viernes, 7 de febrero de 2014

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE









EGO TE ABSOLVO A PECCATIS TUIS...



«Me parece verosímil pensar que cada uno, de los que estamos ahora sentados en este banquillo de los acusados tenia un extraño desdoblamiento de conciencia, una fe incompleta en su tarea contrarrevolucionaria. No digo que no existiera esta conciencia, sino que estaba incompleta. De ahí esa especie de semiparálisis de la voluntad, esa lentitud de reflejos. Me parece que somos unas personas cuyos reflejos son hasta cierto punto lentos. Esto no proviene de la ausencia de ideas consecuentes, sino de la grandeza objetiva de la edificación socialista. La contradicción entre la aceleración de nuestra degeneración y esa lentitud de reflejos traduce la situación del contrarrevolucionario, o, con más precisión, del contrarrevolucionario que se desenvuelve en el marco de la edificación socialista en progreso. Se crea entonces una doble psicología. Cada uno de nosotros puede comprobarlo en su fuero interno, pero no quiero entregarme aquí a profundos análisis psicológicos.



A veces, yo mismo me entusiasmaba al glorificar en mis escritos la edificación del socialismo; pero poco después cambiaba de actitud debido a mis acciones prácticas de carácter criminal. Se formó en mí lo que, en la filosofía de Hegel, se llama una conciencia desgraciada. Esta conciencia desgraciada difería de la conciencia ordinaria porque era al mismo tiempo una conciencia criminal.



Lo que constituye el poder del Estado proletario no es solamente el haber aplastado a las bandas contrarrevolucionarias, sino también el haber descompuesto interiormente a sus enemigos, el haber desorganizado su voluntad. Esto no ocurre en ningún otro sitio, y no podría existir en ningún país capitalista.



Me parece que, cuando empiezan a manifestarse dudas y vacilaciones en ciertos sectores intelectuales de Occidente y América, a propósito de los procesos que han tenido lugar en la U.R.S.S., es debido, en primer lugar, a que estas personas no tienen en cuenta una diferencia radical: en nuestro país, el adversario, el enemigo, posee al mismo tiempo esa doble conciencia, esa conciencia desdoblada. Y me parece que esto es lo que hay que comprender ante todo.



Si me permito detenerme en estos problemas, es a causa de que yo tenía en el extranjero considerables relaciones entre calificados intelectuales, principalmente con científicos. Y debo explicarles lo que cada pionero sabe en nuestro país, en la URSS.



A menudo se justifica el arrepentimiento mediante toda una serie de cosas absurdas como, por ejemplo, el polvo del Tíbet, etcétera. En mi caso particular, diré que en la cárcel donde permanecí casi un año, trabajé, estuve ocupado, conservé la lucidez de espíritu. He aquí el mentís práctico a todas las tonterías, a todos los chismes contrarrevolucionarios.



Se habla asimismo de hipnosis. Pero en este proceso he asumido mi defensa jurídica, me he orientado sobre el terreno y he polemizado con el Fiscal. Y cualquier persona, aunque no tenga mucha experiencia en las diferentes especialidades de la medicina, tendrá que reconocer que no ha existido hipnosis.



A menudo se explica el arrepentimiento por un estado de espíritu a lo Dostoievski, por las cualidades físicas del alma (el «alma eslava»). Esto es cierto, por ejemplo, para personajes como Aliocha Karamazov, para los personajes de novelas tales como el Idiota y otros tipos de Dostoievski. Ellos están dispuestos a exclamar en público: «Pegadme, ortodoxos, soy un criminal».



Pero, no es ésta la cuestión. En nuestro país, el «alma eslava» y la psicología de los héroes de Dostoievski son cosas extinguidas desde hace tiempo: pertenecen al pluscuamperfecto. Estos tipos ya no existen en nuestro país, como no sea en los patios de las casas provincianas, ¡o quizá ni ahí! En cambio, esta psicología subsiste en Europa occidental.»





Nikolái Bujarin.



Ultima declaración durante el Juicio de los 21 antes de ser fusilado.

martes, 4 de febrero de 2014

OBITER DICTUM






“Sola entre todos los beligerantes, Gran Bretaña había ido a la guerra sin un plan concreto, sin las ordenes de movilización en los bolsillos de los que habían de ser incorporados a filas. Con la excepción del Ejército regular, todo había sido improvisado y, durante las primeras semanas, antes despacho desde Amiens, casi en un ambiente de vacaciones. Hasta aquel momento, la verdad del avance alemán había sido ocultada, por emplear la exquisita frase del señor Asquith, «por razones de reserva patriótica».


