martes, 24 de noviembre de 2015
lunes, 23 de noviembre de 2015
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
DOS AMIGOS
domingo, 22 de noviembre de 2015
OBITER DICTUM
viernes, 20 de noviembre de 2015
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
EPITAFIO
miércoles, 18 de noviembre de 2015
lunes, 16 de noviembre de 2015
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
SEMPRE COM FOME
sábado, 14 de noviembre de 2015
viernes, 13 de noviembre de 2015
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
miércoles, 11 de noviembre de 2015
lunes, 9 de noviembre de 2015
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
EN FASHODA
sábado, 7 de noviembre de 2015
OBITER DICTUM
viernes, 6 de noviembre de 2015
jueves, 5 de noviembre de 2015
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
ARAÑAR EL SUELO
«Mientras algunos fusileros mantenían un pausado fuego de protección, el resto se enterraba. El tipo de suelo no lo hacía un trabajo fácil, y no dejaban de caernos encima ramas y hojas. Súbitamente escuchamos disparos desde una nueva dirección y a retaguardia. Las balas impactaban a mí alrededor, lanzándome polvo a la cara. El hombre a mi izquierda de repente soltó un gritó y rodó por el suelo gritando de dolor. Le habían atravesado limpiamente de un disparo. Enloquecido de dolor gritaba:
—¡Ayuda! ¡Sanitario! ¡Me estoy muriendo desangrado!
Repté hasta el hombre herido, pero ya nada se podía hacer. Su rostro estaba deformado por el dolor y sus manos arañaron el suelo hasta que un espasmo lo sacudió de la cabeza a los pies; así habíamos perdido a otro valeroso soldado.»
Erwin Rommel.
La infantería al ataque.
Editorial Tempus.
miércoles, 4 de noviembre de 2015
OBITER DICTUM
martes, 3 de noviembre de 2015
lunes, 2 de noviembre de 2015
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
LLORAR
Alejandro Aura
domingo, 1 de noviembre de 2015
viernes, 30 de octubre de 2015
OBITER DICTUM
miércoles, 28 de octubre de 2015
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
martes, 27 de octubre de 2015
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
LOS C-47
«Durante los dos meses siguientes volamos mucho en aviones de transporte rusos, y hay varias similitudes entre todos ellos, de modo que este avión bien podría describirse como representativo de todos ellos. Todos eran C-47, con pintura marrón de guerra, restos de un préstamo. Había aviones de transporte más nuevos en los campos, una especie de C-47 ruso con tren de aterrizaje de tres ruedas, pero en esos nosotros no viajamos. Los C-47 están un poco abandonados en lo que respecta a tapicería y alfombrado, pero sus motores se mantienen a punto y los pilotos parecen ser bastante buenos. Llevan una tripulación más numerosa que nuestros aviones, pero ya que no accedimos a la cabina de control no sabemos qué hacían. Cuando se abría la puerta, parecía que allí había seis o siete personas todo el tiempo, entre ellas una azafata. Tampoco sabemos qué hacía la azafata. Parecía no tener relación con los pasajeros. El avión no lleva comida para los pasajeros, pero estos lo compensan llevando grandes cantidades de vitualla por su cuenta.»
John Steinbeck.
Diario de Rusia.
Editorial Capitan Swing.













.jpg)











