lunes, 9 de marzo de 2015

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE






EL PARAÍSO EN BALLARAT


“Ya los descubrimientos menores realizados tres meses antes en la colonia de Nueva Gales del Sur habían alentado una primera migración hacia Australia; afluyó entonces un torrente de aventureros, que ahora devino aluvión. En un solo mes se vertieron sobre Melbourne unas cien mil personas, de nacionalidad inglesa y otras, y partieron en apretadas filas hacia las minas. Las tripulaciones de los barcos que los llevaron se integraron en la tropa; siguieron a éstas los funcionarios de los despachos gubernamentales; y también se enrolaron cocineros, criadas, cocheros, mayordomos y demás servidumbre doméstica; y carpinteros, herreros, fontaneros, pintores, periodistas, redactores, abogados con sus clientes, cantineros, sablistas, tahúres, estafadores, ladrones, mujeres de vida airada, colmaderos, carniceros, panaderos, médicos, boticarios, enfermeras; y la policía; e incluso oficiales de cargo elevado y antes codiciado abandonaron sus posiciones y se juntaron a la marcha. El rugiente alud se precipitó desde Melbourne y lo dejó desierto como si fuera domingo, paralizado, en un inerte compás de espera, las naves ancladas en un ocioso balanceo, disipado todo signo de vida, acallado cualquier sonido salvo el crujir de los jirones nubosos que fluctuaban en las calles vacantes.
        El herboso y hojudo paraíso de Ballarat fue hendido, lacerado, escarificado y desentrañado en la frenética búsqueda de sus tesoros ocultos. No hay nada como la minería de superficie para despojar a una tierra paradisíaca de sus atributos, bellezas y bondades hasta hacer de ella una visión odiosa y repulsiva.”


Mark Twain. La travesía del Pacífico. Ediciones Laertes.

sábado, 7 de marzo de 2015

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






UN HUÉSPED


No sos mío
no estás
en mi vida
a mi lado
no comés en mi mesa
ni reís ni cantás
ni vivís para mí.
Somos ajenos
Tú y yo misma
y mi casa.
Sos un extraño
un huésped
que no busca no quiere
más que una cama
a veces.
Qué puedo hacer
cedértela
pero yo vivo sola.


Idea Vilariño

miércoles, 4 de marzo de 2015

OBITER DICTUM






“En otro tiempo yo creía que «entender» quería decir bastante más de lo que a mí me pasaba cuando en verdad estaba entendiendo igual que los demás, y como eso no me bastaba para satisfacer lo que yo pensaba que sería «entender», creía que yo no había entendido y que los que decían que habían entendido habían visto una luz mucho más clara y unas figuras mucho más nítidas que yo. Al cabo de los años empecé a sospechar que cuando los demás dicen que entienden en realidad están viendo ese vago resplandor, esos contornos de humo, esas difuminadas sombras que yo nunca habría osado antaño designar como «entender». Y empecé a sospecharlo porque la otra hipótesis sería que yo soy tonto y, a estas alturas, una infamia semejante tendría que haber llegado a mis oídos o supondría una doble e imperdonable canallada: una canallada por parte del Creador, porque al que no se le concede inteligencia debería proveérsele por lo menos de humildad, para que no se rían de su atrevimiento, y una canallada por parte del prójimo, por no habérmelo hecho saber o tan siquiera dejado delicadamente adivinar a tiempo.”


Rafael Sánchez Ferlosio.

martes, 3 de marzo de 2015

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






                     DILIGENCIA DE CARMONA



           I
Diligencia de Carmona,
la que por la vega pasas
caminito de Sevilla
con siete mulas castañas,

cruza pronto los palmares,
no hagas alto en las posadas
mira que tus huellas huellan
siete ladrones de fama.

Diligencia de Carmona,
la de las mulas castañas.
          
