martes, 1 de mayo de 2018
lunes, 30 de abril de 2018
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
RATAS
“Efectivamente, llegado el
momento, nos llevó a un lugar, más allá de los establos y las pilas de leña,
donde se arrojaban cada día las vísceras de los animales sacrificados, los
huesos, los restos de comida de la cocina y la basura de aquella casa tan
dispendiosa y desordenada. Nos sentamos todos en fila sobre un tronco, entre
los rastrojos secos junto al pestilente lugar, y nos advirtió que guardásemos
silencio y no dijéramos ni una palabra, puesto que según dijo, a menos que nos
moviéramos o hiciésemos algún ruido, las ratas no nos prestarían atención y nos
tomarían por una entre tantas formas vegetales. Y así fue; muy poco después de
la puesta del sol, empezamos a ver ratas que se deslizaban por doquier desde la
pila de leña y entre los rastrojos. Todas convergían en un mismo lugar: la
generosa mesa que había dispuesta para ellas y para los halcones carroñeros que
acudían durante el día. Ratas grises, grandes y viejas, de cola escamosa, otras
más pequeñas y más pequeñas todavía; las más chicas eran poco más grandes que
un ratón. Aquel sitio se convirtió en un hervidero, todas se afanaba buscando
con qué alimentarse, comían, chillaban, peleaban y se mordían entre sí. Nunca
habría imaginado que el mundo contuviera tantas ratas como las que vi entonces
congregadas ante mí.
De pronto nuestro guía se puso en pie y
comenzó a dar palmas ruidosamente, lo que produjo un efecto curioso: se oyó un
chillido de pánico, breve y agudo, procedente de la atareada multitud, seguido
por un momento de calma absoluta, en el que las ratas quedaron como
petrificadas y que duró un segundo o dos; después, salieron disparadas huyendo
precipitadamente en todas direcciones y desaparecieron, como con un susurro,
entre la hierba y la madera seca.
Había sido un espectáculo notable y lo
disfrutamos extraordinariamente; convirtió al Mus decumanus en un animal de
enorme importancia en mi imaginación. Pronto se hizo aún más importante, en un
sentido desagradable, cuando pudimos comprobar que las ratas eran tan
abundantes dentro como fuera de la casa. Los diferentes sonidos que hacían durante
la noche eran aterradores: pasaban por encima de la cama y a veces nos
despertábamos y descubríamos una que se había metido entre las sábanas e
intentaba frenéticamente salir de allí. Dábamos un alarido, despertábamos a
media casa y todos imaginaban que algo terrible había ocurrido. Pero cuando
descubrían el motivo, se reían de nosotros y nos reprendían por ser tan
cobardicas.”
W.H. Hudson.
Allá lejos y tiempo atrás.
Acantilado.
Allá lejos y tiempo atrás.
Acantilado.
domingo, 29 de abril de 2018
sábado, 28 de abril de 2018
OBITER DICTUM
La molestia que supone escribir un libro sobre ti mismo es que no puedes
andar haciéndote el estúpido. Si escribes sobre cualquier otra persona, puedes
estirar la verdad desde aquí hasta Finlandia. Si escribes sobre ti mismo, la
más pequeña desviación te hace advertir en seguida que puede haber honor entre
los ladrones, pero que tú no eres más que un cochino mentiroso.
Groucho Marx
viernes, 27 de abril de 2018
miércoles, 25 de abril de 2018
ALLÁ EN LAS INDIAS
LOS SIETE PECADOS MORTALES
«No dejaré pasar en
silencio un caso digno de memoria, en que se ve lo que hace el demonio cuando
anda suelto: o un hombre que se la parece cuando alza su manutenencia. Estaba
en la ciudad de Santiago un vecino de buena suerte llamado Pedro de Miranda
casado con una señora principal llamada doña Esperanza de Rueda: este tenía una
hija mestiza casada con un Bernabé Mejía vecino de la Concepción, la cual
estaba siempre en la casa de su padre por andar su marido ordinariamente en la
guerra. Sucedió que viniendo este una vez a su casa mostraba mal rostro a su
mujer llamada Catalina de Miranda de suerte, que ella vivía con el recato
posible por desvelar al marido de las sospechas que a lo que se entiende eran
vanas, y como un día la llamase su madrastra doña Esperanza para llevarla a
vísperas, que eran de los finados (aunque para ellos no fueron vísperas, sino
día) comenzó la moza a rehusarse diciendo que su marido se disgustaba de verla
salir de casa: a lo cual sobrevino el marido diciendo, que lo dejase por entonces
pues ella no arrostraba la salida. Encolerizose doña Esperanza, y dijo algunas
palabras, de las que suelen las mujeres, cuando están bravas, cuya ira dice el
Espíritu Santo ser tan encendida que ninguna otra echara el pié adelante: con
las cuales palabras se encendió también la ira del Bernabé Mejía tanto que
poniendo mano a la espada la dio de estocadas: y acudiendo su mujer a aplacarle
la tendió también a ella muerta junto a su madrastra: salió al ruido Pedro de
Miranda, que estaba durmiendo la siesta con el cual arremetió el matador, y le
atravesó dejándole muerte como a su mujer e hija: estaba en aquella casa un huésped
llamado Francisco de Soto el salió al estruendo, y con este también embistió el
que tenía embestido el espíritu de homicidio, y le postró en tierra saliendo
con su espada teñida en sangre, que aunque de seis personas era casi toda una
por ser de padres e hijos pues murieron a las dos vueltas dos cristianos, que
estaban los vientres de las desventuradas señoras cuya casa quedó regada con su
sangre. Apenas acabó la matanza cuando murió él siendo arrastrado por la
ciudad, y después hecho cuartos a la puerta de la mesma casa cumpliéndose siete
muertes con la suya: que parece que andaban sueltos los siete pecados mortales»
Pedro Mariño de
Lovera.
