sábado, 27 de octubre de 2018
viernes, 26 de octubre de 2018
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
EN UN CAFÉ
He vuelto
ahora sin saber por qué
a estar triste
más triste que un tintero
Triste no soy
o si lo soy no sé
la maldita
razón porque no quiero
He vuelto
ahora sin saber por qué
a estar triste
en las calles de mi raza
He vuelto a
estar más triste que un quinqué
más triste que
una taza
Estoy sentado
ahora en un café
y mi alma late
late
de sed de no
sé qué
tal vez de
chocolate
No quiero esta
tristeza medular
que nos da un
golpe traidor en una tarde
Pide cerveza y
basta de pensar
El cerebro
está oscuro cuando arde.
Carlos Edmundo de Ory
miércoles, 24 de octubre de 2018
lunes, 22 de octubre de 2018
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
LA MUERTE DE MI PADRE
19
de junio de 1897
"Al
llegar a la casa veo a mamá en la calle. Grita:«¡Jules! ¡Oh,
Jules!». Oigo: «¿Por qué se ha encerrado con llave?». Parece una
loca. Un poco más nervioso que antes, trato de abrir la puerta.
Imposible. Llamo: no responde. No adivino nada. Imagino que se
encuentra mal, o que está en el jardín. Doy unos golpes con el
hombro, y la puerta cede.Humo y olor a pólvora. Grito:
--¡Oh!
¡Papá, papá! ¿Qué has hecho? ¡Oh, oh!
Y
sin embargo, aún no me lo creo: ha querido gastarnos una broma. Y no
creo en su rostro blanco, en su boca abierta, en esa mancha negra,
ahí, junto al corazón.
Borneau,
que volvía de Corgigny, y que entró el segundo en la habitación,
me dice:
--¡Hay
que perdonarle! Este hombre sufría demasiado.
¿Perdonar
qué? ¡Vaya idea! Al fin comprendo, pero no siento nada. Voy al
patio y le digo a Marinette, que ha levantado a mamá del suelo:
--¡Se
acabó! ¡Ven!
Entra,
tiesa, toda pálida, y mira de hurtadillas hacia la cama. Se ahoga.
Se suelta el corsé. Puede llorar. Refiriéndose a mi madre, dice:
--No
la dejéis entrar. Está como loca.
Me
quedó a solas con él. Está echado sobre la espalda, las piernas
extendidas, el busto inclinado, la cabeza caída, la boca y los ojos
abiertos. La escopeta entre las piernas y el bastón entre la cama y
la pared. Las manos, libres, dejaron caer la escopeta y el bastón.
Aún estaban calientes sobre la sábana, no crispadas. Un poco más
arriba de la cintura, una mancha negra, algo como una pequeña
hoguera apagada."
Jules
Renard.
Diario.
Penguin
Random House Grupo Editorial.
sábado, 20 de octubre de 2018
jueves, 18 de octubre de 2018
OBITER DICTUM
“Así se me quedó grabada esa, mi primera visión de
la burguesía durante la Revolución: las orejas, ocultas bajo los gorros, las
almas, ocultas tras los abrigos, las cabezas, ocultas en los cuellos, los ojos,
ocultos tras los cristales. Una enceguecedora – al encenderse la cerilla – visión
del pellejo.”
Marina Tsvietáieva
miércoles, 17 de octubre de 2018
martes, 16 de octubre de 2018
lunes, 15 de octubre de 2018
OBITER DICTUM
«El atrio enverjado del costado poniente dejaba ver un jardín
lateral con el mercado de flores, anexo sobre la calle de las Escalerillas.
Ramos de claveles, manojos de rosas recién abiertas, refrescadas con finas
gotas de agua que semejan el rocío; gardenias de carne blanca y aroma intenso,
violetas fragantes, amapolas como llamas, lirios de rojo y gualda o de azul
violáceo, begonias en macetas, tulipanes vistosos, pensamientos aterciopelados,
dalias cárdenas, crisantemos y azucenas; flora de todos los climas gracias a la
meseta sin estaciones y a la inexhausta fecundidad de la costa inmediata.»
