jueves, 3 de octubre de 2019

OBITER DICTUM





«Lo cierto es que, en el mundo administrado y organizado a escala planetaria, la aventura y el misterio del viaje parecen acabados; los viajeros de Baudelaire, que partían a la búsqueda de lo inaudito y estaban dispuestos a naufragar durante el viaje, encuentran en lo ignoto, pese a cualquier desastre imprevisto, el mismo tedio que han dejado en casa. De todos modos, moverse es mejor que nada: se mira por la ventanilla del tren que se precipita en el paisaje, se ofrece la cara al escaso frescor que desciende de los árboles del paseo mientras uno se mezcla con la gente, y algo corre y pasa a través del cuerpo, el aire se mete dentro de la ropa, el yo se dilata y se contrae como una medusa, un poco de tinta sale del tintero y se diluye en un mar color tinta. Pero esta blanda relajación de los nexos, que sustituye el uniforme por un pijama, equivale sobre todo a la hora del recreo en el programa escolar, más que a la promesa de la gran disolución, del loco vuelo en que se supera el confín.»



Claudio Magris

lunes, 30 de septiembre de 2019

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





       DERNIER POÈME


J’ai rêvé tellement fort de toi,
J’ai tellement marché, tellement parlé,
Tellement aimé ton ombre,
Qu’il ne me reste plus rien de toi.

Il me reste d’être l’ombre parmi les ombres
D’être cent fois plus ombre que l’ombre
D’être l’ombre qui viendra et reviendra dans ta vie       [ensoleillée


                                                                 Robert Desnos

viernes, 27 de septiembre de 2019

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE






ME PARECE QUE NO


«Es la verdad. Te bebes el sol, miras, observas, disfrutas de la vida, todo lo que Dios ha hecho te parece bien hecho. Te interesan las lagartijas, y las libélulas, que, plantadas la una sobre el cuello de la otra, vuelan de ramita en ramita, y se posan, la una tiesa, la otra en línea quebrada, con la punta de la cola en el agua. Te dices: antes de escribir, hay que observar. Pasearse es trabajar. Hay que aprender a verlo todo, la hoja de hierba, las ocas que gritan en los establos , el sol poniente, la cola rosada y purpúrea del crepúsculo que se extiende por todo el horizonte como una vela desplegada en la que se posa el arco de la luna. Te atiborras de mirar cuadros, con las manos en los bolsillos. Levantas las compuertas de tu fantasía. Y esta se desborda a derecha e izquierda, sale de su cuenca, se derrama al azar, a la aventura. Incluso se te ocurren ideas tristes. Piensas en la muerte: cuando truena, con miedo, y sin miedo cuando está despejado, cuando la luz difusa se cuela por todas partes, mira por las rendijas de cada ventana y doblega las pesadas espigas, cuando quisieras estar en otra parte, a la sombra, tranquilo, lejos del mundo, y te ves, en absoluto emocionado, con los pies juntos, tumbado, recogido, casi sonriente, un palmo bajo tierra, muy cerca de las flores, de la hierba, de la vida y el ruido. Muy bien. Te escucho. Ya ni siquiera cazas. Te repugna matar un pájaro. ¿Acaso no tienen derecho a vivir? No pescas. Los peces te parecen seres vivos que tienen alas para volar en el agua, que luchan, que se escurren, que existen. Te pones elegíaco. ¡Caramba, si es que lo comprendes todo! Panteízas: ves a Dios por todas partes y en ninguna. Tienes ideas serenas que te hacen sonreír benevolentemente. Degustas el tiempo. Te sientes perfectamente bien, pero te lo repito: «¡No trabajas, puerco!».»


Jules Renard. 
Diario. 
Penguin Random House Grupo Editorial.

lunes, 23 de septiembre de 2019

OBITER DICTUM







«Es verdad que los puritanos afirmaban la libertad de conciencia y de opinión, pero en realidad reivindicaban la libertad de su propia conciencia y opinión, para después ser intolerantes frente a las opiniones y religiones ajenas. Y, por tanto, desafiar a las autoridades constituidas en nombre de la libertad de conciencia no es pluralismo porque lo que reivindicamos para nosotros mismos se niega a los otros.»


Giovanni Sartori

sábado, 21 de septiembre de 2019

ALLÁ EN LAS INDIAS






ENTRE MARIAMES E IGUASES


«Y pues Dios nuestro Señor había sido servido de guardarme entre tantos trabajos y enfermedades, y al cabo traerme en su compañía, que ellos determinaban de huir, que yo los pasaría de los ríos y ancones que topásemos; y avisáronme que en ninguna manera diese a entender a los indios ni conosciesen de que yo quería pasar adelante, porque luego me matarían; y que para esto era menester  que yo me detuviese con ellos seis meses, que era tiempo en que aquellos indios iban a otra tierra a comer tunas. Esta es una fruta que es del tamaño de huevos, y son bermejas y negras y de muy buen gusto. Cómenlas tres meses del año, en los cuales no comen otra cosa alguna, porque al tiempo que ellos las cogían venían a ellos otros indios de adelante, que traían arcos para contratar y cambiar con ellos; y que cuando aquellos se volviesen nos huiríamos de los nuestros, y nos volveríamos con ellos. Con este concierto yo quede allí, y me dieron por esclavo a un indio con quien Dorantes estaba, el cual era tuerto, y su mujer y un hijo que tenía y otro que estaba en su compañía; de manera que todos eran tuertos. Estos se llaman mariames, y Castillo estaba con otros sus vecinos, llamados iguases.»

