sábado, 15 de diciembre de 2018
jueves, 13 de diciembre de 2018
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
SOBRE ZULOAGA
“Zuloaga es el descendiente más directo de
Velázquez, de la vieja escuela española. Es fuerte, es sobrio y un tanto
áspero, a pesar del lujo de sus trajes y de los reflejos de sus armaduras.
Serio sólo dibuja sonrisas en el ángulo de los labios de sus modelos y si hacer
reír a sus héroes, su risa es nerviosa y descubre una doble hilera de crueles dientes.
Si ensaya la comedia de la seducción, imprime a los cuerpos voluptuosos
movimientos, incendia las miradas y hace que los ojos digan un himno de pasiones
dolorosas. Así, por ejemplo, aquella mujer envuelta en un mantón de complicados
bordados que se presenta en tres cuartos de vista de frente, de perfil y de
espaldas. Su mano mueve un abanico. Su falda corta de lucientes sedas no llega
sino a sus tobillos. Sus pies calzados de raso, palpitan nerviosos, bajos las
faldas transparentes. Su cabellera, negra, está cortada por la mancha
sangrienta de una flor de púrpura. Su cuerpo tiene la inclinación natural de
esa raza de mujeres de quienes puede decirse que la sangre no se inmoviliza jamás
en las venas. Esta mujer está siempre presta a las luchas amorosas más
violentas, al amor que es un drama, al amor que es la exasperación sensual. Sus
ojos, bellos ojos aterciopelados, tienen esa fijeza de la mirada que los
maestros de antaño eternizaron con tanta nobleza.
Zuluoga es un pintor de raza, y que quiera o no
quiera, un pintor de tradición. Del mismo modo que trata escrupulosamente un
paisaje, define la harmonía de un traje y construye la anatomía del cuerpo humano
con ese cuidado que se nos antojaría ficticio, convencional y amanerado, si no
persiguiera su ideal con perfecta comodidad.
La obra de Zuloaga tendrá ese raro mérito de la
unidad completa. Es el decorador ideal para los salones de algún austero
palacio. Allí, por lo menos, en un cuadro que yo veo sencillo y noble entre los
motivos de una arquitectura de líneas tan puras como nobles, su imaginación
podría soltarse libremente y no dudo que entonces se relevaría como un gran
decorador. Sería necesario, para admirar esos lugares imaginarios, un alma de
artista muy delicada.”
Enrique Gómez Carrillo.
La vida parisiense.
Biblioteca Ayacucho.
La vida parisiense.
Biblioteca Ayacucho.
martes, 11 de diciembre de 2018
lunes, 10 de diciembre de 2018
Y EL ÓBOLO BAJO LENGUA
ME DIVIERTE LA MUERTE CUANDO PASA
Me divierte la
muerte cuando pasa
en su carroza tan
espléndida, seguida
por la tristeza en
automóviles de lujo:
se conversa del
aire, se despide
al difunto con
rosas.
Cada deudo agobiado
halla mejor su vino
en el almuerzo.
Gonzalo Rojas
domingo, 9 de diciembre de 2018
sábado, 8 de diciembre de 2018
OBITER DICTUM
«Nosotros no aceptamos
ninguna nueva fe que nos sea prescrita por otros, ni presumimos de exponer los
resultados de nuestra reflexión, para no dar como regla de religión lo que es
sólo lo que los Santos Padres nos han enseñado. »
Basilio de Cesarea.
Nicolás Abbagnano.
viernes, 7 de diciembre de 2018
miércoles, 5 de diciembre de 2018
OBITER DICTUM
«Alice Dean regentaba un
burdel en la esquina más cercana de nuestra casa y yo hacía recados para ella y
sus chicas. En aquellos tiempos tenía una mentalidad muy comercial. Nunca iba a
la tienda para nadie por menos de cinco o seis centavos. Pero corría de un lado
a otro por Alice y las chicas; incluso lavaba palanganas, retiraba el jabón
Lifebuoy y las toallas. Cuando llegaba el momento de pagarme, le decía a Alice
que podía guardarse el dinero si me dejaba subir a su sala de estar para
escuchar a Louis Armstrong y a Bessie Smith en su victrola.»
