domingo, 23 de agosto de 2020

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





                LA SONRISA

Vale tan poco una sonrisa
que darla cuesta nada y sí
negarla, mucho. Una sonrisa,
una sonrisa inmerecida, no tiene
precio ni en el cielo ni en la tierra.
Una sonrisa gratuita, pura
como la luz sin la que no podría
vivir, sólo se paga con la muerte.


                             Ernesto Mejía Sánchez.

jueves, 20 de agosto de 2020

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA


Para Jesús, Angel y Suso.


                            EL AMOR DEL SOLDADO



En plena guerra te llevó la vida

a ser el amor del soldado.



Con tu pobre vestido de seda,

tus uñas de piedra falsa,

te tocó caminar por el fuego.



Ven acá, vagabunda,

ven a beber sobre mi pecho

rojo rocío.



No querías saber dónde andabas,

eras la compañera de baile,

no tenías partido ni patria.



Y ahora a mi lado caminando

ves que conmigo va la vida

y que detrás está la muerte.



Ya no puedes volver a bailar

con tu traje de seda en la sala.



Te vas a romper los zapatos,

pero vas a crecer en la marcha.



Tienes que andar sobre las espinas

dejando gotitas de sangre.



Bésame de nuevo, querida.



Limpia ese fusil, camarada.



                  Pablo Neruda.





When the gods wish to punish us,

they listen to our prayers.



                   Oscar Wilde.

miércoles, 19 de agosto de 2020

OBITER DICTUM



Para Mario.


«Hegel alcanzó tal audacia al servicio del disparate, y de extravagantes combinaciones de amasijos de palabras sin sentido, como sólo se había conocido antes en los manicomios. Se convirtió en el instrumento de la más descarada y generalizada mistificación nunca vista, con resultados que habían de parecer fantásticos a la posterioridad y que quedarán como un monumento a la estupidez germana.»


Arthur Schopenhauer.


martes, 18 de agosto de 2020

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





EPITAPHS

Fu I

Fu I loved the high cloud and the hill,
Alas, he died of alcohol.

Li Po

And Li Po also died drunk.
He tried to embrace a moon
In the Yellow River.


Ezra Pound.

sábado, 15 de agosto de 2020

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





                   AL PARTIR


A Rafael Cansinos

En la noche profunda se desliza tranquila,
sobre las aguas muertas, con un rumor de ave
que volase callada en el viento, una nave
a la luz de una estrella, empañada pupila

de una amada que muere no sé dónde, allá lejos.
Una canción muy triste se escucha en los canales
sobre las aguas quietas, como inmensos espejos,
y aparecen las luces de la luna triunfales.

De una ventana abierta salen vagos rumores
de besos y caricias. Y triunfan los amores
divinos en la noche de opacidad silente.

Y en el canal se escucha el bogar de mi nave
apagada, tranquila, que en su marcha suave
sobre las muertas aguas se aleja mansamente.


           Fernando Fortún.

martes, 11 de agosto de 2020

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





            AMOR


Amar es este tímido silencio
cerca de ti, sin que lo sepas,
y recordar tu voz cuando te marchas
y sentir el calor de tu saludo.

Amar es aguardarte
como si fueras parte del ocaso,
ni antes ni después, para que estemos solos
entre los juegos y los cuentos
sobre la tierra seca.

Amar es percibir, cuando te ausentas,
tu perfume en el aire que respiro,
y contemplar la estrella en que te alejas
cuando cierro la puerta de la noche.


Salvador Novo.

