lunes, 8 de enero de 2024

OBITER DICTUM

 




«Ayer disfruté de mi última puesta de sol. El anochecer llenó mis ojos de estrellas, luciérnagas y murciélagos. Un gato negro cruzó furtivamente el jardin en busca de presas. Me imagino que era un bakeneko que, por curiosidad, y acaso por otros encuentros olvidados, vino a cruzar su mirada, o sus miradas, conmigo, por última vez. Hoy, sin embargo, ha amanecido nublado y la cima del Fuji apenas se distingue allá lejos en el horizonte. Hoy me dormiré para siempre pero no gozaré de la sorpresa de los sueños. Ahora tomaré el veronal entre mis manos. Venceré a mi sufrimiento.»


Ryunosuke Akutagawa.


ARPILLERA Y POLVO

 WINSLOW HOMER



sábado, 6 de enero de 2024

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE





EL EMBAJADOR Y LO AJENO


«—Es la hija del antiguo dueño de esta casa.


La muchacha, detenida en ese tiempo hipotético que antecede a las revoluciones y que la leyenda construye después de ellas, el de la douceur de vivre de Talleyrand, el de los happy few de Stendhal, que supo citar a Talleyrand en el contexto adecuado, esa muchacha, en el intermedio idílico de una historia salpicada de violencias y luchas, ajena a las convulsiones del pasado y del presente, que preparaban un parto doloroso y mucho más cercano de lo que ella había podido imaginar en el momento de posar para el retratista, sonreía contra un fondo de rosas y de nenúfares, bajo un cielo azul sin mancha, con la deliciosa curva de los hombros y la fresca piel de los brazos ocultas a medias por los tules del vestido, cuyo ruedo se confundía con el fondo vegetal y permitía divisar los tobillos y los delicados zapatos. El embajador mostraba el cuadro con una satisfacción evidente, como si entre él y la muchacha se hubiera establecido una relación sentimental y misteriosa.»


Jorge Edwards.

Persona non grata.

Alfaguara.


jueves, 4 de enero de 2024

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE

 



VOLUNTARIOS INVOLUNTARIOS


«En un momento de peligro, el coronel Ardid dispone que doscientos hombres vayan a cavar trincheras en un lugar por donde se teme una acometida inmediata. No hay los doscientos hombres. Los improvisados oficiales de ingenieros salen del ministerio de la Guerra con los camiones vacíos. No llevan en ellos más que los picos, palas y azadones necesarios para la obra. Cada camión se coloca ante una boca del Metro, los oficiales al pie con la pistola en la mano. Llega un tren y van saliendo incautamente los viajeros, a los que, sin explicaciones, se obliga, de grado o por fuerza a subir al camión. Claman al cielo las protestas:

¡Yo soy empleado de…!

Al camión.

¡Yo soy afiliado al…!

Al camión.

¡Yo soy hijo de…!

Al camión.

¡Yo soy antifascista!

Antifascistas son los que hacen falta. ¡Al camión!

Parten los camiones con sus doscientos hombres aterrorizados y llegan hasta las avanzadas.

Dadles coñac y a trabajar de firme. Mientras más pronto terminen más pronto volverán a sus casas.»


Manuel Chaves Nogales.

La defensa de Madrid.

Espuela de Plata.


martes, 2 de enero de 2024

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA

 




ALTA HORA DE LA NOCHE

 

Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre

porque se detendría la muerte y el reposo

 

Tu voz, que es la campana de los cinco sentidos,

sería el tenue faro buscando por mi niebla.

 

Cuando sepas que he muerto di sílabas extrañas.

Pronuncia flor, abeja, lágrima, pan, tormenta.

 

No dejes que tus labios hallen mis once letras.

Tengo sueño, he amado, he ganado el silencio.

 

No pronuncies mi nombre cuando sepas que he muerto:

desde la oscura tierra vendría por tu voz.

 

No pronuncies mi nombre, no pronuncies mi nombre.

Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre.


Roque Dalton.


domingo, 31 de diciembre de 2023

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE

 




TONTOS Y LISTOS


«Hay gentes que tienen cosas que decir y las dicen o no las dicen, y gentes que tienen cosas que callar y las callan o las pregonan; para nuestros efectos es lo mismo porque tanto las unas como las otras pueden funcionar con arreglo al esquema que aquí se esboza. Hay gentes que tienen cosas que dicen a todo el mundo; gentes que se las dicen tan sólo a sus mejores amigos; gentes, que ni a éstos siquiera; gentes, que a nadie, y gentes, por último, que ni a sí mismos y no sólo por vergüenza —⁠supuesto admisible⁠— sino también porque ni sabrían expresarlas. Esto de la locuacidad o la discreción son características no siempre fáciles de explicar serenamente, y unas veces ocultan y otras vocean la estulticia, que hay tontos cautelosos y listos deslenguados y voceras.»


