miércoles, 11 de marzo de 2015
lunes, 9 de marzo de 2015
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
EL PARAÍSO EN BALLARAT
“Ya los descubrimientos menores realizados tres meses antes en la
colonia de Nueva Gales del Sur habían alentado una primera migración hacia
Australia; afluyó entonces un torrente de aventureros, que ahora devino
aluvión. En un solo mes se vertieron sobre Melbourne unas cien mil personas, de
nacionalidad inglesa y otras, y partieron en apretadas filas hacia las minas. Las
tripulaciones de los barcos que los llevaron se integraron en la tropa;
siguieron a éstas los funcionarios de los despachos gubernamentales; y también
se enrolaron cocineros, criadas, cocheros, mayordomos y demás servidumbre
doméstica; y carpinteros, herreros, fontaneros, pintores, periodistas,
redactores, abogados con sus clientes, cantineros, sablistas, tahúres,
estafadores, ladrones, mujeres de vida airada, colmaderos, carniceros,
panaderos, médicos, boticarios, enfermeras; y la policía; e incluso oficiales
de cargo elevado y antes codiciado abandonaron sus posiciones y se juntaron a la
marcha. El rugiente alud se precipitó desde Melbourne y lo dejó desierto como
si fuera domingo, paralizado, en un inerte compás de espera, las naves ancladas
en un ocioso balanceo, disipado todo signo de vida, acallado cualquier sonido
salvo el crujir de los jirones nubosos que fluctuaban en las calles vacantes.
El herboso y hojudo paraíso de Ballarat
fue hendido, lacerado, escarificado y desentrañado en la frenética búsqueda de
sus tesoros ocultos. No hay nada como la minería de superficie para despojar a
una tierra paradisíaca de sus atributos, bellezas y bondades hasta hacer de
ella una visión odiosa y repulsiva.”
Mark Twain. La travesía del Pacífico. Ediciones Laertes.
domingo, 8 de marzo de 2015
sábado, 7 de marzo de 2015
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
UN HUÉSPED
No sos mío
no estás
en mi vida
a mi lado
no comés en mi mesa
ni reís ni cantás
ni vivís para mí.
Somos ajenos
Tú y yo misma
y mi casa.
Sos un extraño
un huésped
que no busca no
quiere
más que una cama
a veces.
Qué puedo hacer
cedértela
pero yo vivo sola.
Idea Vilariño
viernes, 6 de marzo de 2015
miércoles, 4 de marzo de 2015
OBITER DICTUM
“En otro tiempo yo creía que «entender»
quería decir bastante más de lo que a mí me pasaba cuando en verdad estaba
entendiendo igual que los demás, y como eso no me bastaba para satisfacer lo
que yo pensaba que sería «entender», creía que yo no había entendido y que los
que decían que habían entendido habían visto una luz mucho más clara y unas
figuras mucho más nítidas que yo. Al cabo de los años empecé a sospechar que
cuando los demás dicen que entienden en realidad están viendo ese vago resplandor,
esos contornos de humo, esas difuminadas sombras que yo nunca habría osado
antaño designar como «entender». Y empecé a sospecharlo porque la otra
hipótesis sería que yo soy tonto y, a estas alturas, una infamia semejante
tendría que haber llegado a mis oídos o supondría una doble e imperdonable
canallada: una canallada por parte del Creador, porque al que no se le concede
inteligencia debería proveérsele por lo menos de humildad, para que no se rían
de su atrevimiento, y una canallada por parte del prójimo, por no habérmelo
hecho saber o tan siquiera dejado delicadamente adivinar a tiempo.”
Rafael Sánchez Ferlosio.
martes, 3 de marzo de 2015
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
DILIGENCIA DE CARMONA
I
Diligencia de Carmona,
la que por la vega pasas
caminito de Sevilla
con siete mulas castañas,
la que por la vega pasas
caminito de Sevilla
con siete mulas castañas,
cruza pronto los
palmares,
no hagas alto en las posadas
mira que tus huellas huellan
siete ladrones de fama.
no hagas alto en las posadas
mira que tus huellas huellan
siete ladrones de fama.
Diligencia de Carmona,
la de las mulas castañas.
la de las mulas castañas.
