera de ella que es en sí misma, algo que pueda complacerla. Lo que la Idea encuentra en esta salida de sí, es, por lo pronto, lo opuesto a ella; al salir de sí misma, la Idea se enajena, se pone fuera de sí y pierde su primitiva cordura. Mas la primitiva cordura de la Idea, su estar, quieta y sosegadamente, en sí misma, era la cordura del inocente, del que cierra los ojos ante el error, la maldad y la culpa. La bondad de la Idea era, por así decirlo, la del que no se ha encontrado con el mal y, por tanto, no ha podido ni sucumbir a él ni vencerlo. La verdad y la pureza del inocente son siempre menos valiosas que la bondad y la pureza del que ha conocido el mal y, en vez de huir de él, ha iniciado con él un movido y dramático diálogo. Sólo el que ha vivido en medio del error y de la culpa, sólo el que ha tenido la experiencia del mal, es decir, sólo el que se ha vuelto una vez loco puede ser al final, cuando ha regresado sobre sí mismo, definitiva y plenamente cuerdo.”


José Ferrater Mora.

lunes, 15 de junio de 2015

ALLÁ EN LAS INDIAS






COMO UN RELOJ


 “Cuando de un reloj se considera con especulación su todo, fuerza será dar gusto al entendimiento; pero si le dividen en partes, echando mano de un solo hierrezuelo, no pueden dejar de dar con él en un rincón, juzgándole cada uno por cosa sin provecho. Curioso lector, los libros tienen a este reloj gran semejanza, que leyendo su todo, no pueden dejar de dar gusto su artificio y doctrina; pero si se leen en parte, también será fuerza arrinconarle juzgándole sin provecho. Yo no pienso pasar sin entrar en juicio; ni tampoco quiero pedir que el que hubiere de ser juez de este libro curse veintiocho años de esta escuela, como yo lo he hecho, para que derechamente lo pueda·ser, o que después de cursada se ponga a escribir y trabajar otro, en tanta calamidad de tres años de pretensiones como yo he tenido. Pero a lo menos suplicarle he que, primero que adicione, haya pasado todo el libro, para que cada parte se incorpore en el intento, que espero en Dios que en la especulación cada uno hallará  el todo del reloj y le parecerá bien: así, el que tuviere la práctica de lo que se trata, como el de teórica. Las causas que me obligaron a escribir este libro, la principal fue, servir a la Majestad Real, alentando aquella milicia que tan dejativa está, y también dar escuela de ella a muchos caudillos que en aquellas partes emprenden conquistas y pacificaciones sin ningún conocimiento, que son causa de que se pierdan mal nuestros españoles no quedando ellos ganados. Obligóme asimismo la afición que a este arte de la milicia he tenido desde el día que ceñí espada, siguiéndola en Italia, y armadas, y en Indias, donde comencé con el cargo de maestre de campo, y entrando en el de caudillo general, fueron por mi cuenta y riesgo todas las jornadas y conquistas que se me encargaron, que no fueron pocas. Por la manera que fabriqué este libro, fue el darle nombre de Milicia y descripción de las Indias, repartiéndolo en cuatro libros, poniendo por principio una exhortación para mover y dar lumbre al intento; y por postre añadida la descripción de las Indias. Obligóme a lo hacer, el ver algunos libros que de ello tratan, que comprenden poco, y como son escritos por relaciones, tienen muchos errores, y para que los que viven en estas partes alcancen las cosas con la mísma verdad que allá pasan. Asimismo añadí un breve Compendio de la Esfera, porque el discurso con que trato toda cosa de Indias en la descripción me obligó a lo hacer, tratando tan solamente lo necesario, porque mi intento no fuese, y también por engolosinar a los que siguen aquella milicia, que tanto carecen de su compuesto, obligándoles a que la estudien aprovechándose de Sacrabosco y otros autores graves. Vale.


Bernardo de Vargas Machuca. 
Milicia Indiana.

sábado, 13 de junio de 2015

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





              TESTIGO


Apenas alentaba.
Pero atendí su canto
queriendo darle vida. Proseguía
el mirlo en aquel árbol de flores de papel
pasándome el relevo
cuando vino su hedor, como un hocico frío
a decirme la hora.