viernes, 7 de agosto de 2020

ALLÁ EN LAS INDIAS





DE LA DESTRUCCIÓN DE LOS ÍDOLOS Y LOS TEMPLOS



“Aunque el principal cuidado del sacerdote debe ser quitar los ídolos del corazón de los indios y esto se hace más con doctrina y exhortación, sin embargo, no ha de descuidar el quitárselos también de los ojos y apartarlos de todo el uso de la vida. De lo cual nos dan las sagradas Letras ilustres documentos y ejemplos. «Destruid, dice, el Señor, las aras y quemad los bosques sagrados.». De ello alaba la Escritura a Asa y a Josías, y asimismo a Ecequías, porque destruyó la serpiente de bronce que había hecho Moisés. Deben, pues, los sacerdotes y príncipes cuidar con diligencia de abolir toda especie y sospecha de superstición. Lo cual pueden hacer bien y ordenadamente de dos modos, conforme a la disciplina cristiana. El primero con los ya cristianos que han sido bañados por el bautismo, en los que no se ha de tolerar ningún vestigio de superstición gentílica, sino que cualquier especie de idolatría, si se descubre que la han cometido, hay que perseguirla acerbamente; y si no, hay que precaverla con diligencia destruyendo todos los signos de ella. Esto refiere Agustín haber hecho él, y demuestra que se debe hacer. Esto manda expresamente el canon de cierto concilio. «Con sumo esfuerzo, dice, deben procurar los obispos y sus ministros que los árboles consagrados a los demonios que adora el vulgo y los tiene en tanta veneración que no se atreve a quitarles una rama o un retoño, sean cortados de raíz y quemados.» Asimismo las piedras que en lugares ruino son y silvestres veneran engañados por las ilusiones de satanás, se arranquen de cuajo y se arrojen en partes donde nunca puedan ser veneradas por sus adoradores. Y a todos se amoneste qué gran crimen es la idolatría, y que el que venera estas cosas y las adora, como quien niega su Dios y renuncia a ser cristiano, debe recibir tal penitencia como si adorase a los ídolos; y a todos se prohíba que hagan voto ni lleven candela ni cualquier otra ofrenda rogando por su salud a ningún sitio fuera de la iglesia, ofreciéndolo a Dios nuestro Señor. Canon que he referido de propósito porque veo que en ritos semejantes caen mucho los indios bautizados, y los sacerdotes se cuidan poco de ello. No solamente, pues, los ídolos y las señales notables de idolatría es necesario raerlos de la tierra, sino cualesquiera rastros de superstición, usando si es preciso para ello del poder y la autoridad.
Todo esto con relación a los súbditos e hijos de la Iglesia. Con los infieles hay que distinguir cuidadosamente, porque si observan sus ritos y ceremonias sin escándalo de los fieles, dejando que cada uno viva tranquilamente en su ley, hay que dejarlos en su ceguedad hasta que sean iluminados del Altísimo. Porque a ellos se refieren las palabras del apóstol: «A los que son de fuera, Dios los juzgará». Mas si son súbditos de los príncipes cristianos, y causan escándalo a los fieles, no se han de tolerar. Conforme a lo cual alaba Agustín las leyes de Constantino Magno, en que mandó cerrar los templos paganos y derribar los ídolos; y asimismo Ambrosio contra Símico, prefecto de la ciudad, defendió con gran elocuencia que se hubiera arrojado fuera del Senado romano el ara de la Fortuna; y también el concilio de Ilíberis ordena que los señores destruyan los ídolos de sus siervos. Y de esta manera en los súbditos infieles, sobre todo cuando los ritos paganos y la idolatría hacen daño a los nuevos fieles, pueden y deben ser reprimidos, a no ser que prevea el prudente gobernante que se han de seguir mayores inconvenientes y tumultos. Mas hay que tener gran cuidado de que en vez de los ritos perniciosos se introduzcan otros saludables, y borrar unas ceremonias con otras. El agua bendita, las imágenes, los rosarios, las cuentas benditas, los cirios y las demás cosas que aprueba y frecuenta la santa Iglesia, persuádanse los sacerdotes que son muy oportunas para los neófitos, y en los sermones al pueblo cólmelas de alabanzas para que, dejada la antigua superstición, se acostumbren a los nuevos signos y usos cristianos. Con lo cual se conseguirá que, ocupados en ritos mejores y más decentes, dejen caer de sus manos y de su corazón las viejas supersticiones de su secta.”

José de Acosta. 
Predicación de Evangelio en las Indias.

lunes, 3 de agosto de 2020

OBITER DICTUM









El guía que nos acompañó tenía grandes mandíbulas bien rasuradas y ojos saltones. Podrían haberlo asesinado  en cualquier parte al confundirlo con Mussolini. Resulta muy curioso el hecho de que las personas de los órdenes inferiores con frecuencia se parecen a las figuras públicas de su generación. Los Gladstones empiezan ahora a extinguirse en Inglaterra. En mi universidad había un catedrático idéntico a un notorio asesino.


Evelyn Waugh.

viernes, 31 de julio de 2020

OBITER DICTUM

 





«¡Salid diciendo que soy un desgraciado! Diréis verdad. ¡Salid diciendo que no merecéis que os trate así! Y diréis la verdad. ¡Salid diciendo que soy un insensato! Y no diréis verdad. ¡Gritad que miento! Y faltaréis a la verdad. Todo lo habéis tenido para ser lo mejor de España: dinero, gente, ayudas, préstamos, ingenios, tiempo, esclavos, y vivís grises en la mediocridad más nebulosa, en la ignorancia del orgullo de lo mediocre. A tal punto que cuando alguien despunta de agudo, se tiene que ir porque tropieza en seguida, al salir de su casa, con el cielo raso del famoso cielo azul claro madrileño. Ya todo el cielo es cielo raso (y de raso si queréis) en este Madrid de hoy hecho a vuestra imagen: bobo, envidioso, necio, ignorante, cerrado de mollera en uno de los lugares más espléndidos de España.»


Max Aub.


jueves, 30 de julio de 2020

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE






LA COCINERA O LA PRENSA


La astrología se basa en la creencia de que el hombre depende de las circunstancias cósmicas que lo rodean; Marx sostenía que es un producto de las circunstancias sociales. Creo que ambas proposiciones son válidas; de ahí surge la idea del horóscopo secular. Supongo que el motivo de que esta idea no se le haya ocurrido nunca a la gente es que, hasta la invención relativamente reciente de la prensa diaria, no poseían métodos exactos para descubrir qué sucedía en este mundo en el momento de su nacimiento; en cambio, poseían realmente los medios para saber con considerable exactitud lo que había sucedido en los cielos. Evidentemente, esto se debe a la inmensa confianza que inspiran los cuerpos celestes, comparados con los cuerpos humanos; uno puede calcular con una exactitud de una fracción de grado dónde se encontrará Sirio dentro de un millón de años, pero no puede predecir la posición espacial de su cocinera dentro de cinco minutos.

Arthur Koestler.
Memorias.
Editorial Lumen.

miércoles, 29 de julio de 2020

OBITER DICTUM

 






«No es la distancia lo que mide el alejamiento. La pared de 

un jardín doméstico puede encerrar más secretos que la

Muralla China, y el alma de una niña está mejor protegida por 

el silencio, que lo están los oasis saharianos por el espesor 

de las arenas.»



Antoine de Saint-Exupery.