sábado, 23 de diciembre de 2023

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA


 




Segue o teu destino,


Rega as tuas plantas,


Ama as tuas rosas.


O resto é a sombra


De árvores alheias.



A realidade


Sempre é mais ou menos


Do que nos queremos.


Só nós somos sempre


Iguais a nós próprios.



Suave é viver só.


Grande e nobre é sempre


Viver simplesmente.


Deixa a dor nas aras


Como ex-voto aos deuses.



Vê de longe a vida.


Nunca a interrogues.


Ela nada pode


Dizer-te. A resposta


Está além dos deuses.



Mas serenamente


Imita o Olimpo


No teu coração.


Os deuses são deuses


Porque não se pensam.





Ricardo Reis.


Fernando Pessoa.


viernes, 22 de diciembre de 2023

ALLÁ EN LAS INDIAS




TRAS LA CAÍDA DE TENOCHTITLAN


«Como la ciudad de Temixtitán era tan principal y nombrada por todas estas partes, parece que vino a noticia de un señor de una muy gran provincia que está setenta leguas de Temixtitán, que se dice Mechuacán, cómo la habíamos destruido y asolado, y considerando la grandeza y fortaleza de la dicha ciudad, al señor de aquella provincia le pareció que pues que aquella no se nos había defendido, que no habría cosa que se nos amparase; y por temor o por lo que a él le plugo, enviome ciertos mensajeros, y de su parte me dijeron por los intérpretes de su lengua que su señor había sabido que nosotros éramos vasallos de un gran señor, y que si yo tuviese por bien, él y los suyos lo querían también ser y tener mucha amistad con nosotros. Y yo le respondí que era verdad que todos éramos vasallos de aquel gran señor, que era vuestra majestad, y que a todos los que no lo quisiesen ser les habíamos de hacer guerra, y que su señor y ellos lo habían hecho muy bien. Y como yo de poco acá tenía alguna noticia de la mar del Sur, informeme también dellos si por su tierra podían ir allá; y ellos me respondieron que sí; y rogueles que porque pudiese informar a vuestra majestad de la dicha mar y de su provincia, llevasen consigo dos españoles que les daría, y ellos dijeron que les placía de muy buena voluntad; pero que para pasar al mar había de ser por tierra de un gran señor con quien ellos tenían guerra, y que a esta causa no podían por ahora llegar a la mar. Estos mensajeros de Mechuacán estuvieron aquí conmigo tres o cuatro días, y delante dellos hice escaramuzar los de caballo, para que allá lo contasen; y habiéndoles dado ciertas joyas, a ellos y a los dos españoles despaché para la dicha provincia de Mechuacán.»


Hernán Cortés.
Cartas de relación.


lunes, 18 de diciembre de 2023

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE

 


ALAS


«Para el individuo, viajar es renovarse. Los viajes modifican nuestro concepto del mundo, crean en nosotros un nuevo ser, acrecen el capital de nuestros conocimientos, nos inculcan la tolerancia, nos hacen más comprensivos e inteligentes, educan nuestra sensibilidad. Personas que vivieron consagradas a su útiles tareas, al viajar visitan museos y catedrales, se ponen en contacto, siquiera sea por un instante, con el alma de las ciudades místicas. Este contacto es inmensamente benéfico. Una persona inteligente, pero que jamás se haya preocupado de otras cosas que de sus asuntos, sentirá en Ávila, en Asís, o en Nuremberg, que su mundo se ensancha, que su concepto utilitarista se transforma. Podríamos decir que a esa persona le nacen alas.»


Manuel Gálvez.

El solar de la raza.

Editorial Saturnino Calleja.


viernes, 15 de diciembre de 2023

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA

 



STRAUSS


Ella no me llama Strauss.

De hecho, jamás me llamó Strauss.

Tampoco a tí te llama Strauss.

Pero Strauss vive porque se resiste

a emigrar de nuestras noches heladas.


