viernes, 9 de noviembre de 2018
miércoles, 7 de noviembre de 2018
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
EN EL DANUBIO
“El Orient Express no se retrasa.
Atraviesa los países, mugiendo, resoplando unos minutos apenas en la triste
parada de las grandes estaciones –insensible a las bellezas naturales que pasan
a su lado o a las que molesta. Hay que resignarse incluso, con él, a la ida
como a la vuelta, a no ver nunca en la llanura donde discurre la Maritza, elevarse sobre la
colina de Andrinopla, el Gloria Deo de sus tres incomparables mezquitas.
Renunciamos al Orient Express.
Sobre
el mapa, un río colosal discurre desde los Alpes hasta el Mar Negro, circula
durante días a través de llanuras que se nos dicen casi desiertas y que siempre
inunda. Sobre el mapa, los trazos rojos de las vías férreas no se acercan a los
azules meandros salvo aquí o allá donde los atraviesan. Para asegurar sobre el
recorrido del Danubio el tráfico de viajeros y de mercancías, se han construido
grandes barcos blancos, con ruedas; descienden y remontan el río, durante el
verano diariamente, más raramente en invierno. A bordo la instalación resulta
muy confortable. La parte delantera constituida por una cala, donde dormitorio
y restaurante se juntan en uno, hace las veces de segunda clase, completado por
un fumadero y un puente descubierto, barrido por los terribles vientos. La
maquinaria separa de la primera clase. En esas exhalaciones fétidas de aceites
quemados se amontonan los campesinos con sus fardos inconcebibles: hombres
rústicos, vestidos a la manera ancestral, disfrutan de esta manera las
primicias de una civilización europea ornada a sus ojos de tantos alicientes
que les fascina y les trastornará. Veremos cambiar su modo de emperifollarse con
las fronteras –Austria, Hungría, Serbia, Bulgaria, Rumania.
Eso
variará de los bordados brillantes de la “Puszta” (llanura húngara) a los
oscuros y ásperos de Serbia, de las pieles blancas a las pieles negras, de las
lanas blancas guarnecidas de negro hasta esas otras de un moreno natural tal
como las que proporcionan los millares de manadas que pueblan los Balcanes. A
veces se ven hombres salvajes, cubiertos con pedazos de ropa mantenidos sobre el cuerpo por una
red de bramantes: el cotidiano desnudarse les resultaría penoso; ellos son los
que yacen con los corderos y los caballos bajo las estrellas, en la gris Puszta
o sobre el árido Balcan. La primera clase de nuestros grandes barcos está
bastante bien. Terciopelos rojos por todas partes, buen gusto, flores en las
mesas del fumador. Y sobre el muy amplio puente, agrupados, bancos
confortables, mecedoras, bajo una gran tienda protectora. Se come, se bebe a
buenos precios. El precio del trayecto, insignificante; por diez francos
pagamos un billete de estudiante, de Viena a Belgrado en segunda clase. Pero,
tan rico como un mendigo de España, difícilmente nos resignamos al inconfort de
proa. Cada vez que subiremos a un barco, contaremos esta sencilla historia el
hombre con galones que ejerce el mando: “Disculpe, capitán, la primera clase es
injuriosamente más chic que la segunda; nos parece que como estudiantes…” Y así
les parecerá también, a esos gentleman con galones, ya vienés, ya magiar, ya rumano.
¡Y así es como descendemos el Danubio por unos pocos francos, en mecedora bajo
una tienda protectora, y sobre los terciopelos del fumadero!”
Le Corbusier.
El viaje de Oriente.
Artes Gráficas Soler.
El viaje de Oriente.
Artes Gráficas Soler.
lunes, 5 de noviembre de 2018
domingo, 4 de noviembre de 2018
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
CADÁVERES DEL HOTEL MEMORIA
Algunas veces, los cadáveres desvanecidos en un hotel de
aquel lejano tiempo de cenizas atónitas retornan de su pudridero, desconcertados,
para reclamarne la liquidación de madrugadas perezosas y amaneceres renqueantes
por acantilados atronadores.
