viernes, 10 de marzo de 2017
miércoles, 8 de marzo de 2017
ALLÁ EN LAS INDIAS
EN MACHIPARO
“Complidos
doce días de Mayo llegamos a las provincias de Machiparo, que es muy gran señor
y de mucha gente y confina con otro señor tan grande, llamado Omaga, y son
amigos que se juntan para dar guerra a otros señores que están la tierra
dentro, que les vienen cada día a echar de sus casas. Este Machiparo está
asentado sobre el mismo río en una loma, y tiene muchas y muy grandes
poblaciones que juntan de pelea a cincuenta mil hombres de edad de treinta años
hasta setenta, porque los mozos no salen a la guerra ni en cuantas batallas
nosotros con ellos tuvimos no les vimos, sino fueron viejos, y éstos muy
dispuestos, y tienen bozos y no barbas.
Antes que llegásemos a este
pueblo con dos leguas vimos estar blanqueando los pueblos, y no habíamos andado
mucho cuando vimos venir por el río arriba muy gran cantidad de canoas, todas
puestas a punto de guerra, lucidas, y con sus paveses, que son de conchas de
lagartos y de cueros de manatís y de dantas, tan altos como un hombre, porque
todos los cubren. Traían muy gran grita, tocando muchos atambores y trompetas
de palo, amenazándonos que nos habían de comer. Luego el Capitán mandó que los
dos bergantines se juntasen porque el uno al otro se favoreciese, y que todos
tomasen sus armas y mirasen lo que tenían delante y viesen la necesidad que
tenían de defender sus personas y pelear por salir a buen puerto, y que todos
se encomendasen a Dios, que Él nos ayudaría en aquella necesidad grande en que
estábamos; y en este medio tiempo los indios se venían acercando, hechos sus
escuadrones, para nos tomar en medio, y así venían tan ordenadamente y con
tanta soberbia que parecía que ya nos tenían en las manos. Nuestros compañeros
estaban todos con tanto ánimo que les parecía que no bastaba para cada un
cuatro indios, y así llegaron los indios hasta que nos comenzaron a ofender.
Luego el Capitán mandó que aparejasen los arcabuces y ballestas. Aquí nos
aconteció un desmán no pequeño para el tiempo en que estábamos, que fue que los
arcabuceros hallaron húmeda la pólvora, a cabsa de los cual no aprovecharon
nada, y fue necesario que la falta de los arcabuces supliesen las ballestas; y
así comenzaron nuestros ballesteros a hacer algún daño en los enemigos, porque
estaban cerca y nosotros temerosos; y visto los indios que tanto daño se les
hacía, comenzaron a detenerse, no mostrando punto de cobardía, antes parecía
que les crecía el ánimo, y siempre les venía mucha gente de socorro, y todas las
veces que les venía nos comenzaban a acometer tan osadamente que parecía que
querían tomar a manos los bergantines. Desta manera fuimos peleando fasta
llegar al pueblo, donde había muy gran cantidad de gente puesta sobre las
barRancas en defensa de sus casas. Aquí tuvimos una batalla peligrosa, porque
como había muchos indios por el agua y por la tierra y de todas partes nos
daban cruda guerra; y así fue necesario, aunque con riesgo al parecer de todas
nuestras personas, acometimos y tomamos el primer puesto a donde los indios no
dejaban de saltar a tierra a nuestros compañeros, porque la defendían muy
animosamente; y si no fueran por las ballestas que aquí hicieron señalados
tiros, por donde pareció ser bien la providencia divina lo de la nuez de la
ballesta, no se ganara el puerto; y así, con esta ayuda ya dicha çabordaron los
bergantines en tierra y saltaron al agua la mitad de nuestros compañeros y
dieron en los indios de tal manera que los hicieron huir…
Gaspar
del Carvajal.
Relación del nuevo descubrimiento del Rio Grande por el capitán Francisco de Orellana.