Ha dejado de inventar nuestras risas

aunque las alimenta cuando lo desea.

Ha dejado de acariciarnos las ideas

aunque continúa peinando nuestras dudas.

Ha dejado de reprender nuestros excesos

pero siento su cálida mano muy cerca.

Ha dejado de alimentar nuestro mundo

aunque lo llena con sus besos de madre.


Ya no puede regalarnos

otra vida pero nosotros le debemos la que os cuento.


Algunos hablarían de castigo

pero yo de suerte y de magia

porque cuando mi alma triste

se desvanece en el vino de sus meigas

y regresa furtiva a las nubes de su tiempo,

se restablece su dulce y maternal reino.


Adelina Aller.


miércoles, 6 de diciembre de 2023

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE

 













AS LAGARTEIRAS Y EL ESPAÑA


«El día seis de mayo de mil novecientos doce se botó al agua el acorazado España, el primero de un programa de construcciones navales relativamente ambicioso, aunque los avances de la guerra que sobrevino lo hubieran dejado muy pronto anticuado. En aquella ocasión, vino a mi pueblo el rey, con la reina, la corte y la escolta real. Un acontecimiento por todo lo alto, si bien es cierto que a mi pueblo habían venido los reyes otras veces, según se recordaba. Se botaban los barcos en mayo o en septiembre por ser el tiempo de las mareas vivas, que allí llamaban «lagarteiras», no sé si todavía les siguen dando ese nombre. Y hacía mucho tiempo que de aquellos arsenales, antaño famosos, no salía una pieza tan notable. Yo estuve en la botadura y no me acuerdo, quizá no me haya llamado la atención, o tal vez no haya logrado ver cómo se deslizaba el barco por las gradas de sebo, cómo saludaba su popa a la mar cuando esta lo recibía dejándose rasgar las ondas. Pero hubo fiestas, el aviador Piñeiro voló en el Prado de Caranza, y yo me acuerdo; la escolta real pasó por la calle Galiano camino de la estación, y me acuerdo también: son dos imágenes borrosas que, con su debilidad, sostienen el edificio entero de mi memoria.»


Gonzalo Torrente Ballester.

Los mundos imaginarios.

Editorial Espasa.


sábado, 2 de diciembre de 2023

OBITER DICTUM

 



«Claro está, en la calle no había tranvías ni taxis, así que hemos echado una carrera hasta el Kurfürstendamm para entrar en calor y, al final, hemos encontrado un taxi para volver. Cerca de mi casa hemos tenido que desviarnos, porque dos ambulancias habían colisionado justo después de sacar a gente de una casa vecina, que ha quedado pulverizada. Las tres personas que sobrevivieron a la bomba murieron en el accidente.»


Missie Vassiltchicov.


OTRA BALSA EN EL AQUERONTE

 



AQUELLA TERRIBLE MÚSICA


«No hubo en todo el tiempo de la batalla motivo para temer que aquella corriente espiritual produjese estragos en la línea de fuego ni en los hogares porque, en suma, representaba la voluntad de sobrevivir a una catástrofe. Por eso, aunque se alteró el ritmo de la ciudad, no modificó sus esenciales matices. No se interrumpieron los espectáculos públicos, ni siquiera en los locales que se hallaban próximos al frente de combate o bajo el fuego de los cañones, en los ejes de tiro preferidos por éstos; a las tiendas de las calles más frecuentemente visitadas por los proyectiles, las gentes acudían por igual en busca del sedante para sus nervios y para sus estómagos; y los escolares no dejaron de acudir a las aulas, ni los niños dejaron de jugar al sol, en las plazas y paseos alejados del frente, por fortuna, sin comprender la trágica armonía y el significado de aquella terrible música que llegaba a sus oídos.»


Vicente Rojo.

Así fue la defensa de Madrid.

