jueves, 23 de enero de 2020

OBITER DICTUM





«La muerte es un espejo que refleja las vanas gesticulaciones de la vida. Toda esa abigarrada confusión de actos, omisiones, arrepentimientos y tentativas —obras y sobras— que es cada vida, encuentran en la muerte, ya que no sentido o explicación, fin. Frente a ella nuestra vida se dibuja e inmoviliza. Antes de desmoronarse y hundirse en la nada, se esculpe y vuelve forma inmutable: ya no cambiaremos sino para desaparecer. Nuestra muerte ilumina nuestra vida. Si nuestra muerte carece de sentido, tampoco lo tuvo nuestra vida. Por eso cuando alguien muere de muerte violenta, solemos decir: "se lo buscó". Y es cierto, cada quien tiene la muerte que se busca, la muerte que se hace. Muerte de cristiano o muerte de perro son maneras de morir que reflejan maneras de vivir. Si la muerte nos traiciona y morimos de mala manera, todos se lamentan: hay que morir como se vive. La muerte es intransferible, como la vida. Si no morimos como vivimos es porque realmente no fue nuestra la vida que vivimos: no nos pertenecía como no nos pertenece la mala suerte que nos mata. Dime cómo mueres y te diré quién eres.»


Octavio Paz

domingo, 19 de enero de 2020

ALLÁ EN LAS INDIAS





SOBRE LA MONTAÑA DE SOMA

«Y estando allí quieto, una mañana, martes 16 de diciembre, amaneció un gran penacho de humo sobre la montaña de Soma, que otros llaman el Vesubio, y entrando el día comenzó a oscurecerse el sol, y a tronar, y llover ceniza; advierto que Nola está debajo casi del monte, cuatro millas y menos. La gente comenzó a temer, viendo el día noche y llover ceniza, con lo cual comenzaron a huirse de la tierra. Y esa noche fue tan horrenda que me parece no puede haber otra semejante el día del juicio, porque, demás de la ceniza, llovía tierra y piedras de fuego como las escorias que sacan los herreros de las fraguas, y tan grandes como una mano, y mayores y menores; y tras todo esto había un temblor de tierra continuo, que esa noche se cayeron treinta y siete casas, y se sentía desgajar los cipreses y naranjos como si los partiesen con un hacha de hierro. Todos gritaban «¡Misericordia!», que era terror oírlo. El miércoles no hubo día casi, que era menester tener luz encendida. Yo salté en campaña con una escuadra de soldados y traje siete cargas de harina y mandé cocer pan, con lo cual se remediaron muchos de los que estaban fuera de la tierra por no estar debajo de techado. Había en este lugar dos conventos de monjas, las cuales no quisieron salir fuera aunque el Vicario les dio licencia para ello antes que se fuera; los cuales conventos se cayeron y no hizo mal a nadie, porque estaban en el cuerpo de la iglesia rogando a Dios.»

Alonso de Contreras
Vida de este capitán

Reino de Redonda

miércoles, 15 de enero de 2020

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





COPLILLA DESPUÉS DEL 5.° BOURBON

Pensaba que sólo habría
sombra, silencio, vacío.
Y murió. Estaba en lo cierto.
El mismo Dios se lo dijo.

José Hierro

sábado, 11 de enero de 2020

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE





LA PAJA EN EL OJO AJENO

«Estuve en  (una urbanización de Nueva York con una playa para la gente de clase media). Jamás había visto nada más asqueroso que los edificios que poblaban la orilla. No podría permanecer en semejante pitillera de Carelia ni siquiera dos horas. Todas las casas estandarizadas son iguales, como las cajas de cerillas de la misma marca, tienen la misma forma. Están tan apiñadas como los pasajeros de un tranvía que vuelve del parque de Sokólniki una tarde dominical de primavera. Al abrir la ventana del cuarto de baño puede ver todo lo que pasa en el cuarto de baño de al lado, y si su vecino tiene la puerta abierta, a través de su casa también puede ver el baño de la casa siguiente. Las casas están alineadas sobre las estrechas cintas de las calles como unos soldados durante un desfile: con una oreja pegada a la otra. Los materiales de construcción son tales que puedes escuchar no solo cada suspiro y susurro de tu vecino enamorado, sino también distinguir los matices más sutiles de los aromas de la comida en su mesa. Una urbanización de ese tipo es la base perfecta para el provincialismo y los rumores a escala mundial. Incluso los edificios más nuevos y confortables parecen temporales, porque los Estados Unidos en general, y Nueva York en particular, están siempre en obras, en obras permanentes. Derriban edificios de diez pisos para construir otros de veinte, derriban los de veinte pisos para construir los de treinta, y luego los de cuarenta, etcétera.»