Relación del nuevo descubrimiento del Rio Grande por el capitán Francisco de Orellana.
martes, 7 de marzo de 2017
OBITER DICTUM
«El paseo nos había puesto hambrientos, y para nosotros comer en
un sitio caro como Michaud era una aventura llena de alegría. Allí estaba Joyce
cenando con su familia. Él y su esposa se sentaban de espaldas a la pared, y
Joyce examinaba la carta a través de sus gruesos lentes, acercándosela a la
cara; a su lado se sentaba Nora, que comía con apetito, pero sólo platos finos;
Giorgio era delgado, cuidaba mucho su aspecto, y su nuca se veía muy bien
peinada; Lucía tenía una gran belleza rizada, y era una muchacha no del todo
desarrollada todavía. Hablaban en italiano.»
Ernest Hemingway.
lunes, 6 de marzo de 2017
viernes, 3 de marzo de 2017
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
EL AROMA DEL VINO VIEJO
“Navegaba
por el Mediterráneo nuevamente en dirección a Eritrea después de un periodo de
permiso en Italia, cuando a la altura de Candia un marconigrama desde Egipto me
rogó que interrumpiese mi viaje, que desembarcase en Port Saíd y me dirigiese a
Alejandría.
Fue así como en
una de estas jornadas otoñales que sólo se tienen entre el Nilo, Suez y Port
Saíd, cuando el cielo, la tierra y el mar componen una armonía de tan lograda
belleza que llega a ser molesta, como una luz demasiado cegadora, un
ceremonioso señor perfectamente esférico, al que parecía que habían sacado
brillo con aceito de coco, se me acercó a los pies de un escalón y me dirigió,
casi rodando, por interminables corredores de color escarlata, a lo largo de
pasillos estucados de blanco hasta una sala abierta que daba al mar; un mar tan
azul y tan silencioso que parecía imposible que a dos kilómetros de distancia,
frenado por los diques, llevase espuma verdosa y bituminosa en el puerto, entre
chirridos de grúas, ululatos de sirenas, jadeos de locomotoras y zumbido de
motores.
El señor
ceremonioso hablaba un correcto francés levantino, pero la señora que me
esperaba en el salón abierto al mar se expresaba en un inglés que tenía la
cadencia de Oxford.
Había ya coincidido
con esta mujer en otros países y en circunstancias completamente distintas.
Ahora se había enterado de que tenía que atravesar el Canal para volver a
Eritrea y había querido verme.
Me encuentro con
una mujer que ha pasado de los cuarenta hace bastante, a la cual el tiempo ha
dado el aroma del vino viejo, la pátina que los siglos extienden sobre los
mármoles preciosos. Al verla no se piensa en lo bella que tuvo que ser de
joven, más bien parece que su perfección ha alcanzado un carácter definitivo.
Alta, delgada, esbelta no esconde los frecuentes cabellos blancos en la masa
leonada de su cabellera, no corrige con maquillaje las señales del tiempo, que
no envejecen el rostro, sino que le confieren la nobleza de un esmalte.”
Alberto Denti de Pirajno. Medicina para serpientes. Ediciones del Viento.
jueves, 2 de marzo de 2017
OBITER DICTUM
«Volvimos a nuestra habitación verde con su demente mural, y nos
dimos cuenta de que estábamos deprimidos. No nos podíamos imaginar exactamente
por qué, y entonces caímos en la cuenta: hay muy poca risa en las calles, y
raramente alguien sonríe. La gente camina, o más bien se va escabullendo, con
la cabeza gacha, y no sonríen. Quizá es que trabajan demasiado, que tienen que
viajar demasiado lejos para llegar al trabajo que hacen. Parece haber una gran
seriedad en las calles, y quizá esto siempre era así, no lo sabemos. »
John
Steinbeck.
miércoles, 1 de marzo de 2017
martes, 28 de febrero de 2017
lunes, 27 de febrero de 2017
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
LETRA DE TANGO
La lluvia hace crecer la ciudad
como una gran rosa oxidada.
La ciudad es más grande y desierta
después que junto a las empalizadas del Barrio Estación
los padres huyen con sus hijos vestidos de marineros.
