miércoles, 31 de enero de 2018
lunes, 29 de enero de 2018
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
LA NIÑA EN EL BOSQUE
Caperuza del alma, está en lo oscuro
el lobo, donde nunca
sospecharías,
y te mira
desde su roca de miseria,
su soledad, su enorme hambre.
Tú le preguntas: ¿por qué tienes
esos ojos redondos?
Y él responde,
ciego, para mirarte
mejor, llorando.
Y en seguida
tú vuelves: las orejas,
¿por qué tan grandes?
Y él,
para escucharte, oh música
del mundo, sólo
para escucharte.
Y luego
lo demás es la sombra -indescifrable.
Eliseo Diego
domingo, 28 de enero de 2018
OBITER DICTUM
«Mi vida.» Cuando
pienso estas palabras veo frente a mí un rayo de luz. En una aproximación
mayor, el rayo de luz tiene la forma de un cometa, con cabeza y cola. La
extremidad más intensa, la cabeza, es la infancia y los años de crecimiento. El
núcleo, su parte más densa, es la más temprana infancia en la que los rasgos
más importantes de nuestras vidas se definen. Intento recordar, intento
deslizarme hacia allí. Pero es difícil moverse en esas densas regiones, es
peligroso; siento como si me acercase a la muerte. Hacia atrás el cometa se adelgaza
—es la parte más larga, la cola. Se hace más y más densa pero también cada vez
más ancha—. Ahora estoy en el extremo de la cola del cometa, tengo sesenta años
cuando escribo esto.
Tomas Tranströmer
sábado, 27 de enero de 2018
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
BOBBY DUNN
“El policía de la Keystone
que a mí me pareció el más valiente y aguerrido de entre todos ellos fue Bobby
Dunn, un campeón profesional sobre saltos de agua que sólo medía uno sesenta y
dos. Bobby se incorporó a los policías una temporada en la que había poca
demanda de saltadores de feria y Sennett lo mantuvo por su agilidad e
intrepidez. Colocó a Bobby junto a Slim Summerville, su policía de la Keystone
más alto, por el aspecto tan divertido que tenían juntos.
Sin embargo, la más
valiente acrobacia que Bobby hizo jamás no fue en una película de Sennett. Fue
en una de las comedias de la Sunshine Comedies que Henry (Pathé) Lehrman estaba
realizando entonces para la Fox.
Al oír que Bobby era
saltador profesional, Lehrman le ofreció cinco dólares por saltar desde el
tejado del Bryson Hotel a una cuba de argamasa llena de agua. El Bryson, en el
centro de Los Angeles, tenía ocho pisos, y desde su tejado, a veinticuatro metros
sobre la calle, la cuba de argamasa, que tenían dos setenta de largo, uno y
medio de ancho y uno y medio de profundidad, parecía tener el tamaño de una
ficha de dominó.
Cuando Bobby aceptó la
oferta, Lehrman le preguntó si podía hacer el salto ese viernes por la tarde.
--Estoy haciendo una
película para Sennett toda esta semana –dijo pensativamente--. El viernes
rodarán, pero no creo que utilicen esa tarde a los policías. Podré escaparme
sin ningún problema.
Bobby se tiró de cabeza.
Tirarse al agua desde veinticuatro metros cuando ésta tiene un metro y medio de
profundidad significaba que tenía que golpear justo con el pecho y luego
doblarse inmediatamente en arco. Salió sin un rasguño, recogió sus cinco
dólares, se vistió y volvió aprisa al estudio de Mack Sennett antes de que
pudieran echarle de menos.”
Buster
Keaton.
Slapstick. Memorias…
Plot Ediciones.
Slapstick. Memorias…
Plot Ediciones.
jueves, 25 de enero de 2018
martes, 23 de enero de 2018
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
INTO THE TWILIGHT
Out-worn heart, in a time
out-worn,
Come clear of the nets of
wrong and right;
Laugh, heart, again in the
grey twilight,
Sigh, heart, again in the dew
of the morn.
Your mother Eire is aways
young,
Dew ever shining and twilight
grey;
Though hope fall from you and
love decay,
Burning in fires of a
slanderous tongue.
Come, heart, where hill is
heaped upon hill:
For there the mystical
brotherhood
Of sun and moon and hollow
and wood
And river and stream work out
their will;
And God stands winding His
lonely horn,
And time and the world are
ever in flight;
And love is less kind than
the grey twilight,
And hope is less dear than
the dew of the morn.
W.
