miércoles, 18 de diciembre de 2019

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






Perturbará de nuevo con turbulento paso,
con mórbida apariencia, con cálido mirar
las sosegadas aguas de mi estanque.
Sombría paz recorre
un porvenir varado, ya vacío;
invocamos el fuego y se nos da tiniebla,
requerimos amor y el frío nos traspasa.


Luis Gutiérrez del Arroyo

sábado, 14 de diciembre de 2019

OBITER DICTUM






«Hay en el mundo, por tanto, por lo menos, tres clases de hombres: unos son los que se resignan, los que ponen al mal tiempo buena cara, y éstos son dignos de respeto; otros son los que luchan e intervienen, los que van contra viento y marea, y éstos son merecedores de admiración; otros, finalmente, son los que no se resignan, pero tampoco luchan, sino que se limitan a quejarse, y éstos son acreedores de piedad y misericordia.»


José Ferrater Mora.

martes, 10 de diciembre de 2019

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE





EL RAPTO DE LAS MARXIANAS


«Una noche en Ann Arbor, ciudadela sagrada de la universidad de Michigan, cerca de cuatrocientos estudiantes aguardaban a la puerta del teatro, decididos a raptar a las chicas que formaban parte de nuestro número. Vociferaban, chillaban y ojeaban la presa, ignorando todas nuestras súplicas para que se retirasen. El empresario del teatro salió muy nervioso y les rogó que se marcharan a sus casas, pero no estaban de humor para dejarse convencer con discursos. Estaban dispuestos a apoderarse de aquellas ocho jóvenes... o a hacer lo que fuera. Por lo visto, aquello no constituía ninguna nueva experiencia para el empresario. No, no llamó a la policía. No había suficientes guardias en Ann Arbor para hacer frente a cuatrocientos muchachos desatados y enloquecidos por el sexo. Nos dio una escolta mucho más eficaz. Llamó a los bomberos. Éstos sacaron rápidamente las mangueras de los coches, las enchufaron en los surtidores de agua más cercanos y empezaron a remojar a los estudiantes con incesantes chorros de agua a alta presión. La multitud fue retrocediendo poco a poco, nos montamos todos en los coches de bomberos y fuimos transportados sanos y salvos hasta nuestros alojamientos.»

Groucho Marx

Groucho y yo

sábado, 7 de diciembre de 2019

OBITER DICTUM






«Não há nada que resista ao tempo. Como uma grande duna que se vai formando grão a grão, o esquecimento cobre tudo. Ainda há dias pensava nisto a propósito de não sei que afecto. Nisto de duas pessoas julgarem que se amam tresloucadamente, de não terem mutuamente no corpo e no pensamento senão a imagem do outro, e daí a meia dúzia de anos não se lembrarem sequer de que tal amor existiu, cruzarem-se numa rua sem qualquer estremecimento, como dois desconhecidos. Essa certeza, hoje então, radicou-se ainda mais em mim.»


Miguel Torga

viernes, 6 de diciembre de 2019

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA




                 ENDECHA


Estábamos perdidos
cuando nos encontramos
en aquel retraso de aeropuerto.

Yo estaba lleno de noche y de frío,
aunque había pasado tres días
en el "San Francisco",
con una muchacha de nalgas redondas.

Tu creíste que yo era un camionero.
Admiraste la vulgaridad de mi estilo
y me amaste por ello.
-No lo era.-

Yo creí que tú eras una princesa,
que arrastraba hasta mí su aburrimiento.
-Y es verdad.-

Como es verdad que seguimos estando perdidos.
Yo, por no poder soportar la realeza,
tú, por no saber nunca lo que estás haciendo.


                                                                           Mario Rivero

jueves, 5 de diciembre de 2019

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE






EL SANT GERVASI DE PLA


«Lo encontraba muy curioso. Es un pueblo de villitas y casitas con una puertecita y unas ventanitas y unos jardincitos con unos arbolitos y caminitos con surtidorcitos con pececitos y dibujitos de piedrecitas y tejaditos con unas terracitas. En estos jardincitos suele haber gallineritos con pollitos y, a veces, con un conejito que saca el morrito. Hay conventos de monjitas, clínicas con enfermitos, fabriquitas con obreritos y tranviítas de vía estrechita. El uso del diminutivo me sale espontáneamente, no porque las monjas, los surtidores y los enfermos de Sant Gervasi sean de un tamaño más reducido que los de los otros sitios, sino porque la vista, acostumbrada a las aparatosidades de Barcelona, me hace ver Sant Gervasi como un pueblo en miniatura. La proximidad del contraste aumenta más la ilusión. Claro: los de Sant Gervasi tienen las mismas dimensiones que los otros hombres, comen en platos y usan zapatos de las mismas medidas que la mayoría de la gente. Pero esto no quiere decir que Sant Gervasi no parezca una miniatura.»

