martes, 12 de febrero de 2013
domingo, 10 de febrero de 2013
OBITER DICTUM
Éste,
en efecto, es acaso el animal que, de forma incondicional, no soporta
el asco, el animal que extiende hasta lo fantástico el sentimiento
de lo asqueroso, no en vano es el animal fantástico y soñador,
tejido con la madera de sus propios sueños y pesadillas. Y el
sentimiento de lo repugnante late con denodada fuerza en esa trama de
sueño y pesadilla que le constituye. Me refiero aquí, claro está,
a un asco literal, sensiblemente considerado, ese asco que puede, por
espiritualización, convertirse en sinónimo del estado anímico más
indeseable: la peor degustación que puede hacerse del hecho mismo de
vivir es, en efecto, sentir asco de la vida.
Eugenio
Trías.
sábado, 9 de febrero de 2013
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
VERANO
Frutales
cargados.
Dorados
trigales…
Cristales
ahumados.
Quemados
jarales…
Umbría
sequía,
solano…
Paleta
completa:
verano.
Manuel Machado
viernes, 8 de febrero de 2013
jueves, 7 de febrero de 2013
OBITER DICTUM
“Me pregunta usted qué opino de la vida sencilla. Sencillamente, a mí
me produce más alegría dar que recibir en todos los aspectos, no concedo demasiada
importancia a mi persona ni a lo que hace la muchedumbre, no me avergüenzo de
mis debilidades ni de mis vicios, y por naturaleza acepto las cosas con humor y
con calma. Hay muchos como yo, y no acierto a comprender en absoluto por qué
han hecho de mí una especie de ídolo.”
Albert
Einstein.
miércoles, 6 de febrero de 2013
lunes, 4 de febrero de 2013
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
ARISTÁGORAS, SU SUEGRO Y EL MAR
“Aristágoras, gobernador de Mileto, abrigaba
la idea de separarse de Persia, llevado por una serie de temores. Y su decisión
se vio reforzada por cierto suceso. Precisamente en aquellos días, llegó de Susa
un mensajero de Histieo, con una misiva tatuada en su cuero cabelludo, en la
que se le indicaba la necesidad de sublevarse contra Darío.
Como todos los caminos estaban estrechamente
vigilados e Histieo no había encontrado otra manera más segura de comunicarse
con Mileto, rapó a su más fiel criado, le marcó el mensaje en la piel de la
cabeza y esperó a que volviera a crecerle el pelo. Sólo entonces le dejó partir
para Mileto, encargándole simplemente esto: que a su llegada pidiera al propio
Aristágoras que le rapara el pelo y le mirara la cabeza. Las palabras escritas,
como ya hemos dicho, le invitaban al levantamiento.
Histieo actuó así porque la forzada permanencia
en Susa le hacía sentirse desgraciado, y confiaba en que, si se producía una
revolución, podría volver a la costa. De no decidirse Mileto a un alzamiento,
contaba con que nunca más vería el mar.”
Werner Keller. El asombro de
Herodoto. Bruguera. 1973.
domingo, 3 de febrero de 2013
ALLÁ EN LAS INDIAS
TERREMOTO
«Al fin
deste mesmo año de 1575 estando la ciudad de Valdivia en la mayor prosperidad
que jamás había estado y la jente a los principios de su quietud y contento,
quiso nuestro Señor que les durasen poco los solaces acumulando nuevos
infortunios a los pasados. Sucedió pues en 16 de diciembre viernes de las
cuatro témporas de Santa Lucía, día de apisicion de luna hora y media antes de
la noche que todos descuidados de tal desastre, comenzó a temblar la tierra con
gran rumor y estruendo yendo siempre el terremoto en crecimiento sin cesar de
hacer daño derribando tejados, techumbres y paredes, con tanto espanto de la
jente que estaban atónitas y fuera de sí de ver un caso tan extraordinario. No
se puede pintar ni describir la manera de esta furiosa tempestad que parecía ser
el fin del mundo, cuya priesa fue tal, que no dio lugar a muchas personas a
salir de sus casas y así perecieron enterradas en vida cayendo sobre ellas las
grandes machinas de los edificios. Era cosa que erizaba los cabellos, y ponía los
rostros amarillos, el ver menearse la tierra tan apriesa, y con tanta furia que
no solamente caían los edificios, sino también las personas sin poderse detener
en pié, aunque se asían unos de otros para afirmarse en el suelo. Demás desto
mientras la tierra estaba temblando por espacio de un cuarto de hora se vio en
el caudaloso rio, por donde las naos suelen subir sin riesgo una cosa
notabilísima, y fuer que en cierta parte del se dividió el agua corriendo la
una parte de ella hacia la mar, y la otra parte rio arriba quedando en aquel
lugar el suelo descubierto de suerte, que se vian las piedras como las vio don
Pedro de Lovera, de quien saqué esta historia, el afirma haberlo visto con sus
ojos. Ultra desto salió la mar de sus límites y linderos corriendo con tanta
velocidad por la tierra adentro como el rio del mayor ímpetu del mundo. Y fue
tanto su furor y braveza, que entró tres leguas por la tierra adentro, donde dejó
gran suma de peces muertos, de cuyas especies nunca se habían visto otras en
este reino. Y entre borrascas y remolinos se perdieron dos naos, que estaban en
el puerto, y la ciudad quedo arrasada por tierra sin quedar pared en ella que
no se arruinase,
Pedro Mariño de
Lovera. Historia de la conquista de Chile.
