viernes, 12 de mayo de 2017
miércoles, 10 de mayo de 2017
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
HUYENDO DEL DESTINO
En medio de este hueco redondo y transparente
que me persigue siempre a través de la tierra
retumban los hachazos que separan las ramas
brotadas en el tronco de mármol patinado
por el humo de pólvora y la luz de la luna
filtrada entre los dedos de tus manos de nieve.
que me persigue siempre a través de la tierra
retumban los hachazos que separan las ramas
brotadas en el tronco de mármol patinado
por el humo de pólvora y la luz de la luna
filtrada entre los dedos de tus manos de nieve.
Tus brazos recogían en sus siete colores
la lluvia de mi frente y la espuma del agua
perdiéndose en las aguas tu cabellera rubia
mientras que tu cabeza flotaba entre las olas
verde entre verdes algas con los labios abiertos
por la caricia última de mis labios de fuego.
la lluvia de mi frente y la espuma del agua
perdiéndose en las aguas tu cabellera rubia
mientras que tu cabeza flotaba entre las olas
verde entre verdes algas con los labios abiertos
por la caricia última de mis labios de fuego.
José María
Hinojosa.
martes, 9 de mayo de 2017
lunes, 8 de mayo de 2017
OBITER DICTUM
«El decolaje fue aterrador, aun para un pasajero tan
rejugado como Guillermo Sánchez, por el bramido atronador de los motores y el
estrépito de chatarra del fuselaje, pero una vez estabilizado en el cielo
diáfano de la sabana se deslizó con los redaños de un veterano de guerra. Sin
embargo, más allá de la escala de Medellín nos sorprendió un aguacero diluviano
sobre una selva enmarañada entre dos cordilleras y tuvimos que entrarle de
frente. Entonces vivimos lo que tal vez muy pocos mortales han vivido: llovió
dentro del avión por las goteras del fuselaje. El copiloto amigo, saltando por
entre los bultos de escobas, nos llevó los periódicos del día para que los
usáramos como paraguas. Yo me cubrí con el mío hasta la cara no tanto para
protegerme del agua como para que no me vieran llorar de terror.»
Gabriel García Márquez.
viernes, 5 de mayo de 2017
jueves, 4 de mayo de 2017
OBITER DICTUM
«Aquella primera visión del país nos dejó a todos aterrados, aunque nadie se atreviera a manifestarlo. Yo estaba muy nervioso, mientras mi cerebro trabajaba a toda velocidad, tratando de encontrar respuestas antes que surgieran las inevitables preguntas.»
Manuel Tagüeña.
miércoles, 3 de mayo de 2017
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE

GOBERNADOR EN MANILA
“Durante mi estancia en Manila, se produjo un temblor de tierra que duró un minuto y veinte segundos, lapso de tiempo que hasta entonces no había alcanzado ninguno, aunque por fortuna, apenas ocasionó daños. Cuando los temblores eran muy intensos, las distintas construcciones semejaban navíos en medio de una borrasca; crujían las maderas con estrépito, se abrían y cerraban las puertas, se balanceaban las lámparas y todos los objetos caían rodando; tampoco las personas podían conservar el equilibrio. Algunas veces se salía de madre el río Passig y habían que circular por la calle en banca –una embarcación de madera hecha con el tronco de un árbol ahuecado--; al palacio de Malacañang se accedía entonces por un balcón del piso bajo.
Los indígenas dormían sobre petates y los europeos en camas con mosquitero de rejilla, también con petate y sábanas. Era corriente el uso de una almohada larga y cilíndrica, colocada en sentido perpendicular a la cabecera, denominada abrazador, que resultaba muy cómoda cuando se prescindía de toda cubierta. Las patas de las camas tenían que introducirse en pequeños recipientes de agua para evitar los numerosos insectos que, especialmente por la noche, invadían las estancias, o bien impregnarlas con petróleo, atándoles unas cintas.
Las mujeres nativas llevaban trajes de nipis, piña y otros tejidos ligeros muy vistosos, y calzaban chinelas. Los europeos, vestían generalmente traje blanco.