Barbara W. Tuchman

sábado, 1 de febrero de 2014

ALLÁ EN LAS INDIAS




IZAMAL

Hay aquí en Izamal un edificio entre los otros, de tanta altura y hermosura que espanta, el cual se verá en la figura y esta es la razón de ella: Tiene veinte gradas de a más de dos buenos palmos de alto y ancho cada una, y tendrán más de cien pies de largo. Son estas gradas de muy grandes piedras labradas, y aunque con el mucho tiempo y estar expuestas al agua, están ya feas y maltratadas. Tiene después labrado en torno, como señala la raya redonda, una muy fuerte pared de cantería en la cual, como a estado y medio de alto, sale una ceja de hermosas piedras, todo a la redonda, y desde ellas se torna después a seguir la obra hasta igualar con la altura de la plaza que se traza después de la primera escalera. Después de la cual plaza, se hace otra escalera como la primera, aunque no tan larga ni de tantos escalones, siguiendo siempre a la redonda la obra de la pared. Encima de estos escalones se hace otra buena placeta y en ella, algo pegado a la pared está hecho un cerro bien alto con su escalera (por la parte del) mediodía, donde caen las escaleras grandes, y encima está una hermosa capilla de cantería bien labrada. Yo subí a lo alto de esta capilla y, como Yucatán es tierra llana, se ve desde allí a maravilla tanta tierra como la vista puede alcanzar, y se ve el mar. Estos edificios de Izamal eran once o doce por todos, aunque este es el mayor, y están muy cerca unos de otros. No hay memoria de los fundadores y parecen haber sido los primeros. Están a ocho leguas del mar en muy hermoso sitio y buena tierra y comarca de gente, por lo cual los indios, con harta insistencia, nos hicieron poblar una casa en uno de estos edificios que llamamos San Antonio, el año de 1549, en la cual y en todo lo de la redonda se les ha ayudado mucho para su cristiandad y así se han poblado en este asiento dos buenos pueblos, aparte uno del otro.


Diego de Landa. 
Relación de las cosas de Yucatán.

viernes, 31 de enero de 2014

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






         EL DESTERRADO


Cuando éramos niños,
y los padres
nos negaban diez centavos de fulgor,
a nosotros
nos gustaba desterrarnos a los parques,
para que viéramos que hacíamos falta,
y caminaran tras su corazón
hasta volverse mas humildes y pequeños que nosotros.

Entonces era hermoso regresar!

Pero un día
parten de verdad los barcos de juguete,
cruzamos corredores, vergüenzas, años;
y son las tres de la tarde
y el sol no calienta la miseria.
Un impresor misterioso
pone la palabra tristeza
en la primera plana de todos los periódicos.

Ay, un día caminando comprendemos
que estamos en una cárcel de muros que se alejan...

Y es imposible regresar.

Manuel Scorza

miércoles, 29 de enero de 2014

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






TODOS LOS SIGLOS DE LA LLUVIA


Sentían espanto por la puesta del sol
se alimentaban de animales horrendos
padecían las nevadas, la lava, las tormentas
tenían únicamente cuevas y brujos y tiranos.

Hoy escucho la lluvia que suena en la ventana
susurrando las sílabas siderales de la horda
como interrogaciones resurrectas.

Emocionado, me arrebujo con tu respiración,
paso la lengua por tu piel dormida
y mientras oigo lentamente la llovizna del mundo
saludo con misericordia a aquellos ancestrales hermanos


Félix Grande.

miércoles, 22 de enero de 2014

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





CONTRAELEGÍA


Mi único tema es lo que ya no está
Y mi obsesión se llama lo perdido
Mi punzante estribillo es nunca más
Y sin embargo amo este cambio perpetuo
este variar segundo tras segundo
porque sin él lo que llamamos vida
     sería de piedra.

José Emilio Pacheco

sábado, 18 de enero de 2014

OBITER DICTUM






“No es cierto que el bien engendre sólo el bien, que las cosas buenas y útiles sean moralmente santas y bellas, no es cierto que la verdad sea siempre propicia e irreprochable; no es cierto que las consecuencias de la paz sean siempre pacíficas, que las de un régimen de libertad y de igualdad sean todas tutelares, y las de la guerra, siempre malas; no es cierto que la realización de nuestros ideales sea siempre un bien para la humanidad.”


Julien Freund

jueves, 16 de enero de 2014

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





     SI DICES UNA PALABRA MÁS...


Si dices una palabra más,
me moriré de tu voz,
que ya me está hincando el pecho,
que puede traspasarme el pecho
como una aguda, larga, exquisita espada.