Vladimir Maiakovski
America

Gallo Nero Ediciones

martes, 7 de enero de 2020

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






               ARROJADME UN ATAÚD NEGRO

Volvamos a la tierra
Bastante expuse mi esqueleto a la risa de las
lechuzas
cuando encerrado bajo llave en el sueño
hui hacia el más allá
Soy una perla caída en el fango

Estoy cansado cansado querría estar muerto
Graniza nieva sopla el viento
Estoy frío como el frío
Los ríos corrientes de mi cerebro se han
congelado


                                                Carlos Edmundo de Ory

viernes, 3 de enero de 2020

OBITER DICTUM



OTRO TIPO DE NUMERUS CLAUSUS



«El Numerus Clasus rige desde hace tiempo en Hungría, donde a la derrota de la revolución comunista siguió un período de terror antisemita. La persecución de comunistas, no menos feroz que la persecución de cristianos del Imperio Romano, se caracterizó por una serie de pogroms. Los judíos, bajo este régimen de terror, perdieron prácticamente todo derecho a la protección de las leyes y los tribunales. Se les atribuía la responsabilidad de la revolución sovietista. Este hecho parecía suficiente para condenar a toda la raza judía a una truculenta represión. No obstante el tiempo trascurrido desde entonces, el furor antisemita no se ha calmado aún. El fascismo húngaro lanza periódicamente sus legiones contra los judíos. Sus desmanes, cometidos en nombre de un sedicente cristianismo, han provocado últimamente una encendida protesta del Cardenal Csernoch, Príncipe Primado de Hungría. El Cardenal ha negado indignadamente a los autores de esos "actos abominables" el derecho de invocar el cristianismo para justificar sus excesos. "De lo alto de este sillón milenario, ha dicho, yo les grito que son hombres sin fe ni ley".»


José Carlos Mariategui

jueves, 2 de enero de 2020

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA

 



SEMPER EADEM



"D'où vous vient, disiez-vous, cette tristesse étrange,

Montant comme la mer sur le roc noir et nu ? "

- Quand notre coeur a fait une fois sa vendange,

Vivre est un mal. C'est un secret de tous connu,



Une douleur très simple et non mystérieuse,

Et, comme votre joie, éclatante pour tous.

Cessez donc de chercher, ô belle curieuse !

Et, bien que votre voix soit douce, taisez-vous !



Taisez-vous, ignorante ! âme toujours ravie !

Bouche au rire enfantin ! Plus encor que la Vie,

La Mort nous tient souvent par des liens subtils.



Laissez, laissez mon coeur s'enivrer d'un mensonge,

Plonger dans vos beaux yeux comme dans un beau songe,

Et sommeiller longtemps à l'ombre de vos cils !


Charles Baudelaire.









lunes, 30 de diciembre de 2019

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE






EL TURISMO Y LA INDIGESTIÓN


«Otra objeción es que tu llegada coincide inevitablemente con una gran afluencia de otros visitantes, lo cual ocasiona una erupción antinatural de rapacidad entre los habitantes de las poblaciones más pequeñas. Uno se inclina a aceptar la impresión de que toda la costa mediterránea está poblada exclusivamente por mendigos y vendedores de recuerdos. Además, cada lugar que visitas está relativamente lleno de gente. Esto es muy poco aplicable a un buque pequeño como el Stella, pero en el caso de los grandes barcos que efectúan cruceros el efecto es desastroso para cualquier apreciación auténtica del país. Ciudades como Venecia o Constantinopla engullen esta afluencia sin sufrir una indigestión excesiva, pero el espectáculo, que contemplé cierta vez durante la visita anterior, de quinientos turistas que llegan por carretera para observar la soledad de un pueblo en las montañas griegas resulta penoso y ridículo.»

Evelyn Waugh.
Etiquetas.

Ediciones Península.

jueves, 26 de diciembre de 2019

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






                             I

                                  Fue en marzo
siempre es en marzo
                                  la primavera
brotó mi adiós
como el árbol de mi patio
como los tulipanes
de la noche a la mañana
aventurando el cambio.
Le salió un verdor
                                 de supervivencia
y unos tintes ocres
de estaño amargo.


Magdalena Lasala.