sábado, 11 de agosto de 2012

OBITER DICTUM






“En mi opinión es justo decir (y aquí, sin duda, radica la tragedia esencial de la empresa freudiana) que no hubo confirmación clínica o experimental alguna. Conceptos clave como la libido, el complejo de castración, el ello, siguen sin ser sustentados por una estructura correspondiente, ni siquiera análoga, de la neurofisiología humana. La definición de lo que podría constituir la curación sigue siendo igual de problemática que la cuestión de si se puede decir alguna vez que el análisis ha terminado. La fuerza sugestiva, la sutileza descriptiva de las clasificaciones y categorías freudianas, no se ponen en duda. Lo que no está claro es su estatuto con respecto a las pruebas, al control, a la falsación. Progresivamente, hemos llegado a comprender que los modelos y conceptos freudianos son imágenes, escenas, metáforas cautivadoras; que están anclados no en un cuerpo de hechos externos científicamente demostrables, sino en el genio individual de su fundador y en circunstancias locales.”


George Steiner

miércoles, 8 de agosto de 2012

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






      EL TIGRE


Soy el tigre.
Te acecho entre las hojas
anchas como lingotes
de mineral mojado.

El río blanco crece
bajo la niebla. Llegas.

Desnuda te sumerges.
Espero.

Entonces en un salto
de fuego, sangre, dientes,
de un zarpazo derribo
tu pecho, tus caderas.

Bebo tu sangre, rompo
tus miembros uno a uno.

Y me quedo velando
por años en la selva
tus huesos, tu ceniza,
inmóvil, lejos
del odio y de la cólera,
desarmado en tu muerte,
cruzado por las lianas,
inmóvil, lejos
del odio y de la cólera,
desarmado en tu muerte,
cruzado por las lianas,
inmóvil en la lluvia,
centinela implacable
de mi amor asesino.


                  Pablo Neruda.

lunes, 6 de agosto de 2012

ALLÁ EN LAS INDIAS





EN ISLA DE MAL HADO

Desde a dos días que Lope de Oviedo se había ido, los indios que tenían a Alonso del Castillo y Andrés Dorantes vinieron al mesmo lugar que nos habían dicho, a comer de aquellas nueces de que se mantienen, moliendo unos granillos de ellas, dos meses del año, sin comer otra cosa, y aún esto no lo tienen todos los años, porque acuden uno, y otro no; son del tamaño de las de Galicia, y los árboles son muy grandes, y hay gran número de ellos. Un indio me avisó cómo los cristianos eran llegados, y que si yo quería verlos me hurtase y huyese a un canto de un monte que el me señaló; porque él y otros parientes suyos habían de venir a ver aquellos indios, y que me llevarían consigo adonde los cristianos estaban. Yo me confié de ellos, y determiné de hacerlo, porque tenían otra lengua distinta de la de mis indios; y puesto por obra, otro día fueron y me hallaron en el lugar que estaba señalado; y así, me llevaron consigo. Ya que llegué cerca de donde tenían su aposento, Andrés Dorantes salió a ver quién era, porque los indios le habían también dicho como venía un cristiano; y cuando me vio fue muy espantado, porque había muchos días que me tenían por muerto, y los indios así lo habían dicho. Dimos muchas gracias a Dios de vernos juntos, y este día fue uno de los de mayor placer que en nuestros días habemos tenido; y llegado donde Castillo estaba, me preguntaron que donde iba. Yo le dije que mi propósito era pasar a tierra de cristianos, y que en este rastro y busca iba. Andrés Dorantes respondió que muchos días había que él rogaba a Castillo y a Estebanico que se fuesen adelante, y que no lo osaban hacer porque no sabían nada, y que temían mucho los ríos y los ancones por donde habían de pasar, que en aquella tierra hay muchos.

Alvar Núñez Cabeza de Vaca.
Naufragios y comentarios.
Espasa Calpe.

viernes, 3 de agosto de 2012

OBITER DICTUM





«La leyenda napoleónica, que comienza cincuenta años más tarde, cuando ya se han podrido los diez millones de muertos, cuando ya están enterrados todos los inválidos y aliviada Europa de las devastaciones, juzga, naturalmente, con más severidad e injusticia a Fouché. Las leyendas históricas son siempre una especie de "Hinterland" espiritual de la historia y exigen, como todo "Hinterland", gratuitamente las virtudes que ellas mismas no tienen que compartir: sacrificios ilimitados de vidas humanas, consagración absoluta a la locura heroica, a la muerte heroica por causa extraña a la que ha de tributar una absurda fidelidad.»


Stefan Zweig

jueves, 26 de julio de 2012

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






Como leve sonido:
hoja que roza un vidrio,
agua que acaricia unas guijas,
lluvia que besa una frente juvenil;

Como rápida caricia:
pie desnudo sobre el camino,
dedos que ensayan el primer amor,
sábanas tibias sobre el cuerpo solitario;

Como fugaz deseo:
seda brillante en la luz,
esbelto adolescente entrevisto,
lágrimas por ser más que un hombre;

Como esta vida que no es mía
y sin embargo es la mía,
como este afán sin nombre
que no me pertenece y sin embargo soy yo;

Como todo aquello que de cerca o de lejos
me roza, me besa, me hiere,
tu presencia está conmigo fuera y dentro,
es mi vida misma y no es mi vida,
así como una hoja y otra hoja
son la apariencia del viento que las lleva.


