sábado, 2 de octubre de 2021

OBITER DICTUM






Desde que se abandonó la construcción de naves aéreas más ligeras que el aire, el zepelín ha pasado a ser una curiosidad histórica, un monstruo anticuado como el dinosaurio. Representaba, lo mismo que el dinosaurio y por motivos similares, el último producto de una rama extinguida de la evolución: era demasiado voluminoso, vulnerable y lento. Pero era un monstruo de suprema belleza, ídolo y fetiche de una nación que se entrega fácilmente a la idolatría. Con su forma de pez dorado gigantesco, medía desde una punta hasta la otra doscientos cuarenta metros, dos veces la longitud máxima de un campo de fútbol. Tenía cuarenta metros de altura, como un edificio de doce plantas, o el campanario de una iglesia mediana. Su piel tersa y lustrosa de aluminio brillaba como la plata, y su tersura ininterrumpida hacía que desde lejos pareciera un animal vivo; una colosal y benévola Moby Dick del aire, que flotaba serenamente entre las nubes.

Arthur Koestler.

viernes, 1 de octubre de 2021

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE


 



UNA YIHAD MATERIALISTA



«La ciudad de Elvira, situada en una llanura, se hallaba poblada por gentes que no podían sufrirse unas a otras, hasta el punto que había persona que se hacía construir delante de su casa un oratorio y unos baños para no tropezarse con su vecino. Por un lado, no querían someterse a nadie ni aceptar las decisiones de un gobernador; pero, de otra parte, eran las gentes más cobardes del mundo, y temían por la suerte de su ciudad, ya que eran incapaces de hacer la guerra a nadie, aunque fuese a las moscas, de no ser asistidos por milicias [extranjeras] que los protegieran y defendieran. Viendo los conflictos que habían surgido entre los principados de Al-Andalus, así como el fuego que los devoraba, y temiendo ser víctimas de algún golpe de mano, enviaron al mencionado Zāwī mensajeros que le expusiesen la crítica situación en que se hallaban con estos términos: “Si antes de hoy vinisteis para hacer la guerra santa, nunca tendréis mejor ocasión que ésta de ahora, pues no os faltan almas que devolver a la vida, casas que defender y honra que ganar. Dispuestos estamos a asociarnos a vosotros con nuestras personas y bienes, de tal suerte, que nosotros pondremos el dinero y la residencia, a cambio de que nos protejáis y defendáis”.»



Abd Allãh Nãsir.

«Memorias».


martes, 28 de septiembre de 2021

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






COMO EL VIENTO


El viento es un can sin dueño,
que lame la noche inmensa.
La noche no tiene sueño.
Y el hombre, entre sueños, piensa.

Y el hombre sueña,   dormido,
que el viento es un can sin dueño,
que aúlla a sus pies tendido
para lamerle el ensueño.

Y aun no ha sonado la hora.

La noche no tiene sueño:
¡alerta, la veladora!

Dámaso Alonso.


viernes, 24 de septiembre de 2021

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE





SIGLO XIX


«De pronto, nacidos del seno humoso del ambiente, empezaron a brillar unos puntos de luz que avanzando, ensanchándose, tornábanse discos de vivísima coloración bermeja o dorada. Con mi madre y mis hermanas éramos cinco para atestiguar el prodigio. Al principio creíamos que se trataba de manchas producidas por el deslumbramiento de ver el sol. Nos restregábamos los ojos, nos consultábamos y volvíamos a mirar. No cabía duda; los discos giraban, se hacían esferas de luz; se levantaban de la llanura y subían, se acercaban casi hasta el barandal en que nos apoyábamos. Como trompo que zumbara en el aire, las esferas luminosas rasgaban el tenue vapor ambiente. Hubiérase dicho que la niebla misma cristalizaba, se acrisolaba para engendrar forma, movimiento y color. Asistíamos al nacimiento de seres de luz. Conmovidos comentábamos, emitíamos gritos de asombro, gozábamos como quien asiste a una revelación. En tantos años de lecturas diversas no he topado con un explicación del caso, ni siquiera con un relato semejante, y todavía no sé si vimos algo que nace del concierto de las fuerzas físicas o padecimos una alucinación colectiva de las que estudian los psicólogos.»

José Vasconcelos.
Ulises criollo.
Ediciones Botas.

lunes, 20 de septiembre de 2021

OBITER DICTUM





La única protección eficaz contra la miseria es la modestia. Esta gran masa de proletarios que ahora ostenta el poder en todo el mundo vive en la pura miseria, y al mismo tiempo presume de su inmodestia.

Sándor Márai.

viernes, 17 de septiembre de 2021

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA







QUIERO APENAS


Presto cesó la nieve, como música.
Pájaros y verdes cruzan por el frío.
Vas a morir, me dicen. Tu enfermedad
es incurable. Sólo puede salvarte
el milagro que niegas.
Mas quiero apenas
arder como un sol rojo en tu cuerpo blanco.

Jorge Gaitán.

jueves, 16 de septiembre de 2021

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE

 

EL ÚLTIMO LITIGIO DE UN MUERTO

Sobre Polemón.


«Disputaba Esmirna por sus templos y sus atribuciones en ellos, y designaron a Polemón como abogado defensor de sus intereses cuando ya estaba llegando al final de su vida. Como murió al iniciarse el viaje para ir a defender estos derechos, la ciudad se puso en manos de otros abogados. Y como éstos expusieron torpemente su asunto ante el tribunal imperial, dirigió el emperador su mirada a los representantes de Esmirna y preguntó:

¿No había sido designado Polemón abogado defensor de esta causa?