Globos sin dueños van por los tejados
y las costureras dejan de pedalear en sus máquinas.
Junto al canal que mueve sus sucias escamas
corto una brizna para un caballo escuálido
que la olfatea y después la rechaza.
Camino con el cuello del abrigo alzado
esperando ver aparecer luces de algún perdido bar
mientras huellas de amores que nunca tuve
aparecen en mi corazón
como en la ciudad los rieles de los tranvías
que dejaron hace tanto tiempo de pasar.
Jorge Terllier
sábado, 25 de febrero de 2017
viernes, 24 de febrero de 2017
miércoles, 22 de febrero de 2017
OBITER DICTUM
“Si es fácil atravesar la India rápidamente, de un extremo
a otro, solo y sin temor mientras se está en las provincias inglesas, y
siguiendo las grandes vías militares, ofrece mucha dificultad viajar lentamente
cuando se pasa por poblaciones que, sin ser francamente hostiles, miran siempre
al extranjero con desconfianza.”
Louis Rousselet.
lunes, 20 de febrero de 2017
domingo, 19 de febrero de 2017
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
PECUS
Vespertiliones.
ISAÏE.
Je suis l'Aristée
Des
chauves-souris,
Abeille attristée
Aux miels fins et
gris,
Aux miels gris
de perle
Que, de ses pâleurs,
La lune déferle
Dans les froides
fleurs
Dont toi seul
adores,
Essaim fabuleux,
Le suc d'inodores
Hortensias
bleus.
Robert de Montesquieu-Fézensac
sábado, 18 de febrero de 2017
viernes, 17 de febrero de 2017
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
CON CINCO AÑOS
“La
Sociedad para la Prevención de la Crueldad con los Niños de
Nueva York (S.P.C.N.) empezó su campaña el día de mi debut, a los cinco años,
en el Tony Pastor’s Theatre. Por entonces las leyes de Nueva York prohibían
trabajar como actores a los niños menores de siete años. El benévolo Tony Pastor
esquivó este problema firmando gustosamente una declaración en la que juraba que
yo ya tenía siete años. Casualmente, en nuestra siguiente aparición en el
Pastor, un joven flacucho del East Side, llamado Izzy Baline, cobraba 5 dólares
a la semana por cantar baladas desde el gallinero durante nuestro número. Era,
naturalmente, el mismo Izzy Baline que más tarde cambió su nombre por el de Irving
Berlin.
Sin desanimarse por la perjura declaración de
Pastor, la Gerry Society ,
como entonces se conocía a la S.P .C.N.,
acusó a mi padre de maltratarme en el escenario. De ello hicieron una cuestión
tan personal que el alcalde R. A. Van Wyck, un Tammany* de Nueva York, ordenó
que me llevaran a su oficina y me desnudaran para cerciorarse de si yo tenía
cardenales o moratones.
–¡Pero
si está tan ileso como cualquiera de mis hijos! –dijo su señoría, desestimando
los cargos.
Ese mismo verano, la S.P .C.N. intentó una vez más apartarme del
trabajo cuando nos contrataron en el Steeplechase Park, en Coney Island. Wilson,
el superintendente de la sociedad, sostenía que Coney Island no era lugar para una
criatura de tan tierna edad, porque estaba repleto de carteristas, vagabundos y
otra gentuza.
Aunque esto era cierto, el alcalde se ofendió por
aquellas difamaciones contra una circunscripción que votaba a los demócratas en
todas las elecciones y consideraba dementes a todos los republicanos.
–Muchos domingos he ido en mi bicicleta a Coney
Island –declaró–. He visto cincuenta mil, incluso sesenta mil personas allí, y
nunca he advertido ningún desorden. Aquellas personas tienen tanto derecho a
divertirse como los ricos. Permiso concedido.
–Yo tampoco he visto ningún jaleo por allí –convino
alegremente Mom.
El alcalde Van Wyck se volvió y clavó sobe ella una
seca mirada.
–Señora –dijo–, siga mi consejo: cuando gane un
pleito no diga ni una palabra más.