Historia de la conquista de Chile.
Historia de la conquista de Chile.
lunes, 23 de abril de 2018
sábado, 21 de abril de 2018
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
MUERTE
DEL OLVIDO
Se me murió el olvido
de repente.
de repente.
Inesperada-
mente,
se le borraron las palabras
y fue desvaneciéndose
en el viento.
mente,
se le borraron las palabras
y fue desvaneciéndose
en el viento.
En busca suya el corazón tocaba
todas las puertas.
Nadie. Nada.
todas las puertas.
Nadie. Nada.
Y allí donde estuviera se instaló
de nuevo,
el doloroso amor,
el implacable,
interminable-
mente.
de nuevo,
el doloroso amor,
el implacable,
interminable-
mente.
Meira
Delmar.
jueves, 19 de abril de 2018
martes, 17 de abril de 2018
OBITER DICTUM
“Poético, verdaderamente, poético, no es sino
aquello que atesora pasado, lo que ha vivido y viviendo venció al dolor, lo que
ha sufrido y sufriendo venció a la vida. A nuestras mismas previsiones del
porvenir las vestimos con hermosura del pasado; es con los recuerdos con que
construimos las esperanzas.”
Miguel de Unamuno
lunes, 16 de abril de 2018
domingo, 15 de abril de 2018
viernes, 13 de abril de 2018
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
ADIÓS, BEBO
“Yo soy un hombre democrático totalmente. Mientras
que tú no infrinjas la ley, haz lo que te dé la gana y lo que tú quieras. Ahora,
no me obligues a mí a hacer lo que tú haces. Eso es todo.
Empezaron insinuando que trabajaba para los…
(gángsteres), y en todos los casinos los había, pero si no te metías con ellos
o les quitabas la chica no pasaba nada; luego que si tocaba piezas americanas,
¿y cómo no las iba a tocar si la mayor parte del público de Tropicana procedía
de Estados Unidos o Canadá? Y, finalmente me hicieron la vida imposible.”
“Mandaron a Luis Yáñez, un comunista bravo que
estaba a cargo del personal. Era compositor. (Yáñez había sido miembro del movimiento
de feeling en los años cuarenta.) Es un hombre que era amigo mío, pero la
represión tumba a los hombres y los hace chivatos y los hace mierdas. Era un
protegido mío. Yo le hice muchos arreglos. Pero vino la revolución y las cosas
cambiaron. A ése, que tan cercano era, lo pusieron de espía. Vivía hasta en el
mismo lugar donde yo vivía. A ése mandaron a proponerme esto.”
“Yo no soy político, pero ese sistema… no me va.
Como no quise integrarme, me botaron de todas partes. Entraron (a dirigir los
centros donde se producía música) individuos que de música no sabían nada, y me
tumbaban cada vez que ellos me decían:”Compañero, que hay que hacer esto así”,
y yo decía que no. Pasé al Havana Hilton, y me tumbaron; al Habana Riviera, y
me tumbaron; era director (musical) de El show de las 7 de Radio Progreso, y me
tumbaron… Al gobierno le molestó que yo, siendo de Cuba, fuera un compositor
que no pertenecía a una sociedad cubana, sino americana. Les dije: “Cuestión de
negocios; yo soy músico, no político”. Pero nada. No aceptas lo que ellos te
dicen y no te (admiten). Te quedas fuera y ya.”
“Cuando me fui, ya me habían amenazado con veinte
años de cárcel, como hicieron con muchos amigos. Mira, aquí, damos paredón a
cualquiera, eso era lo que te decían los que iban vestidos de paisano, que
tenían mucho que ver. Un día fui a una transmisión a la radio, y al entrar me
ponen la metralleta y me dicen: “Tú no puedes entrar”. Y digo: “Pero, mi
orquesta toca a las siete…”. Y responden “Aquí la única persona que no está
integrada eres tú”. Ésa era la palabra. Y tenías que ir (a donde) te mandara el
miliciano, y hacer lo que te dijera. Yo estaba muy mal visto. Los mejores
amigos, yo no los critico y los quiero, pero se quedaron. Así que paredón y
veinte años de cárcel, y entonces llame a Reiter y lo preparé todo para irme.
