miércoles, 18 de julio de 2012
martes, 17 de julio de 2012
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
UN PULPO DE HULUAY
“Sentado
sobre las piedras miraba yo el mar cuando, de repente, escuché gritos a mi
izquierda. Volviéndome de ese lado, pude contemplar una lucha que se
desarrollaba en el agua. Los chinos se esforzaban en arrojar sobre la orilla,
con sus pértigas, una especie de animal: pero de momento lo pisoteaban entre
las olas. Al parecer, experimentaban un cierto miedo de la bestia pero no
querían dejarla escapar. Corrí y vi un gran pulpo en pleno combate con los
pescadores. Con sus potentes tentáculos se agarraba a las piedras, y a veces
sacudía en el aire; después, se apartaba súbitamente como para meterse en alta
mar. Pero otros tres chinos vinieron en auxilio de los pescadores. El enorme
pulpo estaba tan cerca de la orilla que pude examinarlo a mi gusto. Su color
cambiaba sin cesar, pasando de un azul más bien oscuro a un verde luminoso,
para tomar en seguida un tono gris, o más bien amarillento. Cuanto más
empujaban los chinos al gran molusco hacia la orilla más le faltaban las
fuerzas al pulpo. Finalmente, lo tiraron a la orilla. Era como un saco inmenso,
provisto de una cabeza de donde partían los largos tentáculos, con numerosas
ventosas. Levantando dos o tres tentáculos a la vez, el pulpo dejaba entrever
una especie de gran pico. Éste se extendía a veces con fuerza y se retraía a
continuación completamente, mostrando nada más una pequeña hendidura. Pero lo
más interesante eran los ojos; es difícil encontrar un animal cuyos ojos se
parezcan tanto a los de un hombre.
Poco
a poco, los movimientos del pulpo se hicieron más lentos. Su cuerpo se sacudió
en calambres y su coloración se oscureció. Acusando cada vez más un tono
uniforme, una especie de grisáceo tirando a violeta. Este espécimen curioso
hubiera merecido estar en un museo. Pero como yo no disponía de un recipiente
apropiado ni de una cantidad suficiente de solución de formol, me conformé con
seccionarle un tentáculo y meterlo en el mismo cacharro donde conservaba
conchas y cangrejos ermitaños. Por la noche, examine el contenido de este
recipiente y quedé asombrado al notar que faltaban dos conchas: simplemente,
habían sido absorbidas por el fragmento de tentáculo del pulpo. O sea que las
ventosas habían funcionado algún tiempo después que el tentáculo fuera cortado
y colocado en cacharro que contenía la solución de formol.
La
visita a las pesquerías y la caza del pulpo me había ocupado casi toda la
jornada. Por la noche, los chinos me ofrecieron la carne del pulpo. Cocida al
agua de mar, en una marmita, aparecía blanca, elástica al tacto; su gusto
recordaba un poco el de los hongos.
Vladimir Arseniev. Dersu Uzala. Editorial Mondadori.
domingo, 15 de julio de 2012
sábado, 14 de julio de 2012
ALLÁ EN LAS INDIAS
LA SUERTE DE CORTÉS
“Diego Velázquez riñó a Cristóbal de Lagos,
diciendo que soltara a Cortés por dineros y soborno, y procuró de sacarlo por
engaño de sagrado, y aun por fuerza; mas Cortés entendía las palabras y
resistía la fuerza; empero descuidose un día, y cogiéronle paseando delante la
puerta de la iglesia, Juan Escudero, alguacil, y otros, y metiéronle en una
nave so sota. Entonces favorecían muchos a Cortés, sintiendo pasión en el
gobernador. Cortés, como se vio en la nave, desconfió de su libertad, y tuvo
por cierto que lo enviarían a Santo Domingo o a España. Probó muchas veces a
sacar el pie de la cadena, y tanto hizo, que lo sacó aunque con grandísimo
dolor. Trocó luego aquella misma noche sus vestidos con el mozo que lo servía;
salió por la bomba sin ser sentido; colose de presto por un lado del navío al
esquife, y fuese con él; mas porque no le siguiesen, soltó el barco de otro
navío que allí junto estaba. Era tanta la corriente de Macaguanigua, río de
Barucoa, que no pudo entrar con el esquife, como remaba solo y cansado, ni aún
supo tomar tierra, temiendo ahogarse si trabucaba el barco. Desnudose, y atose
con un tocador sobre la cabeza ciertas escripturas que tenía, como escribano de
ayuntamiento y oficial del tesorero, y que hacían contra Diego Velázquez;
echose a la mar, y salió nadando a tierra. Fue a su casa, habló a Juan Xuárez,
y metiose otra vez en la iglesia con armas.
