viernes, 18 de mayo de 2018
miércoles, 16 de mayo de 2018
OBITER DICTUM
8 de septiembre de 1920
“Por eso, si las sucias aguas del mundo
lamen los escalones de su templo, cierre la puerta y confórmese con reír. Y
dígase que no fue en balde haber entrado en el templo. No se encolerice. Siga
siendo el santo del templo y… quédese en Alemania. En todas partes hay basura,
pero no predicadoras tan entusiastas y sabidillas como esta su devota.”
Hedwig Born.
lunes, 14 de mayo de 2018
sábado, 12 de mayo de 2018
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
EN IRÚN
“La mitad del puente sobre el Bidasoa pertenece a
Francia, la otra mitad a España; se puede tener un pie en cada reino, lo cual
resulta muy majestuoso: aquí, el gendarme grave, honrado, serio, el gendarme
gozoso de haber sido rehabilitado en los Los Franceses de Curmer, por Eduardo
Ourliac; allí, el soldado español, vestido de verde y saboreando en la verde
hierba las dulzuras y las malicias del descanso, con un feliz descuido. Al
extremo del puente se entra de lleno en la vida española y en el color local.
Irún no se parece en nada a un pueblo francés; los tejados de las casas avanzan
en abanico; las tejas, alternativamente convexas y cóncavas, forman una especie
de almenaje de un aspecto extraño y morisco. Los balcones, muy volados, son de
herraje antiguo, tan cuidadosamente forjado, que asombra en un pueblo olvidado
como Irún, y que supone una gran riqueza desaparecida. Las mujeres se pasan el
día en estos balcones, a los que da sombra una tela rayada de varios colores, y
que parecen otras tantas habitaciones aéreas adosadas el cuerpo del edificio;
los dos lados del balcón quedan sin cortina y dan paso a la fresca brisa y a
las miradas ardientes; por lo demás, no busquéis allí tintes pardos y culotados
–perdón por el término--, los tonos de hollín y de pipa vieja que podía esperar
un pintor; todo está blanqueado con cal, al estilo árabe; pero el contraste de
este color de yeso con el pardusco y obscuro de las vigas, los tejados y el
balcón, no deja de producir un buen efecto.
Los
caballos nos abandonaron en Irún. Allí hubieron de enganchar al coche diez
mulas esquiladas hasta la mitad del cuerpo, mitad pellejo, mitad pelo, como
esos trajes de la Edad
Media que parecen dos mitades de trajes distintos cosidos al
azar; estos animales así esquilados tienen un aspecto raro y parecen de una
delgadez aterradora, pues tal denudación permite estudiar a fondo su anatomía,
los huesos, los músculos y hasta las venas más insignificantes; con su cola
pelada y sus orejas puntiagudas parecen enormes ratones. Además de las diez
mulas, nuestro personal se aumentó con un zagal y dos escopeteros provistos de
trabuco. El zagal es una especie de correo, de soto-mayoral, que engalga las
ruedas de las bajadas peligrosas, que vigila los arneses y los frenos, que
activa los relevos y ejecuta en torno del coche el papel de hombre oficioso,
con mucha eficacia. El traje del zagal es precioso, de una elegancia y una
ligereza extremas: lleva un sombrero puntiagudo, adornado con bandas de
terciopelo y madroños de seda; una chaquetilla color castaño o tabaco, con las
bocamangas y el cuello de trozos de diferentes colores –azul, blanco y rojo,
por lo general--, y un gran arabesco de botones de filigrana, y por calzado
unas sandalias, sujetas con cuerdecillas, añadid a esto una faja roja y una
corbata de colorines, y tendréis una figura característica del todo. Los
escopeteros son guardias, miqueletes destinados a escoltar el coche y asustar a
los rateros –así se llama a los ladrones de menor cuantía--, que no resistirían
a la tentación de desvalijar a un viajero aislado, pero a quienes la vista
edificante del trabuco les basta para tenerlos a raya y pasan saludando con el
sacramental: Vaya usted con Dios. El traje de los escopeteros es poco más o
menos como el del zagal, pero menos coquetón, menos adornado. Se colocan en la
imperial, a la trasera del coche, y así dominan todo el campo. En la
descripción de nuestra caravana habíamos olvidado mencionar un postillón
minúsculo montado en un caballo, que marcha a la cabeza del convoy y es el que
da el impulso a todo el tiro.
Antes
de partir hubo que hacer visar de nuevo nuestros pasaportes, ya bastante
emborronados. Mientras se realizaba esta importante operación, tuvimos tiempo
de echar una ojeada a la población de Irún, que no ofrece otro rasgo de
particular sino que las mujeres llevan los cabellos, notablemente largos,
recogidos en una sola trenza, que les cuelga hasta los riñones; los zapatos son
allí cosa rara, y más aún las medias.
