martes, 26 de octubre de 2021
lunes, 25 de octubre de 2021
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
CRIOLLOS Y PODER
«En este ocaso del Imperio Español de América, los criollos americanos, cepa de la estructura de poder de todas las futuras repúblicas independientes, viven emociones y sentimientos contradictorios. La rebeldía exitosa de los colonos ingleses de América del Norte los fascina. Aspiran a ejercer todo el poder, a tener todos los honores, en lugar de tener que admitir la tutela de España, ejercida por funcionarios peninsulares. Pero a la vez, como amos en una sociedad esclavista, se saben rodeados de enemigos. No sólo los indios en apariencia sumisos, pero que de vez en cuando estallan en rebelión, como en el Perú en 1780; o como en México en 1624 y 1692; sino además los negros bárbaros y violentos y los pardos humillados y resentidos. En el motín de 1692 los esclavos negros, los pardos y hasta los blancos pobres, llamados en México saramullos , para distinguirlos de los orgullosos criollos, habían terminado por hacer causa común con los indios en una explosión de cólera contra toda autoridad y toda riqueza.»
Carlos Rangel.
Del buen salvaje al buen revolucionario.
Monte Ávila Editores.
domingo, 24 de octubre de 2021
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
sábado, 23 de octubre de 2021
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
ODIOS Y BANDERAS
«La guerra de España no ha terminado. Conocemos el fin de las operaciones militares, pero el conflicto continúa. Guerra es también, según la Academia Española, «toda especie de lucha y combate, aunque sea en sentido moral». A esas luchas y combates me refiero al afirmar que no ha terminado la querella de los españoles. Lo que ha perdido en crueldad militar, lo ha ganado en virulencia política. Victoriosos y derrotados continuamos odiándonos con la misma fuerza, pero rezumándonos la pasión y no queriendo dejar sin empleo el sobrante, unos y otros, respondiendo a la misma naturaleza, nos hemos dividido y subdividido enconadamente. Las banderas españolas son, por esa causa, múltiples. Enumerarlas, indicando el nombre de cada abanderado, sería abusar de la paciencia del lector y, por lo que a mí hace, renovar un sentimiento que participa, a partes iguales, de la tristeza y de la indignación. Tristeza por nuestra radical insolidaridad, indignación por la constancia con que la fomentamos. Todo hace presumir que ni los triunfadores fecundarán la victoria, ni los derrotados escarmentaremos en el descalabro. No hay peor enemigo del español —y de lo español— que el español mismo. Una parte de esta verdad nos era conocida antes de que la mayoría del Ejército se sublevase contra la República, pero los más agudos no la sospechaban en su integridad. Si alguien escapa a ese reproche de evidencia es don Miguel de Unamuno. La definitiva visión de ese maestro de mi juventud la localizo en una sesión de las Cortes Constituyentes, en la que como se debatiera ásperamente sobre unos sucesos sangrientos ocurridos en Bilbao, Don Miguel, irguiéndose en su escaño, interrumpió al orador con voz de profeta: —Llegará un día en que nos asesinemos los unos a los otros en nombre de un crucifijo de piedra o por unas insignias de barro, con la quijada de un asno.»
Julián Zugagazoitia.
Guerra y vicisitudes de los españoles.
Editorial Librería Española.
J
viernes, 22 de octubre de 2021
miércoles, 20 de octubre de 2021
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
«Don Miguel me corrigió alguna fecha, me amplió algún dato. Al final me dijo que el libro le parecía bien, aunque no estaba escrito con simpatía. Era verdad. Eso de la simpatía es un sentimiento insobornable, cuya razón muchas veces no encuentra razones ni en nosotros mismos. Yo no tuve nunca simpatía por don Miguel de Unamuno. Me apartaban de considerarle una criatura amable muchos y no siempre justos detalles: su egotismo, su castidad, su apostolado de Carlyle a la española, su lío religioso y su aldeanismo seco y escamón, desde el que captó y pretendió la universalidad. Me fastidiaban también íntimamente casi todos sus detalles. Tomaba, por ejemplo, una taza de café. Pues bien, apartaba un terrón de azúcar, revolvía el resto, lo bebía a pequeños sorbos haciendo ruido… Luego, cuando la taza estaba vacía, echaba el terrón reservado y un poco de agua, revolvía aquella porquería y la apuraba de un trago. También resultaba fastidioso su sentido reverencial del dinero o, por otro nombre, roñosería. Hay mil anécdotas de este vicio, pero en Salamanca tuve ocasión de apuntar la mil y una. Yo, que había ido allí en un auto alquilado sólo por la atención de no publicar mi libro sin su visto bueno; yo, que era un joven de veintitantos años y forastero, comí solo, porque él no me convidó a comer, y aun pagué siempre las pequeñas consumiciones que íbamos haciendo. Unicamente al final, casi al despedirnos, cuando llamé al camarero para pagar por última vez dos cafés, Unamuno pegó grandes voces:
—¡No, no, no! ¡De ninguna manera! Paguemos cada uno el nuestro.»
