sábado, 4 de julio de 2020
jueves, 2 de julio de 2020
OBITER DICTUM
miércoles, 1 de julio de 2020
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
XVIII
Los muros nada más.
Yace la vida inerte,
Sin vida, sin ruido,
Sin palabras crueles.
La luz lívida escapa
Y el cristal ya se afirma
Contra la noche incierta,
De arrebatadas lluvias.
Alzada resucita
Tal otra vez la casa;
Los tiempos son idénticos,
Distintas las miradas.
¿He cerrado la puerta?
El olvido me abre
Sus desnudas estancias
Grises, blancas, sin aire.
Pero nadie suspira.
Un llanto entre las manos
Sólo. Silencio; nada.
La oscuridad temblando.
Luis Cernuda
martes, 30 de junio de 2020
domingo, 28 de junio de 2020
ALLÁ EN LAS INDIAS
ISLA DE MAL HADO O GALVESTON
viernes, 26 de junio de 2020
jueves, 25 de junio de 2020
miércoles, 24 de junio de 2020
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
lunes, 22 de junio de 2020
sábado, 20 de junio de 2020
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
EL GATO DE MARCELINE
MOONLIGHT AND ROSES
jueves, 18 de junio de 2020
martes, 16 de junio de 2020
OBITER DICTUM
domingo, 14 de junio de 2020
sábado, 13 de junio de 2020
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
Sneden’s Landings
«No sé cuál de ellas descubrió Sneden’s Landings. Sneden’s era una aldea de casas de piedra que creció en el siglo dieciocho alrededor del desembarcadero de Dobb’s Ferry en la orilla izquierda del río Hudson. La primera vez que fui a visitar a Susan Smith, toda la aldea pertenecía ya a la viuda de un escultor italiano que había trabajado con Stanford White. El lugar tenía el ambiente del Nueva York de los años noventa. Mrs. Tonetti era una mujer despierta, y gracias a su fortuna personal estaba decidida a proteger Sneden’s de ser devorado por los suburbios de la gran ciudad que todo lo absorbían, conservándola intacta para su numerosa familia y sus muchos amigos. Iba a ser un enclave de la elegancia del siglo diecinueve escondido en un pliegue de los Palisades.
Mrs. Tonetti, Susan y las Dudley tenían ideas muy claras sobre las cosas que podían encajar allí. Su estilo especial lo permeaba todo. Después de cruzar el Hudson en una antiquísima lancha de motor que iba y venía desde Dobb’s Ferry, al saltar a tierra se tenía la impresión de llegar a otro país. Otra agradable manera de llegar a Sneden’s era cruzar en el ferry que hacía el viaje regularmente desde Yonkers y andar cinco millas por una senda junto a la orilla del agua. Los matorrales de la ribera estaban llenos de pájaros. Ocasionalmente se podía ver una oropéndola o una tanagra escarlata. Las garzas salían volando de los cañaverales. Por espacio de un minuto era posible creerse en la América de Audubon. Cuando se llegaba allí siempre había algo para comer y beber, cosas que ver y cosas de que hablar. Una tarde en la casa negra de Susan era como una visita a un oasis después del polvoriento y ruidoso ajetreo de Nueva York.»
John dos Passos.
Años inolvidables.
Alianza Editorial.