Billie
Holiday.
lunes, 3 de diciembre de 2018
sábado, 1 de diciembre de 2018
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
MODALES Y OTRAS CUESTIONES
«Acostúmbresele a no
escupir en medio de la habitación, a no sonarse ni bostezar delante de los
demás, a no dar la espalda, a no poner una pierna sobre otra, ni la mano debajo
de la barba, ni la cabeza apoyada sobre el brazo. Todo esto es señal de pereza.
Enséñesele el modo de sentarse. Prohíbasele hablar mucho, porque esto indica
desvergüenza y falta de urbanidad. Hay que prohibirle también en absoluto el
jurar, así en falso, como con verdad; para que no se acostumbre a ello de
muchacho. Dígasele también que nunca debe ser el niño el primero en hablar,
sino que se ha de acostumbrar a responder sólo cuando le pregunten y a lo que
le pregunten. Que oiga con interés a los que le dirijan la palabra y a los
mayores de edad. Igualmente, que se levante ante ellos y les ceda el lugar. Que
huya de las palabras inútiles y ociosas, de las maldiciones e injurias y de la
compañía de aquellos que acostumbran a hablar así, porque el principio fundamental
de la buena educación de los niños estriba en apartarlos de las malas compañías.
Cuando el maestro le pegue, que no se acostumbre a llorar y gritar
desaforadamente o a pedir protección a los demás; dígasele que el aguantar con
paciencia es de valientes y de hombres; el gritar y gemir es de esclavos y de
mujeres.»
Miguel
Asín Palacios.
Algazel.
Comas
Hermanos.
viernes, 30 de noviembre de 2018
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
POR VENECIA
“En
Venecia se levantan tarde, comen tarde, cenan tarde, y se acuestan tarde. Por
las mañanas las señoras salen en su góndola con basquiña y cendal; las viejas
se van a misa y a visitar monjas, y las mozas con sus maridos o sus amantes a
dar un paseo por la Plaza de San Marcos, y a pasar un par de horas en los
casinos en buena compañía y tomar café, siendo de advertir que en Venecia
suelen tomar café siete u ocho o más veces al día, bien que el café es
excelente y las tazas pequeñas. Después del teatro, se juntan, o en los casinos
o en las casas particulares, y dura la conversación o el juego toda la noche,
sale el sol y se van a la cama, todo esto debe entenderse de la gente culta y
de buen tono, porque la canalla tiene otras horas y otros estilos. Los venecianos
son en general muy corteses, alegres, habladores, elegantes en el vestir, pero
sin afectación; hay bella juventud en uno y otro sexo; el lenguaje es un
toscano corrompido por la pronunciación, con algunas palabras provinciales, y
un tonillo gracioso, que es particular al país.”
Leandro
Fernández de Moratín.
Viage a Italia.
M. Rivadeneyra
Viage a Italia.
M. Rivadeneyra
jueves, 29 de noviembre de 2018
martes, 27 de noviembre de 2018
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
NIT
DE CAP D’ANY
El fred obscur dels vidres
mira cap a un carrer
estret i brut de Roma.
És un hotel modest
amb moqueta vermella
on gairebé no arriba
el soroll de la festa.
Cada un dels dos llegeix
sota la seva làmpara.
En un mirall daurat
la cambra va oblidant.
Arrivederci, Roma.
Els vells ens despedim
de les ciutats per sempre.
Joan Margarit
domingo, 25 de noviembre de 2018
viernes, 23 de noviembre de 2018
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
LIED DE LA NOCHE
La nuit vient sur un char conduit par le
silence
La
Fontaine
Y, de repente,
llega la noche
como un aceite
de silencio y pena.
A su corriente me rindo
armado apenas
con la precaria red
de truncados recuerdos y nostalgias
que siguen insistiendo
en recobrar el perdido
territorio de su reino.