Fernando Villalón.
lunes, 2 de marzo de 2015
domingo, 1 de marzo de 2015
ALLÁ EN LAS INDIAS
LOS DZULES
«En el Trece Ahau
Katún llegó por primera vez a Campeche el barco de los Dzules. Mil y quinientos
cuarenta y uno es el nombre del año en que esto sucedió. Y con ellos vino el
tiempo en que entraron al cristianismo los hombres mayas. Fundaron pueblo en
Tan-tun Cuzamil, y estuvieron allí un medio año. Y se fueron por la “puerta del
agua” hacia el Poniente. Fue cuando les entró el tributo a los Cheles del
Poniente. Cuando esto fue, era el año de 1542.
Fundaron la comarca
de Hoó, Ichcaansihó, en el Once Ahau Katún. Su Primer Jefe (halach-uinic) era
don Francisco de Montejo, Adelantado. El dio sus pueblos a los Dzules, “hombres
de Dios”, dentro del año en que llegaron los padres, cuatro años después de que
llegaron los Dzules. Empezó a “entrar agua sobre la cabeza de los hombres”. Se
establecieron los Padres y se les repartieron pueblos.
En el año de mil
quinientos cuarenta y cuatro se cumplían 855 años de que había sido abandonada
la ciudad de Chichén Itzá y dispersos sus moradores. Y 870 años de que había
sido destruida la ciudad de Uxmal y abandonadas sus tierras.
En el año de mil
quinientos treinta y siete, el día llamado Nueve Cauac, sucedió que se juntaron
los nobles en Consejo en la ciudad de Maní, para tomar Señor para su pueblo,
porque había sido matado su Soberano.»
He aquí sus nombres:
Ah Moó-Chan-Xiú, Na-Haés, Ah Dzun-Chinab, Ná-Poot-Cupul, Ná-Pot-Chá, Ná-Batún-Itzá,
Ah-Kin-Euan que vino de Caucel, Nachán-Uc que vino de Dzibical, Ah-Kin-Ucan que
vino de Ekob, Nachí-Uc, Ah-Kul-Koh, Nachán Mutul, y Nahaú-Coyí. Estos que eran
los grandes hombres de la comarca dijeron que iba a tomarse Señor para su pueblo,
porque había sido muerto su Soberano, Ah Napot Xiú, en Otzmal.
El Diez Kan era el
“cargador del año”, en que pasaron los “buscadores de pueblos”, de los cuales
el nombrado Montejo era el que “escribía los pueblos”. El mismo año era cuando
pasaron los extranjeros, señores de las tierras, los extranjeros “comedores de
anonas”. Entonces fue el primer repartimiento de pueblos. Y cuando vinieron los
Dzules a tomarlos, “recibidores de visita” fueron a Campeche, adonde salió su
barco, y fueron los nobles a darles la bienvenida. Trece embajadores fueron a
recibir a los Dzules, y con ellos vinieron a Ichcaansihó. Esto sucedió en el
Nueve Ahau Katún.
Juan José Hoil. Chilam Balam de Chumayel.
sábado, 28 de febrero de 2015
viernes, 27 de febrero de 2015
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
THE BOOK
The place was dark and dusty and half-lost
In tangles of old alleys near the quays,
Reeking of strange things brought in from the seas,
And with queer curls of fog that west winds tossed.
Small lozenge panes, obscured by smoke and frost,
Just shewed the books, in piles like twisted trees,
Rotting from floor to roof—congeries
Of crumbling elder lore at little cost.
I entered, charmed, and from a cobwebbed heap
Took up the nearest tome and thumbed it through,
Trembling at curious words that seemed to keep
Some secret, monstrous if one only knew.
Then, looking for some seller old in craft,
I could find nothing but a voice that laughed.
H.
