jueves, 18 de octubre de 2018

OBITER DICTUM





“Así se me quedó grabada esa, mi primera visión de la burguesía durante la Revolución: las orejas, ocultas bajo los gorros, las almas, ocultas tras los abrigos, las cabezas, ocultas en los cuellos, los ojos, ocultos tras los cristales. Una enceguecedora – al encenderse la cerilla – visión del pellejo.”


Marina Tsvietáieva

lunes, 15 de octubre de 2018

OBITER DICTUM





«El atrio enverjado del costado poniente dejaba ver un jardín lateral con el mercado de flores, anexo sobre la calle de las Escalerillas. Ramos de claveles, manojos de rosas recién abiertas, refrescadas con finas gotas de agua que semejan el rocío; gardenias de carne blanca y aroma intenso, violetas fragantes, amapolas como llamas, lirios de rojo y gualda o de azul violáceo, begonias en macetas, tulipanes vistosos, pensamientos aterciopelados, dalias cárdenas, crisantemos y azucenas; flora de todos los climas gracias a la meseta sin estaciones y a la inexhausta fecundidad de la costa inmediata.»

José Vasconcelos.

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






Han instalado el cinematógrafo en cubierta. Pasan un film musical en colores. Están los españoles de la orquesta, el borracho hablando de cummings y de su novia en Teherán, creo que el de las llaves.

El cocinero dijo: “el Adana pasará entre las ensalada y el postre”.

Se dijeron adiós mientras tocaban el himno. Quedó el olor de los pasteles quemados.

Se me hizo tarde.


Severo Sarduy.

viernes, 12 de octubre de 2018

OBITER DICTUM






Recordé el consejo que me había dado el alcalde de Bruchsal, y en cuanto llegué a aquel pueblecito busqué al Bürgermeister («burgomaestre»). Le encontré en el Gemeindeamt («oficina municipal»), donde redactó una nota. La presenté en la hostería: me daba derecho a una cena y una jarra de cerveza, una cama para pasar la noche, pan y un tazón de café por la mañana, todo ello a cuenta de la parroquia. Ahora me parece asombroso, pero tal era el trato que me daban, y nunca lo hacían rezongando; siempre era objeto de una bienvenida amistosa. No sé cuántas veces me aproveché de esa costumbre generosa y, al parecer, muy antigua, que se mantenía en Alemania y Austria, tal vez superviviente de una añeja prestación caritativa de ayuda a estudiantes errantes y peregrinos, ahora extendida a todos los viajeros pobres.

Patrick Leigh Fermor.

miércoles, 10 de octubre de 2018

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE






AZULES PAPELILLOS


         “Todas las noches contemplo en un extremo de la mesa donde se juega más fuerte a un fantasma blanco e inmóvil. Es un jeque de Argel. Pálido con una palidez de hostia, entre la blancura de sus tocas y la orla nevada de su barba, el viejo jeque parece una figura de cera. Sus ojos brillan, inmóviles, como si fuesen de vidrio, fijos en las manos del banquero. Esa frialdad musulmana, desdeñosa y altiva, que permite a los árabes contemplar impasibles las mayores grandezas de nuestra civilización, mantiene al venerable moro inmóvil y sin pestañear. Pierde, pierde siempre, y su vida parece concentrarse en sus manos, que se ocultan bajo las blancas vestiduras, escarabajean en el sitio donde la Legión de Honor se marca como una gota de sangre sobre el nítido albornoz, y vuelven a crujir, estrujando azules papelillos que arrojan ante ellas.
         ¡Pobre jeque!... Veo praderas abrasadas por el sol junto a un riachuelo africano casi seco. Los grupos de palmeras se destacan en negro sobre el horizonte rojo y oro de la tarde. Los perros flacos y lanudos ladran y corretean en torno de las tiendas; las mujeres, con el rostro cubierto por un trapo blanco, van y vienen, llevando sobre su cabeza un cántaro derecho o hunden sus brazos gordos y tostados en la harina amasada, preparando el pan para el día siguiente y haciendo sonar a cada movimiento los pesados brazaletes de cobre. Los pequeñuelos panzudos, de color de ladrillo, con la cabeza rapada y un pincel de pelos en el cogote, corren persiguiendo a los saltamontes. El jefe está ausente; el amo se fue, y una tristeza de orfandad pesa sobre la tribu. El médico del inmediato puesto militar le recomendó unas aguas maravillosas de la lejana Francia, país de maravillas, y allá vive el gran jefe, mientras el campamento parece más solo, más triste. ¡Están lejos los días en que los hombres de la tribu hacían galopar sus caballos y disparaban sus fusiles en alborozada fantasía, para recibir al personaje de quepis rojo, que en nombre del gobernador general de Argel colocó sobre el pecho del jefe la cinta encarnada con la estrella de cinco puntas, motivo de envidia y respeto para las demás tribus del contorno!...”