Fernando Villalón.

domingo, 1 de marzo de 2015

ALLÁ EN LAS INDIAS



LOS DZULES


«En el Trece Ahau Katún llegó por primera vez a Campeche el barco de los Dzules. Mil y quinientos cuarenta y uno es el nombre del año en que esto sucedió. Y con ellos vino el tiempo en que entraron al cristianismo los hombres mayas. Fundaron pueblo en Tan-tun Cuzamil, y estuvieron allí un medio año. Y se fueron por la “puerta del agua” hacia el Poniente. Fue cuando les entró el tributo a los Cheles del Poniente. Cuando esto fue, era el año de 1542.
Fundaron la comarca de Hoó, Ichcaansihó, en el Once Ahau Katún. Su Primer Jefe (halach-uinic) era don Francisco de Montejo, Adelantado. El dio sus pueblos a los Dzules, “hombres de Dios”, dentro del año en que llegaron los padres, cuatro años después de que llegaron los Dzules. Empezó a “entrar agua sobre la cabeza de los hombres”. Se establecieron los Padres y se les repartieron pueblos.
En el año de mil quinientos cuarenta y cuatro se cumplían 855 años de que había sido abandonada la ciudad de Chichén Itzá y dispersos sus moradores. Y 870 años de que había sido destruida la ciudad de Uxmal y abandonadas sus tierras.
En el año de mil quinientos treinta y siete, el día llamado Nueve Cauac, sucedió que se juntaron los nobles en Consejo en la ciudad de Maní, para tomar Señor para su pueblo, porque había sido matado su Soberano.»
He aquí sus nombres: Ah Moó-Chan-Xiú, Na-Haés, Ah Dzun-Chinab, Ná-Poot-Cupul, Ná-Pot-Chá, Ná-Batún-Itzá, Ah-Kin-Euan que vino de Caucel, Nachán-Uc que vino de Dzibical, Ah-Kin-Ucan que vino de Ekob, Nachí-Uc, Ah-Kul-Koh, Nachán Mutul, y Nahaú-Coyí. Estos que eran los grandes hombres de la comarca dijeron que iba a tomarse Señor para su pueblo, porque había sido muerto su Soberano, Ah Napot Xiú, en Otzmal.
El Diez Kan era el “cargador del año”, en que pasaron los “buscadores de pueblos”, de los cuales el nombrado Montejo era el que “escribía los pueblos”. El mismo año era cuando pasaron los extranjeros, señores de las tierras, los extranjeros “comedores de anonas”. Entonces fue el primer repartimiento de pueblos. Y cuando vinieron los Dzules a tomarlos, “recibidores de visita” fueron a Campeche, adonde salió su barco, y fueron los nobles a darles la bienvenida. Trece embajadores fueron a recibir a los Dzules, y con ellos vinieron a Ichcaansihó. Esto sucedió en el Nueve Ahau Katún.


Juan José Hoil. Chilam Balam de Chumayel.

viernes, 27 de febrero de 2015

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






                  THE BOOK


The place was dark and dusty and half-lost
In tangles of old alleys near the quays,
Reeking of strange things brought in from the seas,
And with queer curls of fog that west winds tossed.
Small lozenge panes, obscured by smoke and frost,
Just shewed the books, in piles like twisted trees,
Rotting from floor to roof—congeries
Of crumbling elder lore at little cost.

I entered, charmed, and from a cobwebbed heap
Took up the nearest tome and thumbed it through,
Trembling at curious words that seemed to keep
Some secret, monstrous if one only knew.
Then, looking for some seller old in craft,
I could find nothing but a voice that laughed.


