Mi lista de blogs

sábado, 29 de diciembre de 2018

ALLÁ EN LAS INDIAS





SEÑALES

“De las señales y pronósticos que aparecieron antes que los españoles viniesen a esta tierra, ni huviese noticia de ellos.

Diez años antes que viniesen los españoles a esta tierra pareció en el cielo una cosa maravillosa y espantosa, y es, que pareció una llama de fuego muy grande, y muy resplandeciente: parecía que estaba tendida en el mismo cielo, era ancha de la parte de abajo, y de la parte de arriba aguda, como cuando el fuego arde; parecía que la punta de ella llegaba hasta el medio del cielo, levantábase por la parte del oriente luego después de la media noche, y salía con tanto resplandor que parecía de día; llegaba hasta la mañana, entonces se perdía de vista; cuando salía el sol estaba la llama en el lugar que está el sol a medio día, esto duró por espacio de un año cada noche: comenzaba en el año de las doce casas, y cuando aparecía a la media noche toda la gente gritaba y se espantaba: todos sospechaban que era señal de algún gran mal.
        La segunda señal que aconteció fue, que el chapitel de un cu de Vitzilopuchtli, que se llamaba Totleco, se encendió milagrosamente y se quemó: parecía que las llamas de fuego salían de dentro de los maderos de las columnas, y muy de presto se hizo ceniza: cuando ardía comenzaron los sátrapas a dar voces diciendo: ¡Oh mexicanos!, venid presto a apagar el fuego con cántaros de agua, y venida el agua echábanla sobre el fuego y no se apagaba, sino antes más se encendía, y así se hizo todo brasa.
        La tercera señal fue que cayó un rayo sobre el cu de Xiuhtecutli, dios del fuego, el cual estaba techado con paja, llamábase Tzumulco: espantáronse de esto porque no llovió sino agua menuda, que no suelen caer rayos cuando así llueve, ni hubo tronido, sino que saben cómo se encendió.
        La cuarta señal, o pronóstico, fue que de día haciendo sol cayó una cometa, parecían tres estrellas juntas que corrían a la par muy encendidas y llevaban muy grandes colas: partieron de hacia el occidente, y corrieron hacia el oriente, iban echando centellas de sí: de que la gente las vio comenzaron a dar grita, y sonó grandísimo ruido en toda la comarca.
        La quinta señal fue que se levantó la mar, o laguna de México con grandes olas: parecía que hervía, sin hacer aire ninguno, la cual nunca se suele levantar sin gran viento: llegaron las olas muy lejos y entraron entre las casas, sacudían en los cimientos de las casas, algunas de éstas cayeron: fue grande espanto de todos por ver que sin aire se había embravecido de tal manera el agua.
        La sexta señal, o pronóstico, fue que se oyó de noche en el aire una voz de una mujer que decía: ¡Oh hijos míos, ya nos perdimos!; algunas veces decía ¡Oh hijos míos, a dónde os llevaré!
        La séptima señal fue que los cazadores de las aves del agua cazaron una ave parda del tamaño de una grulla, y luego la fueron a mostrar a Mocthecuzoma, que estaba en una sala que llamaban Tlitancalmécatl, era después de medio día; tenía esta ave en medio de la cabeza un espejo redondo, donde se parecía el cielo, y las estrellas, y especialmente los masteleros que andan cerca de las cabrillas: como la vio Mocthecuzoma espantose, y la segunda vez que miró en el espejo que tenía el ave: de ahí un poco vio muchedumbre de gente junta que venían todos armados encima de caballos, y luego Mocthecuzoma mandó llamar a los agoreros y adivinos y preguntolos, ¿no sabéis qué es esto que he visto?, que viene mucha gente junta, y antes que respondiesen los adivinos desapareció el ave, y no respondieron nada.
        La octava señal, o pronóstico, fue, que aparecieron muchas veces monstruos en cuerpos monstruosos, llevánbalos a Mocthecuzoma, y en viéndolos luego desaparecían.”



Bernardino de Sahagún. 
Historia Universal de las cosas de la Nueva España.