Un
ruido extraño, inexplicable, ronco espantoso y risible me zumbaba en los oídos
hacía algún tiempo; hubiérase dicho que procedía de grajos desplumados vivos,
de chicos azotados, de gatos en celo, de sierras que quisieran cortar una
piedra dura, de calderos raspados, de goznes de cárcel enmohecidos y obligados
a soltar a su prisionero. Yo creía, que por lo menos, que se trataba de una
princesa degollada por algún nigromante enfurecido, y no era sino una carreta que
subía por una calle de Irún, y cuyas ruedas chirriaban de un modo horrible, a
causa de no estar engrasadas, sin duda porque el carretero prefería poner la
grasa en su sopa.”
Theophile Gautier. Viaje por España. Editorial Calpe.
jueves, 10 de mayo de 2018
martes, 8 de mayo de 2018
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
APUNTE CALLEJERO
En
la terraza de un café hay una familia gris. Pasan unos senos bizcos buscando
una sonrisa sobre las mesas. El ruido de los automóviles destiñe las hojas de
los árboles. En un quinto piso, alguien se crucifica al abrir de par en par una
ventana.
Pienso
en dónde guardaré los quioscos, los faroles, los transeúntes, que se me entran por
las pupilas. Me siento tan lleno que tengo miedo de estallar... Necesitaría
dejar algún lastre sobre la vereda...
Al
llegar a una esquina, mi sombra se separa de mí, y de pronto, se arroja entre
las ruedas de un tranvía.
Oliverio Girondo
lunes, 7 de mayo de 2018
domingo, 6 de mayo de 2018
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
COPLILLA
DESPUÉS DEL 5º BOURBON
Pensaba que sólo
habría
sombra, silencio,
vacío.
Y murió. Estaba en lo
cierto.
El mismo Dios se lo
dijo.
José
Hierro
sábado, 5 de mayo de 2018
jueves, 3 de mayo de 2018
OBITER DICTUM
“La fascinación que
el futuro ejerce sobre el utopista no tiene nada que ver con la previsión
racional. Considerada bajo este aspecto, la violencia que el utopismo alimenta se
parece mucho al amor común de una metafísica evolucionista, de una filosofía
histérica de la historia, ansiosa de sacrificar el presente a los esplendores
del futuro e inconsciente de que su principio llevaría a sacrificar cada
período futuro particular en aras de otro posterior a él; e igualmente
inconsciente de la verdad trivial de que el futuro último del hombre –sea lo
que fuere lo que el destino le depara—no puede ser nada más esplendido que su
extinción final.”
Karl
Popper
martes, 1 de mayo de 2018
lunes, 30 de abril de 2018
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
RATAS
“Efectivamente, llegado el
momento, nos llevó a un lugar, más allá de los establos y las pilas de leña,
donde se arrojaban cada día las vísceras de los animales sacrificados, los
huesos, los restos de comida de la cocina y la basura de aquella casa tan
dispendiosa y desordenada. Nos sentamos todos en fila sobre un tronco, entre
los rastrojos secos junto al pestilente lugar, y nos advirtió que guardásemos
silencio y no dijéramos ni una palabra, puesto que según dijo, a menos que nos
moviéramos o hiciésemos algún ruido, las ratas no nos prestarían atención y nos
tomarían por una entre tantas formas vegetales. Y así fue; muy poco después de
la puesta del sol, empezamos a ver ratas que se deslizaban por doquier desde la
pila de leña y entre los rastrojos. Todas convergían en un mismo lugar: la
generosa mesa que había dispuesta para ellas y para los halcones carroñeros que
acudían durante el día. Ratas grises, grandes y viejas, de cola escamosa, otras
más pequeñas y más pequeñas todavía; las más chicas eran poco más grandes que
un ratón. Aquel sitio se convirtió en un hervidero, todas se afanaba buscando
con qué alimentarse, comían, chillaban, peleaban y se mordían entre sí. Nunca
habría imaginado que el mundo contuviera tantas ratas como las que vi entonces
congregadas ante mí.
De pronto nuestro guía se puso en pie y
comenzó a dar palmas ruidosamente, lo que produjo un efecto curioso: se oyó un
chillido de pánico, breve y agudo, procedente de la atareada multitud, seguido
por un momento de calma absoluta, en el que las ratas quedaron como
petrificadas y que duró un segundo o dos; después, salieron disparadas huyendo
precipitadamente en todas direcciones y desaparecieron, como con un susurro,
entre la hierba y la madera seca.