Sí, respondieron, si te refieres al sofista.

Y el emperador dijo:

Tal vez haya escrito algún discurso abogando por los derechos en litigio, como era natural teniendo que exponer su defensa ante mí y sobre tan graves cuestiones.

Tal vez, contestaron, oh emperador, pero no que sepamos nosotros.

Entonces el emperador aplazó el juicio hasta que fue traído el discurso y, una vez leído ante el tribunal, el emperador falló en consonancia con su contenido, y se marchó la gente de Esmirna tras lograr la victoria y diciendo que Polemón había resucitado para su bien.»



Filóstrato de Atenas.

Vidas de los sofistas.

Editorial Gredos.

martes, 14 de septiembre de 2021

OBITER DICTUM








«Claro es que yo frecuentaba los teatros, principalmente en los estrenos. En una localidad alta del Teatro Español asistí al estreno de Venganza catalana , del maestro García Gutiérrez, y quedé tan maravillado, que al volver a mi casa no se me ocurría más que quemar mis manuscritos…, pero no los quemé; lo que hice fue imaginar otras cosas conforme al patrón del grandioso drama que había visto representar a Matilde Díez y Manuel Catalina… Al relatar este suceso, dudo si lo coloco en el lugar cronológico que le corresponde.»



Benito Pérez Galdós.

lunes, 13 de septiembre de 2021

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE






CHA


«Mi kurumaya dice llamarse «Cha». Lleva un sombrero blanco que parece la punta de una seta gigantesca; una chaqueta corta de mangas anchas; pantalones azules ajustados como leotardos, que le llegan a los tobillos; y unas sandalias ligeras de paja que van atadas a sus pies desnudos con cuerdas de fibra de palmito. Sin duda, personifica toda la paciencia, resistencia y artero poder de persuasión de su gremio. Ya ha manifestado su capacidad para hacer que le dé más de lo que la ley permite; y en vano me han puesto en guardia contra él. Pues la primera sensación que se experimenta al tener a un ser humano por caballo, brincando de arriba abajo durante horas entre dos largueros, basta por sí sola para despertar un sentimiento de compasión. Y cuando resulta que este ser humano, que de ese modo trota entre los largueros, con todas sus esperanzas, recuerdos, sentimientos y vivencias, posee la más dulce de las sonrisas y la facultad de devolver el menor favor mediante una vistosa exhibición de infinita gratitud, la compasión se transforma en solidaridad, y suscita impulsos irracionales de autosacrificio. Creo que el espectáculo del abundante sudor tiene también algo que ver con el sentimiento, pues te hace pensar en el precio de los latidos y las contracciones musculares, y también de los resfriados, congestiones, y pleuresías. Las ropas de Cha están empapadas, y él se seca el rostro con una toallita color azul celeste con figuras blancas de brotes de bambú y gorriones, toalla que lleva enrollada en la muñeca mientras corre.»

Lafcadio Hearn.
En el país de los dioses.
El Acantilado.

sábado, 11 de septiembre de 2021

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE

 



EL MISMO DELITO



«Si él ha decidido que en cada ocasión hay que hacer algo que supere su situación y vosotros, por el contrario, que no hay que afrontar ningún asunto con vigor, considerad en qué punto cabe esperar que eso termine. ¡Por los dioses!, ¿quién es de vosotros tan tonto como para no ver que la guerra de allí vendrá aquí, si nos despreocuparnos? Pero, si eso llegara a pasar, tengo miedo, varones atenienses, de que lo mismo que quienes tomando en préstamo a la ligera dinero a gran interés, tras haber vivido en la abundancia un corto tiempo, luego pierden hasta el capital, así también nosotros nos demos cuenta de haber vivido en la molicie pagando por ello alto interés y quienes en todo buscábamos el placer vayamos luego a vernos en la obligación de hacer muchas de esas cosas que no queríamos y corramos el riesgo de perder las posesiones que tenemos en la propia región.»



Demóstenes.

Discursos Políticos I.



EN EL TRASTERO OCULTO

RODNEY SMITH









jueves, 9 de septiembre de 2021

ALLÁ EN LAS INDIAS






MAIZ O ZARA


La tierra del Peru, de que se ha de tratar en esta historia, comienza desde la linea Equinocial adelante hacia el mediodia. La gente que habita debajo de la linea y en las faldas della tienen los gestos adjudiados, hablan de pap, andaban tresquilados y sin vestidos, mas que unos pequenos refajos, con que cubrian sus vergruenzas. Y las indias siembran y amasan y muelen el pan que en toda aquela provincia se come, que en la lengua de las islas se llama maiz, aunque en la del Peru se llama zara. Los hombres traen unas camisas cortas hasta el ombligo y sus vergruenzas defuera. Hacense las coronas casi a manera de frailes, aunque adelante ni atras no traen ningun cabello, sino a los lados. Precianse de traer muchas joyas de oro en las orejas y en las narices, mayormente esmeraldas, que se hallan solamente en aquel paraje, aunque los indios no han querido mostrar los veneros dellas; creese que nascen alli, porque se han hallado algunas mezcladas y pegadas con guijarros, que es senal de cuajarse dellos. Atanse los brazos y piernas con muchas vueltas de cuentas de oro y de plata, y de turquesas menudas, y de contezuelas blancas y coloradas, y caracoles, sin consentir traer a las mujeres ninguna cosa destas.

Agustín de Zárate.
Historia del descubrimiento y conquista del Perú.