No se lo dije a nadie, ni a mi orquesta ni a mi hijo. No podía.”
“Un día vino a casa un capitán de la guardia
revolucionaria. Quería que yo le acompañase a la plaza, donde Castro estaba
dando un discurso. Le pregunté si habría música y me contestó que Castro era
música. Me exigían que me afiliara al Partido. Mi libertad de movimiento se
estaba disminuyendo.”
“Abandonar a tus hijos y abandonar tu casa con un
contrato incierto y sabiendo que no podías volver más a tu tierra. Hice como
Cortés en Veracruz (cuando) quemó las naves… Me dijeron bien: “O te vas o vas
preso o te fusilamos. O estás con nosotros o no estás”. Yo tuve que escoger. Mi
padre me dio un abrazo y me dijo que no le iba a ver más. No lo vi más. La
última vez que habló conmigo, en 1977, mi
mamá dijo que aunque olvidara nunca olvidara lo que fue mi padre y lo que yo
fui… Yo sabía que todo lo iba a perder (pero) si tuviera que (tomar) una decisión
de nuevo (tomaría) la misma decisión y nada me remordería.”
Mats Lundahl.
Bebo de Cuba.
RBA Libros.
Bebo de Cuba.
RBA Libros.
miércoles, 11 de abril de 2018
lunes, 9 de abril de 2018
sábado, 7 de abril de 2018
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
EL SUEÑO
En tan blando nido
mi corazón descansa,
ni lo asombran
los perdidos fantasmas
que se asoman.
Pasa por mi sueño
la ola calma
de mi respiro.
En tanto olvido
el tiempo de mañana
se prepara,
mientras estoy viviendo
efímera muerte.
Alaíde Foppa
jueves, 5 de abril de 2018
martes, 3 de abril de 2018
OBITER DICTUM
«Nadie exigirá que pase lista á lo que contienen las
demás vitrinas de los modistos supremos. Seis hay, por lo menos, que se
imponen: Redfern, Doucet, Laferriére, Félix, Worth, y en pieles y abrigos,
Storch; acaso en justicia también debiera nombrar á Raudnitz.»
Emilia Pardo Bazán.
lunes, 2 de abril de 2018
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
ARROGANTE,
ESCÉPTICO Y FASCINANTE
En
muy raras ocasiones surge entre nosotros un individuo cuyas virtudes
sean tan manifiestas para todos, un ser humano con tal empatía hacia
sus congéneres de la más variada condición, un sujeto con tanta
capacidad para subordinar el amor propio a las necesidades ajenas,
para acomodar su vida a la armonía de la comunidad circundante, que
cuantos llegan a tratarlo le profesan amor y veneración sin límites.
Dalton Trumbo no era esa clase de persona. A nadie que yo haya
conocido se le puede aplicar con más justicia el adjetivo
«fascinante», aunque un término de significado casi opuesto como
«irritante» cuadrara igualmente en la descripción. Otro tanto
sucede con un largo repertorio de epítetos que incluiría los
siguientes: sabio, divertido, avaro, generoso, sarcástico, solícito,
vanidoso, implacable, sinuoso, tierno, pugnaz, altruista, profético,
infatigable, miope y soberbiamente lúcido. De costumbres
irrevocablemente caseras, a Trumbo le gustaba escribir en la bañera
con la pluma en una mano y un cigarrillo en la otra. Su distracción
favorita era la polémica, actividad que ejercía mediante una
voluminosa correspondencia con amigos y extraños o en épicas
conversaciones donde sus contertulios, cuando Trumbo se lanzaba,
perdían la noción del tiempo tanto como él. Tengo para mí que hay
dos grandes variedades del temperamento humano: la primera, que
engloba a la inmensa mayoría sin excluir a muchos sujetos de enorme
talento o inteligencia, comprende a quienes tienden a aceptar la
realidad tal cual es, observan las reglas establecidas y se someten a
la opinión autorizada, sobre todo en campos ajenos a su especialidad
o interés; la segunda, exigua en comparación pese a contener una
buena cáfila de bellacos, genios, majaderos y enredadores, incluye a
los intrínseca y (a menudo) arrogantemente escépticos, a los que
desechan las sólidas credenciales del experto y se empeñan en
probar cada aseveración por sí mismos sin importarles cuán
limitados puedan ser sus atributos para ello. Trumbo pertenecía
incuestionablemente al segundo grupo.
Ring
Lardner Jr.
Me
odiaría cada mañana.
Ediciones
Barataria.
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