Ediciones Era.


lunes, 27 de noviembre de 2023

ALLÁ EN LAS INDIAS


 




CRISTIANOS HAMBRIENTOS


«Partidos estos cuatro cristianos, dende a pocos días sucedió tal tiempo de fríos y tempestades, que los indios no podían arrancar las raíces, y de los cañales en que pescaban ya no había provecho ninguno, y como las casas eran tan desabrigadas, comenzóse a morir la gente; y cinco cristianos que estaban en rancho en la costa llegaron a tal extremo, que se comieron los unos a los otros, hasta que quedó uno solo, que por ser solo no hubo quien lo comiese. Los nombres de ellos son éstos: Sierra, Diego López Coral, Palacios, Gonzalo Ruiz. De este caso se alteraron tanto los indios, y hobo entre ellos tan gran escándalo, que sin duda si al principio ellos lo vieran, los mataran, y todos nos viéramos en grande trabajo. Finalmente, en muy poco tiempo, de ochenta hombres que de ambas partes allí llegamos, quedaron vivos solos quince; y después de muertos éstos, dio a los indios de la tierra una enfermedad del estómago, de que murió la mitad de la gente de ellos, y creyeron que nosotros éramos los que los matábamos; y teniéndolo por muy cierto, concertaron entre sí de matar a los que habíamos quedado. Ya que lo venían a poner en efecto, un indio que a mí me tenía les dijo que no creyesen que nosotros éramos los que los matábamos, porque si nosotros tal poder tuviéramos, excusáramos que no murieran tantos de nosotros como ellos vían que habían muerto sin que les pudiéramos poner remedio; y que ya no quedábamos sino muy pocos, y que ninguno hacía daño ni perjuicio; que lo mejor era que nos dejasen. Y quiso nuestro Señor que los otros siguiesen este consejo y parescer, y ansí se estorbó su propósito.»


Alvar Núñez Cabeza de Vaca.

Naufragios y comentarios.

Espasa Calpe.


sábado, 18 de noviembre de 2023

OBITER DICTUM


 


"No hemos palpado directamente las formas de la intervención italiana y alemana en la España llamada nacionalista. Habrá sido tan manifiesta, pero no más que la intervención rusa en la España leal. Con la diferencia que del otro lado se tenía la justificación de la ayuda efectiva, y de nuestro lado no había tal ayuda, y el dominio ruso lo controlaba todo, desde las finanzas hasta los más insignificantes nombramientos."




Diego Abad de Santillán.





domingo, 29 de octubre de 2023

ALLÁ EN LAS INDIAS


 

A TIERRA FIRME


«A Diego de Nicuesa y Alonso de Hojeda, que fueron los primeros conquistadores de tierra firme de Indias, dio el rey una instrucción de diez o doce capítulos. El primero, que les predicasen los Evangelios. Otro, que les rogasen con la paz. El octavo, que queriendo paz y fe fuesen libres, bien tratados y muy privilegiados. El nono, que si perseverasen en su idolatría y comida de hombres y en la enemistad, los cautivasen y matasen libremente, que hasta entonces no se consentía. Alonso de Hojeda, natural de Cuenca, que fue capitán de Colón contra Caonabo, armó el año de 8, en Santo Domingo, cuatro navíos a su costa y trescientos hombres. Dejó al bachiller Martín Fernández de Enciso, su alcalde mayor por cédula del rey, para llevar tras él otra nao con ciento y cincuenta españoles y mucha vitualla, tiros, escopetas, lanzas, ballestas y munición, trigo para sembrar, doce yeguas y un hato de puercos para criar; y él partió de la Beata por diciembre. Llegó a Cartagena, requirió los indios, e hízoles guerra como no quisieron paz, mató y prendió muchos. Hubo algún oro, mas no puro, en joyas y arreos del cuerpo. Cebóse con ello y entró la tierra adentro cuatro leguas o cinco, llevando por guía ciertos de los cautivos.»


Francisco López de Gomara.

Historia de la conquista de México.