Como ebrios anzuelos
giran en la noche
nombres, quintas,
ciertas esquinas y plazas,
alcobas de la infancia,
rostros del colegio,
potreros, ríos
y muchachas
giran en vano
en el fresco silencio de la noche
y nadie acude a su reclamo.
Quebrantado y vencido
me rescatan los primeros
ruidos del alba,
cotidianos e insípidos
como la rutina de los días
que no serán ya
la febril primavera
que un día nos prometimos.
Álvaro Mutis
jueves, 22 de noviembre de 2018
OBITER DICTUM
Fui ver a casa onde passei um dos anos cruciais da
minha vida de menino. E nem as portas, nem as janelas, nem o panorama em frente
me disseram nada. Tinha cá dentro, é certo, uma nebulosa sentimental de tudo
aquilo. Mas o concreto, o real, o número de degraus da escada, a cara da
senhoria, a significação terrena de tudo aquilo, desaparecera.
Miguel Torga
miércoles, 21 de noviembre de 2018
martes, 20 de noviembre de 2018
lunes, 19 de noviembre de 2018
ALLA EN LAS INDIAS
MUJERES
Que las indias de Yucatán son en general de mejor disposición que las
españolas y más grandes y bien hechas, que no son de tantos riñones como las
negras. Précianse de hermosas las que lo son y a una mano no son feas; no son
blancas sino de color moreno causado más por el sol y del continuo bañarse, que
de su natural. No se adoban los rostros como nuestra nación, que eso lo tienen
por liviandad. Tenían por costumbre aserrarse los dientes dejándolos como
dientes de sierra y esto tenían por galantería y hacían este oficio unas viejas
limándolos con ciertas piedras y agua. Agujerábanse las narices por la ternilla
que divide las ventanas por enmedio, para ponerse en el agujero una piedra de ámbar
y teníanlo por gala. Horadábanse las orejas para ponerse zarcillos al modo de
sus maridos; labrábanse el cuerpo de la cintura para arriba -salvo los pechos
por el criar-, de labores más delicadas y hermosas que los hombres. Bañábanse
muy a menudo con agua fría, como los hombres, y no lo hacían con sobrada
honestidad porque acaecía desnudarse en cueros en el pozo donde iban por agua
para ello. Acostumbraban, además, bañarse con agua caliente y fuego y de éste
poco, y más por causa de salud que por limpieza. Acostumbraban untarse, como
sus maridos, con cierto ungüento colorado, y las que tenían posibilidad,
echábanse cierta confección de una goma olorosa y muy pegajosa que creo que es
liquidámbar que en su lengua llaman iztah-te y con esta confección untaban
cierto ladrillo como de jabón que tenían labrado de galanas labores y con aquel
se untaban los pechos y brazos y espaldas y quedaban galanas y olorosas según
les parecía; y durábales mucho sin quitarse según era bueno el ungüento. Traían
cabellos muy largos y hacían y hacen de ellos muy galán tocado partido en dos
partes y trenzábanselos para otro modo de tocado. A las mozas por casar, suelen
las madres curiosas curárselos con tanto cuidado que he visto muchas indias de
tan curiosos cabellos como curiosas españolas. A las muchachas hasta que son
grandecitas se los trenzan en cuatro cuernos y en dos, que les parecen muy
bien. Las indias de la costa y de las provincias de Bacalar y Campeche son muy
honestas en su traje, porque allende de la cobertura que traían de la mitad
para abajo, se cubrían los pechos atándoselo. Por debajo de los sobacos con una
manta doblada; todas las demás no traían de vestidura más que un como saco
largo y ancho, abierto por ambas partes y metidas en él hasta los cuadriles
donde se los apretaban con el mismo anchor y no tenían más vestidura salvo que
la manta con que siempre duermen que, cuando iban en camino, usaban llevar
cubierta, doblada o enrollada, y así andaban.
Diego de Landa.
Relación de las cosas de Yucatán.
Relación de las cosas de Yucatán.
sábado, 17 de noviembre de 2018
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