P. Lovecraft.
miércoles, 25 de febrero de 2015
lunes, 23 de febrero de 2015
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
TOMAR ALIENTO
“Por lo demás (¿o más familiarmente «por
otra parte»?), el italiano es lo que es, tampoco puedes deshacerte de golpe —de
repente— de sus trampas y rémoras
adverbiales, de sus «sin embargo» y de sus «al contario» que hacían bufar a mi
amigo Talarico, de la maraña de iterationes
y consecutiones con las que la raíz
latina continúa (o prosigue, o sigue) imponiéndonos su exceso y su jactancia
racionalista, su escaramuza de gerundios, subjuntivos, optativos,
condicionales, que los ingleses, afortunados ellos, pueden englobar en ese
pragmático recurso que les permite emplear el indicativo y el infinitivo, y eso
no es todo, pensad en la ventaja de no tener que decidir continuamente si el
adjetivo debe anteponerse al sustantivo o viceversa, es una batalla desigual, más o menos como utilizar una maza medieval contra alguien armado de
espada y puñal, aunque la maza ofrece claramente
ciertas ventajas en los casos en que haya que asestar un golpe definitivo, la verdad es que un italiano debería
hablar, escribir y sobre todo recitar
en verso o tal vez probar con el contragolpe como hicieron esencialmente
todos nuestros subversivos, desde Maquiavelo a Aretino y Ruzante y, a su
manera, Pirandello, y, en caso necesario, dar ese pasito más que te emancipa de
los aprietos de la puntuación, porque, allí también, hay un grumo de vicio, de holgazanería, puede
que de superstición, como en mi inexplicable simpatía por el número cinco, y es
evidente que librarse de las comas y los puntos y comas no es la solución a
todos los problemas ni siquiera es algo nuevo no lo ha sido nunca y está claro
que no lo inventó Giuseppe Berto en El
mal oscuro ni siquiera Beckett y hasta el mismo Joyce lo habrá reinventado
siguiendo vete a saber qué rastro antiguo la cuestión es que ciertas recherches no pueden hacerse seriamente
sin sacudirse de encima la tiranía de las cláusulas formales tanto es así que
el viejo Croce sigue asegurándonos que
el contenido acabará por parir alguna forma propia por lo tanto un poco de
ánimo qué diablos o si preferís «no es para tanto» como mucho habremos escrito
alguna chorrada o alguna página sibilina procuremos pues pescar en el depósito
y llena al menos las lagunas más importantes a lo sumo pogamos algún punto
donde sea necesario para que el discurso no se vuelva del todo indescifrable o
bien por otro motivo más simple para tomar aliento de vez en cuando.”
Vittorio Gassman. Un gran futuro a mis espaldas. Acantilado.
viernes, 20 de febrero de 2015
jueves, 19 de febrero de 2015
OBITER DICTUM
«Y
una de las reglas más seguras ante el tapete verde es ésta: cuando
veas a un jugador que está cansado y tiene mala suerte, que apuesta
una y otra vez al mismo número y siempre sin éxito, apuesta tú al
número que hasta ahora ha probado en vano y que al fin abandona por
cansancio, porque es seguro que saldrá.»
Herman
Hesse.
miércoles, 18 de febrero de 2015
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
ENTRE BUDAS
“A la mañana siguiente, por
casualidad, encuentro a dos amigos estadounidenses que también estudian en la Universidad de Nankín.
Acaban de regresar de las grutas de Mogao en Dunhuyang, a unas pocas horas al
sur. Opinan, como yo, que las cuevas son hermosas, pero que los guías no llegan
a mediocres. La mujer que nos ofrece una somera visita ilumina de vez en cuando
un rincón con una linterna que sostiene con opresivo aburrimiento y luego
cierra con llave cada cueva a la salida. La vida de Buda, descrita por medio de
una serie de murales en una cueva, es interpretada en función de la lucha de
clases. Es más gratificante contemplar las pinturas de los murales en un libro.
Sin embargo, nada puede destruir la belleza física del oasis: dunas perfectas
se alzan sobre un acantilado rocoso, y un manantial salobre riega más abajo
algunos bosquecillos de manzanos y albaricoques. Cuando estuve ahí el mes
pasado, al final me alejé de la guía y me puse a pasear por entre los árboles
frutales. Más tarde, apoyándome sobre los hombros de un amigo, conseguí escalar
una cueva tapiada que la visita guiada había pasado por alto. Contenía murales
tántricos de una sexualidad intensa y un tanto gimnástica.