H. P. Lovecraft.

lunes, 23 de febrero de 2015

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE




TOMAR ALIENTO


“Por lo demás (¿o más familiarmente «por otra parte»?), el italiano es lo que es, tampoco puedes deshacerte de golpe —de repente— de sus trampas y rémoras adverbiales, de sus «sin embargo» y de sus «al contario» que hacían bufar a mi amigo Talarico, de la maraña de iterationes y consecutiones con las que la raíz latina continúa (o prosigue, o sigue) imponiéndonos su exceso y su jactancia racionalista, su escaramuza de gerundios, subjuntivos, optativos, condicionales, que los ingleses, afortunados ellos, pueden englobar en ese pragmático recurso que les permite emplear el indicativo y el infinitivo, y eso no es todo, pensad en la ventaja de no tener que decidir continuamente si el adjetivo debe anteponerse al sustantivo o viceversa, es una batalla desigual, más o menos como utilizar una maza medieval contra alguien armado de espada y puñal, aunque la maza ofrece claramente ciertas ventajas en los casos en que haya que asestar un golpe definitivo, la verdad es que un italiano debería hablar, escribir y sobre todo recitar en verso o tal vez probar con el contragolpe como hicieron esencialmente todos nuestros subversivos, desde Maquiavelo a Aretino y Ruzante y, a su manera, Pirandello, y, en caso necesario, dar ese pasito más que te emancipa de los aprietos de la puntuación, porque, allí también, hay un grumo de vicio, de holgazanería, puede que de superstición, como en mi inexplicable simpatía por el número cinco, y es evidente que librarse de las comas y los puntos y comas no es la solución a todos los problemas ni siquiera es algo nuevo no lo ha sido nunca y está claro que no lo inventó Giuseppe Berto en El mal oscuro ni siquiera Beckett y hasta el mismo Joyce lo habrá reinventado siguiendo vete a saber qué rastro antiguo la cuestión es que ciertas recherches no pueden hacerse seriamente sin sacudirse de encima la tiranía de las cláusulas formales tanto es así que el viejo Croce sigue asegurándonos  que el contenido acabará por parir alguna forma propia por lo tanto un poco de ánimo qué diablos o si preferís «no es para tanto» como mucho habremos escrito alguna chorrada o alguna página sibilina procuremos pues pescar en el depósito y llena al menos las lagunas más importantes a lo sumo pogamos algún punto donde sea necesario para que el discurso no se vuelva del todo indescifrable o bien por otro motivo más simple para tomar aliento de vez en cuando.”


Vittorio Gassman. Un gran futuro a mis espaldas. Acantilado.

jueves, 19 de febrero de 2015

OBITER DICTUM






«Y una de las reglas más seguras ante el tapete verde es ésta: cuando veas a un jugador que está cansado y tiene mala suerte, que apuesta una y otra vez al mismo número y siempre sin éxito, apuesta tú al número que hasta ahora ha probado en vano y que al fin abandona por cansancio, porque es seguro que saldrá.»

Herman Hesse.

miércoles, 18 de febrero de 2015

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE






ENTRE BUDAS


        “A la mañana siguiente, por casualidad, encuentro a dos amigos estadounidenses que también estudian en la Universidad de Nankín. Acaban de regresar de las grutas de Mogao en Dunhuyang, a unas pocas horas al sur. Opinan, como yo, que las cuevas son hermosas, pero que los guías no llegan a mediocres. La mujer que nos ofrece una somera visita ilumina de vez en cuando un rincón con una linterna que sostiene con opresivo aburrimiento y luego cierra con llave cada cueva a la salida. La vida de Buda, descrita por medio de una serie de murales en una cueva, es interpretada en función de la lucha de clases. Es más gratificante contemplar las pinturas de los murales en un libro. Sin embargo, nada puede destruir la belleza física del oasis: dunas perfectas se alzan sobre un acantilado rocoso, y un manantial salobre riega más abajo algunos bosquecillos de manzanos y albaricoques. Cuando estuve ahí el mes pasado, al final me alejé de la guía y me puse a pasear por entre los árboles frutales. Más tarde, apoyándome sobre los hombros de un amigo, conseguí escalar una cueva tapiada que la visita guiada había pasado por alto. Contenía murales tántricos de una sexualidad intensa y un tanto gimnástica.
        Los inmensos budas esculpidos en Dunhuang, demasiado grandes para dejarse encerrar con comodidad, contemplan con majestuosidad el desierto situado al otro lado del oasis. Quizá la mejor manera de ilustrar la influencia de las variaciones nacionales sobre el estilo artístico y del estilo artístico sobre el efecto emocional sea comparar las imágenes de Buda de diferentes países: las dos grandes estatuas de Dunhuang, las de las cuevas de Datong, por no mencionar la del Buda más grande del mundo, el de Leshan en Sichuan, me trasmiten una intimidante sensación de fuerza; en los budas indios, en cambio, veo una tranquilidad meditativa; y en el gran Buda de bronce de Kamakura en Japón, que se inclina ligeramente hacia la gente que está abajo, tiene una expresión de compasión y ternura tan profunda que su tamaño deja de ser agobiante.”