Camilo José Cela.

El juego de los madroños.

Editorial Destino.


sábado, 30 de diciembre de 2023

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA

 




No moriré mientras tú vivas.

Desesperadamente

mis raíces se alargan.

Eres agua y te busco.

Me revuelco como un pez en la tierra

cuando tú pasas.


Margarita Ferreras.


ARPILLERA Y POLVO

 HERMEN ANGLADA CAMARASA





viernes, 29 de diciembre de 2023

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






MELANCOLÍA DEL DESTIERRO


Lo peor es creer

que se tiene razón por haberla tenido

o esperar que la historia devane los relojes

y nos devuelva intactos

al tiempo en que quisiéramos que todo comenzase.

Pues ni antes ni después existe ese comienzo

y el presente es su negación y tú su fruto

hermano consumido en habitar tu sombra.


Lo peor es no ver que la nostalgia

es señal de engaño o que este otoño

la misma sangre que tuvimos canta

más cierta en otros labios.


Y peor es aún ascender como un globo,

quedarse a medio cielo,

deshincharse despacio,

caer en los tejados de espaldas a la plaza,

no volver al gran día.


La gloria de aquel acto

era toda futura.

Pero tú olvidas cuanto

pusiste en él, mientras los muertos

brotando están a flor de tierra ahora

para hacer con sus manos

la casa, el pan y la mañana nuestra.


Y tú en tu otoño de recordatorios,

en tu rosario quieto,

igual que un héroe de metal fundido,

famoso en unos pocos

metros a la redonda,

ilustre en ignorancia de la hora inmediata

y casi sordo de tristeza.

Pienso

si no supiste combatir,

si no te defendiste por donde más te herían

o si acaso ignorabas que el destierro es a veces

más cruel que la muerte.


Sobremueres.

Te han vendido a ti mismo,

a tu perfil lejano entre metralla y cantos

o te has dejado herir con un solo disparo

de luz petrificada en la boca del alma.


José Ángel Valente


miércoles, 27 de diciembre de 2023

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE


 


BONAPARTE, EL GRANDE



«No es grande Bonaparte por sus palabras, sus discursos, sus escritos, por el amor a las libertades que nunca tuvo y que nunca pretendió establecer; es grande por haber creado un gobierno auténtico y poderoso, un código de leyes adoptado en diversos países por los tribunales de justicia, las escuelas, una administración fuerte, activa, inteligente, y con la que todavía nos regimos; es grande por haber resucitado, ilustrado y administrado excelentemente Italia; es grande por haber hecho renacer en Francia el orden del seno del caos, por haber levantado de nuevo los altares, por haber reducido a unos furiosos demagogos, a unos orgullosos eruditos, a unos literatos anárquicos, a unos ateos volterianos, a unos oradores de plaza pública, a unos estranguladores de prisiones y de calle, a unos muertos de hambre de tribuna, de clubes y de cadalsos, por haberlos reducido a servir a sus órdenes; es grande por haber aherrojado a una turba anárquica; es grande por haber acabado con las confianzas de una suerte común, por haber forzado a unos soldados, sus iguales, a capitanes, jefes suyos o rivales, a doblegarse a su voluntad; es grande sobre todo por ser hijo de sí mismo, por haber sabido, sin otra autoridad que la de su genio, por haber sabido, él, hacerse obedecer por treinta y seis millones de súbditos en la época en que ninguna ilusión rodea los tronos; es grande por haber derrocado a todos los reyes que se oponían, por haber derrotado a todos los ejércitos cualesquiera que fuesen su disciplina y valor, por haber dado a conocer su nombre tanto a los pueblos salvajes como a los pueblos civilizados, por haber superado a todos los vencedores que lo precedieron, por haber llenado diez años de prodigios tales que hoy en día nos cuesta comprenderlos. El famoso delincuente en lo que a triunfos se refiere ya no existe; los pocos hombres que todavía comprenden los sentimientos nobles pueden rendir homenaje a la gloria sin temerla, pero sin arrepentirse de haber proclamado lo que esta gloria tuvo de funesta, sin reconocer al destructor de toda independencia como al padre de la emancipación: Napoleón no tiene ninguna necesidad de que le atribuyan méritos prestados; estuvo bastante dotado de ellos al nacer.»