José
Vasconcelos.
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
Han instalado
el cinematógrafo en cubierta. Pasan un film musical en colores. Están los
españoles de la orquesta, el borracho hablando de cummings y de su novia en
Teherán, creo que el de las llaves.
El cocinero
dijo: “el Adana pasará entre las ensalada y el postre”.
Se dijeron
adiós mientras tocaban el himno. Quedó el olor de los pasteles quemados.
Se me hizo
tarde.
Severo Sarduy.
domingo, 14 de octubre de 2018
viernes, 12 de octubre de 2018
OBITER DICTUM
Recordé el consejo que
me había dado el alcalde de Bruchsal, y en cuanto llegué a aquel pueblecito
busqué al Bürgermeister («burgomaestre»). Le encontré en el Gemeindeamt
(«oficina municipal»), donde redactó una nota. La presenté en la hostería: me
daba derecho a una cena y una jarra de cerveza, una cama para pasar la noche,
pan y un tazón de café por la mañana, todo ello a cuenta de la parroquia. Ahora
me parece asombroso, pero tal era el trato que me daban, y nunca lo hacían
rezongando; siempre era objeto de una bienvenida amistosa. No sé cuántas veces
me aproveché de esa costumbre generosa y, al parecer, muy antigua, que se
mantenía en Alemania y Austria, tal vez superviviente de una añeja prestación
caritativa de ayuda a estudiantes errantes y peregrinos, ahora extendida a
todos los viajeros pobres.
Patrick
Leigh Fermor.
jueves, 11 de octubre de 2018
miércoles, 10 de octubre de 2018
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
AZULES PAPELILLOS
“Todas las noches contemplo en un extremo de la mesa
donde se juega más fuerte a un fantasma blanco e inmóvil. Es un jeque de Argel.
Pálido con una palidez de hostia, entre la blancura de sus tocas y la orla
nevada de su barba, el viejo jeque parece una figura de cera. Sus ojos brillan,
inmóviles, como si fuesen de vidrio, fijos en las manos del banquero. Esa
frialdad musulmana, desdeñosa y altiva, que permite a los árabes contemplar
impasibles las mayores grandezas de nuestra civilización, mantiene al venerable
moro inmóvil y sin pestañear. Pierde, pierde siempre, y su vida parece
concentrarse en sus manos, que se ocultan bajo las blancas vestiduras,
escarabajean en el sitio donde la Legión de Honor se marca como una gota de
sangre sobre el nítido albornoz, y vuelven a crujir, estrujando azules papelillos
que arrojan ante ellas.
¡Pobre jeque!... Veo praderas abrasadas
por el sol junto a un riachuelo africano casi seco. Los grupos de palmeras se
destacan en negro sobre el horizonte rojo y oro de la tarde. Los perros flacos
y lanudos ladran y corretean en torno de las tiendas; las mujeres, con el
rostro cubierto por un trapo blanco, van y vienen, llevando sobre su cabeza un
cántaro derecho o hunden sus brazos gordos y tostados en la harina amasada,
preparando el pan para el día siguiente y haciendo sonar a cada movimiento los
pesados brazaletes de cobre. Los pequeñuelos panzudos, de color de ladrillo,
con la cabeza rapada y un pincel de pelos en el cogote, corren persiguiendo a
los saltamontes. El jefe está ausente; el amo se fue, y una tristeza de orfandad
pesa sobre la tribu. El médico del inmediato puesto militar le recomendó unas
aguas maravillosas de la lejana Francia, país de maravillas, y allá vive el
gran jefe, mientras el campamento parece más solo, más triste. ¡Están lejos los
días en que los hombres de la tribu hacían galopar sus caballos y disparaban
sus fusiles en alborozada fantasía, para recibir al personaje de quepis rojo,
que en nombre del gobernador general de Argel colocó sobre el pecho del jefe la
cinta encarnada con la estrella de cinco puntas, motivo de envidia y respeto
para las demás tribus del contorno!...”