Ayer regresaron: lánguidos, grotescos, desmantelados e
inconcebibles. Mi voluntad, cocodrilo lóbrego, niña extraviada por los
polvorientos rumores que propaga la pólvora bastarda se llena de bandadas de
vocablos encapotados por pájaros taciturnos; frases de un mar precoz y
amenazante.
Ese paisaje de miradas acusadoras y días que nadie vivió es
el puente que nunca cruzo, siempre quebrado, siempre ciego, siempre plomizo, siempre
crónico, siempre atropellado, siempre esteril, siempre mudo, en las playas de
tu cama siempre en penumbra. Siempre entre la nada.
Baldomero
Dreira.
sábado, 3 de noviembre de 2018
OBITER DICTUM
"A pesar del importante papel que la guerra jugó en la construcción de los estados
europeos, los viejos estados nacionales de Europa casi nunca experimentaron la
gran desproporción entre la organización militar y el resto de formas de organización
que parecen destinados a soportar los estados satélite por todo el mundo
contemporáneo. Hace un siglo, los europeos deberían haberse felicitado por la
propagación de los gobiernos civiles por todo el mundo. En la actualidad, la
analogía entre la guerra y la construcción del estado, por un lado, y el crimen
organizado, por otro, se está convirtiendo en una trágica tendencia.”
Charles
Tilly
viernes, 2 de noviembre de 2018
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
Miro mi desnudez. Contemplo
la aparición de las heridas blancas.
Envuelto en sábanas mortales,
bebo en las aguas femeninas
la dulzura y la sombra.
Antonio
Gamoneda.
jueves, 1 de noviembre de 2018
martes, 30 de octubre de 2018
ALLÁ EN LAS INDIAS
LAMPUNAS Y CHONOS
“Saliendo,
pues, de la ciudad de Guayaquil para la mar en una marea o poco más, menguante,
se llega a la isla Lampuna, cuyo nombre corrompido llaman la Puna, cuyos indios
fueron belicosos mucho; comían carne humana; era bastantemente poblada. Produce
oro y mucha comida; toda su costa es abundantísima de pescado. Produce también
cantidad de sabandijas ponzoñosas, culebras, víboras y otros animales; por la
costa della, particular la que mira la tierra, se ven muchos caimanes; dista de
la tierra firme poco más de ocho leguas. Estos indios se comieron al primer
obispo que hobo en estos reynos, llamado Fray Vicente de Valverde, religioso de
nuestra sagrada Orden, con otros españoles; fue obispo de más tierra que ha
habido en el mundo, porque desde Panamá hasta Chile se prolongaba por mar y por
tierra su obispado. Era fama en aquella isla haber un tesoro riquísimo que los
indios tenían escondido; despachóle el Marqués Pizarro desde la ciudad de Los
Reyes con poca gente para que lo descubriese y sacase; los indios eran recién
conquistados; los cuales, recibiendo a nuestro obispo y a los que con él iban,
de paz, y sabiendo a lo que venían, los descuidaron, y descuidados dan en
ellos, mátanlos y cómenselos; por esto son afrentados de los indios comarcanos,
llamándoles perros Lampuna, come obispo. Estos indios son grandes marineros,
tienen balsas grandes de madera liviana, con las cuales navegan y se meten en
la mar a pescar muchas leguas; vienen a Guayaquil con ellas cargadas de
pescado, lizas, tollos, camarones, etc., y suben al desembarcadero que dejamos
dicho del rio de Guayaquil; cuando en este rio se encuentran estos indios con
los Chonos, se afrentan los unos a los otros; los Chonos dícenles; «¡ah!, perro
Lampuna, come obispo!» Los Lampunas: «¡ah!, perro Chono, cocotarro!»;
notándolos del vicio nefando; ésto vi y oí.”
Reginaldo
Lizárraga.
Descripción Colonial.
Descripción Colonial.
domingo, 28 de octubre de 2018
sábado, 27 de octubre de 2018
viernes, 26 de octubre de 2018
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
EN UN CAFÉ
He vuelto
ahora sin saber por qué
a estar triste
más triste que un tintero
Triste no soy
o si lo soy no sé
la maldita
razón porque no quiero
He vuelto
ahora sin saber por qué
a estar triste
en las calles de mi raza
He vuelto a
estar más triste que un quinqué
más triste que
una taza
Estoy sentado
ahora en un café
y mi alma late
late
de sed de no
sé qué
tal vez de
chocolate
No quiero esta
tristeza medular
que nos da un
golpe traidor en una tarde
Pide cerveza y
basta de pensar
El cerebro
está oscuro cuando arde.
