miércoles, 16 de noviembre de 2022

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE






FILIPO EL GRANDE



«Ahora bien, llamarle perjuro y desleal sin mostrar sus actos, se podría calificar con toda justicia de vano insulto; pero ir mostrando todo cuanto hasta el momento ha llevado a cabo y probar su culpabilidad en todos esos actos resulta, felizmente, que requiere bien corto discurso, y por dos razones estimo conveniente que tal exposición sea hecha: para que aquél aparezca ante vuestros ojos como despreciable —cosa que precisamente resulta ser, además, cierta—, y para que quienes están aterrorizados, pensando que Filipo es persona incombatible, vean que ya ha recorrido a base de engaños toda la carrera merced a la cual antes de ahora se hizo poderoso, y que ya su política ha llegado a su propio fin. Pues hasta yo mismo, varones atenienses, consideraría a Filipo en sumo grado temible y admirable, si viera que se ha engrandecido a fuerza de ir practicando una política justa; pero la verdad es que cuando examino e investigo el caso, descubro nuestra simpleza al principio, cuando algunos trataban de rechazar de esta tribuna a los olintios, que querían tratar con vosotros, simpleza que él se ganó asegurando una y otra vez que entregaría Anfípolis, y negociando aquel famoso tratado secreto del que antaño se hablaba; luego se granjeó la amistad de los olintios mediante la captura de Potidea, que era vuestra, comportándose, así, injustamente con sus aliados de antes, y entregándosela a aquéllos; y ahora, finalmente, se atrajo a los tesalios bajo promesa de entregarles Magnesia y aceptar la participación en la guerra contra los focidios en defensa de sus intereses. En resumen, no hay nadie de los que trataron con él a quien aquél no haya engañado; pues, engañando una y otra vez a los ingenuos que no le conocían y atrayéndolos, de esa manera se ha hecho poderoso.»



Demóstenes.

Discursos Políticos I.

sábado, 12 de noviembre de 2022

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA









Eu vi a luz em um país perdido. 

A minha alma é lânguida e inerme. 

Oh! Quem pudesse deslizar sem ruído! 

No chão sumir-se, como faz um verme…



Camilo Pessanha.







martes, 8 de noviembre de 2022

OBITER DICTUM




 «Cada vez siento con más fuerza la terrible tragedia de este aprieto —el de la raza alemana—. Me parece indudable que no podemos imponernos a Inglaterra. Los ingleses —la mejor raza del mundo— no pueden perder. Pero nosotros sí podemos perder, y perderemos; si no este año, el próximo. ¡La idea que nuestra raza vaya a ser derrotada me acongoja horriblemente, porque yo soy total y completamente alemán!»


Ludwig Wittgenstein.





sábado, 5 de noviembre de 2022

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE


 





CUANDO LLEGA LA MUERTE


«...continúan los moros el interrumpido cañoneo, si bien con menos violencia que el anterior, pues sólo nos hacen 25 disparos. Tiran con calma, pero lo hacen con extremada eficacia. Entre las dolorosas bajas que sus granadas nos producen hay que lamentar la del teniente coronel Primo de Rivera, a quien un trozo de proyectil deja destrozado el brazo izquierdo. La herida es horrible y se impone la necesidad de amputar el miembro inmediatamente. No hay cloroformo ni anestésico alguno y eso es un contratiempo casi insuperable; lo sabe el valeroso jefe y él mismo anima a los médicos para que le operen sin miedo ni reparo.


Aguantaré. Que me den un trapo para morder.»


Eduardo Pérez Ortiz.
18 meses de cautiverio.
Artes Gráficas Postal Express.


viernes, 4 de noviembre de 2022

OBITER DICTUM

 




«Uno de los que han venido hace poco de Córdoba, a quien yo pedí noticias de ella, me contó cómo había visto nuestras casas de Balāt Mugīt, a la parte de poniente de la ciudad. Sus huellas se han borrado, sus vestigios han desaparecido, y apenas se sabe dónde están. La ruina lo ha trastocado todo. La prosperidad se ha cambiado en estéril desierto; la sociedad, en soledad espantosa; la belleza, en desparramados escombros; la tranquilidad, en encrucijadas aterradoras. Ahora son asilo de los lobos, juguete de los ogros, diversión de los genios y cubil de las fieras los parajes que habitaron hombres como leones y vírgenes como estatuas de marfil, que vivían entre delicias sin cuento. Su reunión ha quedado deshecha, y ellos esparcidos en mil direcciones. Aquellas salas llenas de letreros, aquellos adornados gabinetes, que brillaban como el sol y que con la sola contemplación de su hermosura ahuyentaban la tristeza, ahora -invadidos por la desolación y cubiertos de ruina- son como abiertas fauces de bestias feroces que anuncian lo caedizo que es este mundo; te hacen ver el fin que aguarda a sus moradores; te hacen saber a dónde va a parar todo lo que en él ves, y te hacen desistir de desearlo, después de haberte hecho desistir durante mucho tiempo de abandonarlo.»