Diego Velázquez envió
a decir entonces a Cortés que lo pasado fuese pasado, y fuesen amigos como
primero, para ir sobre ciertos isleños que andaban alzados. Cortés se casó con
la Catalina Xuárez, porque lo había prometido y por vivir en paz, y no quiso
hablar a Diego Velázquez en muchos días. Salió Diego Velázquez con mucha gente
contra los alzados, y dijo Cortés a su cuñado Juan Xuárez que le sacase fuera
de la ciudad una lanza y ballesta, y él salió de la iglesia en anocheciendo, y
tomando la ballesta, se fue con el cuñado a una granja do estaba Diego
Velázquez con solos sus criados, que los demás estaban aposentados en un lugar
allí cerca, y aún no habían venido todos, como era la primera jornada. Llegó
tarde, y a tiempo que miraba Diego Velázquez el libro de la despensa; llamó a
la puerta, que abierta estaba, y dijo al que respondió cómo era Cortés, que
quería hablar al señor gobernador, y tras esto entrose dentro. Diego Velázquez
temió, por verle armado y a tal hora; rogole que cenase y descansase sin
recelo. Él dijo que no venía sino a saber las quejas que de él tenía, y a
satisfacerle y a ser su amigo y servidor. Tocáronse las manos por amigos, y
después de muchas pláticas se acostaron juntos en una cama; donde los halló a
la mañana Diego de Orellana, que fue a ver al gobernador y a decirle cómo se
había ido Cortés. De esta manera tornó Cortés a la amistad que primero con
Diego Velázquez, y se fue con él a la guerra, y después que volvió se pensó
ahogar en la mar, porque viniendo de las bocas de Bani, de ver unos pastores e
indios que traía en las minas a Barucoa, donde vivía, se le trastornó la canoa
de noche a media legua de tierra y con tempestad; mas salió a nado, y a tino de
una lumbre de pastores que cenaban junto a la mar: por semejantes peligros y
rodeos corren su camino los muy excelentes varones, hasta llegar do les está
guardada su buena dicha.”
Francisco López de Gomara.
Historia de la conquista de México.
Historia de la conquista de México.
viernes, 13 de julio de 2012
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
A LA FRIALDAD
II
Disperso, suave y atado,
haciendo un fugaz saludo
al ángulo del desnudo
techo, frío y aprisionado.
Al saludar lo pensado,
colmo sutil del menudo
río que fue elaborado
por un tritón barbudo.
Olvido de la corriente,
esencia del sacrificio
y candelas de la orilla.
Cuerpo que se mancilla
ya con el nuevo artificio:
ausente, no estás ausente.
José
Lezama Lima
jueves, 12 de julio de 2012
lunes, 9 de julio de 2012
domingo, 8 de julio de 2012
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
1964
I
Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.
Ya no compartirás la clara luna
ni los lentos jardines. Ya no hay una
luna que no sea espejo del pasado,
cristal de soledad, sol de agonías.
Adiós las mutuas manos y las sienes
que acercaba el amor. Hoy sólo tienes
la fiel memoria y los desiertos
días.
Nadie pierde (repites vanamente)
sino lo que no tiene y no ha tenido
nunca, pero no basta ser valiente
para aprender el arte del olvido.
Un símbolo, una rosa, te desgarra
y te puede matar una guitarra.
II
Ya no seré feliz. Tal vez no
importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más
profundo
y diverso que el mar. La vida es
corta
y aunque las horas son tan largas,
una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra
flecha
que nos libra del sol y de la luna
y del amor. La dicha que me diste
y me quitaste debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.
Sólo me queda el goce de estar
triste,
esa vana costumbre que me inclina
al sur, a cierta puerta, a cierta
esquina.
Jorge Luis Borges.
sábado, 7 de julio de 2012
viernes, 6 de julio de 2012
OBITER DICTUM
“He aquí lo
más vago: Dios.
Sólo la idea de Él es más vaga que Él
mismo.
...Y esa vaguedad fue desde siempre el más
desgarrador tormento del hombre. La muerte no introduce precisión alguna en
ella, sino sólo en el individuo. Y es que por el hecho de morir no conocemos a
Dios más de cerca, porque nos extinguimos con todas las carencias de nuestro
ser y nos enteramos de lo que no somos o lo que habríamos podido ser. Y así, la
muerte nos ha descargado por última vez del peso del conocimiento.
E. M. Cioran
jueves, 5 de julio de 2012
miércoles, 4 de julio de 2012
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
REGIONES DESCONOCIDAS
“Las
regiones desconocidas de la tierra; los paisajes aún no pisados; las nuevas
posibilidades del ser; los nuevos prodigios de la naturaleza… A ellos se dirige
desde antiguo la nostalgia de la humanidad, eternamente afanosa. Nuestra época
ha convertido esta tendencia, la más humana de todas, en una actividad
frenética. Como si hubiésemos entrado en una era de nuestra evolución en que la
impaciencia dirigiera el deseo de conocimientos. El hombre actual desea indagar
al mismo tiempo el secreto de su origen, caído en el olvido durante milenios, y
las posibilidades de su futuro desarrollo. Para sumergirse en las profundidades
desconocidas y ascender a alturas tales que le permitan tener una visión de lo
que hay más allá de su actual condición terrestre, recurre a la ayuda de todos
los medios técnicos de su época.
