jueves, 10 de febrero de 2011

OBITER DICTUM






Me acuerdo de que al pie de la pasarela que cruzaba las vías del ferrocarril de circunvalación, en lo alto de la calle del Ranelagh, y que permitía acceder al bosque de Boulogne, había una pequeña construcción que servía de tenderete a un zapatero, y que después de la guerra quedó cubierta de cruces gamadas porque, al parecer, el zapatero había sido colaboracionista.

Georges Perec.