Ibn Hazm.


domingo, 30 de octubre de 2022

OBITER DICTUM




«Cuando el pueblo ha dominado la situación, y con el dominio, adquirido el derecho de hacer y obrar por su cuenta —pues, aunque sonrían los tratadistas de derecho, ésta es la verdad: no hay más derecho, hoy por hoy, que el creado por el triunfo de la violencia—, expulsa a los propietarios de sus tierras y procede al reparto, después de proclamar el derecho de todos los rusos sin distinción a su justo y equitativo disfrute. »


Angel Pestaña.


sábado, 29 de octubre de 2022

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE

 


SHEITAN


«Me despertó un inglés muy simpático ofreciéndome un trago de whisky escocés. El tren seguía su lenta marcha atravesando la noche. Mi acompañante venía de unos pozos de petróleo en la región de Mosul. Estuvimos sentados bebiendo en la penumbra. Me dijo que todos los hombres que trabajaban para él eran Yezedis, adoradores del diablo. Se trataba de un culto centralizado alrededor de un lugar llamado Sheikh Aadi. El inglés no sabía si el nombre correspondía a un pueblo o a una tumba. Nadie había querido decirle dónde estaba. Se suponía que los Yezedis eran los últimos restos de una antigua secta de maniqueos. Tenían un libro sagrado pero les estaba prohibido leer y escribir. No pronunciaban ninguno de los sonidos sh de su lenguaje. El nombre de Sheitan era sagrado. Se les acusaba de entregarse en noches determinadas a orgías sexuales de la misma manera que los romanos acusaban a los primitivos cristianos. Trabajaban en los oficios más humildes, peones camineros y basureros. Los más acomodados cultivaban hortalizas. Se suponía que creían en la doctrina gnóstica de las siete diferentes emanaciones de Dios, pero adoraban al diablo, en la forma de un pavo real dorado, como dueño de este mundo.»


John dos Passos.
Años inolvidables.
Alianza Editorial.


miércoles, 26 de octubre de 2022

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA




A PUNTO DE UN VIAJE EN COCHE


Las ventanas reflejan

el fuego de poniente

y flota una luz gris

que ha venido del mar.

En mí quiere quedarse

el día, que se muere,

como si yo, al mirarle,

lo pudiera salvar.

Y quién hay que me mire

y que pueda salvarme.

La luz se ha vuelto negra

y se ha borrado el mar.


Francisco Brines.





lunes, 24 de octubre de 2022

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE

 




SER Y PARECER


«La apropiación del ejército por parte de Napoleón certificó la toma del poder de este, y le permitió instaurar un régimen más eficazmente represivo que ninguno administrado por el rey. Sin embargo, la represión de Napoleón no pareció ser la traición que fue, porque el ejército, que era la última garantía del Imperio, siguió siendo, en el estilo y en el ethos, una criatura de la Revolución. A fin de cuentas, era antiborbónico, anticlerical, igualitario, receptivo al talento. Millares de jóvenes franceses podían intentar evitar servir bajo sus banderas. Pero mientras estas fueran tricolores, mientras proclamasen «libertad, igualdad y fraternidad», a los que aún les importaba podían consolarse con la creencia de que la Revolución vivía. El ejército, ese extraordinario organismo, que marchaba con un millón de piernas sincronizadas bajo una única voz, que se levantaba y comía y dormía según un horario, que practicaba la puntualidad, que se movía al unísono con el redoble del tambor, que hablaba un lenguaje particular de sumisión y mando, al que se debía más lealtad que a la familia o al lugar, y que, en suma, no parecía haber bajo los extensos cielos de Francia otra institución que hubiese sido en mayor grado, con sus guerreras blancas, a la vez el símbolo del poder de los reyes y su agente; y que, en cambio, vestido de azul, representaba las victorias de la Bastilla, las Tullerías, el Campo de Marte, y personificaba, aunque fuese de manera oculta, el principio de la soberanía popular.»


Inteligencia Militar.

John Keegan.

Turner Noema.


domingo, 23 de octubre de 2022

OBITER DICTUM

 





«¿Le gusta la India? —me preguntó la señora Bristow. 

Oh, sí, pienso que es maravillosa. 

¿Y qué piensa de la gente?

Me gusta muchísimo, y los encuentro sumamente interesantes. 

¡Oh, qué mentiroso! ¿No le oí decir el otro día algo sobre «la horrenda charla angloindia»?

Pero pensé que ahora se refería a los indios, no a los angloindios. 

¡Los indios! Yo nunca pienso en ellos. 

Bueno, dijo «la gente». 

Me refería a nosotros , la gente, estúpido. 

Ya veo. Bueno, empecemos de nuevo.»


Joseph Randolph Ackerley.


viernes, 14 de octubre de 2022

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE




EL ALMA AUSTRIACA


«Los austriacos no saben hacerse querer por los pueblos extranjeros que tienen sometidos. Sin embargo, como gozan de espíritu de justicia, la administración interior de esta monarquía es en general equitativa. Sólo la política es inmoral, pero ellos conciben la justicia como amparo de una suerte de pedantería metódica que cuadra a la perfección con su carácter. Lo primero que hicieron al conquistar Venecia fue prohibir el carnaval, que era, por así decirlo, una institución, tanto tiempo hacía que se hablaba de él. Para gobernar una ciudad tan alegre el ministerio austriaco eligió a los hombres más rígidos de la monarquía. Por eso los pueblos del mediodía prefieren ser saqueados por los franceses a ser regentados por los austriacos. La República de Venecia añoraba con razón su antiguo gobierno, noble y próspero.»


Madame de Staël.

Diez años de destierro.

Penguin Clásicos.