HERAT
La sombra de la ruta de la seda.
Ediciones Peninsula.
Lo curioso es cómo ese nacionalismo, ese regionalismo juega hasta con los que no son catalanes. Ahora hay muchos catalanes producto de la guerra civil: los nacidos del 36 al 39 o al 40 y, antes, los refugiados de Madrid o del sur de Aragón. Los que tenían hasta diez años y empezaron a ir al colegio aquí. Un montón. Bien, pues todos ésos: más catalanes que los ampurdaneses de raíz. Hablarán, escribirán pestes del régimen, de lo castizo, de la españolada, del vino de Jerez, de los toros, de Manolete, pero que no les toquen la Costa Brava ni la longaniza ni los bolets . No, con lo catalán que no se metan.
—Tienen bastante con los demás.
—¿Y los demás no se meten con los catalanes?
—Mucho menos. Nos toman el pelo por el acento.
—Tampoco es nuevo.
—Se contentan con eso. Es que ser catalán no es cualquier cosa. No todos lo son.
—Evidentemente.
—No lo tomes a chunga.
—¿A qué santo?
Max Aub.
Para Jesús, Angel y Suso.
En plena guerra te llevó la vida
a ser el amor del soldado.
Con tu pobre vestido de seda,
tus uñas de piedra falsa,
te tocó caminar por el fuego.
Ven acá, vagabunda,
ven a beber sobre mi pecho
rojo rocío.
No querías saber dónde andabas,
eras la compañera de baile,
no tenías partido ni patria.
Y ahora a mi lado caminando
ves que conmigo va la vida
y que detrás está la muerte.
Ya no puedes volver a bailar
con tu traje de seda en la sala.
Te vas a romper los zapatos,
pero vas a crecer en la marcha.
Tienes que andar sobre las espinas
dejando gotitas de sangre.
Bésame de nuevo, querida.
Limpia ese fusil, camarada.
Pablo Neruda.
When the gods wish to punish us,
they listen to our prayers.
Oscar Wilde.
«Hegel alcanzó tal audacia al servicio del disparate, y de extravagantes combinaciones de amasijos de palabras sin sentido, como sólo se había conocido antes en los manicomios. Se convirtió en el instrumento de la más descarada y generalizada mistificación nunca vista, con resultados que habían de parecer fantásticos a la posterioridad y que quedarán como un monumento a la estupidez germana.»