domingo, 23 de octubre de 2016
viernes, 21 de octubre de 2016
miércoles, 19 de octubre de 2016
OBITER DICTUM
“Esto nos revela una diferencia fundamental entre Alemania
e Inglaterra: en Alemania, donde la democracia aún no ha tenido tiempo
suficiente para echar verdaderas raíces (y esto lo olvidan a menudo los
ingleses), la vida pública fue
siempre, por lo general, asunto de los funcionarios públicos, de los expertos en la materia; el alemán era un
indiviudalista mucho mayor que el inglés, y sólo aspiraba a vivir tranquilo. Y es por esto, más que
por la docilidad con que obedecen los alemanes, por lo que es necesario
recurrir a la fuerza para obligarles a participar en la política y para mantenerlos unidos.”
Hedwig Born.
lunes, 17 de octubre de 2016
sábado, 15 de octubre de 2016
viernes, 14 de octubre de 2016
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
WILDE
“Yo hacía mis obligatorias visitas a la Exposición. Fue
para mí un deslumbramiento miliunanochesco, y me sentí más de una vez en una
pieza, Simbad y Marco Polo, Aladino y Salomón, mandarín y dalmio, siamés y
cowboy, gitano y mujick; y en ciertas noches, contemplaba en las cercanías de la torre
Eiffel, con mis ojos despiertos, panoramas que sólo había visto en las
misteriosas regiones de los sueños.
Había un bar en los grandes bulevares que se llamaba Calisaya.
Carrillo y su amigo Ernesto Lejeunesse me presentaron allí a un caballero un
tanto robusto, afeitado, con algo de abacial, muy fino de trato y que hablaba
el francés con marcado acento de ultratumba. Era el gran poeta desgraciado Oscar
Wilde. Rara vez he encontrado una distinción mayor, una cultura más elegante y
una urbanidad más gentil. Hacía poco que había salido de la prisión. Sus viejos
amigos franceses que le habían adulado y mimado en tiempo de riqueza y de
triunfo, no le hacían caso. Le quedaban apenas dos o tres fieles, de segundo
orden. Él había cambiado hasta de nombre en el hotel donde vivía. Se llamaba
con un nombre balzaciano, Sebastián Melmoth. En la Inglaterra le habían
embargado todas sus obras. Vivía de la ayuda de algunos amigos de Londres. Por
razones de salud, necesitó hacer un viaje a Italia, y con todo respeto, le
ofreció el dinero necesario un barman de nombre John, que es una de las
curiosidades que yo enseño cuando voy con algún amigo a la Bodega , que está en la
calle de Rivoli, esquina a la de Castiglione. Unos cuantos meses después moría
el pobre Wilde y yo no pude ir a su entierro porque cuando lo supe, ya estaba
el desventurado bajo la tierra. Y ahora, en Inglaterra y en todas partes,
recomienza su gloria...”
Rubén Darío. La vida de Rubén Darío…
jueves, 13 de octubre de 2016
miércoles, 12 de octubre de 2016
lunes, 10 de octubre de 2016
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
VII
Silent
Silent Night
Quench the
holy light
Of thy
torches bright
For possess’d
of Day
Thousand
spirits stray
That sweet
joys betray
Why should
joys be sweet
Used with
deceit
Nor with
sorrows meet?
But an
honest joy
Does itself
destroy
For a harlot
coy.
William Blake.
domingo, 9 de octubre de 2016
viernes, 7 de octubre de 2016
miércoles, 5 de octubre de 2016
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
EL SUEÑO DE RACHID
“Nacido de una familia judía, se convirtió al Islam y entró al
servicio de la corte de los kanes de Il. Gradualmente fue ocupando puestos
superiores hasta llegar a ser visir al mando de Uljetu, cargo que le valió un
poder enorme y una riqueza extraordinaria. Sólo en tierras, su imperio
particular se extendía desde los huertos y viñedos de Azerbaiján, atravesando
las plantaciones de palmeras datileras del sur de Irak, hasta las vegas y trigales
de Anatolia. Pero sus cartas no revelan que fuese un adulador ambicioso. Era,
por encima de todo, un intelectual, y es su afición por el estudio y no su
habilidad de estadista lo que deja traslucir más claramente su correspondencia.
Siendo como era un hombre tan poderoso, sorprende el tono erudito de sus cartas.
