miércoles, 13 de julio de 2016
lunes, 11 de julio de 2016
OBITER DICTUM
“Si el optimista tiene
un temperamento exaltado y, si por desdicha, se halla armado de un gran poder
que le permite realizar el ideal que se ha forjado, puede conducir a su país a las peores catástrofes. No tarda mucho en reconocer, en efecto, que las
transformaciones sociales no se realizan con la sencillez que había imaginado.
Culpa de sus sinsabores a sus contemporáneos, en vez de explicar la marcha de
las cosas por las necesidades históricas. Se siente dispuesto a hacer desaparecer
a las gentes cuya mala voluntad le parece peligrosa para la felicidad de todos.
Durante el Terror, los hombres que hicieron correr más sangre fueron aquellos
que tenían el más vivo deseo de hacer gozar a sus semejantes de la edad de oro
que habían soñado, y que demostraban una enorme simpatía por las miserias
humanas: optimistas, idealistas y sensibles, se mostraban tanto más inexorables
cuanta mayor sed de felicidad universal tenían en sí.”
Georges Sorel.
sábado, 9 de julio de 2016
viernes, 8 de julio de 2016
jueves, 7 de julio de 2016
miércoles, 6 de julio de 2016
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
EL MIEDO AL MAR
“En poco tiempo nos encontramos con un banco de rorcuales comunes,
unos ocho o diez, acompañados por un gran número de delfines. Bandas de pardelas
volaban por encima. Para nuestro asombro y disfrute, tanto los rorcuales como
los delfines viraron para acompañar a la goleta. Los delfines se apiñaron a
ambos lados de la proa, juntos como las estacas de una cerca, subiendo y
bajando, mostrando sus brillos plateados, y los rorcuales cruzaban por proa y
popa. Tres de ellos se sumergieron muy cerca del barco, elevando su enorme
aleta caudal en el aire, arrancándonos gritos de alegría a todos. En total
vimos a seis de ellos realizar ese acto tan bonito y majestuoso. Yo estaba
deseando fotografiar a un delfín o a un rorcual saltando claramente, pero se
limitaron a nadar a ras de superficie. Después de unos minutos, los rorcuales
nos dejaron, pero los delfines siguieron con nosotros durante media hora más,
como si fueran dóciles y juguetones gatitos.
Hacia el ocaso el viento refrescó y aumentó hasta convertirse en un
medio temporal. La noche llegó con el cielo despejado y la luna muy blanca.
Junto con el viento se levantó un fuerte oleaje. Variamos ligeramente el rumbo
del barco para beneficiarnos por completo de una corriente de dos nudos, del
fuerte viento y del mar que lo acompañaba. Y entonces la Fisherman nos demostró
que había sido construida para navegar a vela.
Pasé mucho tiempo inclinado sobre la barandilla de proa, mirando
hacia arriba y hacia atrás, a aquellas enormes velas curvadas, a través de las
que brillaba la luna; y hacia abajo, a aquella marca rugiente y cremosa que se
alejaba rodando del barco. Una enorme superficie de agitada, hirviente,
silbante y bramante espuma blanca se extendía sobre las aguas oscuras, en las
que se reflejaba la luna. ¡Con qué suavidad nos deslizábamos! Me fascinaba el
tremendo tumulto, la elevación lenta y firme de la proa, arriba, más arriba,
hasta que me sentía casi en el aire. Y entonces bajaba, no dando una cabezada,
sino deslizándose lentamente hacia aquel abismo negro.
Desde popa, el efecto causado por las velas y el movimiento, por el
tumultuoso mar, resultaba aun más sorprendente. Unas olas inmensas retaban a la
goleta, ondeando, subiendo y bajando, alcanzándola y escalando hasta la
batayola, sólo para elevarla con elegancia y sobrepasarla con un bramido
amenazador, profundo, derrotado. En la distancia sobre las aguas oscuras y
picadas, unos destellos plateados se elevaban, se propagaban y se desvanecían.