                María Victoria Atencia

miércoles, 10 de junio de 2015

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE




EL VIAJERO Y LOS DIOSES


“Cuéntame, Musa, la historia del hombre de muchos senderos, que anduvo errante muy mucho después de Troya sagrada asolar; vio muchas ciudades de hombres y conoció su talante, y dolores sufrió sin cuento en el mar tratando de asegurar la vida y el retorno de  sus compañeros. Mas no consiguió salvarlos, con mucho quererlo, pues de su propia insensatez sucumbieron víctimas, ¡locas! de Hiperión Helios las vacas comieron, y en tal punto acabó para ellos el día del retorno. Diosa, hija de Zeus, también a nosotros, cuéntanos algún pasaje de estos sucesos.
Ello es que todos los demás, cuantos habían escapado a la amarga muerte, estaban en casa, dejando atrás la guerra y el mar. Sólo él estaba privado de regreso y esposa, y lo retenía en su cóncava cueva la ninfa Calipso, divina entre las diosas, deseando que fuera su esposo.
Y el caso es que cuando transcurrieron los años y le llegó aquel en el que los dioses habían hilado que regresara a su casa de Ítaca, ni siquiera entonces estuvo libre de pruebas; ni cuando estuvo ya con los suyos. Todos los dioses se compadecían de él excepto Poseidón, quién se mantuvo siempre rencoroso con el divino Odiseo hasta que llegó a su tierra.
Pero había acudido entonces junto a los Etíopes que habitan lejos (los Etíopes que están divididos en dos grupos, unos donde se hunde Hiperión y otros donde se levanta), para asistir a una hecatombe de toros y carneros; en cambio, los demás dioses estaban reunidos en el palacio de Zeus Olímpico. Y comenzó a hablar el padre de hombres y dioses, pues se había acordado del irreprochable Egisto, a quien acababa de matar el afamado Orestes, hijo de Agamenón. Acordose, pues, de este, y dijo a los inmortales su palabra:
— ¡Ay, ay, cómo culpan los mortales a los dioses!, pues de nosotros, dicen, proceden los males. Pero  también ellos por su estupidez soportan dolores más allá de lo que les corresponde. Así, ahora Egisto ha desposado —cosa que no le correspondía— a la esposa legítima del Atrida y ha matado a este al regresar; y eso que  sabía que  moriría lamentablemente, pues le habíamos dicho, enviándole a Hermes, al vigilante Argifonte, que no le matara ni pretendiera a su esposa. "Que habrá una venganza por parte de Orestes cuando sea mozo y sienta nostalgia de su tierra." Así le dijo Hermes, mas con tener  buenas intenciones no logró persuadir a Egisto. Y ahora las ha pagado todas juntas.

Y le contestó luego la diosa de ojos brillantes, Atenea:
«Padre nuestro Cronida, supremo entre los que mandan, ¡claro que aquél yace víctima de una muerte justa!, así perezca cualquiera que cometa tales acciones. Pero es por el prudente Odiseo por quien se acongoja mi corazón, por el desdichado que lleva ya mucho tiempo lejos de los suyos y sufre en una isla rodeada de corriente donde está el ombligo del mar. La isla es boscosa y en  ella  tiene  su morada  una diosa, la hija de Atlante, de pensamientos perniciosos, el que conoce las profundidades de todo el  mar y sostiene en su cuerpo las largas columnas que mantienen apartados Tierra y Cielo. La hija de este lo retiene entre dolores y lamentos y trata continuamente de hechizarlo con suaves y astutas razones para que se olvide de Ítaca; pero Odiseo, que anhela ver levantarse el humo de su tierra, prefiere morir. Y ni aun así se te conmueve el corazón, Olímpico. ¿Es que no te era grato Odiseo cuando en la amplia Troya te sacrificaba víctimas junto a las naves aqueas?
¿Por qué tienes tanto rencor, Zeus?»

Y le contestó el que reúne las nubes, Zeus:

«Hija mía, ¡qué palabra ha escapado del cerco de tus dientes! ¿Cómo podría olvidarme tan pronto del divino Odiseo, quien sobresale entre los hombres por su astucia y más que nadie ha ofrendado víctimas  a los dioses inmortales que poseen el vasto cielo? Pero Poseidón, el que conduce su carro por la tierra, mantiene un rencor incesante y obstinado por causa del Cíclope a quien aquél privó del ojo, Polifemo, igual a los dioses, cuyo poder es el mayor entre los Cíclopes. Lo parió la ninfa Toosa, hija de Forcis, el que se cuida del estéril mar, uniéndose a Poseidón en profunda cueva. Por esto, Poseidón, el que sacude la tierra, no mata a Odiseo, pero lo hace andar errante lejos de su tierra patria. Conque, vamos, pensemos todos los aquí presentes sobre su regreso, de forma que vuelva. Y Poseidón depondrá su cólera; que no podrá él solo rivalizar frente a todos los inmortales dioses contra la voluntad de estos.»”

Homero. La Odisea.

martes, 9 de junio de 2015

OBITER DICTUM







“El sistema escolar, custodio de la cultura de la imprenta, no tiene lugar para el individuo rudo. En realidad, es la tolva homogeneizadora en la que arrojamos a nuestros integrales párvulos para elaborarlos. Algunos de los poemas más memorables de la lengua inglesa pertenecen a Lucy de Wordsworth, de una parte, y a Among Schoolchildren (Entre escolares), de Yeats, por otra. Unos y otros reflejan gran preocupación por el punzante conflicto entre el orden, en los sistemas cerrados y uniformes, y la espontaneidad del mundo del espíritu. El inherente conflicto que también describe Friedenberg, está en el centro mismo de la tecnología de la imprenta, que aísla al individuo y, sin embargo, también crea grupos masivos por medio del nacionalismo vernáculo.”

Marshall Mcluhan.