B. Yeats
lunes, 22 de enero de 2018
domingo, 21 de enero de 2018
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
EL PROGRESO DE LA HUMANIDAD
“La campaña alemana de represalias no fue excepto en casos individuales,
una respuesta espontánea a las provocaciones belgas. Había sido preparada de
antemano, con aquella conocida meticulosidad alemana, ya había sido prevista
para intimidar a los belgas y salvar de esta forma tiempo y hombres. La
velocidad era un factor vital. Era necesario entrar en Francia con todos los
batallones que tuvieran a su disposición. La resistencia belga que exigía dejar
tropas en la retaguardia, era un obstáculo para el plan. Las proclamas ya
habían sido impresas con antelación. Tan pronto como los alemanes entraban en
un pueblo, las paredes quedaban blancas a causa del gran número de bandos que
prevenían a la población contra todo acto de hostilidad. El castigo para los ciudadanos que dispararan
contra los soldados era la pena de muerte, así como también para una gran
cantidad de actos menores: «Todo aquel que se acerque a menos de
doscientos metros de un aeroplano o un globo será fusilado en el lugar». Y
también serían fusilados los propietarios de casas en las cuales fueran
halladas armas. Los dueños de las casas en donde se ocultaran soldados belgas serían
enviados a trabajos forzados a perpetuidad en Alemania. Los
pueblos en los que se cometieran actos hostiles contras los soldados alemanes, serán incendiados. En el caso de que estos actos se realizaran en la carretera entre dos pueblos, se aplicará el mismo
castigo a ambos.
En resumen, concluían las proclamas: «Por
todos los actos de hostilidad serán aplicados los siguientes principios: todos
los castigos serán ejecutados, los rehenes serán apresados». La práctica del
principio según el cual toda la comunidad sería considerada responsable,
responsabilidad colectiva que había sido expresamente prohibida por la
Convención de La Haya, dejo atónito al mundo del año 1914, que había creído en
el progreso de la humanidad.”
Barbara
W. Tuchman.
Los cañones de agosto.
Ediciones Peninsula.
Los cañones de agosto.
Ediciones Peninsula.
sábado, 20 de enero de 2018
viernes, 19 de enero de 2018
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
NADA COMO UN BUEN PLAN QUINQUENAL
Menos divertido, porque
resultaba difícil contemplar aquello sin sentir un nudo en la garganta, era el
bazar. Era un mercado permanente ubicado en una gigantesca plaza vacía.
Aquellos que tenían algo que vender se ponían en cuclillas sobre el polvo extendiendo
sus productos frente a ellos sobre pañuelos o bufandas. Las mercancías iban
desde un puñado de clavos herrumbrosos hasta una colcha andrajosa, o un
recipiente de leche agria que se vendía a cucharadas, moscas incluidas. Podías
ver a una anciana sentada durante horas con un huevo de Pascua pintado o un
trozo de queso de cabra reseco delante de ella; o a un viejo con los pies
descalzos cubiertos de llagas tratando de canjear sus destrozadas botas por un
kilo de pan negro y un paquete de tabaco de mahorka. A menudo las mercancías
ofrecidas en trueque eran zapatillas de cáñamo, e incluso suelas y tacones
arrancados de botas y cubiertos por un envoltorio de harapos. Algunos viejos no
tenían nada que vender: cantaban baladas ucranianas y de vez en cuando recibían
algún kopek. Algunas mujeres tenían a sus niños tendidos en el suelo junto a
ellas o en el regazo dándoles de mamar; los labios de las criaturas, recorridos
por las moscas, se aferraban a las resecas ubres de las que parecía manar bilis
en vez de leche. Se veía a un sorprendente número de hombres con defectos
oculares: eran bizcos, o tenían una pupila opaca y lechosa, o habían perdido
por completo el globo ocular. La mayoría tenía las manos y los pies hinchados;
sus rostros también parecían más inflados que consumidos, y todos ellos
mostraban ese peculiar color que Tolstói, hablando de un prisionero, describe
como «el matiz de los renuevos que brotan de la patatas en un sótano».
Arthur Koestler.
Memorias.
Editorial Lumen.
jueves, 18 de enero de 2018
miércoles, 17 de enero de 2018
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
MENDIGA VOZ
Y aún me atrevo a amar
el sonido de la luz en
una hora muerta,
el color del tiempo en
un muro abandonado.
En mi mirada lo he
perdido todo.
Es tan lejos pedir.
Tan cerca saber que no hay.
Alejandra
Pizarnik
lunes, 15 de enero de 2018
domingo, 14 de enero de 2018
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
POETRY
I, too, dislike it: there are things that are
important beyond all
this fiddle.
