domingo, 17 de mayo de 2020

OBITER DICTUM





A la mañana siguiente, descansado ya, vuelvo a bajar por la Quinta Avenida, y aprovechando la excepción de que por esta arteria circulan autobuses, me instalo en la imperial de uno de esos vehículos. Calles Treinta y ocho y Treinta y siete; Allen, con medias en un escaparate lleno de piernas cortadas; los grandes almacenes Altman, y luego la importantísima calle Treinta y cuatro, por la cual, siguiendo después la Cuarenta y dos, se llega más fácilmente a Broadway. En la esquina, ese enorme edificio rojo oscuro, de estilo anticuado, es el hotel Waldorf-Astoria, bastantes parecido a nuestro Continental o a nuestro Gran Hotel.


Paul Morand.

jueves, 14 de mayo de 2020

OBITER DICTUM



«Yo ya dije el 1 de septiembre de 1939 en el Reichstag alemán (y procuro no hacer profecías precipitadas) que esta guerra no se acabará como se imaginan los judíos, con el exterminio de los pueblos arios europeos, sino que el resultado de esta guerra será la aniquilación de la judeidad. Se aplicará ahora, por primera vez, la vieja ley judía: ojo por ojo, diente por diente.»


Adolf Hitler.


miércoles, 13 de mayo de 2020

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






                     ROSALINDA

Y puede ser que te ubique
en donde nada sucede.
Donde las siestas piensan
por sí mismas
y todos miran pasar camellos
desde cocinas limpias
o jardines de invierno.
Te llamo Rosalinda
y puede ser que hasta acierte
con tu nombre,
magnolia tonta, rosa fea
encarnada,
depositando en baldes tus virtudes.
Te llamo Rosalinda
y es como si quisiera ensangrentar
tus guantes blancos.
Pero nada se puede
contra tu espera legendaria.
Seguirás guardando tu pasión
en pastilleros
y dando vuelta tu falda
a sus aromas.
Para que nada suceda,
Rosalinda,
excepto mi asesinato a la comprensión
ante tu puerta entornada.


Paulina Vinderman

martes, 12 de mayo de 2020

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA




 

When I have fears that I may cease to be

Before my pen has glean'd my teeming brain,

Before high-piled books, in charactery,

Hold like rich garners the full ripen'd grain;

When I behold, upon the night's starr'd face,

Huge cloudy symbols of a high romance,

And think that I may never live to trace

Their shadows, with the magic hand of chance;

And when I feel, fair creature of an hour,

That I shall never look upon thee more,

Never have relish in the faery power

Of unreflecting love; - then on the shore

Of the wide world I stand alone, and think

Till love and fame to nothingness do sink.


John Keats


sábado, 9 de mayo de 2020

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE





     LAS VAGAS LUNAS DE LOS ESCAPARATES

He pasado un día terrible.

Meditando sobre lo que haré en Madrid he venido absorto casi todo el camino, maquinando ilusiones que me abrasaban el cerebro. De tiempo en tiempo pasaba como una sombra la idea de que llevo muy poco dinero para conquistar a tan gran ciudad, y entonces advertía que los fríos manchegos me helaban los pies y entumecían los miembros.

Al bajar del tren me han recibido temblorosos los brazos de Estanislao. ¡Cómo sonríe este entrañable amigo! Diríase que sus dientes, blancos y firmes como los de un mastín, quieren morder. La primera vez que nos vimos en las prisiones de Barcelona hice esta observación, y él me dijo que también yo enseñaba los caninos. Reñimos con frecuencia, y nuestros últimos ladridos son siempre:
— ¡Imbécil!
— ¡Imbécil!
Y nos separamos gruñones; pero nos queremos mucho, y al poco volvemos a buscarnos, risueños, zalameros, mostrándonos lo dientes.
Después del abrazo ya no hablamos hasta llegar al comedio de la calle Atocha. Él quebranta nuestro silencio:
— ¿Cuánto dinero, Manolo?
— ¡Cuarenta y un duros y seis reales!
Estanislao dilata de asombro sus ojos saltones; se quita el sombrerete de recogidas alas, y pasándose los dedos por sus largos cabellos, grises e inflexibles, abre la boca y vuelve a cerrarla.
— ¡No! — murmura luego y poniéndose reflexiva su frente marchita, — ¡hay que ser prudentes!... ¡Con cuarenta y un duros me comprometo a hacer muchas cosas!

Y continuamos silenciosos nuestro camino: él, mirando su arrogante figura proyectada en las vagas lunas de los escaparates; yo, mirando al suelo, o viendo cómo pasan veloces y fantásticos los tranvías de chispeantes luces.

