jueves, 16 de septiembre de 2021

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE

 

EL ÚLTIMO LITIGIO DE UN MUERTO

Sobre Polemón.


«Disputaba Esmirna por sus templos y sus atribuciones en ellos, y designaron a Polemón como abogado defensor de sus intereses cuando ya estaba llegando al final de su vida. Como murió al iniciarse el viaje para ir a defender estos derechos, la ciudad se puso en manos de otros abogados. Y como éstos expusieron torpemente su asunto ante el tribunal imperial, dirigió el emperador su mirada a los representantes de Esmirna y preguntó:

¿No había sido designado Polemón abogado defensor de esta causa?

Sí, respondieron, si te refieres al sofista.

Y el emperador dijo:

Tal vez haya escrito algún discurso abogando por los derechos en litigio, como era natural teniendo que exponer su defensa ante mí y sobre tan graves cuestiones.

Tal vez, contestaron, oh emperador, pero no que sepamos nosotros.

Entonces el emperador aplazó el juicio hasta que fue traído el discurso y, una vez leído ante el tribunal, el emperador falló en consonancia con su contenido, y se marchó la gente de Esmirna tras lograr la victoria y diciendo que Polemón había resucitado para su bien.»



Filóstrato de Atenas.

Vidas de los sofistas.

Editorial Gredos.

martes, 14 de septiembre de 2021

OBITER DICTUM








«Claro es que yo frecuentaba los teatros, principalmente en los estrenos. En una localidad alta del Teatro Español asistí al estreno de Venganza catalana , del maestro García Gutiérrez, y quedé tan maravillado, que al volver a mi casa no se me ocurría más que quemar mis manuscritos…, pero no los quemé; lo que hice fue imaginar otras cosas conforme al patrón del grandioso drama que había visto representar a Matilde Díez y Manuel Catalina… Al relatar este suceso, dudo si lo coloco en el lugar cronológico que le corresponde.»



Benito Pérez Galdós.

lunes, 13 de septiembre de 2021

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE






CHA


«Mi kurumaya dice llamarse «Cha». Lleva un sombrero blanco que parece la punta de una seta gigantesca; una chaqueta corta de mangas anchas; pantalones azules ajustados como leotardos, que le llegan a los tobillos; y unas sandalias ligeras de paja que van atadas a sus pies desnudos con cuerdas de fibra de palmito. Sin duda, personifica toda la paciencia, resistencia y artero poder de persuasión de su gremio. Ya ha manifestado su capacidad para hacer que le dé más de lo que la ley permite; y en vano me han puesto en guardia contra él. Pues la primera sensación que se experimenta al tener a un ser humano por caballo, brincando de arriba abajo durante horas entre dos largueros, basta por sí sola para despertar un sentimiento de compasión. Y cuando resulta que este ser humano, que de ese modo trota entre los largueros, con todas sus esperanzas, recuerdos, sentimientos y vivencias, posee la más dulce de las sonrisas y la facultad de devolver el menor favor mediante una vistosa exhibición de infinita gratitud, la compasión se transforma en solidaridad, y suscita impulsos irracionales de autosacrificio. Creo que el espectáculo del abundante sudor tiene también algo que ver con el sentimiento, pues te hace pensar en el precio de los latidos y las contracciones musculares, y también de los resfriados, congestiones, y pleuresías. Las ropas de Cha están empapadas, y él se seca el rostro con una toallita color azul celeste con figuras blancas de brotes de bambú y gorriones, toalla que lleva enrollada en la muñeca mientras corre.»

Lafcadio Hearn.
En el país de los dioses.
El Acantilado.

sábado, 11 de septiembre de 2021

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE

 



EL MISMO DELITO



«Si él ha decidido que en cada ocasión hay que hacer algo que supere su situación y vosotros, por el contrario, que no hay que afrontar ningún asunto con vigor, considerad en qué punto cabe esperar que eso termine. ¡Por los dioses!, ¿quién es de vosotros tan tonto como para no ver que la guerra de allí vendrá aquí, si nos despreocuparnos? Pero, si eso llegara a pasar, tengo miedo, varones atenienses, de que lo mismo que quienes tomando en préstamo a la ligera dinero a gran interés, tras haber vivido en la abundancia un corto tiempo, luego pierden hasta el capital, así también nosotros nos demos cuenta de haber vivido en la molicie pagando por ello alto interés y quienes en todo buscábamos el placer vayamos luego a vernos en la obligación de hacer muchas de esas cosas que no queríamos y corramos el riesgo de perder las posesiones que tenemos en la propia región.»



Demóstenes.

Discursos Políticos I.



EN EL TRASTERO OCULTO

RODNEY SMITH









jueves, 9 de septiembre de 2021

ALLÁ EN LAS INDIAS






MAIZ O ZARA


La tierra del Peru, de que se ha de tratar en esta historia, comienza desde la linea Equinocial adelante hacia el mediodia. La gente que habita debajo de la linea y en las faldas della tienen los gestos adjudiados, hablan de pap, andaban tresquilados y sin vestidos, mas que unos pequenos refajos, con que cubrian sus vergruenzas. Y las indias siembran y amasan y muelen el pan que en toda aquela provincia se come, que en la lengua de las islas se llama maiz, aunque en la del Peru se llama zara. Los hombres traen unas camisas cortas hasta el ombligo y sus vergruenzas defuera. Hacense las coronas casi a manera de frailes, aunque adelante ni atras no traen ningun cabello, sino a los lados. Precianse de traer muchas joyas de oro en las orejas y en las narices, mayormente esmeraldas, que se hallan solamente en aquel paraje, aunque los indios no han querido mostrar los veneros dellas; creese que nascen alli, porque se han hallado algunas mezcladas y pegadas con guijarros, que es senal de cuajarse dellos. Atanse los brazos y piernas con muchas vueltas de cuentas de oro y de plata, y de turquesas menudas, y de contezuelas blancas y coloradas, y caracoles, sin consentir traer a las mujeres ninguna cosa destas.