Si dices una palabra más
con esa voz tuya, de acero, de filo y de muerte;
con esa voz que es como una cosa tangible
que yo podría acariciar, estrujar, morder;
si dices una palabra más
con esa voz que me pones de punta en el pecho,
yo caería atravesada, muerta
por una espada invisible,
dueña del camino más recto a mi corazón.


                                           Dulce María Loynaz

lunes, 13 de enero de 2014

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE










DI KATAKOMBE EN BERLÍN


“No obstante, aquel día nuestra indolencia fue recompensada con creces, pues el azar nos condujo precisamente a la Catacumba, y ése fue el segundo acontecimiento destacable de la noche. Llegamos al único lugar público de Alemania en el que se oponía una especie de resistencia, una resistencia valiente, ingeniosa y elegante. Por la mañana había presenciado cómo la institución del tribunal cameral prusiano, con muchos siglos de tradición a sus espaldas, sucumbía sin gloria ante los nazis. Por la noche fui testigo de cómo un puñado de humildes cabareteros berlineses sin la más mínima tradición salvaban su honor con gracia y gloria. El tribunal cameral había caído. La Catacumba seguía en pie.
El hombre que condujo a su pequeña tropa de artistas a la victoria —pues la más mínima muestra de firmeza y coherencia ante la amenaza asesina de un poder superior es una especie de victoria— fue Werner Finck, de modo que este humilde cabaretero y maestro de ceremonias merece sin lugar a dudas ocupar un sitio en la historia del Tercer Reich (uno de los pocos puestos de honor que pueden concederse). Finck no tenía aspecto de héroe y si al final estuvo a punto de convertirse en uno, fue a su pesar. No fue un actor revolucionario, ni un burlón mordaz, ni un David con honda. En lo más profundo de su ser había inocencia y afecto. Su ingenio era benévolo, grácil y flotante; sus recursos principales, el doble sentido y el juego de palabras, con el que poco a poco alcanzó la categoría de virtuoso. Había inventado una cosa denominada «la gracia oculta», que lógicamente hacía tanto mejor cuanto que más ocultas permanecieran sus gracias. Sin embargo, no escondía sus convicciones. Él continuó dando refugio a la inocencia y al afecto en un país donde precisamente esas cualidades estaban en peligro de extinción. En ellas residía «la gracia oculta» como forma de valentía inquebrantable y verdadera. Finck osaba hablar de la realidad nazi en plena Alemania. En sus actuaciones mencionaba los campos de concentración, los registros domiciliarios, la mentira y el miedo generalizados; el tono de su burla era indeciblemente callado, melancólico, afligido al tiempo que ofrecía un consuelo extraordinario.
Aquel 31 de marzo de 1933 bien pudo ser su gran noche. La sala estaba llena de gente con la mirada clavada en el día siguiente, como si se encontrasen ante un profundo abismo. Finck los hizo reír como jamás he oído reír a un público. Era una risa apasionada, una risa que renacía contumaz, dejando tras de sí un estado de aturdimiento y desesperación y que aumentaba a consecuencia del peligro: ¿no era casi milagroso que las SA no se hubiesen presentado aún para detener a todos los asistentes? De haber sido así, lo más probable es que aquella noche hubiésemos seguido riéndonos en el coche patrulla. Nos sentíamos por encima del miedo y del peligro de una forma inverosímil. Aquella mañana, en el tribunal cameral, me había notado débil y confuso en el momento del examen. Allí me sentía fuerte, valiente e inspirado. Si viniesen por aquí, serían ellos y no nosotros quienes harían el ridículo. La lengua estaría de sobra afilada.
Cuando salimos en libertad del local, cerca de la medianoche, estábamos sumidos en un curioso estado de excitación enfermiza. Íbamos dando enormes tumbos y nos besábamos en plena calle. Nos embriagaba una droga más fuerte que el alcohol: el valor. Sentíamos un extraño aplomo, éramos invulnerables. Ya había despuntado el 1 de abril.”

Sebastian Haffner. Historia de un alemán. Ediciones Destino.

viernes, 10 de enero de 2014

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






OTRO MAYO



cuando pasabas con tu otoño a cuestas
mayo por mi ventana
y hacías señales con la luz
de las hojas finales
¿qué me querías decir mayo?
¿porqué eras triste o dulce en tu tristeza?
nunca lo supe pero siempre
había un hombre solo entre los oros de la calle

pero yo era ese niño
detrás de la ventana
cuando pasabas mayo
como abrigándome los ojos

y el hombre sería yo
ahora que recuerdo

Juan Gelman