Escribe a un amigo desde la
India , emocionado por el descubrimiento de unas especias que
no se pueden encontrar en Persia. A otro le invita a visitar el jardín que
acaba de hacer en Fatehabad. Manda “aves, yogur y miel” a un monasterio y “elegantes
prendas de ropa y un caballo” a un intelectual que le ha dedicado un libro. Con
sus hijos adopta una actitud más severa. Escribe a uno de ellos lamentando que
el muchacho se dedique a la astrología (Rachid acababa de nombrarle gobernador
de Bagdad y consideraba que debía ser más estricto con su manera de pensar);
otro recibe un sermón para prevenirle contra “la pereza, el vino y la afición
excesiva a la música y a la disipación”.
Estas advertencia van mezcladas con pasajes en los que muestra gran
entusiasmo por sus proyectos de revivir el estudio en Persia. Para él, uno de
los aspectos más interesantes de Rachiddya era su escuela, y escribe
regularmente a sus hijos describiéndoles sus progresos. Se enorgullecía del
elevado número de lectores del Corán y de doctores en teología, los “cincuenta
médicos que venían de Siria y Egipto”, los ocultistas, cirujanos y
ensalmadores, y especialmente los siete mil estudiantes del todo el mundo islámico.
“Es de la mayor importancia que los estudiantes sean capaces de trabajar con la tranquilidad
de espíritu que da el no tener la angustia de la
pobreza –escribió--. No hay mejor servicio que fomentar la ciencia y la erudición.”
Consecuentemente, no sólo daba grandes cantidades para las casas,
sino también para los estipendios diarios, gastos anuales de ropa, y dinero
para dulces.
Fue a Rachid ed-Din a quien los kanes de Il confiaron la crónica de
la historia oficial de las conquistas mongoles. Fue tan acertada que Uljetu
siguió encargándole otras historias: de los turcos, indios, chinos, judíos y francos,
además de un compendio gramatical. Habían planeado encuadernarlo todo junto en
una historia mundial de un solo tomo, el Jami el Tawarikh, una amplia
enciclopedia histórica, única en la Edad
Media. La administración del reino le ocupaba el día entero,
de manera que debía escribir la
Historia en el tiempo comprendido entre el alba y la plegaria
matutina. Le llevó la mayor parte de su
vida. Aún hoy resulta una lectura fascinante. Especialmente interesante es la Historia de los Francos,
la única obra islámica sobre Europa que se escribió hasta el perído otomano. Algunas
veces las fuentes le llevan a engaño (un texto papal le hizo llegar a la errónea
conclusión de que el papa solía usar la cabeza y la nuca inclinadas del sacro
emperador como estribo para montar sobre su caballo), pero en general es tan
veraz como único, y a la vez está lleno de detalles sorprendentes: por ejemplo,
sabía que en Irlanda no había reptiles venenosos. Como historiador, Rachid era
muy consciente de lo efímero del éxito humano y en su vejez se vio acosado por
la idea de que el trabajo de toda su vida sería olvidado por la posteridad. Tomó
elaboradas medidas para la conservación de sus libros y separó la inmensa
cantidad de sesenta mil dinares para que fuesen copiados y traducidos, y para
los gastos de encuadernación, mapas e ilustraciones “en el mejor papel de Bagdad
y con la caligrafía más bonita y legible”. Pero no sirvió de nada. El enorme
poder y la inmensa riqueza de Rachid sólo podía despertar la envidia entre sus
contemporáneos y, al morir su mecenas Uljetu, los enemigos de Rachid hicieron
lo imposible para asegurarse su destitución. Dos años más tarde, aquel anciano
de setenta y seis años de edad fue llamado a comparecer ante un tribunal que le
acuso de haber envenenado a su señor. Tras un breve juicio, le condenaron a
muerte y pasearon su cabeza por las calles de Tabriz al grito de: Ésta es la
cabeza de un judío que ofendió el nombre de Dios; ¡Que la maldición de dios
caiga sobre él”.
A sus familiares les deshonraron y les confiscaron los estados. Rachiddya fue saqueada e
incendiada. Destruyeron todas las copias que encontraron de su obra. De un brochazo
lo borraron de la historia como a un estalinista caído.