Sin embargo, mientras se cierra cada
vez más el cerco en torno a las regiones desconocidas de la tierra, mientras
las posibilidades de explorar nuevos parajes se reducen progresivamente, parece
como si la reputación del trabajo científico palideciera frente a la actitud
moderna de nuestro tiempo. Ya no cuenta el resultado alcanzado, sino el récord;
la meta no es ya el conocimiento, sino lo sensacional.
Los exploradores del polo, los
escaladores de las más altas cimas, los conquistadores de los más profundos
océanos, los descubridores de las selvas y los desiertos luchan entre sí,
compitiendo y superándose ¡para ser los primeros!—pues lo consideran la
recompensa más alta del saber--. Los antiguos, los verdaderos pioneros, se
apartan con razón de aquellos que sólo ven el éxito en la precedencia y sólo
busca la satisfacción en lo sensacional.
También yo penetré en lugares
desconocidos, emprendí trabajos de pionero y descubridor en el continente más
misterioso, en África. Y también escuché los tristes reproches de los
antiguos…”
Ladislaus Almásy. Nadadores en el desierto. Altair viajes.
martes, 3 de julio de 2012
domingo, 1 de julio de 2012
sábado, 30 de junio de 2012
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
YEMBERIÉ IGZAW
“Era un
abisinio del Goyam que se había enrolado en los batallones mixtos, compuestos
por ambaras y eritreos. Era bajo de estatura, negro como el carbón y tenía
rasgos negroides pero, como buen abisinio, estaba convencido de que era blanco,
y decía que los blancos eran rojos, por el colorido del pabellón de la oreja
visto a contraluz.
En amhárico Yemberié significa “mi sol”
mientras Igzaw quiere decir “lo dominas”.
“Mi sol lo dominas” aparentaba una edad
indefinible. Parecía un muchachito, pero no debía tener menos de veinticinco
años. Al escucharlo, era imposible enterarse de algo. Contaba que se había
escapado de casa a los seis años, expatriándose a Eritrea, donde lo habían
nombrado jefe de estación –en realidad cuando era un chaval había trabajado
como picapedrero a lo largo de la línea ferroviaria y, pasado un tiempo, había
conseguido la promoción a capataz--. Pero en cuanto se abrió el reclutamiento
para la gente que estaba al otro lado de la frontera, fue corriendo a firmar, y
hasta se consideraba un soldado indígena anciano, tan anciano que empezaba a
extrañarse de que todavía no lo hubiesen ascendido a muntaz.
Era un cristiano copto, y orgullosísimo
de su fe, se paseaba entre los árabes luciendo en el pecho un gran crucifijo de
latón, tan grande que podía ser la envidia de un arzobispo. Tenía una marcada
intolerancia hacia los musulmanes, aunque de vez en cuando me hablase con
respeto de algún mahometano culto, de algún notable eminente, y tratase con
benevolencia a algún artesano honesto y trabajador; pero odiaba sin
discriminación a los israelitas, varones o hembras, de todas las edades,
cualquiera que fuese su condición social. Las lavanderas de Misurata eran todas
hebreas, y Yemberíe se empeñaba en lavarme la ropa blanca para que no se
contaminase con contactos impuros. En la primera casa del gueto, hacia el mar,
habitaba una lavandera adolescente de una belleza singular, descendiente
directa de las mujeres que en el pilón de Betlemme aclaraban la ropa del rey
David. Cuando le hablé de esa criatura, que sin duda habría inspirado a Salomón
un segundo Cantar de los Cantares, proponiéndole que la invitásemos a casa para
dejar en sus manos mis pañuelos sucios, me miro con severidad, y me dijo que
nunca más podría sonarme la nariz en un pañuelo tocado por las manos que habían
crucificado a Jesús. Intenté en vano demostrarle cómo evidentes razones
cronológicas absolvían a esta joven maravillosa del atroz delito, pero me
respondió que todos los hebreos eran responsables de la muerte de Cristo,
incluso aquellos que no habían nacido.”
Alberto Denti di Pirajno. Medicina para serpientes. Ediciones del
Viento.
jueves, 28 de junio de 2012
miércoles, 27 de junio de 2012
lunes, 25 de junio de 2012
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
DER DICHTER
Du entfernst dich
von mir, du Stunde.
Wunden schlägt
mir dein Flügelschlag.
Allein: as soll
ich mit meinem Tag?
mit meiner Nacht?
mit meinen Munde?
Ich habe keine
Geliebte, kein Haus,
keine Stelle auf
der ich lebe.
Alle Dinge, an
die ich mich gebe
werden reich und
geben mich aus.
Rainer María Rilke.
domingo, 24 de junio de 2012
miércoles, 20 de junio de 2012
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