Luis Cernuda

martes, 24 de julio de 2012

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE





RELATOS DE VIAJE


“Hoy, cuando islas polinesias anegadas de hormigón son transformadas en portaaviones pesadamente anclados en el fondo de los mares del sur, cuando Asia entera cobra el semblante de una zona enfermiza, cuando las “villas miseria” corroen África, cuando la aviación comercial y militar marchita el candor de las selvas americanas o melanesias aun antes de poder destruir su virginidad, ¿cómo la pretendida evasión del viaje podría conseguir otra cosa que ponernos frente a las formas más desgraciadas de nuestra existencia histórica? Esta gran civilización occidental, creadora de las maravillas de que gozamos, no ha conseguido, ciertamente, producirlas sin su contrapartida. Como su obra más admirable, pilar donde se elaboran arquitecturas de una complejidad desconocida, el orden y la armonía de Occidente exigen la eliminación de una prodigiosa masa de subproductos maléficos que infectan actualmente la Tierra. Lo que nos mostráis en primer lugar, ¡oh viajes!, es nuestra inmundicia arrojada al rostro de la humanidad.
Entonces comprendo la pasión, la locura, el engaño de los relatos de viaje. Traen la ilusión de lo que ya no existe y que debería existir aún para que pudiéramos escapar a la agobiadora evidencia de que han sido jugados 20.000 años de historia. Ya no hay nada que hacer: la civilización no es más esa flor frágil que preservamos, que hacíamos crecer con gran cuidado en algunos rincones abrigados de un terruño rico en especies rústicas, sin duda amenazadoras por su lozanía, pero que permitían variar y vigorizar el plantel. La humanidad se instala en el monocultivo; se dispone a producir la civilización en masa, como la remolacha. Su comida diaria sólo se compondrá de este plato.
Antaño se arriesgaba la vida en las Indias o en las Américas para traer bienes que hoy nos parecen irrisorios; madera de brasa (de ahí Brasil), tintura roja, o pimienta, por la que en tiempo de Enrique IV se enloquecían hasta tal punto que la corte ponía sus granos en estuches de caramelos, para mordisquearlos. Estas sacudidas visuales u olfativas, ese gozoso calor en los ojos, esa quemazón exquisita en la lengua, agregaban un nuevo registro al teclado sensorial de una civilización que no había sospechado siquiera su propia insipidez. ¿Diremos entonces que nuestros modernos Marco Polo traen de esas mismas tierras, ahora en forma de fotografías, libros y relatos, las especias morales que nuestra sociedad, sintiéndose naufragar en el hastío, necesita con mayor apremio?”


Claude Lévi-Strauss. Tristes Trópicos. Ediciones Paidós Iberica.

domingo, 22 de julio de 2012

OBITER DICTUM





“Existe hoy día cierta clase de gente, en la mayoría de los casos jóvenes poetas, que pronuncia la palabra Alemania dilatando la nariz. Señal segura de que para ellos el patriotismo es sólo una pose. ¿Por qué sienten la necesidad de jactarse de ser alemanes? Soy un joven alemán: ¿significa esto acaso ser algo más importante que un joven inglés, un joven ruso o joven tahitiano? ¿O querrán significar con tal actitud que los alemanes tienen también ingenio y talento? Pero esto último sólo un ignorante o un loco podría negarlo. Y de ello me postulo como demostración. Ruego pues a mis compatriotas que abandonen esa inútil jactancia.”