Los teatros dependían de nuestro teatro nacional, pero no eran frecuentados por los indígenas, aficionados sobre todo a la pirotecnia, y apasionados por las pelas de gallos. Frecuentemente se les veía en cuclillas, acariciando a estos animalitos, mientras sus mujeres atendían a toda clase de trabajos. Era sorprendente para nosotros la costumbre indígena de masticar buyo, compuesto de cal fina de concha, hojas de betel o nuez de areca. A lo que parece, es un buen digestivo, pero tiñe la boca de rojo.
Debido al clima, no había familia española que pudiera permanecer en las islas más de tres generaciones. En cambio, la colonia china era especialmente numerosa, trabajadora y frugal. Conservaba, en lo posible, sus usos y costumbres; algunos se bautizaban y llevaban los apellidos de sus padrinos españoles, pero la mayoría, tan pronto reunían los pesos necesarios para alcanzar sus objetivos, regresaban a su país. Dicen que cuando subían al vapor exclamaban: «Ni más señolía ni más Santa Malía», al tiempo que se quitaban el escapulario.
Entre los bichos que debíamos soportar, eran los más desagradables unas cucarachas grandes, negras y aladas; entre los más sociables y beneficiosos, unas pequeñas lagartijas, que se situaban en el techo, próximas a las lámparas. Como se comían los mosquitos, los indígenas, con muy buen sentido, las respetaban; eran indudablemente inofensivas, aunque alguna vez cayeran en el escote de una señora, haciéndole experimentar el desagradable contacto de un animal de sangre fría. Existía la leyenda de que, al toque de oración, descendían del techo para rezar.
También se hacían presentes habitualmente los murciélagos; en cierta ocasión encontré uno dentro de mi gorra, colgada en una percha”.
Valeriano Weyler. Memorias de un general. Ediciones Destino.
martes, 2 de mayo de 2017
lunes, 1 de mayo de 2017
domingo, 30 de abril de 2017
viernes, 28 de abril de 2017
ALLÁ EN LAS INDIAS
DEL AYUNO Y LA PENITENCIA
“Ya se ha dicho que los sacerdotes y religiosos de Méjico se
levantaban a media noche, y habiendo incensado al ídolo los sacerdotes, y como
dignidades del templo, se iban a un lugar de una pieza ancha, donde había
muchos asientos, y allí se sentaban; y tomando cada uno una puya de manguey,
que es como alesno o punzón agudo, o con otro género de lancetas o navajas,
pasábanse las pantorrillas junto a la espinilla, sacándose mucha sangre, con la
cual se untaban las sienes, bañando con la demás sangre las puyas o lancetas, y
poníanlas después entre las almenas del patio hincadas en unos globos o bolas
de paja, para que todos las viesen y entendiesen la penitencia que hacían por
el pueblo. Lavábanse de esta sangre en una laguna diputada para esto, llamada
Ezapán, que es agua de sangre; y había gran número de estas lancetas o puyas en
el templo, porque ninguna había de servir dos veces.
Demás de esto tenían grandes ayunos estos sacerdotes y
religiosos, como era ayunar cinco y diez días arreo antes de algunas fiestas
principales, que eran éstas como cuatro témporas. Guardaban tan estrechamente
la continencia, que muchos de ellos, por no venir a caer en alguna flaqueza, se
hendían por medio los miembros viriles, y hacían mil cosas para hacerse
impotentes, por no ofender a sus dioses; no bebían vino; dormían muy poco, porque
los más de sus ejercicios eran de noche, y hacían en sí crueldades,
martirizándose por el diablo, y todo a trueco de que les tuviesen por grandes
ayunadores y muy penitentes.”
José
de Acosta. Historia natural
y moral de las Indias.
miércoles, 26 de abril de 2017
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
BALADA
Él pasó con otra;
yo le vi pasar.
Siempre dulce el
viento
y el camino en paz.
¡Y estos ojos
míseros
le vieron pasar!
Él va amando a otra
por la tierra en
flor.
Ha abierto el
espino;
pasa una canción.
¡Y él va amando a
otra
por la tierra en
flor!
Él besó a la otra
a orillas del mar;
resbaló en las olas
la luna de azahar,
¡Y no untó mi
sangre
la extensión del
mar!
Él irá con otra
por la eternidad.
Habrá cielos
dulces.
(Dios quiere
callar)
¡Y él irá con otra
por la eternidad!