Había sido un espectáculo notable y lo
disfrutamos extraordinariamente; convirtió al Mus decumanus en un animal de
enorme importancia en mi imaginación. Pronto se hizo aún más importante, en un
sentido desagradable, cuando pudimos comprobar que las ratas eran tan
abundantes dentro como fuera de la casa. Los diferentes sonidos que hacían durante
la noche eran aterradores: pasaban por encima de la cama y a veces nos
despertábamos y descubríamos una que se había metido entre las sábanas e
intentaba frenéticamente salir de allí. Dábamos un alarido, despertábamos a
media casa y todos imaginaban que algo terrible había ocurrido. Pero cuando
descubrían el motivo, se reían de nosotros y nos reprendían por ser tan
cobardicas.”
W.H. Hudson.
Allá lejos y tiempo atrás.
Acantilado.
Allá lejos y tiempo atrás.
Acantilado.
domingo, 29 de abril de 2018
sábado, 28 de abril de 2018
OBITER DICTUM
La molestia que supone escribir un libro sobre ti mismo es que no puedes
andar haciéndote el estúpido. Si escribes sobre cualquier otra persona, puedes
estirar la verdad desde aquí hasta Finlandia. Si escribes sobre ti mismo, la
más pequeña desviación te hace advertir en seguida que puede haber honor entre
los ladrones, pero que tú no eres más que un cochino mentiroso.
Groucho Marx
viernes, 27 de abril de 2018
miércoles, 25 de abril de 2018
ALLÁ EN LAS INDIAS
LOS SIETE PECADOS MORTALES
«No dejaré pasar en
silencio un caso digno de memoria, en que se ve lo que hace el demonio cuando
anda suelto: o un hombre que se la parece cuando alza su manutenencia. Estaba
en la ciudad de Santiago un vecino de buena suerte llamado Pedro de Miranda
casado con una señora principal llamada doña Esperanza de Rueda: este tenía una
hija mestiza casada con un Bernabé Mejía vecino de la Concepción, la cual
estaba siempre en la casa de su padre por andar su marido ordinariamente en la
guerra. Sucedió que viniendo este una vez a su casa mostraba mal rostro a su
mujer llamada Catalina de Miranda de suerte, que ella vivía con el recato
posible por desvelar al marido de las sospechas que a lo que se entiende eran
vanas, y como un día la llamase su madrastra doña Esperanza para llevarla a
vísperas, que eran de los finados (aunque para ellos no fueron vísperas, sino
día) comenzó la moza a rehusarse diciendo que su marido se disgustaba de verla
salir de casa: a lo cual sobrevino el marido diciendo, que lo dejase por entonces
pues ella no arrostraba la salida. Encolerizose doña Esperanza, y dijo algunas
palabras, de las que suelen las mujeres, cuando están bravas, cuya ira dice el
Espíritu Santo ser tan encendida que ninguna otra echara el pié adelante: con
las cuales palabras se encendió también la ira del Bernabé Mejía tanto que
poniendo mano a la espada la dio de estocadas: y acudiendo su mujer a aplacarle
la tendió también a ella muerta junto a su madrastra: salió al ruido Pedro de
Miranda, que estaba durmiendo la siesta con el cual arremetió el matador, y le
atravesó dejándole muerte como a su mujer e hija: estaba en aquella casa un huésped
llamado Francisco de Soto el salió al estruendo, y con este también embistió el
que tenía embestido el espíritu de homicidio, y le postró en tierra saliendo
con su espada teñida en sangre, que aunque de seis personas era casi toda una
por ser de padres e hijos pues murieron a las dos vueltas dos cristianos, que
estaban los vientres de las desventuradas señoras cuya casa quedó regada con su
sangre. Apenas acabó la matanza cuando murió él siendo arrastrado por la
ciudad, y después hecho cuartos a la puerta de la mesma casa cumpliéndose siete
muertes con la suya: que parece que andaban sueltos los siete pecados mortales»
Pedro Mariño de
Lovera.
Historia de la conquista de Chile.
Historia de la conquista de Chile.
lunes, 23 de abril de 2018
sábado, 21 de abril de 2018
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
MUERTE
DEL OLVIDO
Se me murió el olvido
de repente.
de repente.
Inesperada-
mente,
se le borraron las palabras
y fue desvaneciéndose
en el viento.
mente,
se le borraron las palabras
y fue desvaneciéndose
en el viento.
En busca suya el corazón tocaba
todas las puertas.
Nadie. Nada.
todas las puertas.
Nadie. Nada.
Y allí donde estuviera se instaló
de nuevo,
el doloroso amor,
el implacable,
interminable-
mente.
de nuevo,
el doloroso amor,
el implacable,
interminable-
mente.
Meira
Delmar.
jueves, 19 de abril de 2018
martes, 17 de abril de 2018
OBITER DICTUM
“Poético, verdaderamente, poético, no es sino
aquello que atesora pasado, lo que ha vivido y viviendo venció al dolor, lo que
ha sufrido y sufriendo venció a la vida. A nuestras mismas previsiones del
porvenir las vestimos con hermosura del pasado; es con los recuerdos con que
construimos las esperanzas.”
Miguel de Unamuno
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