«Los consejeros soviéticos procedían como colonizadores, ignorando y vejando a las autoridades españolas. Los rusos expulsaron a Largo Caballero de la presidencia del Consejo de Ministros; los rusos impusieron a Negrín; los rusos decretaron la caída de Indalecio Prieto del Ministerio de Defensa; los rusos hacían lo que les daba la gana en la policía, en el Ejército y, siempre a través del Partido Comunista de España, en la política general del país; los rusos obstaculizaban o saboteaban las operaciones militares que no convenían al juego de los tahúres del Kremlin; los rusos tenían sus propios Estados Mayores que actuaban por y sobre los Estados Mayores del Ejército de la República; los rusos eran, en general, soberbios y engreídos; los rusos atropellaban el derecho, la ley y la dignidad de los españoles; los rusos jugaban con las entregas de armas y se hacían temer, pues sus enojos repercutían directamente en la marcha de nuestra guerra.»
Jesús Hernández.