Los incansables salva-niños continuaban su batalla.
Cuando Seth Low, un alcalde reformista, sucedió a Van Wyck, me llevaron ante él
para que me desnudaran y examinaran, y también me llevaron ante un gobernador
de Nueva York. Elevaron el límite de edad, pero nuestro abogado les ganó en los
tribunales señalando que la ley sólo prohibía que los niños actuaran sobre un
alambre, ya estuviera alto o bajo, trapecios, bicicletas o cosas así. No decía
una sola palabra que convirtiera en ilegal que mi padre me exhibiera en el
escenario como una bayeta humana o me pateara la cara.
Lo que más consumía a Pop era que entonces hubiera
miles de niños de mi edad abandonados, sin casa y hambrientos, vagabundeando
por las calles de Nueva York, vendiendo periódicos, limpiando zapatos, tocando
el violín en las barcazas del río Hudson, y otros miles de niños aún menores
que yo trabajando como esclavos con sus padres en los cuchitriles del Lower
East Side. Pop no podía comprender por qué la gente de la S.P .C.N. no dedicaba todo su
tiempo, energía y dinero a ayudarles.”
*Tammany: La Tammany
Society fue una organización política fundada, en
principio, como hermandad, en Nueva York por miembros del partido demócrata
que, entre 1865 y 1871 y bajo la dirección del jefe político William M. Tweed,
se hizo con el control de la ciudad robando millones de dólares. Por extensión
este término se asocia a quien forma parte de un grupo u organización que
ejerce o busca el control político de una ciudad por métodos a menudo asociados
a la corrupción y al caciquismo. (N. del T.)
Buster Keaton.
Slapstick. Memorias…
Plot Ediciones.
miércoles, 15 de febrero de 2017
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
DILIGENCIA DE CARMONA
III
Siete caballos
caretos,
siete retacos de plata
siete, cupas de caireles,
siete mantas jerezanas.
Siete pensamientos puestos
en siete locuras blancas.
siete retacos de plata
siete, cupas de caireles,
siete mantas jerezanas.
Siete pensamientos puestos
en siete locuras blancas.
Tragabuches, Juan
Repiso,
Satanás y Malafacha,
Jose Candio y el Cencerro
y el capitán Luís de Vargas,
de aquellos mas naturales
de la vega de Granada.
Satanás y Malafacha,
Jose Candio y el Cencerro
y el capitán Luís de Vargas,
de aquellos mas naturales
de la vega de Granada.
Siete caballos caretos
los Siete Niños llevaban.
los Siete Niños llevaban.
Fernando Villalón.
lunes, 13 de febrero de 2017
domingo, 12 de febrero de 2017
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
UN
CORTO PASEO
Estos paisajes son de cuando
yo ya hubiese muerto
Algunos amigos de mi edad
han muerto y no verán estos paisajes
Dios mío yo me aprovecho y
los veo los miro antes de morir
Veo este progreso de la
ciudad este cielo que se compadece de toda esta juventud
[agobiada
por la dictadura del trabajo
bajo la enorme generación de
la especie humana
sin rincones de tabernas
inglesas con barriles pintados de negro y rojo
sin clima ni horizonte para
que sueñen lejanías mis ojos
sin fragatas ni islas
desconocidas donde se profundice mi virtud
sin recogimiento de cales
que archiven tragedias familiares
sin oro de retablo de
iglesias pueblerinas que me apartaron de alientos de mujeres
Estos espacios residenciales
estos bloques enormes de viviendas con sus pedruscos
[grises
exiliados en sus parterres
son fríos a mi recuerdo
Son extraños a mí
son para los jóvenes no para
que yo los disfrute
Parece que los estoy
mancillando con mi presencia
como si me recreara en los
pechos de una tanagra
Yo creo Dios mío que ya ha
llegado irremisiblemente
naturalmente
mi hora de morir
Supongo que voy muy
retrasado en mi muerte
Juan
Sierra.
sábado, 11 de febrero de 2017
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