Vicente Blasco Ibáñez. 
Oriente. 
Sempere y Compañía Editores.

domingo, 7 de octubre de 2018

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





    το διπλανό tραπέζι


Θάναι μόλις είκοσι δυο ετών.
Κι όμως εγώ είμαι βέβαιος που, σχεδόν τα ίσα
χρόνια προτήτερα, το ίδιο σώμα αυτό το απήλαυσα.

Δεν είναι διόλου έξαψις ερωτισμού.
Και μοναχά προ ολίγου μπήκα στο καζίνο·
δεν είχα ούτε ώρα για να πιώ πολύ.
Το ίδιο σώμα εγώ το απήλαυσα.

Κι αν δεν θυμούμαι, πού ένα ξέχασμά μου δεν σημαίνει.

A τώρα, να, που κάθησε στο διπλανό τραπέζι
γνωρίζω κάθε κίνησι που κάμνει κι απ τα ρούχα κάτω
γυμνά τ αγαπημένα μέλη ξαναβλέπω.

Konstantino Kavafis.

sábado, 6 de octubre de 2018

OBITER DICTUM






«Otro foco activo de antisemitismo es Rumania. Este país contiene igualmente una fuerte minoría israelita. Las persecuciones han causado un éxodo. Una gran parte de los inmigrantes que afluyen a Palestina proceden de Rumania. El número de israelitas que quedan en Rumania se acerca, sin embargo, a 755,000. Como en toda Europa, los hebreos componen en Rumania un estrato urbano. Y, en Rumania como en otras naciones de Europa Oriental, la legislación y la administración se inspiran principalmente en los intereses de las clases rurales. No por esto los judíos son menos combatidos dentro de las ciudades, demasiado saturadas naturalmente de sentimiento campesino. El nacionalismo y el conservantismo rumanos no pueden perdonarles la adquisición del derecho de ciudadanía, el acceso a las profesiones liberales. El odio antisemita monta su guardia en las universidades. Se encarniza contra los estudiantes israelitas. Reclama la adopción del Numerus Clausus, que consiste en la restricción al mínimo de la admisión de israelitas en los estudios universitarios.»


José Carlos Mariategui

martes, 2 de octubre de 2018

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA


PEQUEÑO POEMA INFINITO


Equivocar el camino
es llegar a la nieve
y llegar a la nieve
es pacer durante veinte siglos las hierbas de los cementerios.

Equivocar el camino
es llegar a la mujer,
la mujer que no teme la luz,
la mujer que no mata dos gallos en un segundo
la luz que no teme a los gallos
y los gallos que no saben cantar sobre la nieve.

Pero si la nieve se equivoca de corazón
puede llegar el viento Austro
y como el aire no hace caso de los gemidos
tendremos que pacer otra vez las hierbas de los cementerios.

Yo vi dos dolorosas espigas de cera
que enterraban un paisaje de volcanes
y vi dos niños locos que empujaban llorando las pupilas de un asesino.

Pero el dos no ha sido nunca un número
porque es una angustia y su sombra,
porque es la guitarra donde el amor se desespera,
porque es la demostración de otro infinito que no es suyo
y es las murallas del muerto
y el castigo de la nueva resurrección sin finales.
Los muertos odian el número dos,
pero el número dos adormece a las mujeres
y como la mujer teme la luz
la luz tiembla delante de los gallos
y los gallos sólo saben volar sobre la nieve
tendremos que pacer sin descanso las hierbas de los cementerios.