Pero el recuerdo de Rachid ed-Din no se extinguió. Las copias de su
obra traducida sobrevivieron en las bibliotecas de los estados musulmanes
vecinos y, mientras los nombres de sus asesinos han caído en le olvido, la vida
de Rachid se ha conservado como una de las mejores documentadas de su época y,
junto con los Viajes de Polo, su Jami el- Tawarikh actualmente es una de las
fuentes históricas principales el Asia mongol."
William Dalrymple. Tras
los pasos de Marco Polo. Edhasa.
lunes, 3 de octubre de 2016
sábado, 1 de octubre de 2016
viernes, 30 de septiembre de 2016
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
LOS MUERTOS VUELVEN
Los muertos vuelven,
vuelven siempre por sus lágrimas.
El poeta que se fue tras los
antílopes
regresará también.
Nuestras lágrimas son
monedas cotizables.
Guardarlas todas… todas,
para las grandes transacciones.
Hay estrellas lejanas
y yo sé lo que cuestan.
León
Felipe.
jueves, 29 de septiembre de 2016
OBITER DICTUM
«Ni el propio país reconoce la bandera tricolor.
Sublevaciones en el Sur y en el Oeste: los campesinos están hartos de los
eternos reclutamientos y disparan sobre los gendarmes que quieren llevarse sus
caballos para los cañones. En las calles se leen carteles satíricos que
decretan, por ejemplo, en nombre de Napoleón:
Art. 1º
Anualmente me han de ser entregadas trescientas mil víctimas.
Art. 2º
Bajo ciertas circunstancias aumentaré el número a tres millones.
Art 3º
Todas estas víctimas serán enviadas por correo a la gran matanza.»
Stefan Zweig
miércoles, 28 de septiembre de 2016
lunes, 26 de septiembre de 2016
ALLÁ EN LAS INDIAS
PANAMÁ
“Está trazada y edificada de Levante a Poniente, en
tal manera que saliendo el sol, no hay quien pueda andar por ninguna calle de
ella, porque no hace sombra ninguna. Y esto siéntese tanto, porque hace
grandísimo calor, y porque el sol es tan enfermo, que si un hombre acostumbra
andar por él, aunque no sea sino pocas horas, le dará tales enfermedades que muera,
que así ha acontecido a muchos. Media legua de la mar había buenos sitios y
sanos, y adonde pudieran al principio poblar esta ciudad. Mas, como las casas
tienen gran precio, porque cuesta mucho a hacerse, aunque ven el notorio daño
que todos reciben en vivir en tal mal sitio; no se ha mudado, y principalmente
porque los antiguos conquistadores son ya todos muertos, y los vecinos que
ahora hay son contratantes, y no piensan estar en ella más tiempo, de cuanto
puedan hacerse ricos. Y así idos unos vienen otros, y poco o ninguno miran por
el bien público. Cerca de esta ciudad corre un río que nace en unas sierras.
Tiene asimismo muchos términos y corren otros muchos ríos, donde en algunos de
ellos tienen los españoles sus estancias y granjerías, y han plantado muchas
cosas de España, como los naranjos, cidras, higueras. Sin esto hay otras frutas
de la tierra, que son piñas olorosas y, plátanos, muchos y buenos guayabas,
caimitos, aguacates, y otros frutos de los que suele haber de la misma tierra.
Por los campos hay grandes hatos de vacas, porque la tierra es dispuesta para
que se críen en ellas. Los ríos llevan mucho oro. Y así luego que se fundó esta
ciudad, se sacó mucha cantidad. Es bien proveída de mantenimiento, por tener
refresco de entrambas mares, digo de entrambas mares, entiéndase la del Norte
por donde vienen las naos de España a nombre de Dios, y la mar del Sur, por
donde se navega de Panamá a todos los puertos del Perú. En el término de esta
ciudad no se da trigo ni cebada. Los señores de las estancias cogen mucho maíz
y del Perú y de España traen siempre harina. En todos los ríos hay pescado y en
la mar lo pescan bueno aunque diferente de lo que se cría en la mar de España.
Por la costa junto a las casas de la ciudad hallan entre el arena unas almejas
muy menudas que llaman chucha, de la cual hay gran cantidad. Y creo yo que al
principio de la población de esta ciudad, por causa de estas almejas se quedó
la ciudad en aquesta parte poblada, porque con ella estaban seguros de no pasar
hambre los españoles.”
Pedro
de Cieza de León. Crónica del Perú.
domingo, 25 de septiembre de 2016
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
