César González-Ruano.
lunes, 18 de octubre de 2021
sábado, 16 de octubre de 2021
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
HOTEL ANTIGUO
viernes, 15 de octubre de 2021
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
LA VENECIA DE WHISTLER
«Estos escrúpulos quedaron olvidados con la excitación de hacer un inesperado viaje a Venecia. Nos habíamos quedado sin leche condensada. No sé cómo, conseguí convencer al teniente de que en Venecia y sólo en Venecia sería posible comprar leche condensada. Fairbanks y yo recibimos nuestros salvoconductos y nos embarcamos en el vaporcito que hacía la travesía a Venecia desde Fuchina. Era un día de helada blanca y el sol daba apenas una débil luz rosada. Del norte llegaba el redoble distante de un fuego concentrado de artillería. El barco cortaba el encaje de hielo sobre la laguna con un sonido vibrante. Por encima de una tierra de color tórtola, los techos, las cúpulas y los campanarios se alzaban hacia un cielo también color tórtola. Era la Venecia que Whistler había pintado. Durante una tregua de la artillería pudimos oír el repicar dé las campanas al otro lado de la laguna. De puro milagro encontramos dos cajas de leche condensada en una tienda de ultramarinos. Sisamos un poco de tiempo para dar una vuelta por la Piazza de San Marco y el palacio de los Dogos. La mayor parte de los grandes cuadros habían sido escondidos, así como los caballos romanos, pero aunque yo estaba demasiado bajo el influjo de Giotto para apreciar el sombrío esplendor de los techos de la escuela veneciana, gocé extraordinariamente con los mosaicos que se veían detrás de los sacos terreros y con la señal más insignificante del cincel románico en las piedras de color gris cremoso.»
John dos Passos.
Años inolvidables.
Alianza Editorial.
jueves, 14 de octubre de 2021
martes, 12 de octubre de 2021
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
LLAMADA VIVA
lunes, 11 de octubre de 2021
domingo, 10 de octubre de 2021
ALLÁ EN LAS INDIAS
martes, 5 de octubre de 2021
lunes, 4 de octubre de 2021
OTRA BALSA EN EL AQUEROTE
DE ALCOHÓLICOS, MUJERES Y ALGO DE JAZZ
«Y nosotros somos especímenes bastante normales. Nos encanta un tobillo bien torneado o incluso unas pulgadas por encima del tobillo, vestido, si es posible, con unas medias de nailon bien ajustadas. Somos aficionados a los trucos, y a las mentiras, y a las falsedades que usan las mujeres para engañar y atrapar a los inocentes y estúpidos hombres. Nos gustan mucho esas cosas: bonitos peinados, y los perfumes, y la ropa bonita, y el esmalte de uñas, y el carmín, y la sombra de ojos, y las pestañas postizas. Teníamos un ansia definitiva de ser engañados y mentidos. Nos gustan las intrincadas salsas francesas, y los vinos de cosecha, y el champán Pierre-Jouet, aproximadamente de 1934. Nos gusta que el jabón de baño huela dulce, y nos gustan las camisas blancas suaves. Nos gusta la música cíngara tocada por todo un batallón endiablado de violines. Nos gusta el son enloquecido de la trompeta de Louis Armstrong, y la risa histérica del clarinete de Pee Wee Russell. Y ahora llevábamos una vida de prístina virtud. Nos mostrábamos circunspectos a conciencia. Los ataques más comunes contra los extranjeros en la Unión Soviética se basan en la embriaguez y la lascivia. Y a pesar de que solo somos razonablemente alcohólicos, y no más lascivos que la mayoría de la gente, aunque esto es algo variable, estábamos decididos a vivir una vida de santos.»
John Steinbeck.
Diario de Rusia.
Editorial Capitan Swing.
domingo, 3 de octubre de 2021
sábado, 2 de octubre de 2021
OBITER DICTUM
viernes, 1 de octubre de 2021
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
UNA YIHAD MATERIALISTA
«La ciudad de Elvira, situada en una llanura, se hallaba poblada por gentes que no podían sufrirse unas a otras, hasta el punto que había persona que se hacía construir delante de su casa un oratorio y unos baños para no tropezarse con su vecino. Por un lado, no querían someterse a nadie ni aceptar las decisiones de un gobernador; pero, de otra parte, eran las gentes más cobardes del mundo, y temían por la suerte de su ciudad, ya que eran incapaces de hacer la guerra a nadie, aunque fuese a las moscas, de no ser asistidos por milicias [extranjeras] que los protegieran y defendieran. Viendo los conflictos que habían surgido entre los principados de Al-Andalus, así como el fuego que los devoraba, y temiendo ser víctimas de algún golpe de mano, enviaron al mencionado Zāwī mensajeros que le expusiesen la crítica situación en que se hallaban con estos términos: “Si antes de hoy vinisteis para hacer la guerra santa, nunca tendréis mejor ocasión que ésta de ahora, pues no os faltan almas que devolver a la vida, casas que defender y honra que ganar. Dispuestos estamos a asociarnos a vosotros con nuestras personas y bienes, de tal suerte, que nosotros pondremos el dinero y la residencia, a cambio de que nos protejáis y defendáis”.»
Abd Allãh Nãsir.
«Memorias».
























