sábado, 12 de febrero de 2022
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
jueves, 10 de febrero de 2022
miércoles, 9 de febrero de 2022
martes, 8 de febrero de 2022
ALLÁ EN LAS INDIAS
EL PADRECITO LEÍA A CIEZA DE LEÓN?
domingo, 6 de febrero de 2022
viernes, 4 de febrero de 2022
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
jueves, 3 de febrero de 2022
miércoles, 2 de febrero de 2022
martes, 1 de febrero de 2022
lunes, 31 de enero de 2022
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
LOS CANÍBALES DEL KREMLIN
Mi vida.
Marxists Internet Archive.
domingo, 30 de enero de 2022
sábado, 29 de enero de 2022
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
CANCIÓN PARA UN POETA VIEJO
A Vicente Aleixandre
Muy cerca de la vida. Así tu hablar.
Llegaste a viejo cual se llega al mar.
Azotado del viento y de los años
fuiste la vida, no sus desengaños.
Tu voz sonaba a viento y caracolas,
viejo de luz, hermano de las olas,
Conocimiento fue tu reposar.
Llegaste a viejo cual se llega al mar.
Llegaste a viejo cual se llega a ser
la luz delgada del amanecer.
La luz delgada del saber callar,
del saber conocer y callar.
Del saber esperar, callar, seguir
hasta las olas del saber vivir.
Hasta las olas del saber amar
profundamente y como es quieto el mar.
Y como es quieto el mar se pone en pie
la insurrección del nunca moriré.
Y así tu ser, escrito en agua y sal
y en viento fue, y en todo lo inmortal.
Carlos Bousoño.
viernes, 28 de enero de 2022
OBITER DICTUM
jueves, 27 de enero de 2022
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
LOS PERROS ROMÁNTICOS
En aquel tiempo yo tenía veinte años y estaba loco. Había perdido un país pero había ganado un sueño. Y si tenía ese sueño lo demás no importaba. Ni trabajar ni rezar, ni estudiar en la madrugada junto a los perros románticos. Y el sueño vivía en el vacío de mi espíritu.
Una habitación de madera, en penumbras, en uno de los pulmones del trópico. Y a veces me volvía dentro de mí y visitaba el sueño: estatua eternizada en pensamientos líquidos, un gusano blanco retorciéndose en el amor.
Un amor desbocado. Un sueño dentro de otro sueño. Y la pesadilla me decía: crecerás. Dejarás atrás las imágenes del dolor y del laberinto y olvidarás. Pero en aquel tiempo crecer hubiera sido un crimen. Estoy aquí, dije, con los perros románticos y aquí me voy a quedar.
Roberto Bolaño.
miércoles, 26 de enero de 2022
OBITER DICTUM
«Don Joaquín no me perdona una pequeña lección que yo le di un día. Tenía este don Joaquín la mala costumbre, cuando se nos caía algún borrón sobre el cuaderno, de darnos unos cogotazos espantosos. Una vez que le vi venir hacia mí con intención de castigarme, yo me llevé la mano a la nuca, como si lo hiciera por un movimiento instintivo, pero sin abandonar la pluma, que puse con la punta hacia fuera, como si fuese una lanza. Don Joaquín, sin fijarse, descargó la mano sobre mi pescuezo y lanzó un alarido terrible. Aquel día se levantó la clase dos horas antes que de costumbre, y don Joaquín fue a enseñarle al médico una herida que manaba tinta. »
Julio Camba.
domingo, 23 de enero de 2022
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
CUANDO LA LLUVIA
«El ser de Compostela es este hacerse y deshacerse en juego interminable. Cuando la lluvia bate con frío las piedras renegridas, se lava la ciudad de nieblas, y las formas se ofrecen duras, definitivas, intachables. Si la lluvia es fina y clara, amén de mansa, tiemblan aristas y perfiles, como vistos a través de humo en láminas delgadas: un temblor imperceptible, como de carne estremeciéndose de amor o de vergüenza. Pero si luce el sol, triunfan los colores: las piedras doradas y calientes, los musgos amarillos, los líquenes, las zarzas, los jaramagos que trepan por las paredes y se conjugan en las junturas de los sillares; brota el germen más arriba y en las cornisas pone el airón triunfante de una amapola, o azules y verdes verbenas que nacen en cualquier parte, irrespetuosas: encima de las crines de un caballo, malparador de morismas; en el sombrero del apóstol peregrino; en una mitra o en los senos cortados de alguna martirizada y memorable doncella.»
Gonzalo Torrente Ballester.
Los mundos imaginarios.
Editorial Espasa.
sábado, 22 de enero de 2022
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
FOLLOWER
My father worked with a horse-plough,
His shoulders gloved like a full sail strung
Between the shafts and the furrow.
The horses strained at his clicking tongue.
An expert. He would set the wing
And fit the bright steel-pointed sock.
The sod rolled over without breaking.
At the headrig, with a single pluck
Of reins, the sweating team turned round
And back into the land. His eye
Narrowed and angled at the ground,
Mapping the furrow exactly.
I stumbled in his hob-nailed wake,
Fell sometimes on the polished sod;
Sometimes he rode me on his back
Dipping and rising to his plod.
I wanted to grow up and plough,
To close one eye, stiffen my arm.
All I ever did was follow
In his broad shadow round the farm.
I was a nuisance, tripping, falling,
Yapping always. But today
It is my father who keeps stumbling
Behind me, and will not go away.



