Vicente Blasco Ibáñez.
Oriente.
Sempere y Compañía Editores.
Oriente.
Sempere y Compañía Editores.
martes, 9 de octubre de 2018
lunes, 8 de octubre de 2018
domingo, 7 de octubre de 2018
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
το διπλανό tραπέζι
Θάναι μόλις είκοσι δυο ετών.
Κι όμως εγώ είμαι βέβαιος που, σχεδόν τα ίσα
χρόνια προτήτερα, το ίδιο σώμα αυτό το απήλαυσα.
Δεν είναι διόλου έξαψις ερωτισμού.
Και μοναχά προ ολίγου μπήκα στο καζίνο·
δεν είχα ούτε ώρα για να πιώ πολύ.
Το ίδιο σώμα εγώ το απήλαυσα.
Κι αν δεν θυμούμαι, πού — ένα ξέχασμά μου δεν σημαίνει.
A τώρα, να, που κάθησε στο διπλανό τραπέζι
γνωρίζω κάθε κίνησι που κάμνει — κι απ’ τα ρούχα κάτω
γυμνά τ’ αγαπημένα μέλη ξαναβλέπω.
Konstantino
Kavafis.
sábado, 6 de octubre de 2018
OBITER DICTUM
«Otro foco activo de antisemitismo es Rumania. Este país contiene igualmente
una fuerte minoría israelita. Las persecuciones han causado un éxodo. Una gran
parte de los inmigrantes que afluyen a Palestina proceden de Rumania. El número
de israelitas que quedan en Rumania se acerca, sin embargo, a 755,000. Como en
toda Europa, los hebreos componen en Rumania un estrato urbano. Y, en Rumania
como en otras naciones de Europa Oriental, la legislación y la administración
se inspiran principalmente en los intereses de las clases rurales. No por esto
los judíos son menos combatidos dentro de las ciudades, demasiado saturadas
naturalmente de sentimiento campesino. El nacionalismo y el conservantismo
rumanos no pueden perdonarles la adquisición del derecho de ciudadanía, el
acceso a las profesiones liberales. El odio antisemita monta su guardia en las
universidades. Se encarniza contra los estudiantes israelitas. Reclama la
adopción del Numerus Clausus, que consiste en la restricción al mínimo de la
admisión de israelitas en los estudios universitarios.»
José
Carlos Mariategui
jueves, 4 de octubre de 2018
martes, 2 de octubre de 2018
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
PEQUEÑO POEMA INFINITO
Equivocar el
camino
es llegar a la
nieve
y llegar a la
nieve
es pacer
durante veinte siglos las hierbas de los cementerios.
Equivocar el
camino
es llegar a la
mujer,
la mujer que
no teme la luz,
la mujer que
no mata dos gallos en un segundo
la luz que no
teme a los gallos
y los gallos
que no saben cantar sobre la nieve.
Pero si la
nieve se equivoca de corazón
puede llegar
el viento Austro
y como el aire
no hace caso de los gemidos
tendremos que
pacer otra vez las hierbas de los cementerios.
Yo vi dos
dolorosas espigas de cera
que enterraban
un paisaje de volcanes
y vi dos niños
locos que empujaban llorando las pupilas de un asesino.
Pero el dos no
ha sido nunca un número
porque es una
angustia y su sombra,
porque es la
guitarra donde el amor se desespera,
porque es la
demostración de otro infinito que no es suyo
y es las
murallas del muerto
y el castigo de
la nueva resurrección sin finales.
Los muertos
odian el número dos,
pero el número
dos adormece a las mujeres
y como la
mujer teme la luz
la luz tiembla
delante de los gallos
y los gallos
sólo saben volar sobre la nieve
tendremos que
pacer sin descanso las hierbas de los cementerios.
Federico García Lorca
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