Gabriela Mistral.
lunes, 24 de abril de 2017
sábado, 22 de abril de 2017
viernes, 21 de abril de 2017
OBITER DICTUM
“Lamento tener que decirle que los
libros en la actualidad son considerados una especie en extinción. Por libros
también quiero decir las condiciones de la lectura que posibilitan la
literatura y sus efectos en el espíritu. Pronto, nos dicen, tendremos en
“pantallas-libros” cualquier “texto” a nuestra disposición, y se podrá cambiar
su apariencia, formularle preguntas, “interactuar” con él. Cuando los libros se
conviertan en “textos” con los que “interactuamos” siguiendo criterios
utilitarios, la palabra escrita se habrá convertido simplemente en otro aspecto
de nuestra realidad televisada regida por la publicidad. Éste es el glorioso
futuro que se está creando, y que nos prometen, como algo más “democrático”.
Por supuesto, ello implica nada menos que la muerte de la introspección… y del
libro. Esta vez no habrá necesidad de una gran conflagración.
Los
bárbaros no tienen que quemar los libros. El tigre está en la biblioteca.
Querido Borges, créame que no me satisface quejarme. Pero ¿a quién podrían
estar mejor dirigidas estas quejas sobre el destino de los libros –de la
lectura misma– que a usted?
Todo
lo que quiero decir es que lo echamos de menos. Yo lo echo de menos. Su
influencia decisiva continúa. La época en que ahora estamos entrando, este
siglo XXI, pondrá a prueba al espíritu de maneras nuevas. Pero, se lo aseguro,
algunos no vamos a abandonar la Gran Biblioteca.
Y
usted seguirá siendo nuestro patrono y nuestro héroe.”
Susan Sontang.
miércoles, 19 de abril de 2017
lunes, 17 de abril de 2017
OBITER DICTUM
Ginebra, 6 de mayo de 1986
Queridos amigos de la agencia
E.F.E:
Les
envío estas líneas para que las publiquen donde quieran. Lo hago para terminar
de una vez por todas con el asedio de los periodistas y con las llamadas y las
preguntas de las que estoy cansado.
Soy un hombre libre.
He resuelto quedarme en Ginebra, porque Ginebra corresponde a los años más
felices de mi vida. Mi Buenos Aires sigue siendo el de las guitarras, el de las
milongas, el de los aljibes, el de los patios. Nada de eso existe ahora. Es una
gran ciudad como tantas otras. En Ginebra me siento misteriosamente feliz. Eso
nada tiene que ver con el culto de mis mayores y con el esencial amor a la
patria. Me parece extraño que alguien no comprenda y respete esta decisión de
un hombre que ha tomado, como cierto personaje de Wells, la determinación de
ser, un hombre invisible,
Con todo aprecio se
despide de ustedes
Jorge Luis Borges
viernes, 14 de abril de 2017
miércoles, 12 de abril de 2017
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
EL YIDDISH Y LAS AMIGAS
«El estado en que se encontraba la lengua yiddish, y por
ende su literatura, era tal que difícilmente podía deteriorarse aún más. La
editorial Kleckin, con la cual yo había estado relacionado, se había declarado
en quiebra, cesando todas sus operaciones. El periódico vespertino Radio ya no se interesaba por mis
servicios. Los mismos colegas que sólo uno o dos años antes me reprochaban el
que trabajase para la prensa burguesa, también conocida como prensa amarilla, y
colaborara de ese modo en la difusión del opio entre las masas, ahora estaban
dispuestos a ofrecer el kitsch que
ellos producían, a mitad o incluso la cuarta parte del precio. La decepción del
comunismo había llevado a muchos radicales a adoptar las tesis sionistas. En
aquel momento, mi única fuente de ingresos era un periódico yiddish de París,
que según todos los indicios tenía los días contados. Los cheques que me
llegaban de París se retrasaban cada vez más. No sólo me era imposible seguir
conservando dos habitaciones separadas, debido a mis dos amigas, sino que
incluso tenía problemas para pagar una sola.»
Isaac
Bashevis Singer. Amor y exilio.
Ediciones B.
lunes, 10 de abril de 2017
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)



























