martes, 24 de junio de 2014
domingo, 22 de junio de 2014
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
REEDUCACIÓN DE BURGUESES
“En los alrededores de Pekín,
se alza un gran edificio blanco. El visitante no puede dejar de sorprenderse,
cuando se le informa que se trata del Instituto para la Reeducación de
Burgueses. Allí, los miembros de las viejas clases dominantes que han decidido
quedarse en China se asimilan a la doctrina de la nueva sociedad. También se
practican experiencias de «reeducación» con los intelectuales que incurren en
desviaciones: el individualismo, el idealismo burgués, no se pagan con la vida,
al menos en un sentido literal; la solución es otra: el intelectual que ha
errado la ruta, desaparece de circulación por un tiempo, es enviado a las
comunas populares para limpiarse la cabeza de malas ideas, por medio del rudo
trabajo de la tierra, la vida sana y largas sesiones de crítica y autocrítica.
El caso más resonante de los últimos tiempos, ha sido el de Tieng Ling, la
mejor novelista china, premio Lenin y ex presidente de la Unión de Escritores.
Se conocen diversas versiones acerca de su destino. El poeta Ai Chin, por otra
parte, ya «reeducado», ha sido readmitido en las filas comunistas.”
Eduardo
Galeano.
Nosotros decimos no: Crónicas (1963/1988).
Siglo XXI.
Nosotros decimos no: Crónicas (1963/1988).
Siglo XXI.
sábado, 21 de junio de 2014
viernes, 20 de junio de 2014
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
CONVERSACIÓN
Cada vez que te hablo, otras palabras
escapan de mi boca, otras palabras.
No son mías. Proceden de otro sitio.
Me muerden en la lengua. Me hacen daño.
Tienen, como las lanzas de los héroes,
doble filo, y los labios se me rompen
a su contacto, y cada vez que surgen
de dentro – o de muy lejos, o de nunca-,
me fluye de la boca un hilo tibio
de sangre que resbala por mi cuerpo
Cada vez que te hablo, otras palabras
hablan por mí, como si ya no hubiese
nada mío en el mundo, nada mío
en el agotamiento interminable
de amarte y de sentirme desamado.
Luis Alberto de Cuenca.
jueves, 19 de junio de 2014
miércoles, 18 de junio de 2014
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
LAS VOCALES PORTUGUESAS
“Años atrás vino a Barcelona una compañía de
declamación portuguesa. Nuestra adorable burguesía llenó el teatro y se
dispuso, confiadísima, a ver y escuchar la obra. Ante la primera escena todos
quedaron sorprendidos. Imposible comprender ni una jota de lo que se formulaba
en escena. Quienes aguzaban el oído torciendo el gesto miraban, desolados, a
los espectadores inmediatos.
--Pero ¿qué es lo que hablan estos
cómicos? –se preguntaban con un punto de indignación.
Los cómicos hablaban quizás un portugués muy correcto o quizás un
portugués no tan correcto: lo cierto es que nadie los entendió.
A todo eso se
produjo un fenómeno insospechado. Cuando parecía que todo estaba a punto de
caer en la más completa indiferencia –por no decir en la hostilidad--, el
nerviosismo se fue calmando y la extrañeza que siempre produce el escuchar una
lengua ininteligible pareció menguar. El público se quedó como adormilado,
blandamente embelesado por la matización dulcísima de la lengua portuguesa. La
flauta de las vocales fue penetrando en el auditorio, y la función acabó
admirablemente.
Don Joan Maragall decía que el portugués es una lengua oscura
–quería decir de color oscuro--. Más que oscura, yo diría que es una lengua
aterciopelada, sombreada, con vocales que parecen musgo húmedo. Las vocales
portuguesas son de un color verde sombrío, espeso, suavísimas al oído, con
inflexiones y curvaturas untuosas y sensuales. Cosa exquisita.
Paseando por las calles comprendidas entre la plaza del Comercio
y Rocío con la intención de captar los matices más delicados y característicos
de la lengua, quizás no obedecía con la debida fidelidad los consejos de los
lingüistas. Quizás no sea ése de los lugares más puros para oír el portugués. En
estas cuestiones siempre hay personas que conocen los sitios donde se habla
mejor una lengua –que generalmente se encuentran a doscientos o trescientos
kilómetros del punto en el que uno se encuentra--. Es igual; pese a la
corrupción imperante en aquellas calles, me pareció que la fonética del portugués
tenía el perfume y el color de las violetas. Comprendí que con una materia
prima tan densa, tan sedosa y ondulante se pueden hacer muchas cosas. Incluso
tal vez demasiadas. La fecha de este viaje mío a Portugal se sitúa en 1921.
Sobre Europa se proyecta el poso de dureza dejado por la guerra mundial. Esa
dureza no ha podido destruir todavía la suavidad de las vocales portuguesas. Gracias
a esta fonética, las señoritas de aquí parecen las más femeninas del continente
y los jóvenes aparentan tener una dulce y resignada propensión al suicidio. Al
suicidio por amor, claro. Por poco ondulado que tengan el cabello hacen pensar
en Antero de Quental, que se eliminó en virtud de un movimiento de triste
delicadeza, que se diluyó prácticamente en la fonética. Sobre el terreno se ve
muy bien que la fonética es anterior a la saudade.
