MISA
LUNÁTICA
La
noche sollozó, como si alguna
Pena
turbara su quietud salvaje;
Junto
a una estrella se azuló el plumaje
De
un cisne, en la letárgica laguna.
La
brisa desplegó con oportuna
Desolación
tu lúgubre ropaje;
Y se
durmió el diabólico paisaje
Bajo
los cloroformos de la luna.
Hízose
en tu pudor más expresiva
Una
humildad dichosa de cautiva.
La
fiebre de tus miedos juveniles
Multiplicaba
lógicas arañas,
Y
vino de las prósperas cabañas
Un
cántico de flautas pastoriles.
Horacio Rega Molina.