Georg C. Lichtenberg

martes, 17 de julio de 2012

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE




UN PULPO DE HULUAY


       “Sentado sobre las piedras miraba yo el mar cuando, de repente, escuché gritos a mi izquierda. Volviéndome de ese lado, pude contemplar una lucha que se desarrollaba en el agua. Los chinos se esforzaban en arrojar sobre la orilla, con sus pértigas, una especie de animal: pero de momento lo pisoteaban entre las olas. Al parecer, experimentaban un cierto miedo de la bestia pero no querían dejarla escapar. Corrí y vi un gran pulpo en pleno combate con los pescadores. Con sus potentes tentáculos se agarraba a las piedras, y a veces sacudía en el aire; después, se apartaba súbitamente como para meterse en alta mar. Pero otros tres chinos vinieron en auxilio de los pescadores. El enorme pulpo estaba tan cerca de la orilla que pude examinarlo a mi gusto. Su color cambiaba sin cesar, pasando de un azul más bien oscuro a un verde luminoso, para tomar en seguida un tono gris, o más bien amarillento. Cuanto más empujaban los chinos al gran molusco hacia la orilla más le faltaban las fuerzas al pulpo. Finalmente, lo tiraron a la orilla. Era como un saco inmenso, provisto de una cabeza de donde partían los largos tentáculos, con numerosas ventosas. Levantando dos o tres tentáculos a la vez, el pulpo dejaba entrever una especie de gran pico. Éste se extendía a veces con fuerza y se retraía a continuación completamente, mostrando nada más una pequeña hendidura. Pero lo más interesante eran los ojos; es difícil encontrar un animal cuyos ojos se parezcan tanto a los de un hombre.
       Poco a poco, los movimientos del pulpo se hicieron más lentos. Su cuerpo se sacudió en calambres y su coloración se oscureció. Acusando cada vez más un tono uniforme, una especie de grisáceo tirando a violeta. Este espécimen curioso hubiera merecido estar en un museo. Pero como yo no disponía de un recipiente apropiado ni de una cantidad suficiente de solución de formol, me conformé con seccionarle un tentáculo y meterlo en el mismo cacharro donde conservaba conchas y cangrejos ermitaños. Por la noche, examine el contenido de este recipiente y quedé asombrado al notar que faltaban dos conchas: simplemente, habían sido absorbidas por el fragmento de tentáculo del pulpo. O sea que las ventosas habían funcionado algún tiempo después que el tentáculo fuera cortado y colocado en cacharro que contenía la solución de formol.
       La visita a las pesquerías y la caza del pulpo me había ocupado casi toda la jornada. Por la noche, los chinos me ofrecieron la carne del pulpo. Cocida al agua de mar, en una marmita, aparecía blanca, elástica al tacto; su gusto recordaba un poco el de los hongos.


Vladimir Arseniev. Dersu Uzala. Editorial Mondadori.

sábado, 14 de julio de 2012

ALLÁ EN LAS INDIAS




LA SUERTE DE CORTÉS


         “Diego Velázquez riñó a Cristóbal de Lagos, diciendo que soltara a Cortés por dineros y soborno, y procuró de sacarlo por engaño de sagrado, y aun por fuerza; mas Cortés entendía las palabras y resistía la fuerza; empero descuidose un día, y cogiéronle paseando delante la puerta de la iglesia, Juan Escudero, alguacil, y otros, y metiéronle en una nave so sota. Entonces favorecían muchos a Cortés, sintiendo pasión en el gobernador. Cortés, como se vio en la nave, desconfió de su libertad, y tuvo por cierto que lo enviarían a Santo Domingo o a España. Probó muchas veces a sacar el pie de la cadena, y tanto hizo, que lo sacó aunque con grandísimo dolor. Trocó luego aquella misma noche sus vestidos con el mozo que lo servía; salió por la bomba sin ser sentido; colose de presto por un lado del navío al esquife, y fuese con él; mas porque no le siguiesen, soltó el barco de otro navío que allí junto estaba. Era tanta la corriente de Macaguanigua, río de Barucoa, que no pudo entrar con el esquife, como remaba solo y cansado, ni aún supo tomar tierra, temiendo ahogarse si trabucaba el barco. Desnudose, y atose con un tocador sobre la cabeza ciertas escripturas que tenía, como escribano de ayuntamiento y oficial del tesorero, y que hacían contra Diego Velázquez; echose a la mar, y salió nadando a tierra. Fue a su casa, habló a Juan Xuárez, y metiose otra vez en la iglesia con armas.
Diego Velázquez envió a decir entonces a Cortés que lo pasado fuese pasado, y fuesen amigos como primero, para ir sobre ciertos isleños que andaban alzados. Cortés se casó con la Catalina Xuárez, porque lo había prometido y por vivir en paz, y no quiso hablar a Diego Velázquez en muchos días. Salió Diego Velázquez con mucha gente contra los alzados, y dijo Cortés a su cuñado Juan Xuárez que le sacase fuera de la ciudad una lanza y ballesta, y él salió de la iglesia en anocheciendo, y tomando la ballesta, se fue con el cuñado a una granja do estaba Diego Velázquez con solos sus criados, que los demás estaban aposentados en un lugar allí cerca, y aún no habían venido todos, como era la primera jornada. Llegó tarde, y a tiempo que miraba Diego Velázquez el libro de la despensa; llamó a la puerta, que abierta estaba, y dijo al que respondió cómo era Cortés, que quería hablar al señor gobernador, y tras esto entrose dentro. Diego Velázquez temió, por verle armado y a tal hora; rogole que cenase y descansase sin recelo. Él dijo que no venía sino a saber las quejas que de él tenía, y a satisfacerle y a ser su amigo y servidor. Tocáronse las manos por amigos, y después de muchas pláticas se acostaron juntos en una cama; donde los halló a la mañana Diego de Orellana, que fue a ver al gobernador y a decirle cómo se había ido Cortés. De esta manera tornó Cortés a la amistad que primero con Diego Velázquez, y se fue con él a la guerra, y después que volvió se pensó ahogar en la mar, porque viniendo de las bocas de Bani, de ver unos pastores e indios que traía en las minas a Barucoa, donde vivía, se le trastornó la canoa de noche a media legua de tierra y con tempestad; mas salió a nado, y a tino de una lumbre de pastores que cenaban junto a la mar: por semejantes peligros y rodeos corren su camino los muy excelentes varones, hasta llegar do les está guardada su buena dicha.”


Francisco López de Gomara. 
Historia de la conquista de México.