sábado, 2 de febrero de 2013
viernes, 1 de febrero de 2013
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
LUCIERNAGAS
“Estaba muy calmo, verdadera suerte
para los insectos nocturnos. Pero lo que vi frente a mí era tan sorprendente
que olvidé todos los mosquitos y me entregué encantado al espectáculo que se me
ofrecía. El aire entero estaba invadido por un parpadeo de chispas azuladas:
eran luciérnagas, y su luz intermitente duraba un solo instante. Observando
estas chispas una por una, se podía seguir el vuelo de todas las luciérnagas.
No llegaban de una vez, sino que aparecían aisladamente, una tras otra. Me
aseguraron que colonos rusos, encontrándose por primera vez en presencia de
estos fulgores intermitentes, habían disparado contra ellos huyendo después con
espanto. Aquella noche, no se trataba de algunos bichos de luz aislados; se
trataba de millones. Había por todas partes, en la hierba, entre las zarzas y
por encima de los árboles. A estas chispas vivientes, venía a responder desde
el cielo la reverberación de las estrellas. Era una verdadera danza luminosa.
Pero, de repente, un rayo vino a aclarar toda la tierra.
Era un meteorito enorme que dejaba una larga estela luminosa a través del
cielo. Un instante que dejaba una larga estela luminosa través del cielo. Un
instante después, el bólido se quebró en mil chispas y cayó más allá de la
montañas. La luz se extinguió. Como por un toque de varita mágica, los insectos
fosforescentes desaparecieron. Pero dos o tres minutos más tarde, una chispa se
volvió a iluminar en una zarza; a continuación, una segunda y después otras, hasta
que el aire se llenó de nuevo, al cabo de treinta segundos, de millares de
luces remolinantes.
Por muy bella que me pareciese aquella noche y por
imponentes que fueran esos fenómenos de insectos luminosos y de un bólido en
plena caída, no pude quedarme mucho tiempo sobre el prado. Los mosquitos me
habían cubierto el cuello, las manos, el rostro y acababan de penetrar en mis cabellos.
Así que volví a la casa para acostarme sobre el kang. La fatiga ganó, y me
dormí.
Vladimir
Arseniev. Dersu Uzala.
Editorial Mondadori.
lunes, 28 de enero de 2013
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
MOMENTO
Yo fuerte, yo exaltado, yo
anhelante,
opreso en la urna del día,
engreído en mi corazón,
ebrio de mi fantasía,
y la Eternidad adelante...
adelante...
adelante...
Porfirio Barba Jacob
domingo, 27 de enero de 2013
viernes, 25 de enero de 2013
jueves, 24 de enero de 2013
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
Ancho es el mar; él ha de separamos;
quedarán nuestras almas enlazadas.
Como un último retrato, en nuestros ojos
impresas lucirán nuestras miradas.
El barco en que he de ir está en el puerto;
a éste seguirá otro en que tú vayas.
Te esperarán mis brazos, no se en dónde...
tal vez en algún puerto... en una playa..!
Concha Méndez.
miércoles, 23 de enero de 2013
OBITER DICTUM
“Es
el primero, que la limosna se haga con intención de manifestar el amor que
tenemos a solo Dios; porque, si las riquezas son la condición e instrumento
para mantener la vida del cuerpo, el que de ellas se desposee voluntariamente,
es porque no teme a la muerte, sino que la desea para unirse con Dios.”