Carlos Edmundo de Ory
miércoles, 24 de octubre de 2018
lunes, 22 de octubre de 2018
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
LA MUERTE DE MI PADRE
19
de junio de 1897
"Al
llegar a la casa veo a mamá en la calle. Grita:«¡Jules! ¡Oh,
Jules!». Oigo: «¿Por qué se ha encerrado con llave?». Parece una
loca. Un poco más nervioso que antes, trato de abrir la puerta.
Imposible. Llamo: no responde. No adivino nada. Imagino que se
encuentra mal, o que está en el jardín. Doy unos golpes con el
hombro, y la puerta cede.Humo y olor a pólvora. Grito:
--¡Oh!
¡Papá, papá! ¿Qué has hecho? ¡Oh, oh!
Y
sin embargo, aún no me lo creo: ha querido gastarnos una broma. Y no
creo en su rostro blanco, en su boca abierta, en esa mancha negra,
ahí, junto al corazón.
Borneau,
que volvía de Corgigny, y que entró el segundo en la habitación,
me dice:
--¡Hay
que perdonarle! Este hombre sufría demasiado.
¿Perdonar
qué? ¡Vaya idea! Al fin comprendo, pero no siento nada. Voy al
patio y le digo a Marinette, que ha levantado a mamá del suelo:
--¡Se
acabó! ¡Ven!
Entra,
tiesa, toda pálida, y mira de hurtadillas hacia la cama. Se ahoga.
Se suelta el corsé. Puede llorar. Refiriéndose a mi madre, dice:
--No
la dejéis entrar. Está como loca.
Me
quedó a solas con él. Está echado sobre la espalda, las piernas
extendidas, el busto inclinado, la cabeza caída, la boca y los ojos
abiertos. La escopeta entre las piernas y el bastón entre la cama y
la pared. Las manos, libres, dejaron caer la escopeta y el bastón.
Aún estaban calientes sobre la sábana, no crispadas. Un poco más
arriba de la cintura, una mancha negra, algo como una pequeña
hoguera apagada."
Jules
Renard.
Diario.
Penguin
Random House Grupo Editorial.
sábado, 20 de octubre de 2018
jueves, 18 de octubre de 2018
OBITER DICTUM
“Así se me quedó grabada esa, mi primera visión de
la burguesía durante la Revolución: las orejas, ocultas bajo los gorros, las
almas, ocultas tras los abrigos, las cabezas, ocultas en los cuellos, los ojos,
ocultos tras los cristales. Una enceguecedora – al encenderse la cerilla – visión
del pellejo.”
Marina Tsvietáieva
miércoles, 17 de octubre de 2018
martes, 16 de octubre de 2018
lunes, 15 de octubre de 2018
OBITER DICTUM
«El atrio enverjado del costado poniente dejaba ver un jardín
lateral con el mercado de flores, anexo sobre la calle de las Escalerillas.
Ramos de claveles, manojos de rosas recién abiertas, refrescadas con finas
gotas de agua que semejan el rocío; gardenias de carne blanca y aroma intenso,
violetas fragantes, amapolas como llamas, lirios de rojo y gualda o de azul
violáceo, begonias en macetas, tulipanes vistosos, pensamientos aterciopelados,
dalias cárdenas, crisantemos y azucenas; flora de todos los climas gracias a la
meseta sin estaciones y a la inexhausta fecundidad de la costa inmediata.»
José
Vasconcelos.
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
Han instalado
el cinematógrafo en cubierta. Pasan un film musical en colores. Están los
españoles de la orquesta, el borracho hablando de cummings y de su novia en
Teherán, creo que el de las llaves.
El cocinero
dijo: “el Adana pasará entre las ensalada y el postre”.
Se dijeron
adiós mientras tocaban el himno. Quedó el olor de los pasteles quemados.
Se me hizo
tarde.
Severo Sarduy.
domingo, 14 de octubre de 2018
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