Vikram Seth. Desde el lago del Cielo. Ediciones B.

lunes, 16 de febrero de 2015

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






PRINCIPE DE LAS TINIEBLAS


El limpio cielo
Del Sur El calor de una copa
Mientras escucho a Mozart
Las telas de Velázquez o Rousseau
Estas playas en calma que contemplo
Y aquellas que Homero
O con Virgilio he divisado tantas veces
Quienes me amaron y yo amé
La lealtad que mi alma
Guarda a determinados
Paisajes rostros libros
La luz de la cabecera de mi cama
Y en ella Stevenson Montaigne
Cervantes Tácito Stendhal
Shakespeare o Borges
Mi cuerpo y mi destino
Que acepto

                Eso es todo


José María Álvarez

viernes, 13 de febrero de 2015

ALLÁ EN LAS INDIAS






UN GRILLO DE CÁDIZ


         Remediada el agua de la nao capitana, y proveidas las cosas necesarias de agua y carne y otras cosas, nos embarcamos en seguimiento de nuestro viaje, y pasamos la línea Equinoccial; y yendo navegando requerió el maestre el agua que llevaba la nao capitana, y de cien botas que metió no halló más de tres, y habían de beber de ellas cuatrocientos hombres y treinta caballos. Y vista la necesidad tan grande, el Gobernador manó que tomase la tierra, y fueron tres días en demanda de ella; y al cuarto día, un hora antes de amaneciese acaesció una cosa admirable, y porque no es fuera de propósito, la porné aquí, y es que yendo con los navíos a dar tierra en unas aguas peñas muy altas, sin que lo viese ni sintiese ninguna persona de los que venían en los navíos, comenzó a cantar un grillo, y había dos meses y medio que navegábamos y no lo habíamos oído ni sentido, de lo cual el que lo metió venía muy enojado, y como aquella mañana sintió la tierra, comenzó a cantar, y a la música de él recordó toda la gente de la nao y vieron las peñas, que estaban un tiro de ballesta de la nao, y comenzaron a dar voces para que echasen anclas, porque íbamos al través a dar en las peñas; y así, las echaron, y fueron causa que no nos perdiésemos; que es cierto, si el grillo no cantara nos ahogáramos cuatrocientos hombres y treinta caballos; y entre todos se tuvo por milagro que Dios hizo por nosotros; y de ahí en adelante, yendo navegando por más de cien leguas por luengo de costa, siempre todas las noches el grillo nos daba su música; y así, con ella llegó el armada a un puerto que se llamaba la Cananea, que está pasado el Cabo-Frío, que estará a veinte y cuatro grados de altura. Es un buen puerto; tiene unas islas a la boca de él; es limpio, y tiene once brazas de hondo. Aquí tomo el Gobernador la posesión de él por su majestad; y después de tomada, partió de allí, y pasó por el río y bahía que dicen de San Francisco, el cual está veinte y cinco leguas de la Cananea, y de allí fue el armada a desembarcas en la isla de Santa Catalina, que está veinte y cinco leguas del río de San Francisco, y llegó a la isla de Santa Catalina con hartos trabajos y fortunas que por el camino pasó, y llego allí a 29 días del mes de marzo de 1541. Está la isla de Santa Catalina en veinte y ocho grados de altura escasos.


Alvar Nuñez Cabeza de Vaca. El Río de la Plata.