Miguel
Asín Palacios.
domingo, 20 de enero de 2013
jueves, 17 de enero de 2013
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
PARARRAYOS
Un vuelo de miradas
acribilla la noche
Cada relámpago
es un ojo de Argos
El viento nos golpea con sus puños
La tempestad dispara sus pistolas automáticas
Las estrellas tocan a rebato
La noche se extravía
y tactea los cuatro puntos cardinales del horizonte
Los tejados inundan sus lagrimales
Descarrila el tren de las horas
La tormenta enciende sus carteles eléctricos
Todos los transeúntes
cambian sus reflejos
se encienden y se apagan simultáneamente
En la pizarra atmosférica
se dibujan los guarismos relámpagos
Epilepsia de las alturas
Dios deposita sus injurias en los pararrayos
Cuándo
el pirotécnico celeste
agotará su stock de cohetes?
Cada relámpago
es un ojo de Argos
El viento nos golpea con sus puños
La tempestad dispara sus pistolas automáticas
Las estrellas tocan a rebato
La noche se extravía
y tactea los cuatro puntos cardinales del horizonte
Los tejados inundan sus lagrimales
Descarrila el tren de las horas
La tormenta enciende sus carteles eléctricos
Todos los transeúntes
cambian sus reflejos
se encienden y se apagan simultáneamente
En la pizarra atmosférica
se dibujan los guarismos relámpagos
Epilepsia de las alturas
Dios deposita sus injurias en los pararrayos
Cuándo
el pirotécnico celeste
agotará su stock de cohetes?
Guillermo de Torre
miércoles, 16 de enero de 2013
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
EL NIÑO EN LA ESTANCIA
En aquella época, el retrato, a todo color,
del gran hombre ocupaba un lugar de honor sobre la repisa de la chimenea de
nuestra sala o salón. La imagen de un hombre de rasgos finos y bien perfilados,
pelo y patillas castaño-rojizas y ojos azules; algunos lo llamaban “el inglés”,
debido a sus rasgos regulares y a su tez sonrosada. Aquel retrato de rostro
severo y apuesto, con las armas de la república—las banderas, los cañones y las
ramas de olivo—en el pesado marco dorado, era uno de los adornos principales de
la habitación, y mi padre estaba orgulloso de él, porque era, por razones que
luego diré, un gran admirador de Rosas, un “rosista” de tomo y lomo, como llamaban
a sus leales. El retrato estaba flanqueado por otros dos: uno era el de doña Encarnación,
la mujer de Rosas, fallecida hacía mucho tiempo, una mujer hermosa, joven y de
aspecto orgulloso, con una gran mata de pelo negro y un fantasioso peinado,
rematado por una gran peineta de concha de tortuga. Recuerdo que, de niños,
solíamos contemplar aquel rostro bajo la mata de pelo negro con extrañeza, casi
con inquietud, pues a pesar de su hermosura, no había en él dulzura ni
amabilidad y, aunque hacía mucho que había muerto, cuando la mirábamos era como
si estuviese viva y sus ojos negros y fríos nos devolvieran directamente la
mirada. La razón por la que aquellos ojos, necesariamente inmóviles, seguían
clavándose siempre en los nuestros, aunque estuviésemos en diferentes lugares
de la habitación, fue un continuo motivo de extrañeza para nuestros cerebros
inexpertos e infantiles.
Al otro lado, estaba el semblante truculento
y repulsivo del capitán general Urquiza, la mano derecha del Dictador, un
matarife feroz como ninguno, que durante años había mantenido su autoridad en
las rebeldes provincias del norte pero ahora acababa del volverse contra él y,
poco tiempo después, con la ayuda del ejército brasileño, conseguiría echarlo
del poder.
W.H. Hudson. Allá lejos y
tiempo atrás. Acantilado.
martes, 15 de enero de 2013
lunes, 14 de enero de 2013
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
AUTOBIOGRAFÍA
Como
el náufrago metódico que contase las olas que le
bastan para morir;
y
las contase, y las volviese a contar, para evitar errores,
hasta
la última,
hasta
aquella que tiene la estatura de un niño y le
cubre la frente,
así
he vivido yo con una vaga prudencia de caballo de
cartón en el baño,
sabiendo
que jamás me he equivocado en nada,
sino
en las cosas que yo más quería.
Luis
Rosales.
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