Josep Pla.
El cuaderno gris.
Ediciones Destino.

domingo, 1 de diciembre de 2019

OBITER DICTUM






«Esto significa que el remplazo de la pequeña ciudad amurallada por la ilimitada ciudad del presente y del futuro ha cambiado el carácter esencial de la vida urbana. En una ciudad tradicional el problema era la congestión de la población estacionaria. La vida era poco saludable, y la cifra de muertes urbanas por enfermedad era probablemente más alta que la de muertes extramuros motivada por guerras y asesinatos.»


Arnold Toynbee.

sábado, 30 de noviembre de 2019

ARPILLERA Y POLVO

PAUL DELAROCHE









OBITER DICTUM

 




«Los viajes a la capital nos enseñaron nuevos aspectos de la vida soviética. La suntuosidad de las estaciones del Metro, que recuerdan templos o palacios orientales, contrastaba con el pobre aspecto de la gente. Sólo los militares iban bien vestidos e indirectamente el ejército proporcionaba ropa a la mayoría de la población masculina, pues eran muchos los civiles que usaban prendas de las que los militares daban de baja periódicamente y luego revendían en los mercados. La proximidad del verano había arrinconado los deformes abrigos guateados y ya podía distinguirse a los hombres de las mujeres. Estas, sin embargo, no habían ganado gran cosa. Sin el menor arreglo usaban vestidos de telas baratas mal teñidas y peor cortadas y llevaban zapatos usados y sucios. Nada como el aspecto de las mujeres reflejaba las dificultades y privaciones con que tropezaba la población.»


Manuel Tagüeña.


jueves, 28 de noviembre de 2019

ALLÁ EN LAS INDIAS






EN EL VALLE DE COPIAPÓ


«Informar asimismo cómo despaché, viendo el bergantín quemado, con cinco soldados a caballo, que no le pude dar más, al capitán Alonso de Monroy, caballero hijodalgo, por tierra, a las provincias del Perú a que llevase los despachos a V. M. e los enviase de allí, y él volviese con el socorro que pudiese traer, e fue en grande aventura como la quedábamos asimismo acá; y llevaron todos hasta diez mill castellanos, que por el embarazo e porque habían de ir a noche e mesón por tierra de guerra e despoblados, hice hacer dellos seis pares de estriberas, e los pomos e puños, e cruces de las espadas, e así se despidieron de mí para su jornada. Cómo en el valle de Copiapó mataron los indios los cuatro, con salirles de paz, e prendieron al Monroy y al otro compañero, tomáronles el oro e rompieron los despachos. Al cabo de tres meses mataron al cacique principal e huyeron en sendos caballos a las provincias del Perú. Llegaron a tiempo que gobernaba el Licenciado Vaca de Castro, estando en la ochava de la vitoria que había habido contra el hijo de don Diego de Almagro. Pidióle licencia e favor para volver con el socorro de gente que pudiese hacer. Diósela, y el Monroy buscó quien le favoreciese para lo traer: halló hasta ocho mill pesos, con que dio socorro de sesenta de a caballo, que trajo consigo por tierra, e un navío con hasta cuatro mill pesos de empleo de Arequipa, y con media docena de botijas de vino para decir misa, porque cuando partió podía quedar en la cibdad hasta un azumbre, lo cual nos faltó cinco meses antes que fuese de vuelta; y cómo me obligó a que pagase yo acá por la cantidad dicha para el socorro e paga, más de setenta mill pesos. Tardó desde el día que partió hasta que volvió ante mí, dos años justos.»

Pedro de Valdivia

Carta que trata del descubrimiento y conquista de Chile.

miércoles, 27 de noviembre de 2019

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





ESLABONES IDÉNTICOS



Como la tea, que sirvió una vez

para alumbrar en el festín de bodas

y prender, de la novia, la pira funeraria,

con similar presura, desfilaron tus años.

Ni siquiera una ráfaga de viento

concedió tregua alguna a los instantes

que ahora, encadenados, se recuerdan.

Fue, asimismo, ilusoria suspensión

amar, leer, escribir y viajar. Y embriagarte.



Antonio Martínez Sarrión.


domingo, 24 de noviembre de 2019

OBITER DICTUM






«Presentes los famosos y los poderosos, en la autobiografía de Chaplin están ausentes gente como Buster Keatón, que estuvo con él en Candilejas (por cierto la secuencia del dúo Keatón-Chaplin, maestros del music hall, en que el viejo Buster se hizo culpable por su excelencia, fue reducida al mínimo para que el segundo brillara más que el maestro), ni Harry Langdon, ni Groucho Marx o al menos Harpo que también se negaba a hablar ni a Laurel (que vino con él a América y juntos fueron a Hollywood) ni a Hardy. Su memoria se hizo tan renuente como cuando olvidó que Raquel Meller cantaba cuplés. Pero el olvido mayor ocurre cuando no recuerda para nada a su fotógrafo de 35 años, el leal Rollie Totheroh, que lo acompaño hasta Candilejas.»


Guillermo Cabrera Infante