La estela de la luna brillaba resplandeciente, hasta donde el ojo alcanzaba. La
goleta semejaba estar llena de vida y alma, ya que lucía una belleza casi
espectral. Las enormes velas la mantenían firme como una roca. Se elevaba y
volvía a caer con facilidad, pero no había movimiento lateral; y todo el tiempo
continuaba avanzando. Los motores estaban apagados. No había sonido alguno en
el barco. Pero a su alrededor, el viejo mar bramaba y se estrellaba, y el viento
silbaba al pasar. La noche era tan suave y fragante, el cielo iluminado por la
luna tan hermoso, la enorme extensión de las olas tan grandiosa y rítmica que a
punto estuve de perderle el miedo al mar.”
Zane Grey.
Relatos de pesca en mares vírgenes. Ediciones del Viento.
martes, 5 de julio de 2016
domingo, 3 de julio de 2016
viernes, 1 de julio de 2016
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
Ni me entiendo ni me
entienden;
ni me sirve alma ni
sangre;
lo que veo con mis
ojos
no lo quiero para
nadie.
Todo es extraño a mí
misma,
hasta la luz, hasta el
aire,
porque ni acierto a
mirarla;
ni sé cómo respirarle.
Y si miro hacia la
sombra
donde la luz se
deshace,
temo también
deshacerme
y entre la sombra
quedarme
confundida para
siempre
en ese misterio
grande.
Concha
Méndez.
jueves, 30 de junio de 2016
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
MAR
Bajo mi cama estáis, conchas, algas, arenas:
comienza vuestro frío donde acaban mis sábanas.
Rozaría una jábega con descolgar los brazos
y su red tendería del palo de mesana
de este lecho flotante entre ataúd y tina.
Cuando cierro los ojos se me cubren de escamas.
Cuando cierro los ojos, el viento del Estrecho
pone olor de Guinea en la ropa mojada,
pone sal en un cesto de flores y racimos
de uvas verdes y negras encima de mi almohada,
pone henchido el insomnio, y en un larguero entonces
me siento con mi sueño a ver pasar el agua.
María
Victora Atencia
miércoles, 29 de junio de 2016
lunes, 27 de junio de 2016
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
Pensar
em Deus é desobedecer a Deus,
Porque
Deus quis que o não conhecêssemos,
Por
isso se nos não mostrou...
Sejamos
simples e calmos,
Como
os regatos e as árvores,
E
Deus amar-nos-á fazendo de nós
Belos
como as árvores e os regatos,
E
dar-nos-á verdor na sua primavera,
E
um rio aonde ir ter quando acabemos!...
domingo, 26 de junio de 2016
sábado, 25 de junio de 2016
OBITER DICTUM
“Mi amiga la novelista Tieng Ling fue acusada de haber tenido
relaciones amorosas con un soldado de Chiang Kai Shek. Era una verdad que había
sucedido antes del gran movimiento revolucionario. Por la revolución ella
rechazó a su amante, y desde Yenan, con un hijo recién nacido en los brazos,
hizo toda la gran marcha de los años heroicos. Pero esto no le valió de nada.
Fue destituida de su cargo de presidente de la Unión de Escritores y condenada
a servir la comida como mesera del restaurant de la misma Unión de Escritores
que había presidido tantos años. Pero hacía su trabajo de mesera con tanta
altivez o dignidad que fue enviada luego a trabajar en la cocina de una remota
comuna campesina. Esta es la última noticia que tuve de la gran escritora
comunista, primera figura de la literatura china.
No sé lo que pasó con Emi Siao.
En cuanto a M Ching, el poeta que nos acompañaba a todas partes, su destino fue
muy triste. Primero se le mandó al desierto de Gobi. Luego se le autorizó a
escribir, siempre que nunca más firmara sus escritos con su verdadero nombre,
un nombre ya famoso dentro y fuera de China. Así se le condenó al suicidio
literario.”