François-René de Chateaubriand.
Memorias de ultratumba.
Acantilado.

lunes, 25 de diciembre de 2023

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE





CREER O NO CREER


«Durante muchos años hemos formado parte de una organización de masas forjadas en la disciplina ciega, en la obediencia sumisa, en la intransigencia apasionada, en la intolerancia fanática que, impermeables a todo otro razonamiento, tienen como único norte el de la defensa de la URSS. Romper con lo que se ha amado entrañablemente, hacer añicos con nuestras propias manos los ídolos por ella creados, ídolos que llenaban por completo nuestra alma, no es un proceso fácil; es, por el contrario, un proceso lento, penoso, cruel. Dejar de creer en lo que se ha creído presupone un periodo de crisis donde las mentiras aceptadas como verdades luchan contra verdades que se nos figuraban mentiras. Es un forcejeo entre el ideal que se desploma y la conciencia que se resiste a la catástrofe espiritual. El hombre necesita creer por ese horror instintivo a la nada espiritual que le deshumaniza. Por temor a ese vacío opta por seguir aferrado a la ilusión muerta. O prefiere una fe endeble a no tener ninguna. Quien de la noche a la mañana se declara ateo es que nunca ha creído en Dios.»


Jesús Hernández.

Yo fui un ministro de Stalin.

Gregorio del Toro.


domingo, 24 de diciembre de 2023

OBITER DICTUM

 





«Recuerdo ahora que fue en el mes de enero cuando conseguí mi primer empleo en Londres a los dieciocho años. Ganaba cinco libras a la semana y solía coger el tren desde donde vivíamos en Kent hasta una estación del centro financiero de Londres, llamada Cannon Street. Tan pronto como saltaba del tren, comenzaba un frenético galope, a través de calles concurridas y entre nieve medio derretida, para alcanzar la gran entrada del edificio de la compañía Shell y fichar a las nueve en punto. Se nos exigía absoluta puntualidad a todos los que teníamos contrato de prácticas. Si llegábamos tarde, informaban a los jefes. A la hora de comer solía ir a un bar para tomar un pastel de carne y una cerveza, y de vuelta a la oficina siempre, absolutamente siempre, me premiaba con una chocolatina de Cadbury’s Dairy Milk de dos peniques.»


Roal Dahl.


sábado, 23 de diciembre de 2023

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA


 




Segue o teu destino,


Rega as tuas plantas,


Ama as tuas rosas.


O resto é a sombra


De árvores alheias.



A realidade


Sempre é mais ou menos


Do que nos queremos.


Só nós somos sempre


Iguais a nós próprios.



Suave é viver só.


Grande e nobre é sempre


Viver simplesmente.


Deixa a dor nas aras


Como ex-voto aos deuses.



Vê de longe a vida.


Nunca a interrogues.


Ela nada pode


Dizer-te. A resposta


Está além dos deuses.



Mas serenamente


Imita o Olimpo


No teu coração.


Os deuses são deuses


Porque não se pensam.





Ricardo Reis.


Fernando Pessoa.


viernes, 22 de diciembre de 2023

ALLÁ EN LAS INDIAS




TRAS LA CAÍDA DE TENOCHTITLAN


«Como la ciudad de Temixtitán era tan principal y nombrada por todas estas partes, parece que vino a noticia de un señor de una muy gran provincia que está setenta leguas de Temixtitán, que se dice Mechuacán, cómo la habíamos destruido y asolado, y considerando la grandeza y fortaleza de la dicha ciudad, al señor de aquella provincia le pareció que pues que aquella no se nos había defendido, que no habría cosa que se nos amparase; y por temor o por lo que a él le plugo, enviome ciertos mensajeros, y de su parte me dijeron por los intérpretes de su lengua que su señor había sabido que nosotros éramos vasallos de un gran señor, y que si yo tuviese por bien, él y los suyos lo querían también ser y tener mucha amistad con nosotros. Y yo le respondí que era verdad que todos éramos vasallos de aquel gran señor, que era vuestra majestad, y que a todos los que no lo quisiesen ser les habíamos de hacer guerra, y que su señor y ellos lo habían hecho muy bien. Y como yo de poco acá tenía alguna noticia de la mar del Sur, informeme también dellos si por su tierra podían ir allá; y ellos me respondieron que sí; y rogueles que porque pudiese informar a vuestra majestad de la dicha mar y de su provincia, llevasen consigo dos españoles que les daría, y ellos dijeron que les placía de muy buena voluntad; pero que para pasar al mar había de ser por tierra de un gran señor con quien ellos tenían guerra, y que a esta causa no podían por ahora llegar a la mar. Estos mensajeros de Mechuacán estuvieron aquí conmigo tres o cuatro días, y delante dellos hice escaramuzar los de caballo, para que allá lo contasen; y habiéndoles dado ciertas joyas, a ellos y a los dos españoles despaché para la dicha provincia de Mechuacán.»


Hernán Cortés.
Cartas de relación.