Los inmensos budas esculpidos en
Dunhuang, demasiado grandes para dejarse encerrar con comodidad, contemplan con
majestuosidad el desierto situado al otro lado del oasis. Quizá la mejor manera
de ilustrar la influencia de las variaciones nacionales sobre el estilo
artístico y del estilo artístico sobre el efecto emocional sea comparar las
imágenes de Buda de diferentes países: las dos grandes estatuas de Dunhuang,
las de las cuevas de Datong, por no mencionar la del Buda más grande del mundo,
el de Leshan en Sichuan, me trasmiten una intimidante sensación de fuerza; en
los budas indios, en cambio, veo una tranquilidad meditativa; y en el gran Buda
de bronce de Kamakura en Japón, que se inclina ligeramente hacia la gente que
está abajo, tiene una expresión de compasión y ternura tan profunda que su
tamaño deja de ser agobiante.”
Vikram Seth. Desde el lago del Cielo. Ediciones B.
martes, 17 de febrero de 2015
lunes, 16 de febrero de 2015
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
PRINCIPE DE LAS TINIEBLAS
El limpio cielo
Del Sur El calor de una copa
Mientras escucho a Mozart
Las telas de Velázquez o Rousseau
Estas playas en calma que contemplo
Y aquellas que Homero
O con Virgilio he divisado tantas veces
Quienes me amaron y yo amé
La lealtad que mi alma
Guarda a determinados
Paisajes rostros libros
La luz de la cabecera de mi cama
Y en ella Stevenson Montaigne
Cervantes Tácito Stendhal
Shakespeare o Borges
Mi cuerpo y mi destino
Que acepto
Eso es todo
José María Álvarez
domingo, 15 de febrero de 2015
viernes, 13 de febrero de 2015
ALLÁ EN LAS INDIAS
UN GRILLO DE CÁDIZ
“Remediada el agua de la nao capitana, y proveidas las cosas
necesarias de agua y carne y otras cosas, nos embarcamos en seguimiento de
nuestro viaje, y pasamos la línea Equinoccial; y yendo navegando requerió el
maestre el agua que llevaba la nao capitana, y de cien botas que metió no halló
más de tres, y habían de beber de ellas cuatrocientos hombres y treinta
caballos. Y vista la necesidad tan grande, el Gobernador manó que tomase la
tierra, y fueron tres días en demanda de ella; y al cuarto día, un hora antes
de amaneciese acaesció una cosa admirable, y porque no es fuera de propósito,
la porné aquí, y es que yendo con los navíos a dar tierra en unas aguas peñas
muy altas, sin que lo viese ni sintiese ninguna persona de los que venían en
los navíos, comenzó a cantar un grillo, y había dos meses y medio que navegábamos
y no lo habíamos oído ni sentido, de lo cual el que lo metió venía muy enojado,
y como aquella mañana sintió la tierra, comenzó a cantar, y a la música de él
recordó toda la gente de la nao y vieron las peñas, que estaban un tiro de
ballesta de la nao, y comenzaron a dar voces para que echasen anclas, porque
íbamos al través a dar en las peñas; y así, las echaron, y fueron causa que no
nos perdiésemos; que es cierto, si el grillo no cantara nos ahogáramos
cuatrocientos hombres y treinta caballos; y entre todos se tuvo por milagro que
Dios hizo por nosotros; y de ahí en adelante, yendo navegando por más de cien
leguas por luengo de costa, siempre todas las noches el grillo nos daba su
música; y así, con ella llegó el armada a un puerto que se llamaba la Cananea,
que está pasado el Cabo-Frío, que estará a veinte y cuatro grados de altura. Es
un buen puerto; tiene unas islas a la boca de él; es limpio, y tiene once
brazas de hondo. Aquí tomo el Gobernador la posesión de él por su majestad; y
después de tomada, partió de allí, y pasó por el río y bahía que dicen de San
Francisco, el cual está veinte y
cinco leguas de la Cananea, y de allí fue el armada a desembarcas en la isla de
Santa Catalina, que está veinte y cinco leguas del río de San Francisco, y
llegó a la isla de Santa Catalina con hartos trabajos y fortunas que por el
camino pasó, y llego allí a 29 días del mes de marzo de 1541. Está la isla de
Santa Catalina en veinte y ocho grados de altura escasos.
Alvar
Nuñez Cabeza de Vaca. El Río de la Plata.
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