Reading it, however, with a perfect contempt for
it, one
discovers in
it after all, a place for the genuine.
Hands that can grasp, eyes
that can dilate, hair that can rise
if it must, these things are important not because
a
high-sounding interpretation can be put upon them
but because
they are
useful. When they become so derivative as to become
unintelligible,
the same thing may be said for all of us, that we
do not admire what
we cannot understand: the bat
holding on upside down or in quest of something to
eat, elephants pushing, a wild horse taking a roll,
a tireless wolf
under
a tree, the immovable critic twitching his skin
like a horse that
feels a
flea, the base-
ball fan, the statistician--
nor is it valid
to discriminate against 'business documents and
school-books'; all these phenomena are important.
One must
make a distinction
however: when dragged into prominence by half
poets, the
result is not poetry,
nor till the poets among us can be
'literalists of
the imagination'--above
insolence and triviality and can present
for inspection, 'imaginary gardens with real toads
in them', shall
we have
it. In the meantime, if you demand on the one hand,
the raw material of poetry in
all its rawness and
that which is on the other hand
genuine, you are interested in poetry.
Marianne
Moore
sábado, 13 de enero de 2018
viernes, 12 de enero de 2018
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
ISLIP
“Todos los sábados durante los meses de invierno
jugaba a fútbol con el equipo del pueblo. Los ex combatientes habían vuelto a
introducir aquel juego en Islip después de un lapso de ochenta años en el que
no se había practicado. El nonagenario del lugar se quejaba de que el fútbol
había dejado de ser todo lo viril que era durante su juventud.
--Aquella
era nuestra meta –dijo--, la otra se encontraba a setecientos metros de aquí,
junto al río. Las autoridades acabaron por prohibir el juego. En el último
partido murieron tres hombres y uno quedó gravemente herido. ¡Aquello sí que
era jugar! –A mí me parecía que el fútbol de Islip, aunque muy viril, era un
juego de damas en comparación con el que solíamos jugar en Charterhouse. Cuando
jugaba de delantero centro, a menudo recibía silbidos por cargar contra el
portero mientras éste mostraba al público el balón de gol que había impedido.
Los aplausos estaban reservados para el jugador de la izquierda que se pasaba
casi todo e tiempo haciendo florituras con el balón y que muy rara vez se
acercaba a la portería. Pero el club de fútbol era democrático, al contrario
del club de criquet. Yo jugué a criquet la primera temporada, pero renuncié
porque el equipo casi nunca estaba formado por los once mejores jugadores; los
jugadores del pueblo tenían que dejar el campo libre cuando se presentaban los
miembros de la pequeña nobleza rural.”
Robert
Graves.
Adiós a todo eso.
Muchnik Editores.
Adiós a todo eso.
Muchnik Editores.
jueves, 11 de enero de 2018
miércoles, 10 de enero de 2018
EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
MY CROW
A crow flew into the tree outside my window.
It was not Ted Hughes’s crow, or Galway’s crow.
r Frost’s, Pasternak’s, or Lorca’s crow.
Or one of Homer’s crows, stuffed with gore,
after the battle. This was just a crow.
That never fit in anywhere in its life,
or did anything worth mentioning.
It sat there on the branch for a few minutes.
Then picked up and flew beautifully
out of my life.
It was not Ted Hughes’s crow, or Galway’s crow.
r Frost’s, Pasternak’s, or Lorca’s crow.
Or one of Homer’s crows, stuffed with gore,
after the battle. This was just a crow.
That never fit in anywhere in its life,
or did anything worth mentioning.
It sat there on the branch for a few minutes.
Then picked up and flew beautifully
out of my life.
Raymond Carver.
martes, 9 de enero de 2018
OBITER DICTUM
“Sin el menor deseo de polemizar con los amantes de la música, quiero
señalar que, la música, tomada en sentido general, tal como es percibida por
sus consumidores, pertenece a una forma más primitiva y animal en la escala de
las artes que la literatura o la pintura. Hablo de la música considerada
globalmente, no como creación, imaginación y composición, aspectos en los que
desde luego rivaliza con la literatura y la pintura, sino según el efecto que
produce en el oyente medio. Un gran compositor, un gran escritor, un gran
pintor son hermanos. Pero creo que el impacto que la música produce de manera
general y primitiva en el oyente es de calidad más modesta que el de un libro
medio o un cuadro medio. Pienso sobre todo en la influencia sedante,
apaciguadora, que la música ejerce en algunas personas, a través de la radio o
de los discos.”
Vladimir Nabokov
domingo, 7 de enero de 2018
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