Alvar Núñez Cabeza de Vaca.
Naufragios y comentarios.

Espasa Calpe.

martes, 17 de septiembre de 2019

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





IMPRESIÓN CIUDADANA


La humedad bruñe la vereda
donde mi sombra se alucina.
Lejos, despliega la neblina
sus biombos pálidos de seda.

Lloran los cielos aguanosos,
y bajo el aire lastimero
se abren las cúpulas de acero,
como paraguas fabulosos…


Horacio Rega Molina

lunes, 16 de septiembre de 2019

OBITER DICTUM





«Otro candidato notable es un independiente. Cuevas. Creo que si correspondiera a mi distrito, votaría por él. De esta manera mataría varios pájaros de un tiro. En primer lugar les daría un golpe, no decisivo, pero golpe al fin, a los partidos organizados: en segundo, les daría una lección de civismo a los que cuentan las boletas, demostrándoles que no todos nos dejamos arrastrar por la masa, y en tercero, contribuiría a darle un golpe, esta vez decisivo, a Cuevas. Porque ya lo quisiera yo ver, elegido por la voluntad popular, sentado en su curul, oyendo discursos interminables.»


Jorge Ibargüengoitia.

viernes, 13 de septiembre de 2019

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE






EL CABALLO DE NIS

«Un drama se produjo en las afueras de Nis. En una carretera cerca de la vía del tren, una multitud pugnaba por contemplar un caballo todavía enjaezado y enganchado a un carro, y que yacía muerto, tendido sobre uno de sus costados, dentro de una charca en la que evidentemente se había atascado el carro. Yo me imaginé que al animal se le había reventado el corazón cuando trataba de sacar el carro del lodazal en que se encontraba. Acababa de suceder en aquel momento. Unos niños estaban llamando a sus amigos, un hombre dejaba caer su bicicleta para acudir corriendo a ver qué ocurría, y más allá, un hombre que estaba meando junto a una valla se esforzaba por ver el caballo. La escena era como una pintura flamenca en la que el hombre que meaba constituía un vívido detalle. El tren, el marco de la ventanilla, al retener la escena por unos instantes, hizo de ello un cuadro. El hombre de la valla sacude las últimas gotas de su pene y, metiéndolo dentro de sus holgado pantalones, empieza a correr. El cuadro queda completo.»

Paul Theroux.
El Gran Bazar del Ferrocarril.

Plaza & Janes.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE






ILUSOS


«La situación de la Confederación al comienzo de la guerra de Secesión era intrínsecamente débil. Según todos los indicadores materiales (población, desarrollo industrial, longitud de sus ferrocarriles, por mencionar solo algunos), su capacidad bélica era mucho menor que la del Norte. De los treinta y dos millones de habitantes de Estados Unidos, solo cinco millones vivían en los once estados secesionistas (sin contar los cuatro millones de negros a los que, por ser esclavos, la Confederación nunca les confiaría un arma). De los cuarenta y ocho mil kilómetros de líneas férreas que existían en el país, treinta y cinco mil doscientas se encontraban en los estados del Norte. El Norte producía el noventa y cuatro por ciento de los productos manufacturados y la mayor parte de las materias primas, incluyendo el hierro, el acero y el carbón. El Sur también era una región rica, pero rica en algodón, tabaco, arroz y caña de azúcar; cultivos que los agricultores sureños vendían en el extranjero y cuya exportación el Norte podía interrumpir, cosa que logró de hecho con el bloqueo de las costas confederadas una vez que el Sur se declaró en secesión.»


.»

Inteligencia Militar.
John Keegan.
Turner Noema.


lunes, 9 de septiembre de 2019

OBITER DICTUM






«Lorenz: Cuando nos conocimos, nos encantaba jugar a los indios. Ya por entonces empezaba Karl a coger por los cuernos al toro del positivismo y del Círculo de Viena. Los demás éramos todavía unas criaturas. Cuando jugábamos a los indios, él era el «rostro pálido» al que los demás atábamos al árbol. ¡Y nunca se enfadaba! En fin, por lo que a Selma Lagerloef se refiere, Karl ha dicho ya —y con cuánta gracia, ¿verdad?— que ambos nos vimos influidos por ella; con la única diferencia de que él se enamoró de la autora… y yo de las ocas salvajes. Efectivamente, por lo que a mí respecta, fue aquél un momento decisivo. Si opté por las ocas salvajes fue porque desde un principio yo estaba convencido de que los animales también eran personas.

Popper: A mí me tenía impresionado Konrad. Era un jefe indio robusto y valeroso. Respecto al positivismo y al Círculo de Viena, sin embargo, tenía yo por entonces tan poca idea como él o como cualquier otro piel roja, o sea, ninguna. Selma Lagerloef me impresionó siempre mucho, pero lo que influyó especialmente sobre mí fue la historia del perro de caza Karr y el alce Pelo Gris.»

Karl Popper

Konrad Lorenz