Pablo
Neruda.
viernes, 24 de junio de 2016
Y ELÓBOLO BAJO LA LENGUA
CARTA DEL SUICIDA
Juro que esta mujer me ha partido los sesos.
Porque ella sale y entra como una bala loca,
y abre mis parietales, y nunca cicatriza,
así sople el verano o el invierno,
así viva feliz sentado sobre el triunfo
y el estómago lleno, como un cóndor saciado,
así padezca el látigo del hambre, así me
acueste
o me levante, y me hunda de cabeza en el día
como una piedra bajo la corriente cambiante,
así toque mi cítara para engañarme, así
se abra una puerta y entren diez mujeres
desnudas,
marcadas sus espaldas con mi letra, y se
arrojen
unas sobre otras hasta consumirse,
juro que ella perdura, porque ella sale y
entra
como una bala loca,
me sigue adonde voy y
me sirve de hada,
me besa con lujuria
tratando de escaparse de la muerte,
y cuando caigo al sueño, se hospeda en mi
columna
vertebral, y me grita pidiéndome socorro,
me arrebata a los cielos, como un cóndor sin
madre
empollado en la muerte.
Gonzalo Rojas.
miércoles, 22 de junio de 2016
lunes, 20 de junio de 2016
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
LA SUERTE
“Cuando me encontré por primera vez con von Sternberg, no me sentí impresionada
en absoluto. Cuando se es joven y estúpida –cualidades que normalmente van
unidas—no se es sensible a los seres excepcionales. Le señalé que yo no era
fotogénica y le sugerí que se interesara por otra actriz. Los pocos papeles que
había interpretado en el cine me habían convencido de ello.
Aquel mismo día hice una prueba. También tenía que hacerla la
actriz Lucie Mannheim, a la que consideraban muy adecuada para interpretar el
papel. Esta conocida actriz quería interpretar un papel que no le convenía en
absoluto. Pero tenía un trasero ancho y prominente y, además de su talento como
actriz, la cualidad de haberse sabido ganar los favores del actor Emil
Jannings.
Jannings sentía debilidad por los traseros de las mujeres. A pesar
que entonces estaba un poco gorda porque aún no me había recuperado del parto,
jamás he tenido las nalgas prominentes. Todo mi cuerpo estaba lleno de
redondeces, salvo aquella parte. Yo consideraba que mis curvas eran agradables,
pero Emil Jannings no lo creía así.
Para que todos apreciaran su buena voluntad, von Sternberg hizo una
prueba a la protegida de Jannings encuadrando la parte más rolliza de su anatomía.
Luego me toco el turno a mí.
Yo no estaba preocupada porque me resultaba bastante indiferente
que me dieran o no el papel. Cuando me puse el vestido de lentejuelas, demasiado
estrecho, y cuando me rizaron el pelo con unas pinzas de hierro que lanzaban
nubes de vapor hacia el techo de la estancia, me sentí profundamente inerme y
desesperada.
Felizmente conseguí recuperarme y entré en el plató cuando me
llamaron.
Él, el hombre que en adelante iba a ver tan a menudo detrás de la cámara
y que aún era un desconocido para mí, el irremplazable e inolvidable Josef von
Sternberg, estaba allí. Me pidieron que me encaramara en el piano, al que
estaba sentado un pianista, que me enrollara una media en el tobillo y cantará
el tema que llevase preparado. Pero yo no había preparado ninguna canción. ¿Si
no iba a conseguir el papel para que llevar una partitura? ¿Para qué había ido allí
en realidad? La única respuesta es: porque me habían pedido que lo hiciera.”
Marlene
Dietrich. Marlene D. Ultramar
Editores.
domingo, 19 de junio de 2016
sábado, 18 de junio de 2016
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
COMO EL AGUA
Como el agua
se afana
callada
bajo el trigo,
como la tierra,
humilde,
elabora
metales
y eleva
hasta la rosa
la hermosura,
así, de esa manera,
escribirás
tus versos:
sólo en hondo
silencio
germinan
las palabras
luminosas.
Miguel D´Ors
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