Agustín de Zárate.
Historia del descubrimiento y conquista del Perú.

martes, 7 de septiembre de 2021

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





        EIN TRAUM


Lo sabían los tres.
Ella era la compañera de Kafka.
Kafka la había soñado.
Lo sabían los tres.
Él era el amigo de Kafka.
Kafka lo había soñado.
Lo sabían los tres.
La mujer le dijo al amigo:
Quiero que esta noche me quieras.
Lo sabían los tres.
El hombre le contestó: Si pecamos,
Kafka dejará de soñarnos.
Uno lo supo.
No había nadie más en la tierra.
Kafka se dijo:
Ahora que se fueran los dos, he quedado solo.
Dejaré de soñarme.

Jorge Luis Borges.

sábado, 4 de septiembre de 2021

OBITER DICTUM






Mi madre, que sentía un odio implacable por la guerra, seguía de cerca todo lo que pudiera significar su fin. No tenía relaciones políticas, pero Zürich se había convertido en un centro de pacifistas de los más diversos países y tendencias. Una vez, al pasar delante de un café, me señaló el enorme cráneo de un hombre sentado junto a la ventana; sobre la mesa tenía una gran pila de periódicos; tenía uno en la mano, que acercaba mucho a sus ojos. De repente echó atrás la cabeza, se dirigió a otro hombre que estaba junto a él, y le habló vehementemente. Mi madre me dijo: «Míralo bien. Es Lenin. Vas a oír hablar mucho de él».

Elías Canetti.

martes, 31 de agosto de 2021

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






                    LA DESTRUCTION

Sans cesse à mes côtés s'agite le Démon;
Il nage autour de moi comme un air impalpable;
Je l'avale et le sens qui brûle mon poumon
Et l'emplit d'un désir éternel et coupable.

Parfois il prend, sachant mon grand amour de l'Art,
La forme de la plus séduisante des femmes,
Et, sous de spécieux prétextes de cafard,
Accoutume ma lèvre à des philtres infâmes.

Il me conduit ainsi, loin du regard de Dieu,
Haletant et brisé de fatigue, au milieu
Des plaines de l'Ennui, profondes et désertes,

Et jette dans mes yeux pleins de confusion
Des vêtements souillés, des blessures ouvertes,
Et l'appareil sanglant de la Destruction!

Charles Baudelaire.

sábado, 28 de agosto de 2021

OBITER DICTUM

 





«¿Hay algo, en efecto, más ridículo que el progresismo? Un buen señor que no puede o no quiere o cree que no quiere creer en otra vida y se consuela pensando —¿pero es que piensa?— que el progreso traerá la felicidad… ¿a quién? Y luego es tan vulgar… ¡tan vulgar!…»



Miguel de Unamuno.

martes, 24 de agosto de 2021

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA




A MEDIA VOZ


la lentitud es belleza
copio estas líneas ajenas
respiro
acepto la luz
bajo el aire ralo de noviembre
bajo la hierba
sin color
bajo el cielo cascado
y gris
acepto el duelo y la fiesta
no he llegado
no llegaré jamás
en el centro de todo
esta el poema intacto
sol ineludible
noche sin volver la cabeza
merodeo su luz
su sombra animal
de palabras
husmeo su esplendor
su huella
sus restos
todo para decir
que alguna vez
estuve atenta
desarmada

sola casi
en la muerte
casi en el fuego

Blanca Varela.

sábado, 21 de agosto de 2021

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE


 


AFGANISTAN


«Afganistán es un país violento. En esa época tenía la tasa de homicidios más alta del mundo. Nunca pasabas por un cementerio sin ver las flameantes banderas de papel que indicaban que alguien había muerto recientemente de forma violenta. En caso de asesinato —y asesinato era cualquier cosa que quitara una vida, accidentalmente o de otro modo—, el acusado era llevado ante el gobernador local y la declaración se prestaba en lo que se llamaba un durbar , o lo que es mismo, un juicio. El gobernador sopesaba las pruebas y tomaba la decisión, que era definitiva. Si un hombre era considerado culpable en el durbar , se le entregaba a la familia del hombre asesinado, que entonces organizaba —normalmente de noche— lo que resultaba ser una subasta o venta del asesino. Los familiares de éste o sus amigos ofertaban por su vida camellos, cabras, ovejas, joyas o cualquier otra cosa de valor que tuvieran. Si la oferta era aceptable, el asesino era devuelto a su familia y todo el asunto quedaba olvidado. Si no era una persona decente y no tenía amigos o familia que se preocuparan por él, los subastadores simplemente lo mataban. Si el crimen era suficientemente horrible, no se aceptaba ninguna oferta, sin importar lo grande que fuera. Una vez fui testigo de una de estas «subastas». El asesino estaba tumbado en el suelo en cruz, y su familia se había congregado para ofertar por su vida. Pero la abuela del hombre asesinado no quería que se llevara a cabo la subasta o quizá se sintió insultada por la cuantía de la oferta, así que cogió un cuchillo y allí mismo le cortó al hombre la garganta.»


John Huston.

A libro abierto.

Espasa-Calpe.