Manuel Ciges Aparicio.
Del periódico y de la política.
Editorial Mundo Latino.

martes, 5 de mayo de 2020

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






       TRENES

TREN del día, detenido
frente al cardo de la vía.

 —Cantinera, niña mía,
se me queda el corazón
en tu vaso de agua fría.

Tren de noche, detenido
frente al sable azul del río.

—Pescador, barquero mío,
se me queda el corazón
en tu barco negro y frío.


Rafael Alberti

viernes, 1 de mayo de 2020

OBITER DICTUM





En el arte social todo está relacionado. Si descuidáis una parte, ello no será indiferente para las restantes. Si comenzáis por el desorden, en seguida padeceréis sus consecuencias. Este encadenamiento resulta necesario, pues si se pudieran obtener de la injusticia y el absurdo los mismos frutos que de la razón y la equidad, ¿cuáles serían las ventajas de estas últimas?


Enmanuel J. Sieyes

jueves, 30 de abril de 2020

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE

 


CAUTIVERIO


«Pues los antiguos camaradas de armas, convertidos en compañeros de cautiverio, sentirían lo mismo. Allí estaban, entre otros, algunos de apellidos tan claros como don Francisco de Meneses, capitán apresado cuando la pérdida de La Goleta. Y el caballero Osorio, y el alférez Ríos… Todos se sujetan a la dirección de aquel antiguo subordinado, que en el cautiverio iba a demostrar sus naturales condiciones de mando, como lo que era: un hombre excepcional. De forma que al punto nos surge una idea: que también hubiera podido ser un gran soldado, si los hombres de su tiempo, los que mandaban en la Corte, se hubieran dado cuenta de ello y le hubieran dado la oportunidad que tantas veces pidió; eso sí, una negativa que, si amarga para aquella alma heroica, acabaría siendo afortunada, porque de allí arrancaría, decididamente, el destino del genial escritor.»


Manuel Fernández Álvarez.

Cervantes visto por un historiador.

Editorial Espasa.


lunes, 27 de abril de 2020

ALLÁ EN LAS INDIAS






EL PERRO CAPITÁN I


Para que se vea el efecto que hacen, contaré una suerte que hizo un perro que se llamó Capitán. Al cabo de muchos días que la tierra de Musso estaba poblada de nuestros españoles, un soldado, llamado Luis Rodríguez, qµe fue mi soldado en ciertas jornadas•, cuyo era el perro, me contó y fue público en toda la tierra dicha de Musso, que estando doce leguas de la ciudad en un despoblado, solo con su perro, en una pesquería que hacían en un río, con cantidad de más de cien indios alrededor de él y teniendo atado su perro con un tramojo en el rancho que había hecho para dormir los días que la pesquería durase, y estando descuidado a la orilla del río, sin armas, porque las tenía en el rancho confiado en la paz de los indios y salvo de la traición que le tenían ordenada, que era matarle y echarle en el río, y como vieron la ocasión tan buena, el soldado sin armas, y el perro atado, acordaron ponerlo en ejecución descargándole un macanazo, que es arma que ellos usan, como está dicho, del cual cayó aturdido y asiendo de él un golpe de ellos para echarlo en el río, el soldado, con la rabia de la muerte, comenzó a forcejear y dar gritos, y como el perro sintió el ruido y oyese la voz de su amo, haciendo fuerza rompió el tramojo y embistiendo con el escuadrón de los indios lo rompió de tal manera mordiendo y derribando y ellos con el repentino asalto, por huir se atropellaban unos a otros dejando al soldado, apartándose del riesgo por estar los más desarmados, pareciéndoles que estando el perro atado y él sin armas, no las habían ellos menester, como era verdad, si la fortaleza de la amistád que el perro tiene a su amo, no sobreviniera en su socorro.

Bernardo de Vargas Machuca.
Milicia Indiana.

jueves, 23 de abril de 2020

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






NO SON RECUERDOS


El tiempo es una llanura
y mi memoria un caballo.
Jinete suyo, yo voy
a oscuras por ese campo
sin detenerme en recuerdos
fugaces como relámpagos.
Mi caminar por el tiempo
tan sólo tiene un descanso
en el año de tu muerte
—isla de luto y de llanto—.
Plaza de mármoles fríos
y luna yerta. Me paro
deteniendo mi memoria
desbocada con espanto.
Junto al ciprés de tu sueño
para verte descabalgo.
No son recuerdos, que es vida
y verdadero el diálogo
que contigo tengo, madre,
cuando aquí nos encontramos.

                                        Manuel Altolaguirre.