                                                           Federico García Lorca

sábado, 29 de septiembre de 2018

OBITER DICTUM





«Triunfan aquellos que: saben cuándo luchar y cuándo no. Saben discernir cuándo utilizar muchas o pocas tropas. Tienen tropas cuyos rangos superiores e inferiores tienen el mismo objetivo. Se enfrentan con preparativos a enemigos desprevenidos. Tienen generales competentes y no limitados por sus gobiernos civiles.»

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viernes, 28 de septiembre de 2018

ALLÁ EN LAS INDIAS



HUNAHPÚ E IXBALANQUÉ


“Habiendo sido prevenidos de todos los sufrimientos que les querían imponer, no murieron de los tormentos de Xibalbá, ni fueron vencidos por todos los animales feroces que había en Xibalbá.

Mandaron llamar después a dos adivinos que eran como profetas; llamábanse Xulú y Pacam y eran sabios, y les dijeron:

—Se os preguntará por los Señores de Xibalbá acerca de nuestra muerte, que están concertando y preparando por el hecho de que no hemos muerto, ni nos han podido vencer, ni hemos perecido en sus tormentos, ni nos han atacado los animales. Tenemos el presentimiento en nuestro corazón de que usarán la hoguera para darnos muerte. Todos los de Xibalbá se han reunido, pero la verdad es que no moriremos. He aquí, pues, nuestras instrucciones sobre lo que debéis decir:

—Si os vinieren a consultar acerca de nuestra muerte y que seamos sacrificados, ¿qué diréis entonces vosotros, Xulú y Pacam? Si os dijeren: “ ¿No será bueno arrojar sus huesos en el barranco?” “ ¡No conviene —diréis— porque resucitarán después! ” Si os dijeren: “ ¿No será bueno que los colguemos de los árboles?” , contestaréis: “De ninguna manera conviene, porque entonces también les volveréis a ver las caras” . Y cuando por tercera vez os digan: “ ¿Será bueno que arrojemos sus huesos al río?” , si así os fuere dicho por ellos: “Así conviene que mueran —diréis—; luego conviene moler sus huesos en la piedra, como se muele la harina de maíz; que cada uno sea molido [por separado]; en seguida arrojadlos al río, allí donde brota la fuente, para que se vayan por todos los cerros pequeños y grandes.” Así les responderéis cuando pongáis en práctica el plan que os hemos aconsejado, dijeron Hunahpú e Ixbalanqué. Y cuando se despidieron de ellos, ya tenían conocimiento de su muerte. Hicieron entonces una gran hoguera, una especie de horno hicieron los de Xibalbá y lo llenaron de ramas gruesas.

Luego llegaron los mensajeros que habían de acompañarlos, los mensajeros de Hun-Camé y de Vucub-Camé.

— ¡Que vengan! Id a buscar a los muchachos, id allá para que sepan que los vamos a quemar.” Esto dijeron los Señores, ¡oh muchachos!, exclamaron los mensajeros.

—Está bien, contestaron. Y poniéndose rápidamente en camino, llegaron junto a la hoguera. Allí quisieron obligarlos a divertirse con ellos.

— ¡Tomemos nuestra chicha y volemos cuatro veces cada uno [encima de la hoguera], muchachos!, les fue dicho por Hun-Camé.

—No tratéis de engañarnos, contestaron. ¿Acaso no tenemos conocimiento de nuestra muerte, ¡oh Señores!, y de que eso es lo que aquí nos espera? Y juntándose frente a frente, extendieron ambos los brazos, se inclinaron hacia el suelo y se precipitaron en la hoguera, y así murieron los dos juntos.

Todos los de Xibalbá se llenaron de alegría y dando muchas voces y silbidos, exclamaban: — ¡Ahora sí los hemos vencido! ¡Por fin se han entregado!

En seguida llamaron a Xulú y Pacam, a quienes [los muchachos] habían dejado advertidos, y les preguntaron qué debían hacer con sus huesos, tal como ellos les habían pronosticado. Los de Xibalbá molieron entonces sus huesos y fueron a arrojarlos al río. Pero éstos no fueron muy lejos, pues asentándose al punto en el fondo del agua, se convirtieron en hermosos muchachos. Y cuando de nuevo se manifestaron, tenían en verdad sus mismas caras.”


Popol Vuh