No es que la saudade haya sido su
medio de expresión más adecuado. Es al revés. La saudade es uno de los efectos últimos --a menudo dramáticos-- de la
fonética.”
Josep
Pla. La vida amarga. Ediciones
Destino.
lunes, 16 de junio de 2014
viernes, 13 de junio de 2014
OBITER DICTUM
“La sinceridad, expresión de la
inadaptabilidad a las ambigüedades esenciales de la vida, deriva de una
vitalidad vacilante. Quien la practica no se expone al peligro como se cree
comúnmente, sino que ya está en peligro, al igual que todo hombre que separa la
verdad de la mentira.
La
inclinación a la sinceridad es un síntoma enfermizo por excelencia, una crítica
de la vida. Quien no ha matado en sí mismo al ángel está destinado a la
desaparición. Sin yerros no se puede respirar ni tan siquiera un instante.”
E. M. Cioran.
miércoles, 11 de junio de 2014
martes, 10 de junio de 2014
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
CANCIONES
“--La ruta comercial es el Trazo de Canción—afirmó
Flynn. –Porque el principal medio de intercambio son las canciones, no los
objetos. Comerciar con “objetos” es la consecuencia secundaria del intercambio
de canciones.
Antes de que llegaran los blancos, añadió, en
Australia nadie carecía de tierra, porque todos y todas heredaban, como
propiedad privada, un tramo de la
Canción del Antepasado y el tramo de terreno sobre el cual discurría
la canción. Los versos de cada individuo eran sus títulos de propiedad sobre el
territorio. Podía prestárselos a otro. Podía tomar prestados otros versos en
canje. Lo único que no podía hacer era venderlos o deshacerse de ellos.
¿Y si los Ancianos del clan de la Serpiente Pitón
resolvían que era hora de cantar su ciclo de canciones desde el comienzo hasta
el fin? Se despachaban mensajes, camino arriba y camino abajo, convocando a los
dueños de canciones para que se congregaran en el Lugar Grande. Entonces, cada “propietario”
cantaba, cuando le llegaba el turno, su tramo de las huellas del Antepasado.
¡Siempre en el orden correcto!
--Cantar un verso fuera de lugar—manifestó Flynn con
talante ceñudo, --era un crimen. Generalmente se castigaba con la pena de
muerte.
--Lo entiendo—asentí. – Sería el equivalente musical
de un terremoto.
--Peor—sentencio con cara torva. –Implicaría “descrear”
la Creación.
Allí donde había un Lugar Grande, continuó, existía
la posibilidad de que convergieran los otros Ensueños. De modo que en uno de
los corroborees podían participar cuatro clanes totémicos distintos, de
cualquier cantidad de tribus diferentes, todos los cuales intercambiarían
cantos, danzas, hijos e hijas, y se concederían mutuamente “derechos de paso”.
Cuando pase más tiempo aquí—comentó, volviéndose hacia
mí, --oirá la expresión “adquirir conocimiento ritual”.
Todo ello significaba que el individuo estaba
ampliando su mapa de canciones. Estaba expandiendo sus opciones, explorando el
mundo a través de la canción.
--Imagine a dos hermanos negros que se encuentran
por primera vez en una taberna de Alice—dijo. –Uno ensayará un Ensueño. El
segundo ensayará otro. Entonces es seguro que algo encajará…
--Y ése—intervino Arkadi, --será el comienzo de una
hermosa amistad en torno de la botella.
Todos rieron al oírlo, menos Flynn, que continuó
hablando.
La clave siguiente, manifestó, consistía en entender
que todo ciclo de canciones saltaba a través de las barreras idiomáticas,
independientemente de tribus o fronteras. La huella de un Ensueño podía nacer
en el Noroeste, cerca de Broome; desovillar su trayecto a través de veinte o
más lenguas; y desembocar en el mar cerca de Adelaida.
--Y sin embargo—dije, --es la misma canción.
-- Los nuestros—dictaminó Flynn, --afirman que
reconocen una canción por su “sabor” o su “olor”… y a lo que se refieren, por
supuesto, es a la “cadencia”. La cadencia sigue siendo siempre la misma, desde
los primeros acordes hasta el final.
--La
letra puede cambiar—volvió a interrumpirlo Arkadi, --pero la melodía perdura-
--¿Eso
significa que un joven andariego podría cantar su camino de un extremo a otro
de Australia con la única condición de que pudiera tararear la melodía
correcta?—inquirí.
--Teóricamente,
sí—asintió Flynn.
Alrededor
de 1900, un habitante de Arnhemland atravesó el continente a pie en busca de
esposa. Se casó en la costa sur y volvió caminando con su esposa y su flamante
cuñado. Luego el cuñado se casó con una chica de Arnhemland y la llevó andando
hasta el sur.
--Pobres
mujeres—comenté.
--Es
la aplicación práctica del tabú del incesto—explico Arkadi. – Si quieres sangre
fresca, tienes que caminar para conseguirla.”
Bruce Chatwin. Los trazos de la canción. Muchnik
Editores.
lunes, 9 de junio de 2014
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